This is How You Lose the Time War

Esperaba con gran expectación la llegada de This is How You Lose the Time War, principalmente por la coautoría de Max Gladstone, un escritor que me encanta, pero también por la temática de viajes en el tiempo, uno de los grandes temas clásicos de la ciencia ficción

Al contrario de lo que imaginaba, no se trata de una obra exclusivamente epistolar, porque aunque las cartas que se envían las dos agentes temporales de bandos enfrentados sustentan la novela corta, también hay variedad de pasajes descriptivos que no utilizan este formato.

Lo que si destacaría es la belleza de la prosa utilizada, capaz de hacer que te entretengas en captar los distintos matices y referencias imbuidos en las frases. Este mismo juego de referencias puede llegar a cansar a algún lector que busque una aproximación más directa. Creo que en esto se nota la influencia de Amal El-Mohtar pero Gladstone no se le queda atrás.

La intrincada forma en que las agentes se van dejando mensajes en las distintas líneas temporales que modifican según los planes de cada una de sus facciones es una fuente constante de sorpresa y regocijo para el lector, en una vuelta de tuerca constante cada vez más hiperbólica.

Sin embargo, la información que acabamos recibiendo de un futuro o de otro, o de la propia guerra que libran las agentes Rojo y Azul, es muy escasa. Es señal de gran maestría por parte de los autores ser capaces de desvelar tan poca información pero que aún así nos veamos arrastrados por el flujo de la narración, rebuscando pequeños detalles para hacernos una composición de lugar que por la propia naturaleza de la historia no va a quedar completa.

Es esta una historia romántica unida de forma inseparable a la ciencia ficción de sus viajes en el tiempo. Es una apuesta arriesgada para los autores, pero creo que merece la pena dedicar nuestra atención a esta pequeña joya.

Hexarcate Stories

Después de leer las tres entregas de la trilogía Machineries of Empire se ve que me había quedado con más ganas de este universo, así que me alegré mucho con la noticia de la publicación de Hexarchate Stories. Algunos de los contenidos ya los había leído, así que en esos referenciaré la reseña anterior de ser posible. Aunque me ha gustado el libro en general, no estoy segura de que se pueda disfrutar plenamente sin haber leído las otras novelas, porque en muchas ocasiones lo que hace es profundizar en algún aspecto que se había eliminado de la novela o que simplemente se había pasado por alto.

The Chameleon’s Gloves

Trepidante historia donde un Kel expulsado de su clan se convierte en timador utilizando sus dotes camaleónicas para copiar los movimientos de las personas de forma casi perfecta.

How the Andan court

Una poética declaración de amor.

Seven Views of the Liozh Entrance Exam

Me gusta este estilo de flashmash para contar una historia a base de pinceladas, aunque en este caso no llega a desarrollarse mucho. Al autor también le gusta por los comentarios que hace, aunque cree que tienen poco mercado.

Omens

Apenas pudimos conocer a la madre de Jedao en la trilogía original así que resulta agradable encontrarse aquí una pequeña historia que la tiene como protagonista. De hecho, los relatos siguientes también son de la infancia de Jedao, pero en estos la figura materna brilla por su ausencia.

Honesty

Desde la visión de la hermana pequeña de Jedao, asistimos a una trifulca que tiene lugar en su planeta de origen. Me gusta el giro final que dejar entrever la compleja personalidad del protagonista de la trilogía.

Bunny

Esta es una historia muy tonta que supongo que tendrá más sentido para quienes posean un gato, pero al no ser mi caso, no me dice nada.

Black Squirrels

Otra broma del autor, sobre la vigilancia de los campus académicos.

Silence

Una nueva perspectiva de Jedao desde el punto de vista de su hermano mayor, con la posibilidad añadida de ver los detalles que poco a poco conformaron su personalidad.

Extracurricular Activities

Gloves

Un relato eminentemente sexual, sin trama ni nada que se le parezca, que le sirve al autor para añadir una nota erótica a la recopilación.

Hunting Trip

Esta historia en particular, aporta poco a la antología, salvo saber que Jedao malcría a sus sobrinas, un dato que ya conocíamos.

The Battle of Candle Arc

Calendrical Rot

Aquí nos presentan lo que podría haber sido un capítulo introductorio para la primera novela de la trilogía, que quizá hubiera suavizado la tremenda curva de aprendizaje que exigía la lectura.

