Hace ya unos cuantos años que se publicó The Lost War, la obra de Justin Lee Anderson que ganó la competición de novelas de fantasía auspiciada por Mark Lawrence, lo que le valió una republicación con la editorial Orbit. Aunque entiendo algo de la alharaca que provocó en su momento, la lectura de The Lost War me ha ofrecido una obra bastante arquetípica, con un desarrollo trabado y una resolución aparentemente sorprendente pero bastante tramposa en su premisa. Los personajes están bien definidos y son atractivos, pero todo queda bastante difuso conforme las aparentes contradicciones de la trama se convierten en indicios para que el lector más despierto, que no necesariamente avezado, una los puntos.
El protagonista es Aranok, un draoidh (persona con capacidades mágicas) que es el Enviado del Rey y cumple la voluntad de su soberano. El rey lleva poco tiempo en el poder tras una revuelta contra el injusto regente anterior y el reino se encuentra amenazado por varios frentes. Aranok, con la variopinta compañía de sus inesperados aliados, partirá en una misión de exploración que no parece tener un destino excesivamente claro. Y ese es el resumen de la historia, un viaje que le sirve al autor para ir mostrando las distintas zonas del reino que ha inventado aunque el propósito nunca queda del todo claro.
El sistema mágico es atractivo, aunque no excesivamente original. No existe una causa clara que distinga a los draoidh de los humanos normales y el hecho de poseer magia no está bien visto, pudiendo llevar a represalias por parte de quienes lo descubran. La magia se adapta a lo que necesite Justin Lee Anderson en cada caso, pudiendo haber cambiaformas, necromantes o lo que haga falta en cada momento.
Lo que menos me ha convencido es el giro final, que obviamente no destriparé aquí, que pretende ser sorprendente y parece ser que fue muy bien recibido por el jurado de los premios Self-Published Fantasy Blog-Off, pero que a un lector con muchos libros a sus espaldas no le pillará para nada de sorpresa.
Entiendo en parte el éxito de la novela por que se lee con mucha facilidad y te tiene entretenido todo el rato, como una campaña de D&D volcada en un formato manejable y adictivo. A pesar de no destacar excesivamente por su originalidad o por su prosa, ofrece un producto de uso fácil que probablemente no deje mucho poso en el lector, pero que ha cumplido perfectamente su misión de hacerte pasar un buen rato sin desgaste neuronal.





