The Redemption Center is Closed on Sundays

Lo he intentado otras veces con Andrea Hairston, pero se ve que no es una autora para mí. Las premisas de sus libros pueden ser de lo más atractivas, pero luego nunca consigo conectar con la ejecución.

The Redemption Center is Closed on Sundays aparte de tener un título que casi no cabe en la cubierta del libro, es muy ambicioso. Trata sobre la investigación de unos asesinatos con posibles ramificaciones en otras dimensiones, que fue lo que más me llamó la atención de la sinopsis. Tampoco negaré que no tenga cierto aire a Scooby-Doo con la aparición estelar de Oona, un perro adorable capaz de encontrar siempre su camino en el multiverso.

En esta ocasión escuché el audiolibro narrado por Jasmin Walker, que pone todo su empeño en narrar con encanto, aunque tiene un acento al que hace falta acostumbrarse un poco. El problema que me he encontrado al leer es que no me enteraba de nada, la verdad. Bien sea por la forma de narrar de Hairston o por la complejidad de la historia, estaba más perdida que el barco del arroz. Los personajes son eclécticos e imprevisibles y resulta difícil seguir sus acciones y sus motivaciones. O eso, o le faltan seis papas en el kilo. Es muy difícil entrar en el juego, yo apenas lo he conseguido en algunas ocasiones y enseguida volvía a perder el hilo. El ritmo tampoco es sostenido, hay mucho movimiento y cambio de línea temporal, algo bastante obvio si estamos hablando de una novela multidimensional, pero no hay la suficiente diferencia entre los diálogos o la interactuación de los personajes para situarnos claramente en cada cambio de punto de vista.

¿Cómo puedes resolver un asesinato si las reglas de juego no están claras desde un principio? Estoy a favor de novelas fragmentadas en las que el lector tenga que trabajar para ir uniendo las piezas, pero en este caso el puzle a mi entender queda incompleto y ni siquiera el viaje me parece que haya merecido la pena.

The Geomagician

The Geomagician parte de una premisa interesante pero que podría haber ido tanto bien como mal. En un trasunto de la sociedad victoriana, Mary Anning es una joven de orígenes humildes pugna por hacerse un hueco en la ciencia como geomaga, chocando frontalmente con un sistema patriarcal que se opone de manera sistemática a cualquier novedad. A pesar de sus evidentes habilidades para encontrar fósiles y sus rompedoras teorías, no tiene ninguna oportunidad de exponer sus conclusiones en el anquilosado mundo académico, hasta que el azar (o quizá no tanto la suerte) pone en sus manos un ejemplar vivo de pterodáctilo.

En la novela se pueden notar las diversas fuentes que han servido como inspiración a Mandula. Desde la teoría de la evolución de Darwin y cómo costó que la aceptaran tanto la iglesia como otros científicos a la lucha en el nacimiento de la revolución industrial, así como el profundo machismo del mundo académico. Pero todo está pasado por un tamiz fantástico y aderezado con un sistema mágico no demasiado original pero que le viene como anillo al dedo al relato. El libro queda por tanto muy equilibrado y es una delicia ir leyendo las páginas en las que se va viendo la evolución de Mary, que a pesar de todo tiene una elevada idea de sí misma y a veces es impermeable a los problemas que hay a su alrededor.

El interés de la subtrama romántica se ve bastante disminuido en comparación con los demás elementos que se desarrollan en el libro. Sabemos que la relación de Mary y Henry viene del pasado, pero la verdad es que no nos interesa mucho ni cómo se gestó en su momento ni cómo evoluciona en la actualidad. Me temo que a veces esta parte es más un añadido que un elemento intrínseco a la historia, y la actitud algo pasiva de Mary tampoco ha mejorado mi opinión sobre esto.

No es menos cierto que el final parece un poco precipitado, sobre todo teniendo en cuenta que es la primera parte de una duología, lo cual nos hace entender que la historia no termina aquí. Hubiera preferido que la autora se hubiera tomado su tiempo bien para cerrar mejor la historia bien para dejarla encaminada hacia el siguiente volumen, pero lo cierto es que parece que no sabía como poner el punto seguido a una novela entretenida, no exenta de fallos pero de muy agradable lectura.

Jennifer Mandula se ha marcado una gran primera novela mezclando fantasía histórica con fósiles y crítica social, dosificando de manera muy inteligente la información, la magia y el romance aunque creo que lo que más destaca es el mensaje de lucha de clases.