Birthdays

A partir de aquí los relatos cambian de protagonista para que conozcamos mejor a Cheris, tras haber explorado un poco el pasado de Jedao. Siendo una de las principales características de Cheris su dominio de las matemáticas, es interesante como Yoon Ha Lee nos muestra las diferencias entre calendarios y la imposición de normas por parte del colonizador.

The Robot’s Math Lesson

Otra anécdota de la infancia de Cheris, que no deja de ser eso, un recuerdo.

Sword-Shopping

En esta ocasión, la elección de un arma de duelo le permite al autor definir un poco más al personaje.

Persimmons

Los servidores representan un papel bastante importante en el desarrollo de Ninefox Gambit, así que entiendo que el autor haya querido darle algo de protagonismo estos robots.

Irriz the Assassin-Cat

Una historia entrañable sobre las relaciones familiares que incluso los más despiadados asesinos pueden tener.

Vacation

Desplazando el foco a otro personaje de la trilogía, en esta ocasión son Brezan y su esposa quienes protagonizan un relato ligero y poco memorable sobre una visita al zoo.

Gamer’s End

El uso de la segunda persona en una narración no es algo muy habitual, pero Yoon Ha Lee utiliza este recurso de manera muy interesante para este relato. El ritmo es trepidante y aunque parece claro cuál es el objetivo de la prueba a la que «nos» someten como protagonistas, me ha gustado de principio a fin.

Glass Cannon

Con este último relato Yoon Ha Lee añade una coda a la trilogía que cambia el final de la historia y la deja preparada para las continuaciones que pueda querer escribir. Algunos de los recursos que utilizan parecen un poco tramposos pero realmente abre un nuevo mundo de posibilidades que ya veremos cómo explota.

Hexarchate Stories es una lectura muy recomendable y complementaria para quien haya disfrutado de la trilogía Machineries of Empire. De no ser así, no merece la pena leer el libro, pues se perderá gran parte de su valor.

Crystal Rain

Desde hace bastante tiempo quería leer alguna novela de Tobias S. Buckell pero por alguna razón u otra nunca encontraba el momento. Cuando al final leí Crystal Rain me encontré una historia muy entretenida y que probablemente si la hubiera leído antes me hubiera gustado más, por que en estos momentos resulta más difícil sorprenderme.

La idea sobre la que pivota la obra es cómo continúa la vida tras la colonización de un planeta, cuando se pierde el contacto con la «potencia colonizadora» . En esta caso en particular, el planeta Nanagada fue colonizado a través de un agujero de gusano, pero dejó de estar operativo hace generaciones. Aunque aún se recuerda y de hecho algunos de los primeros colonizadores sigue vivos gracias a la nanotecnología de sus cuerpos, en realidad el nivel tecnológico ha retrocedido tanto que lo más avanzado son dirigibles y barcos de vapor. Esta pérdida de tecnología se intenta paliar con la investigación de ruinas antiguas, pero es tanto lo que se ha perdido que no se puede compensar.

El protagonista de la novela es John deBrun, un extraño que hace años apareció en las costas con amnesia permanente, por lo que no recuerda nada de su pasado. Este es un recurso un tanto manido en la literatura, pero el autor no abusa de él en general, salvo en algunos tramos. La presencia de razas alienígenas a las que los nativos idolatran como dioses es todo un acierto, pues vemos como desde las sombras van moviendo los hilos en un conflicto aparentemente irresoluble.

Aunque es claramente una novela de ciencia ficción, gran parte de su longitud se podría adscribir perfectamente a los libros de aventuras, con cierto toque a lo Julio Verne me atrevería a decir.

En este contexto, lo realmente llamativo del universo planteado por Buckell es la mezcolanza de razas y culturas que conviven en Nanaganda. Basándose en el Caribe, pero también con representantes europeos e incluso chinos y unos ominosos aztecas que viven al otro lado de las montañas y que suponen una amenaza constante. Esta interacción de culturas antiguas, que negocian y se entremezclan es el sustento principal del libro y lo que me anima a seguir leyendo las siguientes entregas para conocer más el universo Xenowealth. Para ser una primera novela, el resultado es notable.

2001: An Odyssey in Words

Cuando desde Cuentos para Algernon me ofrecieron la oportunidad para colaborar en un pequeño proyecto, ni siquiera me lo pensé. Siendo una de las páginas más importantes del panorama español, no me cabía duda de que la idea sería atractiva. Gracias a Marcheto por darme esta oportunidad.

La idea que relaciona todos los relatos comprendidos en 2001: An Odyseey in Words es tan sencilla como que todos tengan 2001 palabras. El punto de partida es sencillo, pero la ejecución no lo es tanto. Veremos qué han conseguido los autores.

