Cubierta y sinopsis de Lady Eve’s Last Con

Solaris ha hecho pública la que será cubierta de Lady Eve’s Last Con, de Rebecca Fraimow. La fecha de lanzamiento es el 4 de junio.

Esta es la sinopsis:

Ruth Johnson and her sister Jules have been small-time hustlers on the interstellar cruise lines for years. But then Jules fell in love with one of their targets, Esteban Mendez-Yuki, sole heir to the family insurance fortune. Esteban seemed to love her too, until she told him who she really was, at which point he fled without a word.

Now Ruth is set on revenge: disguised as provincial debutante Evelyn Ojukwu and set for the swanky satellite New Monte, she’s going to make Esteban fall in love with her, then break his heart and take half his fortune. At least, that’s the plan. But Ruth hadn’t accounted for his younger sister, Sol, a brilliant mind in a dashing suit… and much harder to fool.

Sol is hot on Ruth’s tail, and as the two women learn each other’s tricks, Ruth must decide between going after the money and going after her heart.

Mi traducción:

Ruth Johnson y su hermana Jules son timadoras de poca monta en los cruceros interestelares desde hace años. Pero entonces Jules se enamora de uno de sus objetivos, Esteban Méndez-Yuki, único heredero de la fortuna de su familia. Parece que Esteban también la ama, hasta que le desveló quién era y la dejó sin volver a dirigirle la palabra.

Ahora Ruth quiere vengarse: haciéndose pasar como la debutante provincial Evelyn Ojukwu y viajando al satélite New Monte, su objetivo es enamorar a Esteban, romperle el corazón y quedarse con la mitad de su fortuna. Al menos ese es el plan. Pero Ruth no ha tenido en cuenta a su hermana pequeña, Sol, una mente brillante en un vestido no menos brillante y mucho más difícil de engañar.

Sol sigue la pista de Ruth y mientras van aprendiendo los trucos de la otra, Ruth deberá decidir si ir detrás del dinero o del amor.

Esta es la cubierta con diseño de Martin Stiff:

In Ascension

In Ascension es una novela escrita de una manera impecable, impregnada de esa ciencia ficción de futuro cercano que tanto nos gusta, pero que no acaba de cuajar. Tenía los mimbres para ser una estupenda historia de primer contacto, o para ser un canto a la exploración espacial y a la superación humana, pero se queda en el camino.

La historia se centra en la bióloga marina Leigh, nacida en una Rotterdam prácticamente subterránea por el cambio climático, víctima de un padre violento. El título de la novela nos da una pista del camino ascendente que tendrá su vida, tanto literal como metafóricamente.

La novela es de ritmo pausado y se entretiene en las particularidades de las algas en las que Leigh se especializa así como en el desarrollo de una tecnología de propulsión que revolucionará los viajes espaciales. Y no tengo problema con esto, pero al desarrollo de los personajes, excepto la protagonista, sí que le falta profundidad. Para tratarse de una novela de más de 500 páginas, apenas llegamos a conocer los compañeros de viaje de Leigh, que se entiende deberían jugar un papel más importante, al menos durante la misión en la que se ven envueltos. Pero Martin MacInnes no se detiene en estas menudencias.

La adenda final de la novela es la que nos hace cambiar de opinión sobre todo lo que ha sucedido anteriormente, con la reunión de dos personajes que han tenido un papel bastante secundario en gran parte de la novela, pero que le sirven al autor para cerrar de forma satisfactoria algunos de los enigmas que quedaban en el aire. Algunos, pero no todos, porque se cuida de seguir tejiendo alrededor de la historia detalles ambivalentes que quedan para la interpretación del lector.

Quizá lo que más me ha gustado, a pesar de ser terrible, es cómo MacInnes aúna la plaga de las enfermedades mentales degenerativas de los ancianos con los problemas de desarrollo de las nuevas generaciones, algo que se trata de manera tangencial en la novela pero que me resulta tan intrigante como premonitorio. Pero es una alusión casual y no el verdadero objetivo de la novela.

No he conseguido conectar con una obra de la que esperaba mucho más.

Past Crimes

Past Crimes es un thriller con toque de ciencia ficción de futuro cercano sobre los peligros de la inmersión total en la realidad virtual, que cumple una labor admonitoria para con la sociedad actual sin dejar de ser trepidante, aunque algo previsible.

La protagonista de la novela es Cassie West y su trabajo consiste en asegurar los derechos sobre los crímenes más terribles que se convertirán en simulaciones para el consumo de masas. La acción transcurre en el año 2037, una fecha muy cercana en el tiempo a la actualidad para alertarnos sobre la verosimilitud de su relato.

El negocio del entretenimiento no conoce barreras y la reconstrucción de crímenes reales mueve billones. Cuanto más truculento y maligno, mejor. Lo que no imagina Cassie es que pronto se convertirá en protagonista de uno de estos crímenes.