First Mage on the Moon

Cameron Johnston es un autor que quizá no destaque ni por su prosa ni por su originalidad, pero que siempre cumple su cometido de entretener al lector con novelas bien planteadas y personajes construidos con acierto. First Mage on the Moon está claramente basado en la carrera espacial, con sutiles referencias en los apellidos de algunos de los personajes, y nos da una extraña mezcla entre ingeniería y magia que funciona, pero a duras penas.

El libro tiene un comienzo bastante potente, pero luego los problemas de ritmo se multiplican, centrándose quizá demasiado en la investigación y el desarrollo de la tecnología para alcanzar la luna, pero sin indagar en el propósito último de esta hazaña tecnológica. No deja de ser cierto que tenemos muchos ejemplos de desarrollo científico promulgado por la guerra y creo que el autor escocés quería hacer bastante hincapié en este hecho y en la labor de documentación que habrá llevado a cabo para escribir la obra, en un esfuerzo encomiable de aunar ciencia y magia. Quizá esta sea una de las partes más atractivas del libro, pero como conjunto no acaba de despegar.

Me gusta la representación de una persona en silla de ruedas, que a pesar de las dificultades no puede estar más implicada en el proyecto, aliándose con una variopinta colección de ingenieros que prefieren dedicar sus esfuerzos a este proyecto que a la creación de otra arma que sumar al arsenal de destrucción que enfrenta a las dos fuerzas que dominan el mundo. Este trasunto de la guerra fría es un escenario que le viene que ni pintado a un proyecto secreto que muchos podrían tachar de idealista.

Los descubrimientos al final del libro lo recubren de un cierto aire nihilista que quizá no le sienta demasiado bien a una novela que no se tomaba demasiado en serio a sí misma.

Aunque no es la obra que más me ha gustado del autor, no descarto seguir leyendo lo que vaya publicando, aunque creo que como puerta de entrada para conocerlo sería mejor The Last Shield, por ejemplo.

Startup Hell

Startup Hell de Caitlin Rozakis es una novela de fantasía urbana más centrada en el humor y el romance que en otra cosa y aunque no es que vivas en la carcajada constante mientras la estás leyendo, si que desprende un aroma a buen rollo y a diversión, por lo que creo que es todo un acierto escogerla como lectura ligera y desenfadada.

La protagonista de la novela es Morgan Blackwater, la hija de una poderosa figura del mundo mágico que no tiene magia por sí misma, así que ha de labrarse su propio futuro en el mundo empresarial moderno. Su trabajo en una startup pende de un hilo, siempre esperando la próxima ronda de financiación. Todo cambia cuando un día se encuentra a su jefe muerto mientras invocaba a un (atractivo) demonio, con el que acabará formando una coalición para proteger los intereses de ambos. Y ese es el resumen de la historia, que a través de sus más de 400 páginas nos irá mostrando quiénes son los verdaderos malos de la historia, que no necesariamente son los que huelen a azufre.

La lectora del audiolibro, Megan Tusing, lleva a cabo una labor más que correcta interpretando a una joven bastante frustrada y con la autoestima a la altura del betún. Se nota que ha disfrutado de este trabajo y ha sabido insuflar al texto con la vitalidad requerida para una novela tan actual.

Quizá lo más destacable del relato sea la critica incisiva al mundo empresarial y a los CEOs en particular, al menos el que representa la autora en esta obra es el arquetipo de joven ambicioso que explota a todo el que se cruza por su camino, un poco como Justin Feinstein hace en Your Behavior Will be Monitored, pero con un personaje mucho más tonto y maniqueo.

También se puede considerar una novela de rito de paso, aunque Morgan ya hace tiempo que dejó de ser adolescente no por ello lo tiene más fácil para desenvolverse en una vida adulta que pende del siguiente cheque. Quizá el ritmo no sea trepidante, pero si nos centramos en los puntos positivos pasaremos un buen rato con la lectura.

An Arcane Study of Stars

Se podría decir que An Arcane Study of Stars es un dark academy de manual, con su universidad elitista a la que es muy difícil acceder en la que te acechan peligros tras cada recoveco, su enemies-to-lovers con uno de los estudiantes más avanzados de la clase y un sistema mágico bastante accesible y no andaríamos muy desencaminados. ¿Qué aporta entonces Sydney J. Shields de novedoso al género? A mi entender, lo que puede diferenciar esta obra del maremágnum de novelas similares, es el sistema mágico basado en disciplinas de saber como retórica, astronomía… y en las discusiones filosóficas que tienen lugar en algunas de las clases.