Golgotha – Dave Hutchinson

Un inicio fuerte para la colección de relatos, con un visitante alienígena en conversaciones con un sacerdote. La posibilidad de la existencia de un Mesías cetáceo da pie a Hutchinson para dudar de la fe.

The Monoliths of Mars – Paul McAuley

Un relato muy evocativo sobre uno de los grandes iconos de la ciencia ficción de Arthur C. Clarke, con los monolitos marcando las distintas paradas en el camino hacia la elevación espiritual.

Murmuration – Jane Rogers

Un relato con regusto a ciencia ficción clásica sobre los viajes de colonización a otras planetas y los posibles encuentros con alienígenas. Recomendable.

Ouroboros – Ian R MacLeod

La vida cambia para un hacker cuando recibe la visita de un monje con una extraña proposición. Lo que en principio me había parecido un homenaje a «Los nueve mil millones de nombres de Dios» acaba tomando caminos más metafísicos.

The Escape Hatch – Matthew De Abaitua

Una puerta a un nuevo mundo se abre en una autovía y quienes la cruzan tienen la sensación de que todo es mejor en el otro lado. Aunque la premisa es interesante, el desarrollo de la historia no lo es tanto.

Childhood’s Friend – Rachel Pollack

Pollack ha escrito lo que parece más el comienzo de una novela que un relato por sí mismo, empezando con el nacimiento de unos bebés con «capacidades especiales».

Takes from the White Hart – Bruce Sterling

Un relato que no deja de ser una charada de Sterling homenajeando a un homenaje de Arthur C. Clarke pero sin llegar a ningún sitio.

Your Death, Your Way, 100% Satisfaction Guaranteed! – Emma Newman

Un cuento sobre lo que dejamos atrás cuando morimos. Lo que creemos que dejamos y lo que realmente hacemos.

Distraction – Gwyneth Jones

Una crítica a uno de los pasajes más polémicos de Cita con Rama.

Dancers – Allen Stroud

Una investigación de sucesos violentos en la nueva Estación Espacial desvelará un culpable inesperado. Entretenido.

Entropy War – Yoon Ha Lee

Muy curioso este relato de Yoon Ha Lee sobre la entropía del universo presentándolo como un reglamento de juego de mesa, basado principalmente en el azar.

The Ontologist – Liz Williams

Este cuento versa sobre la clasificación de todas las cosas, labor realizada por un ontologista. Pero, ¿qué ocurre cuando se encuentra con algo inclasificable?

Waiting in the Sky – Tom Hunter

Homenaje a David Bowie y a su relación con la ciencia ficción, me ha dejado pensando bastante rato.

The Collectors – Adrian Tchaikovsky

Maravilloso relato razón de esta colaboración entre Cuentos para Algernon y Fantástica Ficción. Aprovechad que lo tenéis en español a vuestro alcance para disfrutarlo.

I Saw Three Ships – Phillip Mann

Lo que comienza como un homenaje a un astronauta que se va a retirar finaliza de una forma un tanto abrupta.

Before They Left – Colin Greenland

Entiendo que la longitud de estos relatos constriñe en cierto modo a los autores, pero mientras que muchos de ellos nos ofrecen historias completas, este de Colin Greenland deja una muy rara sensación de vacío, de que falta algo. La historia de una niña que desea viajar a Marte y así se lo solicita a nuestros Overlords alienígenas.

Drawn From the Eye – Jeff Noon

El verdadero poder de una lágrima desvelado en un cuento que hará aflorar nuestras emociones.

Roads of Silver, Paths of Gold – Emmi Itäranta

Mitología finlandesa que aparece un tanto fuera de lugar en esta antología, la verdad.

The Fugue – Stephanie Holman

Un alien enviado a la Tierra como infiltrado para investigar nuestra civilización que se olvida de su misión principal.

Memories of a Table – Chris Beckett

Un recurso válido como los atisbos del pasado recuperados como grabación sirve para contar una historia sentimental

Child of Ours – Claire North

Cuando los robots estudian si reproducirse tiene sentido, les resulta difícil llegar a un consenso sobre cuáles serían las capacidades más deseables para la criatura.

Would-Be A.I., Tell Us a Tale! #241: Sell ’em Back in Time! by Hali Hallison – Ian Watson

Una broma de Watson a base de juegos de palabras y con cierta obsesión por los pechos femeninos.