Jason Pinter basa su relato en la lucha contra el sistema, contra la automatización y el aislamiento al que nos someten los sistemas cada vez más perfeccionados de realidad virtual. Es quizá un tanto exagerado al mostrarnos las consecuencias de la pérdida de libertad, como cuando explica el sistema de acogimiento de huérfanos que más nos recuerda a un sistema carcelario futurista que a otra cosa, pero aunque la forma utilizada sea poco sutil, el mensaje subyacente sí va calando.

Tampoco es sutil con sus personajes, que son bastante maniqueos sobre todo el MAL representado por la todopoderosa corporación que no tiene escrúpulos para manipular los escenarios en busca del mayor retorno de inversión posible. No cabe duda de que contiene algunos deus ex machina para salvar las peores situaciones y creo que tiene material para un conversión cinematográfica que sería muy entretenida. El mensaje cala, aunque solo sea por la insistencia con la que nos golpea con un objeto contundente en forma de capitalismo desaforado.

También contribuye al ritmo la narración de Ellen Quay, muy adecuada para este thriller entretenido y trepidante.

Afterworld

Al escribir esta reseña me debato entre lo poco que me ha gustado el libro y las sensaciones de angustia y repulsión que ha conseguido provocarme, ya que entiendo que hay que reconocerle esa capacidad de generar desasosiego y aprensión.

Afterworld es una novela apocalíptica en la que para preservar la vida en la Tierra y acabar con el cambio climático una IA decide acabar con la causa del problema: los humanos. Su solución es liberar un virus que esteriliza a toda la población humana y dejar que siga su curso. Lo peor no es eso, lo peor es que aplicando una lógica retorcida y malsana decide ser testigo de la existencia de los últimos seres humanos para dejar constancia de su existencia en la realidad virtual a la que supuestamente volcará las consciencias humanas.

En este libro no veremos héroes que se enfrenten contra su destino, si no que seremos testigos de suicidios en masa, hartazgo de vivir y desesperación por cada esquina. Le reconozco a Debbie Urbanski su capacidad para remover tus entrañas y hacértelo pasar mal.

No obstante, el resto del libro me parece un despropósito. Desde la elección del narrador, una IA encargada de novelar la vida de la última superviviente a la propia forma de contar la historia, con repeticiones y listas insoportables, con una especie de lógica fría que se aplica a cada párrafo pero que luego se rompe cuando quiere, con una obsesión enfermiza por el objeto de estudio… hasta el uso de recursos poco amigables como las definiciones de diccionarios, la reiteración insufrible de las descripciones de las acciones, la manipulación de la realidad, el abuso de los entornos de realidad virtual.

Y llegas al final del libro y te encuentras una relación “amorosa” enfermiza y tóxica que ya termina de rematar el mal cuerpo que te había dejado el libro.

Como detalle curioso, la autora menciona en los agradecimientos a Chat GPT.

Beautyland

A menudo me resulta más fácil darle una oportunidad a una obra de la que no tengo referencias si el formato en que lo leo es audiolibro, quizá porque lo puedo compatibilizar con otros temas de mi vida diaria o quizá porque la labor de los lectores profesionales es casi siempre bastante destacable. El caso es que he escuchado Beautyland sin demasiadas expectativas y aunque reconozco que es una novela bien escrita y entretenida, el barniz que tiene de ciencia ficción me parece una excusa para que Marie-Helene Bertino haga un repaso por los últimos cuarenta años de historia norteamericana y cómo los cambios van afectando a la vida de las personas, pero no esperéis encontrar especulación.

La premisa de la que parte es que, coincidiendo con el lanzamiento de la sonda Voyager 1, nace en Filadelfia una bebé que en realidad es un alien enviado para conocer la vida en la Tierra y comunicar sus investigaciones mediante faxes (sí, habéis leído bien, faxes) a sus superiores.

El libro sigue las aventuras y desventuras de Adina a una vida tan anodina como plausible, mientras intenta descifrar el sentido de la vida humana y cumplir su misión, aunque nadie le ha dado un manual de instrucciones sobre cómo hacerlo. Beautyland se transforma por tanto en una novela de rito de madurez, una exposición sobre lo bello y lo grotesco de la vida humana y sobre todo, una exquisita muestra de la alienación y de la otredad que siente un ser que se considera ajeno a todo esto.

La labor de la lectora Andi Arndt es muy buena, porque consigue imprimir al libro una pátina de frialdad, por definirlo de alguna manera, que se ajusta perfectamente a la forma de ser de la protagonista.