La protagonista es Claudia Jolicoeur, quien se ve abocada a un matrimonio muy desigual, a ser moneda de cambio para pagar las deudas de su padre y cuya única salida es estudiar en la Universidad Cygnus, aunque su llegada a esta institución no está exenta de polémica. Allí se encontrará con la horma de su zapato, Cassius MacLeod, el mejor estudiante de la academia y ojito derecho del rector. Lo que comienza como burlas y desdén, tendrá un desarrollo muy distinto.

An Arcane Study of Stars es un libro entretenido aunque poco original, se va haciendo un poco largo conforme vas leyendo, pero también es que mi tolerancia al romantasy va bajando enteros si no está acompañado de algo más sustancioso. Creo que comienza con mucha fuerza y se va desinflando, aunque como he mencionado antes hay algunos pasajes que me han interesado más, sobre todo en el aspecto intelectual de los enfrentamientos, mientras que el desarrollo del romance y la exposición de las rutinas de dominación me han dejado bastante indiferente.

El misterio que hay que resolver tampoco ha sido demasiado sorprendente, cuando los humanos pueden evolucionar en dioses no es de extrañar que haya complots para alcanzar esta meta, solo hay que ver quién puede ser el mejor colocado en esta carrera hacia la gloria.

La narración en audiolibro de Jane Fox es bastante correcta, pero no he encontrado ningún aspecto que la haga destacar. Es como el propio libro, funcional y entretenido, pero que no despierta pasiones. Quizá lo más destacable sea la representación de los diálogos internos de la protagonista, cuando retuerce la lógica para justificar sus actos.

Por lo demás, es un libro que no creo que tenga mucha más repercusión.

The Final System

The Final System es un thriller de ciencia ficción que aprovecha la ubicuidad de la inteligencia artificial para construir una novela trepidante y entretenida, pero a la vez bastante previsible.

Anthony Tardiff nos ofrece un mundo en un futuro tan cercano que casi parece el presente, con una sociedad que basa sus relaciones en el capital social ganado en las distintas redes sociales que son permitidas por el gobierno. El relato corre a cargo de dos narradores, por una parte Jason Cromartie, un hacker que se ha colado entre los intersticios del sistema y que hará todo lo posible por cambiar el orden social y Chloe Dunne-Carr, una política cuya en principio fulgurante carrera se ha visto interrumpida por su oposición firme a los nuevos sistemas algorítmicos que rigen las vidas de la gente. Cuando el doctor Andrew Norman propone la implantación del Sistema Final (lo mismo tendría que haber hablado un poco con su departamento de marketing) ambos se verán inmersos en una carrera despiadada para intentar evitar el colapso de la sociedad.

Como todo buen thriller que se precie The Final System tiene un ritmo apabullante, que no deja mucho hueco al aburrimiento, menos aún a la reflexión. Esta velocidad es el truco que ha utilizado el autor para que no nos fijemos mucho en las costuras de la novela, ya que si levantara por un momento el pie del acelerador podríamos ver los errores en los que ha caído y así las GRANDES REVELACIONES de los capítulos finales no lo serían tanto, porque lo cierto es que se ven venir desde bastante distancia.

Me gusta mucho la versión en audiolibro con dos voces que se complementan la una a la otra, Graham Halstead y Ferdelle Capistrano, creo que han llevado a cabo una gran labor al impersonar a muchos personajes de muy distintos orígenes, incluidos los sistemas de inteligencia artificial que forman la base de la historia.

Si bien es cierto que el autor en ocasiones explica en demasía algunos acontecimientos de los que somos testigos, en ningún momento nos encontramos con una lectura aburrida. La representación de la ingeniería social como el verdadero corazón del hacking también me ha parecido muy bien escogida, como indicando que el eslabón más débil de cualquier cadena es siempre el factor humano. No es menos cierto que las «casualidades» que hacen avanzar la trama son previsibles en demasía, pero creo que el mensaje que el autor pretendía hacernos llegar consigue su objetivo plenamente y consigo entretener la lector mientras tanto.

Una novela tan palomitera como entretenida.