Last Contact – Becky Chambers

A pesar de entrar en contradicción con en propio nombre del relato, lo que Chambers nos cuenta aquí es un «primer contacto» de forma física. Me gusta la idea de la comunicación a través de feromonas y creo que el relato tiene la longitud adecuada para la idea que quiere transmitir.

The Final Fable – Ian Whates

Una aproximación a la paradoja de Fermi con un cierto regusto a ciencia ficción clásica.

Ten Landscapes of Nili Fossae – Ian McDonald

Un relato muy visual sobre descripciones de arte aplicadas a la llegada del hombre a Marte. Destaca más por su lirismo que por su contenido y me ha recordado algo a Before Mars.

Child – Adam Roberts

Partiendo de la base de un hecho improbable que homenajea 2001, Roberts relata un escenario apocalíptico de final imprevisible.

Providence – Alastair Reynolds

Un final muy adecuado para la parte de ficción de la antología, con un viaje de colonización que no consigue llegar a su destino pero que sin embargo busca aprovechar en lo posible su situación.

2001: A Space Prosthesis – The Extensions of Man – Andrew M. Butler (no ficción)

Curioso ensayo sobre la versión cinematográfica de 2001 con algunas referencias al libro que la inspiró.

On Judging The Clarke Award – Neil Gaiman (no ficción)

Anécdotas sobre la participación de Neil Gaiman como jurado en la concesión de los premios Arthur C. Clarke.

Once More on the 3rd Law – China Miéville (no ficción)

Complejo estudio sobre la literatura de ciencia ficción relacionándola con la tercera Ley de Clarke. Me encanta la conclusión:

It is, though, profoundly exciting to consider that any sufficiently advanced literature must be indistinguishable from science fiction.

De nuevo, gracias a Marcheto por animarme a participar en este proyecto conjunto.

La auditora

La auditora, de Jon Bilbao y Javier Peinado, es un tebeo de lectura desasosegante, con un futuro distópico a lo Blade Runner pero localizado en un pequeño pueblo en vez de una gran metrópolis.

En el pasado se crearon robots tan similares a los seres humanos que en el exterior son prácticamente indistinguibles. El rechazo de la sociedad hizo que se dejaran de producir, pero un movimiento adquirió todas las unidades que existían y las «liberó» por el mundo. Así que ahora es posible convivir con un robot sin tener conocimiento de ello.

Como decía anteriormente, La auditora se desarrolla en un pequeño pueblo costero que en realidad es propiedad de una sola familia que lo explota como si de una fábrica se tratara. Las personas trabajan en sus casas y están agobiadas para llegar a conseguir la producción mensual, que les permitirá seguir viviendo en la localidad. Se puede interpretar el tebeo como una crítica al caciquismo de los dueños, pero entiendo que este no es el mensaje principal de la obra. El hecho de que algunos actos especialmente crueles queden impunes refuerza esta impresión personal.

El dibujo y sobre todo el color verde enfermizo que impregna cada viñeta describe muy bien el ambiente malsano de las fábricas empeñadas en aumentar la productividad a pesar de la contaminación y sirve como hilo conductor a toda la narración.

La intolerancia a lo extraño y el temor al cambio también son mensajes que intentan transmitir los autores, con algunos personajes que transitan por el «valle inquietante» en lo que deviene en una caza de brujas para localizar al robot infiltrado.

Hay otros detalles que son bastante obvios para un lector habitual de ciencia ficción y quizá por eso el tebeo no acaba de ser del todo redondo. El desarrollo científico y tecnológico no ha servido para mejorar las vidas de los humanos, más bien para encadenarlos a una servidumbre feudal, al capricho de la familia dueña del pueblo. Pero esto ya lo hemos visto en innumerables ocasiones, así como la idea central del «extraño entre nosotros», pero sin haber desarrollado un test Voight-Kampff que nos permita salir de duda.

Tangle’s Game

Me llamó mucho la atención el anuncio de esta novela en su momento, así que culpo a los malvados estrategas de marketing de haberme leído la novela.

Hotston escoge el camino del thriller futurista aunque bastante verosímil en sus comienzos, con la implantación generalizada del «crédito social», un medidor de la confianza que se puede tener en cada persona basándose en su historial. Algo que vemos cada vez más cerca y que puede dar lugar a interesantes discusiones, tomando como premisa la necesidad individual frente a la colectiva, por ejemplo. O la pérdida de privacidad, sin ir más lejos. Sin embargo, la novela no sigue esos derroteros. La protagonista, una banquera con un crédito impecable, recibe de parte de un antiguo novio un disco duro que puede alterar el equilibrio de la política mundial y se ve envuelta en una huida hacia delante mientras piensa qué hacer con semejante problema.

