The Sixth Nik

Aunque a veces me creo que estoy más o menos al día de las publicaciones de género en el mundo anglosajón, la verdad es que no paso de ser una simple aficionada y se me escapan muchas del radar. Afortunadamente, para eso está el resto del fandom, que a menudo me hace fijarme en otra obras que me habían pasado desapercibidas. Fue así como Pablo Mallorquí me dio a conocer The Sixth Nik algo por lo que le estoy agradecida, ya que si bien ha habido algunos momentos en los que lo he pasado mal con la lectura, creo que estamos ante un libro que merece la pena, y mucho, leer.

La primera advertencia es que no se trata de una novela para estómagos delicados. Daniel Kraus se refocila en el body horror, que maneja con soltura y tiene escenas realmente desagradables desde el principio. Ya en el primer capítulo hay incidentes con globos oculares que no voy a detenerme en comentar, pero ahí empieza una lista de agresiones y descripciones explícitas dignas de un festival de cine gore.

Salvando este obstáculo, que ya digo que es bastante empinado, Kraus nos ofrece un despliegue de imaginación portentoso. Cada uno de los personajes que pueblan The Sickness es más retorcido y repulsivamente atractivo que el anterior, empezando por la propia nave, un ente vivo que se dirige a un planeta víctima de una plaga que ha dejado de enviar emisiones, seguido de un asesino cuyo nombre va cambiando según va elevándose el número de víctimas, un médico adicto al peyote… y la tripulación continúa y continúa así. Sin embargo, la protagonista absoluta de la novela es Sisilla, criada desde su infancia con implantes y destinada a morir con 11 años, no sin antes haber cumplido con su misión como último eslabón de una cadena de genios que cambiaron el destino de la Tierra.

La novela se divide en dos partes bastante diferenciadas, el viaje en la nave y la llegada al planeta de la plaga. La parte del león se la lleva el viaje, pero el interés no decae en ningún momento, ya sea por conocer los orígenes sectarios de Sisilla y cómo conformaron su vida para cumplir su objetivo, conocer los motivos del viaje o descubrir los misterios que ocultan todos los miembros de la tripulación. Es una narración perversa, que se regocija en los aspectos más cancerígenos de las relaciones humanas y a la que no le duelen prendas en abusar de las vísceras para conseguir mantener nuestra atención, cosa que como digo consigue perfectamente, a pesar de las casi 500 páginas de la obra.

En cuanto a las referencias, la relación con la Cultura de Banks me parece más velada, pero con una de las obras más destacadas de la ciencia ficción corta de Leguin es innegable, aunque el homenaje no le hace perder nada de fuerza a las conclusiones a las que llega el autor al final de la obra. Se trata de un universo muy atractivo y recomiendo encarecidamente su lectura, si bien vuelvo a lanzar la advertencia sobre la dureza del relato, ya que la colección de trigger warnings de esta obra es más larga que un día sin pan.

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