Ways to Find Yourself

Me llamó la atención la idea de una persona que se va encontrando versiones más jóvenes de sí misma cuando está enfrascada en una crisis existencial, así que decidí darle una oportunidad a Ways to Find Yourself, de Angela Brown. A pesar de esta interesante proposición, lo cierto es que nos encontramos ante un novela realista que utiliza este tropo como podría haber utilizado cualquier otro para rememorar un pasado que ha construido el futuro de la protagonista.

La vida de Grace Whittaker se desmorona ante sus ojos. Al fallecimiento de su madre, a la que estaba muy unida, se suma el divorcio con su pareja y un bloqueo que le impide escribir su tercera novela. Superada por los acontecimientos y casi por casualidad, decide pasar unos días en un pueblo costero donde vivió los mejores momentos de su vida en las escasas vacaciones que su madre viuda se podía permitir. Es allí donde comenzará a encontrarse con instancias de sí misma durante su infancia y juventud, recordando acontecimientos que quizá fueron ofuscados en su propia memoria.

Ways to Find Yourself es un libro sobre la pérdida y sobre cómo afrontarla, pero también es un recordatorio de las cosas bellas que nos ofrece la vida. Mi principal problema durante la lectura es que yo esperaba una historia con algo de ciencia ficción, pero no es eso lo que ofrece Angela Brown. La historia es emotiva y describe de una manera impecable una relación sana y envidiable entre madre e hija, así como la sensación de desconexión que ofrecen las vacaciones reiteradas en el mismo lugar, el encuentro con los viejos amigos… esa parte está perfectamente integrada en la historia. Quizá haya quien encuentre a Grace algo aburrida, pero es que la vida no tiene por qué ser una constante montaña rusa de emociones.

La narración del audiolibro por parte de Jeannie Sheneman se ajusta muy bien al ritmo pausado y evocativo de la novela. Se trata de un texto que se adapta como anillo al dedo a una versión en audiolibro.

Como novela de autoconocimiento y de superación de una tragedia creo que bastante buena, solo que el marketing que la ha catalogado como ciencia ficción ha errado bastante el tiro.

Pretenders to the Throne of God

Me he quedado muy sorprendida cuando he visto que este es el primer libro de Adrian Tchaikovsky que leo este año, cuando normalmente es uno de mis autores fetiche y tiene tanta producción que lo difícil es no leerlo. Cosas veredes, Sancho.

Pretenders to the Throne of God es la cuarta novela de la saga de los Tiranos Filósofos, cuarta novela pero no cuarta entrega porque por ejemplo Lives of Bitter Rain pertenece a la serie pero es una novela corta. El caso es que el autor disfruta muchísimo con este universo que ha creado, como hace ver en la introducción al libro y como se desprende de cada página que leemos, donde se refocila como chancho en su cochiquera haciendo sufrir desaforadamente a los personajes. ¡Y qué personajes! Quizá una de los mayores aciertos de la saga sea la panoplia de seres, humanos o no, que campan por sus páginas. Tchaikovsky disecciona con afilado escalpelo las miseries humanas representadas en los protagonistas de una historia coral a la que no cesa de añadir complejidad e interrelaciones. Con su gran visión y con toda la intención del mundo, continúa apostando por escribir libros de lectura independiente aunque gratifica al lector continuista con apariciones estelares de los personajes más queridos (u odiados) de los libros anteriores.

La acción de Pretenders to the Throne of God se desarrolla en el sitio de la ciudad de Eres Ffenegh, el siguiente objetivo en el camino a la «Perfección» de los Palleseen. Con este escenario, el autor de Lincolnshire vuelve un poco al origen de la serie, pero en vez de darle protagonismo a la ciudad como en City of Last Chances, utiliza un escenario más reducido para ir sometiendo cada vez a más presión a los bandos que se enfrentan por dominarla.

Creo que merece la pena destacar que, si bien el ritmo es raudo durante toda la lectura, en los últimos capítulos se torna frenético, con muchos cambios de punto de vista y resolución de conflictos en ebullición desde las primeras páginas. Y lo mejor puede ser lo que queda por venir.

No sabría decir cuál es el mayor mérito de Tchaikovsky con esta serie me debato entre el debate moral que es capaz de mantener siempre, la recreación histórica o el trazo firme con que define cada personaje, pero lo que sí tengo claro es que seguiré leyendo su obra fantástica mientras la siga escribiendo.