La ejecución del libro deja bastante que desear, no sé si por la excesiva ingenuidad de la protagonista o por el imprescindible ejercicio de suspensión de la incredulidad para que el lector acepte que las distintas agencias y poderes fácticos implicados en la trama no escojan una solución más «directa» para hacerse con lo que necesitan y ansían.

Los demás personajes tampoco es que aporten mucho a la trama, salvo algún momento trágico que parece realmente impostado. Quizá sea por la decepción de quien espera otro resultado, pero no puedo recomendar este libro para nada.

The Undefeated

The Undefeated es una novela corta de ciencia ficción con una protagonista absoluta que en el ocaso de su vida vuelve a visitar los lugares de su infancia. Pero no es una historia sentimental y de hecho tiene un trasfondo reivindicativo que por desgracia se pierde por la languidez de los hechos narrados.

El viaje de la protagonista se aleja del centro de la Commonwealth, una confederación de planetas que parece estar bajo la amenaza de un enemigo poco claro. Al ir en contra de las mareas migratorias que buscan la seguridad de los mundos interiores, puede reflexionar sobre su pasado y su vida. Podría ser interesante saber qué le ha ocurrido a esta periodista y escritora, pero la verdad es que su relato tiene pocos alicientes, solo ver lo bien que se lo ha ido pasando de viaje en viaje disfrutando del privilegio de su fortuna heredada.

La autora crea un tipo de personaje denominados jenjer que no define demasiado en un principio, pero que serán importantes en el desarrollos de la historia. El paralelismo de estos seres con los esclavos es tan evidente como un tanto zafio. Unidos a los humanos por contrato y dependientes de estos para conseguir las medicinas que les permiten seguir vivos, se consideran propiedad del humano correspondiente.

Y esto es prácticamente todo, porque el libro no da para más. Está escrito con una prosa fluida y es tan breve que se puede leer prácticamente de un tirón, pero realmente aporta muy poco al lector. Quizá si las reflexiones sobre la esclavitud hubieran estado un poco más afiladas o si la acción hubiera resultado más interesante el libro mejoraría, pero está lejos de ser una lectura recomendable. Me temo que pasará al olvido con gran velocidad por su poca sustancia.

Luna: Moon Rising

Es difícil escribir una reseña sobre la tercera parte de una trilogía, caminando sobre el fino alambre del spoiler sin desvelar nada de la trama de los libros anteriores. Si a esto añadimos que los libros de Luna no destacan precisamente por su brevedad, el ejercicio resulta incluso más difícil. Así que me perdonaréis si hablo un poco de generalidades, podremos entrar en más detalle si así lo queréis por alguna red social.

La primera entrega de Luna me impactó mucho, no solo por la calidad de McDonald como autor, algo que no creo que nadie ponga en duda, si no por el mundo apasionante que había creado. Una sociedad en la que tienes que pagar hasta por el aire que respiras y una plétora de personajes profundos y tridimensionales que contaban una historia épica en el espacio. Imposible resistirse.

La segunda entrega, quizá por las expectativas generadas, por el síndrome del segundo libro o por una combinación de factores no me llenó tanto, aún siendo una lectura muy recomendable.

Con la lectura del tercer libro me encontré en la tesitura de decidir si alcanzaba las cotas del primero o se quedaba a la altura del segundo. Y lo cierto es que como final de trilogía es perfecto, aunque desgraciadamente no ha logrado la fascinación que ejerció sobre mí Luna sí que corrige algunos errores de Wolf Moon.

Hay algunos personajes nuevos y entornos que no conocíamos o de los que no se hablaba en profundidad en los otros dos libros que resultan tener un papel relevante en este libro, como la Universidad de Farside y sus descubrimientos científicos. Pero el libro sigue siendo el relato de una lucha de poder entre distintas facciones, una historia de venganza y de enfrentamiento de proporciones astronómicas.

De las cinco grandes familias (los Dragones de la Luna) queda claro que la favorita del autor o al menos la que más foco consigue son los Corta. De hecho, gran parte del hilo conductor del libro gira sobre la custodia de uno de los vástagos de la familia, por la que luchan distintas facciones con intrigas, complots, abogados… y cuchillos si hace falta. Resulta muy interesante ver cómo se desarrolla este «Juego de Tronos», con peones que se van moviendo en una estrategia compleja y peligrosa.

