The House of Styx

The House of Styx es la primera entrega de una nueva serie de Derek Künsken, precuela de las novelas The Quantum Magician y The Quantum Garden, aunque es de lectura totalmente independiente.

En esta novela nos encontramos con una mezcla que en un principio puede parecer bastante dificil de cohesionar. Por una parte tenemos ciencia ficción dura, con las condiciones de vida extremas de Venus y explicaciones sobre la supervivencia en un medio ácido mediante neutralizadores, la importancia de las atmósferas de presión y la temperatura sobre los hábitats de los humanos. Pero por otra parte tenemos la historia de una familia que sobrevive a este durísimo entorno con pocas circunstancias a favor, con un miembro con síndrome de Down y otro que está en un proceso de autoaceptación muy complicado. Pudiera parecer que estos dos aspectos tan alejados tendrían que chocar en algún momento pero Künsken consigue manejarlos de una manera muy correcta.

La colonización del inhóspito Venus ha sido llevada a cabo mayoritariamente por exiliados de Québec, lo que le da un toque especialmente florido a sus insultos, quizá lo primero que llama la atención del libro. Este elemento sorprendente tiene la función de situarnos en una escena bastante conocida en la ciencia ficción: la colonización de un mundo hostil, solo que en este caso al hallarnos en el sistema solar además debemos añadir las presiones políticas y económicas de los poderes fácticos que han financiado la colonización. Los habitantes de Venus están fuertemente endeudados con los bancos y por ello gran parte de las maniobras políticas de la Asamblea están destinadas a gestionar esta deuda, ya que minimizarla parece imposible. En contraste con esta zona de Venus están los habitantes de las partes más profundas y peligrosas, que se consideran más libres aunque su vida esté supeditada a los caprichos veleidosos del planeta.

Esta situación política da al autor la posibilidad de crear conflictos por los escasos recursos que se han de repartir entre los miembros de la colonia, manteniendo un equilibrio casi imposible y creando un escenario donde la reutilización de cada fragmento de metal puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte. En este sentido, la novela tiene algo de épica.

No me gustaría explayarme más en el argumento, ya que creo que es mejor ir descubriendo sobre la marcha qué les sucede a los habitantes tanto de las partes más elevadas como de las profundidades. The House of Styx es un canto a la adaptabilidad de nuestra especie y la búsqueda de esa última frontera, pero sin olvidar en ningún momento que es lo que nos hace ser humanos. Espero que pronto podramos disfrutar de la siguiente entrega de la serie.

Unconquerable Sun

He de decir que me ha encantado esta space opera de Kate Elliott, que me ha tenido entretenida e intrigada a la par, aunque el comienzo haya sido un poco lioso.

La frase en la que se ha centrado toda promoción de Unconquerable Sun la definía como un retelling de Alejandro Magno con género cambiado en el espacio (un gran triunfo de marketing, poque es una frase demoledora). Y es una muy buena definición, porque aunque solo conozco ligeramente la historia del conquistador, es cierto que se nota ese aire de inspiración griega en la ambientación y esa famosa «camaradería» de los miembros de su séquito. La trasunto de Alejandro es Sun, que lleva toda la vida preparándose para asumir el mando de la república de Chaonia cuando su legendaria madre no esté.

Al principio de la novela nos podemos encontrar un poco perdidos con muchos personajes nuevos y sobre todo con los diversos puntos de vista de la narración, que llevan aparejados cambios de la primera a la tercera persona e incluso en el tiempo verbal. Este recurso requiere un pequeño periodo de adaptación, pero luego se antoja algo natural y fluido. Para conocer a los personajes, no obstante, hace falta un poco más de tiempo y esfuerzo, pero merece la pena. Son distintos y complementarios entre ellos y se convertirán en el alma del libro.

Las intrigas políticas y traiciones están a la orden del día, incluso dentro de la misma familia, porque ¿quién te puede poner mejor la zancadilla que aquel que te conoce desde siempre? Todo esto con una guerra de fondo, con un imperio que ha tenido que retroceder un poco en sus posiciones por el empuje de Chaonia, pero que no está dispuesto a dar su brazo a torcer en una guerra a varias bandas.