Absence

Me llaman mucho la atención las novelas de ciencia ficción de futuro cercano que proponen una premisa que puede ser aparentemente simple pero que luego exploran todas las consecuencias, principalmente sociales, que este punto de partida provocaría en la sociedad actual. Ejemplos como The Sleepless de Victor Manibo o esta misma Absence de Andrew Dana Hudson.

En esta ocasión el mundo cambia porque la gente empieza a desaparecer de manera espontánea e imprevisible. Nadie sabe qué ocurre con los humanos que de repente hacen pop y dejan de existir en nuestro mundo, pero la crisis que su ausencia conlleva es de grandes proporciones. El mundo se tendrá que ir adaptando poco a poco a esta aterradora posibilidad y ni las relaciones humanas, ni los métodos de gobierno ni nada volverá a ser igual.

Si bien es cierto que el autor decide situar la novela cuando esta situación ya está más que establecida en el mundo, robándonos quizá de un libro más apocalíptico y excitante, no deja de ser una lectura absorbente. Hudson escoge como narrador la voz de un agente del bureau creado ex profeso para lidiar con estas situaciones, bien sea para certificar las desapariciones y gestionar los cheques de beneficencia que reciben los allegados de los desaparecidos o para descubrir los fraudes que se hayan podido llevar a cabo imitando una desaparición. Conoceremos la vida del agente Harvey Ellis a través de flashbacks sobre su pasado pero principalmente viviremos en sus carnes la investigación de una caso de «reaparición» de una persona desaparecida anteriormente, un evento inusual que dispara todas las alarmas del bureau.

Ellis estará acompañado por su compañera y amante, su Scully personal que no está dispuesta a creer la inverosímil historia que se encuentran en un remoto pueblo de Kansas. La química de la pareja impregna cada página del libro, ese contraste entre el que quiere creer que hay una explicación para el fenómeno global que está cambiando la humanidad y la resignación de quien es incapaz de considerar una posible solución, por poco plausible que parezca.

La prosa del autor es poética y triste a la vez, ayudada también por la locución de Dan John Miller, que hace un trabajo excepcional en el audiolibro, individualizando la voz de cada personaje pero sin recurrir a imposturas forzadas al interpretar personajes femeninos.

Al acabar el libro el lector no consigue desprenderse del aire fatalista que lo impregna, ya que no se da ninguna solución a la crisis que ha cambiado el mundo, aunque sí al misterio particular que sirve como hilo conductor para la creación de mundo de la novela. Estamos ante un libro que merece la pena leer.

Celestial Lights

Celestial Lights es una obra que se sale de lo que comentamos habitualmente en este blog, pues no se puede adscribir directamente a los géneros fantásticos, a pesar de ser protagonizada por un astronauta rumbo a la luna Europa que en su periplo de casi una década encuentra tiempo para recordar su pasado y las decisiones que le llevaron allí.

Se trata de un libro pausado y reflexivo, una exploración de los límites de la ambición humana y los sacrificios que estamos dispuestos a llevar a cabo para que nuestro nombre quede reflejado en la historia. Todo lo veremos a través de los ojos de Oliver Ines, comandante de la misión que pretende llegar a lo desconocido como un paso más en la búsqueda incesante de nuevos horizontes de la humanidad.

El libro está escrito de una manera muy bella y elocuente, sin buscar cubrir con paños calientes la evidente falta de empatía que la ambición desmesurada puede provocar. Y es que dejar atrás a la familia y todo lo que conocemos en un viaje tan largo exige un egoísmo con el que es difícil reconciliarse. Ollie no es un personaje malo, es solo que su sistema de valores está demasiado alejado del mío como para que me inspire compasión.

Resulte bastante evidente la analogía que la autora nos ofrece entre la exploración espacial y la autoexploración, si es posible llegar a entender lo incognoscible, sea exterior o interior. No deja de ser descorazonador que no podamos llegar a una conclusión satisfactoria con las herramientas de las que disponemos en la actualidad.

Es muy curiosa la relación entre los submarinos y las naves espaciales que tanto están apareciendo en mis últimas lecturas, como Beyond the Hallowed Sky o Halcyon Years así que me vengan a la mente. Es indiscutible que son espacios muy similares y creo que más de un autor ha encontrado la inspiración en ellos para extrapolar, corregida y aumentada, la experiencia del viaje espacial «realista».

Celestial Lights es una novela íntima y profundamente humana.