Y sin embargo, lo más importante siguen siendo los personajes y sus relaciones. No existe ningún personaje que sea esencialmente bueno, pero sí que los hay malos, tan estigmatizados por sus acciones pasadas que el autor les busca un final ignominioso acorde al sufrimiento que han causado. Este es uno de los pasajes más duros de la historia, por lo que ocurre y por lo que representa.

En ocasiones he comentado que algunas de las grandes familias están un poco desaprovechadas y creo que el autor ha intentado repartir más el protagonismo en algunos pasajes, aunque los Asamoah siguen siendo prácticamente desconocidos.

Me resultan muy atractivos los distintos proyectos que se van presentando para el futuro de la Luna, aunque en el fondo lo que se está discutiendo es el futuro de la Humanidad. El hecho de que se recurra a la violencia para imponer un criterio u otro haría sonrojar a Asimov pero resulta tan terrible como realista.

Luna: Moon Rising es un final muy digno para una gran trilogía de ciencia ficción de futuro cercano, uno de los más complicados de escribir sin quedar desfasado enseguida.

Children of Ruin

Uno de los lanzamientos más esperados de este año era sin duda alguna la continuación de la maravillosa Children of Time, como ya se comentó en el último episodio del año pasado de los VerdHugos.

Adrian Tchaikovsky ha decidido ofrecernos una obra muy ambiciosa, que eleva a la enésima potencia la estructura que utilizaba en la primera entrega. Si lo que buscas es especulación sobre el desarrollo de razas alienígenas y su interrelación con los humanos este es sin duda tu libro, aunque no puedo decir que sea una obra perfecta.

El autor vuelve a dividir la narración entre el presente y el pasado, pero en esta ocasión con un gambito muy arriesgado, ya que las acciones del pasado influyen mucho en el futuro, condicionando gran parte de la narración a las acciones de la otra línea temporal. El autor sale bastante airoso de esta apuesta con una mezcla de ocultación de información y audacia, así como con oficio narrativo.

Pero hay otro problema añadido y es la dificultad intrínseca derivada de un primer contacto con una civilización alienígena. Y aquí Tchaikovsky no termina de conseguirlo. Porque no estamos hablando solo de uno, o de dos contactos y la complejidad de las interacciones a veces se le va de las manos. La falta de unas referencias en las que basarse para entender estas interacciones dificulta mucho el proceso lector. A pesar de que hay bases comunes que tienden puentes entre culturas, las diferencias intrínsecas de cada especie exigen mucho para el disfrute del libro. Estas diferencias también hacen que la empatía en ocasiones brille por su ausencia, no solo en el libro si no también por parte del lector.

Me ha gustado mucho la especulación científica que muestra Children of Ruin. De especial importancia son la biología y la lingüística, pero no se limita a desarrollar estos dos campos. No quiero ni imaginar la ingente cantidad de documentación que ha tenido que manejar el autor para ofrecernos esta novela tan compleja.

Algo que no me ha terminado de convencer tampoco es el final de la historia, no sé si llamarlo ingenuo o excesivamente optimista. Pero me ha encantado cómo se habla sobre los problemas inherentes al desarrollo de la civilización y la tecnología (sobrepoblación, contaminación…) desde otra perspectiva. Es un gran valor añadido a la novela.

A pesar de no ser plato de mi gusto, también hay algunas escenas de terror horriblemente inquietantes de esas que vas leyendo con el corazón en un puño, algo que añade tensión a un libro que en ocasiones no tiene un ritmo excesivamente acelerado.

No puedo dejar de recomendar este libro, aunque eso sí, primero hay que leer Children of Time porque Children of Ruin no se puede considerar una lectura independiente.

Anunciada la publicación de The New Voices of Science Fiction

El 11 de noviembre de este mismo año Tachyon publicará The New Voices of Science Fiction, una recopilación coordinada por Jacob Weisman y Hannu Rajaniemi.

Yo no sé vosotros pero tanto el planteamiento como los autores que conozco hacen que aumente muchísimo mi interés por este libro. Los autores confirmados son: Rebecca Roanhorse, Amal El-Mohtar, Alice Sola Kim, Sam J. Miller, E. Lily Yu, Rich Larson, Vina Jie-Min Prasad, Sarah Pinsker, Darcie Little Badger, S. Qiouyi Lu, Kelly Robson, Suzanne Palmer, Nino Cipri, David Erik Nelson, Amman Sabet, Jamie Walsh y más.

La portada es de Matt Dixon con diseño de Elizabeth Story.