As you Wake, Break the Shell

No hay libro de Becky Chambers que no me caliente el corazoncito y As you Wake, Break the Shell no iba a ser la excepción. En esta ocasión, la autora opta por una narración dual dividida en dos tiempos separados no sabemos con qué distancia, pero compartiendo las mismas protagonistas.

Asistiremos al inicio de la relación entre Cora, una piloto de unos transportes espaciales bastante particulares que sufre una enfermedad laboral y que busca ayuda en Signy, una botánica que ofrece medicamentos personalizados a los dejados de lado por el sistema social del planeta Fortune, más volcado en la productividad que en la salud. Lo más curioso es que Cora «cabalga» una nave espacial viva llamada Colibrí con la que tiene un relación realmente especial.

Esta novela es un slice of life un relato de la vida cotidiana en la «frontera» cuando el exterior es venenoso y la vida diaria constituye un reto. Se trata de una sociedad bien establecida, pero que mantiene un equilibrio precario debido a las peculiares características de Fortune. Chamber es capaz de transmitir la cotidianeidad de una vida normal, aunque tenga como escenario las estrellas.

La parte que más me ha gustado en el aspecto especulativo es los comentarios biológicos sobre las plantas «propietarias», sin semillas para controlar que la diversidad genética no se vaya de madre en un entorno necesariamente constreñido, pero que también coarta la libertad de plantar aquello que quizá sea necesario para la supervivencia de unos pocos. Malabarismos, equilibrios muy inestables con los que se ha de jugar al borde la legalidad. Me recuerda a otras novelas en las que se habla de preservar el legado natural de la Tierra en forma de semillas, como Saltcrop.

El marchamo de la autora estadounidense de familia encontrada y buen rollo sigue presente en esta obra, como en casi todo su corpus. Es una literatura eminentemente optimista, de esas que te levantan el ánimo a pesar de los varapalos que se puedan llevar las protagonistas. Quizá sea la quintaesencia de la ciencia ficción «cozy», centrándose mucho más en los personajes y sus relaciones pero sin descuidar el entorno y la propia «ciencia ficción», algo que quizá se echa de menos en otras obras menos rigurosas. La creación de personajes, ya sean humanos o de otras especies, es uno de los innegables puntos fuertes de esta autora, capaz de hacernos sentir empatía por cualquiera de ellos.

En el aspecto de la producción del audiolibro quiero hacer mención especial de los efectos utilizados para dar voz a la nave, que a pesar de su simplicidad cumplen perfectamente con su función, el trabajo de Megan Gage y Norma Butikofer es impecable, pero este detalle creo que es el remate para conseguir un audiolibro brillante.

En resumen, es un libro que sigue la senda marcada por Becky Chambers en sus obras anteriores, así que es más que probable que sea un éxito en España cuando la publique Runas.

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