La novela tiene una estructura fragmentada, con idas y venidas temporales que nos permite ver el collage que forma la vida de Adina, pero también la de los compañeros de su viaje por el planeta Tierra. Los secundarios que la acompañan, desde su madre hasta Carl Sagan (por la obsesión de la protagonista con su figura no porque aparezca como personaje), están trazados de forma elocuente y resolutiva, para ayudarnos a situar en el espacio y el tiempo las aspiraciones de Adina.

Beautyland es un canto a la individualidad y al ser diferente.

Cubierta de Blade

Linda Nagata ha comunicado en su newsletter cuál será la portada de Blade, la cuarta entrega de la saga Inverted Frontiers.

Esta es la sinopsis:

The starship Dragon, accompanied by its fleet of outriders, is faring ever deeper into that region known as the Hallowed Vasties. Here, at the shattered heart of ancient human civilization, once-living worlds were ripped apart by the dimensional intrusions of a Blade. Yet despite the apocalyptic-scale destruction, the fleet’s telescopes have picked out signs of life among the ruins and the ship’s company is eager to go on—but should they?

From his post on Dragon’s high bridge, Urban looks ahead to the smaller starship, Griffin, now far, far in front of the fleet. The mind that pilots that ship—a stern and colder version of his lover, Clemantine—has gone silent. The implication chills him. Like DragonGriffin was an alien warship, designed to destroy without mercy all living worlds, and it still has a mind of its own. The question that haunts Urban: Has that alien mind somehow reclaimed control of Griffin?

It’s a question he must answer, and soon. Every wonder that lies ahead—and every ambition hidden within his heart—is at risk while Griffin’s true nature remains unknown.

Mi traducción:

La nave espacial Dragon, acompañada de su flota de escolta, navega por la región conocida como Hallowed Vasties. En el fracturado corazón de la antigua civilización humana, las intrusiones dimensionales de una Blade destrozaron los mundos anteriormente rebosantes de vida. A pesar de la destrucción local a escala apocalíptica, los telescopios de la flota han encontrado signos de vida entre las ruinas y quieren proseguir con la búsqueda pero, ¿deberían hacerlo?

Desde su puesto en el mando de Dragon, Urban posa su mirada en el pequeño navío Griffin muy adelantado en la flota. La mente que pilota esa nave, una versión más fría de su amante Clemantine, permanece en silencio. Las implicaciones le preocupan. Como Dragon, Griffin es una nave de guerra alienígena, diseñada para destruir todos los mundos sin clemencia y aún tiene su propia mente. La pregunta que perturba a Urban es: ¿habrá esa mente alienígena reclamado el control de Griffin?

Es una pregunta que deberá contestar, y pronto. Cada maravilla que pueda encontrar en su camino y cada ambición escondida en su corazón están en peligro mientras la verdadera naturaleza de Griffin no se revele.

Esta es la cubierta, obra de Sarah Anne Langton:

Lonely Castle in the Mirror

Hay veces que lees libros que vienen con una vitola de fama que te acaba pareciendo injustificada, y eso es lo que me ha pasado con Lonely Castle in the Mirror. No negaré que Mizuki Tsujimura trata un tema de gran relevancia en el mundo actual como es el bullying, con unas estadísticas aterradoras en Japón, pero la forma de hacer es un poco facilona, sobre todo por lo infladísimo de la primera parte del libro, que aunque remonta en la fase final no acaba de compensar el aburrimiento de los dos primeros tercios de la lectura.

El castillo al que hace referencia el título es una zona a la que acceden desde los espejos de sus cuartos siete estudiantes con problemas en el colegio, hasta tal punto que han decidido no ir a las clases. Allí les recibe la Reina Loba, que les explica cuál será su misión: buscar una llave escondida que concederá a quien lo consiga un deseo.

No es que empiece mal, podría considerarse una fábula con un pátina antigua, pero es que los estudiantes rápidamente se desentienden de la búsqueda y se dedican a jugar a videojuegos, cuando van al castillo que tampoco es todos los días. Y aunque la autora va dejando algunas pistas, este tramo es insufrible porque imaginaos lo apasionante que puede ser leer como alguien ve a otros jugar a una consola. Vamos, que parece más interesante ver crecer el moho y mucho más ágil.

Hacia el final del libro sí que empiezan a especular sobre qué les ha reunido allí y qué características comunes pueden tener, lo que lleva a la conclusión de la novela, que con las pistas que ha ido dejando la autora desde el principio de la novela pues no resulta para nada sorprendente si no más bien inevitable. Es cierto que es un libro que quizá no está destinado a un público adulto pero aún así le hace falta una buena poda al principio. Ya digo que los temas que trata, como la salud mental y la creación de redes de amistad y apoyo contra el bullying me parecen muy relevantes, pero el desarrollo es soporífero.