El ritmo de la novela, aunque empieza un poco indeciso, toma una velocidad de crucero muy elevada una vez que están desplegadas todas las piezas en el tablero. Y se vuelve definitivamente frenético al final del libro, cuando las apuestas están más altas y empiezan las revelaciones que cimentarán la continuación, porque por desgracia (o por suerte si la autora sigue con este nivel), el libro no es autoconclusivo.

Por si le faltaba algo, la novela está trufada de guiños al lector y huevos de pascua para ir descubriéndolos. Desde tuckerizaciones de otros escritores pasando por referencias futboleras, el libro tiene muchos pequeños detalles que denotan el trabajo y el cariño volcado en su creación. Tener un diminuto dinosaurio como mascota, los personajes con cuatro brazos o la creación de nuevas palabras que quedan como pequeños retos de comprensión para el público del libro son añadidos que aumentan la inmersión en la aventura.

Por favor, leed esta novela. Necesito comentarla con alguien urgentemente.

Architects of Memory

Este libro tenía a priori muchas papeletas para triunfar en el blog: una tripulación que se dedica a la recuperación de recursos valiosos en naves malogradas, corporaciones malvadas que esclavizan a sus recursos humanos mientras buscan una nueva salida y un arma alienígena desconocida que entra en juego. Lo mejor de todo es que ha superado mis expectativas, Architects of Memory puede ser uno de los libros del año.

El hecho de que las naciones hayan sido superadas por las megacorporaciones en la exploración del espacio no es novedoso, como tampoco lo es la «esclavitud» a la que se ven sometidos los pobres que han de trabajar para estas instituciones para pagar su deuda y conseguir la ciudadanía (me viene a la cabeza Autonomous sin tener que irme muy lejos). Pero esta situación está muy bien expuesta por Karen Osborne y resulta muy relevante en la situación actual. Un poco en la línea de McDonald en la trilogía de Luna, hay que pagar por cada uno de los recursos que gastas y resulta casi imposible salir del círculo vicioso entre gasto para subsistir y deuda que va aumentando. Esta agonía constante, esta lucha por salir de un pozo tan profundo que no se vislumbra la salida está muy bien representada tanto por la protagonista Ash como por los otros miembros de la tripulación.

Y sin embargo, Ash tiene algo que la hace especial y que la transforma en un objeto codiciado por varias de estas megacorporaciones. Las luchas sutiles y no tan sutiles por hacerse con el control de este recurso (no importa que sea una persona, no importa que esté enferma) conforman uno de los ejes conductores de la novela. Pero es que hay más, porque entran en escena unos aliens con los que la humanidad se enfrentó en su momento y que a pesar de su increíble superioridad tecnológica se retiraron de la lucha por causas que nunca quedaron claras. Aumentar el escaso conocimiento que se tiene sobre los Vai es el otro eje que hace avanzar la trama, con revelaciones muy interesantes que Karen Osborne nos irá dando a conocer poco a poco, en una forma muy inteligente de controlar la información que llega al lector, racionándola para que siempre queramos seguir leyendo.

No quiero tampoco pasar por alto la condición bisexual de la protagonista, algo que se expone con toda la naturalidad del mundo y que encaja muy bien con el relato. A este respecto, me cuesta más trabajo encontrar ejemplos de una o un protagonista bisexual en la ciencia ficción, seguro que los hay pero ahora mismo no me vienen al cabeza.

No es exactamente una novela de primer contacto pero sí que tiene algunas características de este subgénero, ya que la exploración de cierto artefacto alienígena lleva a tener revelaciones sobre los propios extraterrestres que nadie esperaba al comienzo del libro.

El ritmo de la novela está bastante bien llevado, en ningún momento se hace pesada aunque es cierto que algunas situaciones se resuelven un poco por «la gracia de Dios». Es un libro muy intenso, ya que toda la acción está condensada en poco tiempo y saber que el reloj está descontando minutos añade incluso más tensión a la historia. Una autora a la que definitivamente hay que seguir.

Mage Against the Machine

Es un poco triste decir que lo mejor de un libro es su título, pero me temo que nos encontramos ante un claro ejemplo.

Mage Against the Machine ha sido definido como Harry Potter mezclado con Terminator, pero más quisiera Shaun Barger haber escrito algo tan ingenioso como el título de la obra en el contenido.

El autor nos expone dos historias separadas, aunque condenadas a encontrarse. Por un lado, un mundo de magos que vive aislado del exterior porque se supone que tras las fronteras y los sellos protectores hay un erial radiactivo provocado por una guerra mundial atómica en 2020 (todavía estamos a tiempo para esto, queda la mitad del año). Por otro lado, tenemos un mundo dominado por las IAs que permite la vida de los humanos por el tenso status quo que causan la presencia de las colonias humanas extraterrestres y sus armas apuntando a la Tierra en caso de genocidio por parte de las máquinas. Podría parecer interesante planteado así, pero la ejecución y sobre todo los personajes dejan mucho que desear.

En la parte mágica del mundo seguiremos los pasos de Nikolai, un joven mago bastante poderoso pero al que le faltan seis papas en el kilo de madurez. Verlo patrullar con sus zapatillas de deporte basadas en las del siglo XX porque él lo vale (las regulaciones, para los demás, por favor) y en general sus actos infantiles cuando vuelve a su pueblo harían hervir la sangre a la persona más paciente del mundo. «Soy un gran mago pero mi novia me dejó por la estrella del deporte del insitituto y entonces me enrolé por despecho» es una motivación bastante pueril, como es el personaje en sí.

En la parte dominada por las máquinas, tenemos a Jem, miembro de la resistencia con implantes de alta capacidad que utiliza para llevar a cabo misiones de acompañamiento de refugiados, transporte de información sensible… Esta parte podría parecer más interesante, pero el uso y abuso de Barger de la realidad virtual como herramienta de tortura, de formación, de chantaje y de todo lo que se le ocurre, hace que también me haya acabado cansando de esta navaja suiza virtual.

Llega un momento en que Nikolai acaba atravesando el velo, también por cabezonería y entonces descubrirá (¡oh, sorpresa!) que la población lleva engañada desde hace un siglo. Y se aliará con Jem para algo, no sabemos exactamente el qué porque las acciones que llevan a cabo a continuación no es que sea erráticas, es que tienen más variabilidad y azar que jugar a la ruleta. Un despropósito.

Podría seguir hablando sobre los agujeros de la trama o las incongruencias de la historia, pero creo que ya ha quedado bastante claro que el libro es insufrible.

A Beginning at the End

Este libro de Mike Chen es especialmente relevante en los tiempos que corren, ya que habla de un mundo tras una pandemia por un virus respiratorio que se llevó por delante al 85% de la población. Lo que se convierte en algo habitual como es el lavado de manos y la utilización de mascarillas de forma generalizada quizá hubiera llamado la atención en otro momento, pero en la actualidad no puede estar más presente.

La novela es la historia de algunos supervivientes que han de hacer frente a los problemas de una civilización en reconstrucción. La vida no parece especialmente difícil en algunas zonas urbanas, no hay desabastecimiento y nos da la impresión de ser el resultado de un apocalipsis leve, si no fuera por la elevadísima tasa de muerte. Estamos en plena reconstrucción del sistema, pero ya hay una base sólida en la que apoyarse para seguir con el trabajo. El problema principal es afrontar el duelo por los que se perdieron en su momento y también las previsiones para el futuro porque el virus sigue presente y sigue mutando.

Los personajes consiguen hacerse entrañables, porque se muestran como humanos con sus defectos y sus virtudes. Mediante varios flashbacks vamos conociendo imágenes de su pasado que nos ayudan a comprender sus acciones en el presente. Quizá resulta un poco chocante que en este mundo haya una planificadora de bodas y eventos, pero creo que la intención del autor es dar una pátina de cotidianidad a la historia.