Generation Ship

Desde luego, no creo que le den vayan a dar un premio al título más original a Michael Mammay por Generation Ship, pero obviando este detalle nos encontramos con una novela de ciencia ficción escrita con oficio, entretenida y que también trata algunos otros tropos del género que no voy a mencionar aquí por ser parte del final del libro y evitar los destripes.

Generation Ship es ante todo una novela muy humana, pues a pesar de estar situada a una distancia increíble de la Tierra y a pesar de que han pasado siglos desde que la nave comenzó su periplo, lo cierto es que las tensiones, las rivalidades, el compañerismo y en general, las relaciones entre las personas no han cambiado un ápice. A pesar de encontrarse en una espacio confinado y con una misión pionera en la historia, sigue habiendo peleas y juego sucio por conseguir el ascenso, amor paternofilial, revueltas y sacrificio, curiosidad intelectual… En este sentido es un libro que perfectamente plausible hoy en día (salvo por el pequeño detalle de la nave generacional, pero eso son minucias).

El reparto, como no podría ser de otra manera, es coral. Asistiremos al desarrollo de los acontecimientos desde el punto de vista tanto de los altos mandos de la nave como de los técnicos que la mantienen funcionando, sin dejar de lado los granjeros que consiguen llevar el sustento a cada plato. Una visión muy completa, si bien algo idealizada, porque la base del conflicto en ningún momento es la tecnología y resulta difícil creer que nada falla en un viaje de siglos. ¡Eso sí que son ingenieros!

Mammay le da un tono más político a su relato que otros libros del mismo subgénero que se han publicado hace relativamente poco como Braking Day, cercano a la obra de Kim Stanley Robinson, Aurora.

Es cierto que es una obra que se puede hacer un poquito larga, pero creo que merece la pena sobre todo por la descripción que hace de lo que podría ser el día a día en una nave generacional y por la presentación y resolución de conflictos en ella. Además, en el último tercio del libro aparecen esos otros temas que mencionaba al principio de la reseña que le añaden algo más de picante al libro. Recomendable.

The Tusks of Extinction

Esperaba mucho de la segunda obra en formato largo de Ray Nayler y quizá esas expectativas han jugado en mi contra. En The Tusks of Extinction me he encontrado un alegato ecologista unido a especulación política con toques de ciencia ficción en cuanto a las posibilidades de la clonación y el volcado de mentes en soportes físicos, pero estas premisas tan interesantes quedan algo desangeladas en la lectura, ya que se pasa demasiado de puntillas por los puntos que podrían resultar más interesantes.

El objetivo de un equipo de científicos en la estepa siberiana en un futuro cercano es la reintroducción de los mamuts en su hábitat natural, como primer paso para la recuperación del bioma completo. La manipulación del ADN resulta ser un éxito, pero que los mamuts existan como especie no es solo cuestión de crear individuos sanos, ya que deben aprender a sobrevivir y no tienen referentes en los que basarse, ni siquiera los pocos ejemplares de elefantes que han servido para la reproducción. Son animales que han sido criados y creados en cautividad y no saben desempeñarse en libertad. La única esperanza que queda es que una experta en elefantes que dedicó su vida a la protección de estos mamíferos en una lucha desigual contra los cazadores furtivos les enseñe a “ser” mamuts. Y aquí es donde entra en juego el volcado de mentes.

La escasa duración de la obra, que no llega a las 200 páginas, juega a su favor en tanto en cuanto Ray puede utilizar elipsis a placer para no explicar en detalle todos los intríngulis de los procedimientos científicos que serían necesarios para llevar a cabo este plan. En lo que sí que se recrea, evidenciando aún más el mensaje de defensa del mundo animal que postula en The Tusks of Extinction, es en los peligros de la caza furtiva y la avaricia de los ricos por el marfil, causa última de toda la muerte y destrucción de hábitats que está perfectamente reflejada en el libro. Pero a mi entender, siguen faltando elementos menos emocionales y más racionales en esta novela corta. Gran parte de la fuerza del mensaje está basada en la violencia, que parece ser la única respuesta viable en algunas ocasiones. También resulta interesante el dilema moral al que se enfrentan los investigadores cuando siguen necesitando recursos económicos para sus proyectos y solo pueden recurrir a aquello que provocó la situación de extinción de muchos animales. Pero hay otros episodios que tienen menos poder evocador, como el “pobre niño rico” que busca adrenalina en cualquier parte ya que ha vivido de todo antes.

Las voces de los intérpretes del audiolibro, Stefan Rudnicki y Gabrielle de Cuir se ajustan como un guante a los papeles que tienen que interpretar.

The Tusks of Extinction es una lectura interesante, pero no alcanza los niveles de The Mountain in the Sea, lo cual no quiere decir que no espere la siguiente obra de Ray Nayler con impaciencia, ya que lo que dejó atisbar sobre ella en el Festival Celsius suena apasionante.