La premisa de la que parte Chen parece poco creíble mirando los datos ofrecidos fríamente, pero creo que su intención es difundir el optimismo y la confianza en el ser humano, que a través de la solidaridad es capaz de sobreponerse a los mayores desafíos. Incluso los personajes más dañados por el pasado, que para protegerse han construido una coraza alrededor de sus sentimientos, son capaces de redimirse y afrontar el futuro con un nuevo aire de confianza. Es un mensaje quizá iluso, pero que muestra un camino que se puede seguir, duro pero esperanzador.

Stormblood

Había mucha curiosidad sobre la opera prima de Jeremy Szal. A pesar de tener unos toques de space opera, creo que sería mucho más realista definirla como ciencia ficción militar. En este sentido, hay que decir que las escenas de acción están muy bien narradas, con un estilo cinematográfico que veo perfectamente adaptable a la gran pantalla.

Pero el foco principal de la novela no está en esto, si no en la drogadicción y sus consecuencias. El título Stormblood hace referencia a una tecnología alienígena utilizada por una gran corporación para crear supersoldados, aunque en el libro no salen ni Jean Claude Van Damme ni Dolph Lundgren la referencia es clara. Este componente se mezcla de tal forma con el ADN del portador que se hace prácticamente inseparable del cuerpo infestado. Por supuesto, tiene una horrible contrapartida, volviendo a los sujetos de pruebas adictos a la adrenalina. Me gusta mucho cómo está narrada esta parte, describiendo la lucha interna de un adicto tras pasar por rehabilitación. También entra en una parte menos personal y más conocida quizás, como las redes de distribución y el negocio sucio de los que se benefician de esta necesidad forzada.

En este contexto, conseguimos empatizar con el protagonista y su traumático pasado. Pero Szal carga demasiado las tintas en esta identificación con el personaje, martilleándonos de forma innecesariamente constante con sus motivaciones. La primera, la segunda o incluso la tercera vez que nos cuenta los maltratos de su padre o la crueldad de la guerra ya nos quedan claros, no hace falta volver a contarlo otra vez. Y otra. Y otra.

Las apariciones de los aliens también me parecen muy acertadas, aunque sean escasas, ya que creo que el autor se los está guardando para la siguiente entrega, ya anunciada. Quizá ahí tengamos algo más de visión del universo, que en esta primera entrega se queda casi centrada en un solo asteroide, con pequeñas apariciones de otros mundos en liza.

El autor inclina mucho la balanza hacia las relaciones interpersonales, ya sean familiares o de amistad y creo que esto es un punto a tener en cuenta a la hora de valorar la obra, saliéndose algo del camino establecido en la ciencia ficción militar, como Myke Cole, sin ir más lejos.

Creo que Stormblood es un buen debut, que se podría haber perfilado más pero que da indicios de los buenos momentos que nos puede hacer pasar el autor.

Waste Tide

La ciencia ficción china parece que ha llegado para quedarse, tanto en el panorama anglosajón como en las traducciones al español. Yo leí Waste Tide en inglés, pero está publicada en España con traducción de David Tejera.

Chen Qiufan nos ofrece una obra que da pie a la reflexión, exponiendo con bastante crudeza una situación que es real: la contaminación ha llegado a tales niveles que ya no sabemos si será posible volver atrás. La acción está situada mayoritariamente en una auténtica «isla de basura» Silicon Isle, donde varios clanes controlan la riqueza que se obtiene del reciclaje de los desechos de los países «civilizados». Pero esta novela es más que eso.

Aunque se puede considerar a Mimi la protagonista de la novela, esta inmigrante que trabaja en el reciclaje está acompañada de un elenco de personajes bastante variopinto y bien definido. Desde el extranjero supuestamente bienintencionado que pretende ayudar con la gestión de los residuos a su intérprete que vuelve a su hogar tras completar los estudios, pasando por los miembros de los distintos clanes anteriormente mencionados, todos están bien definidos y ayudan al desarrollo de las ideas del autor.

Waste Tide es una historia de violencia, entendida como la posibilidad de forzar a otros seres humanos a realizar nuestra voluntad mediante la coacción. Pero también es una historia de esperanza, de lucha contra la desigualdad de clases y de reconciliación con el pasado.

Me llaman la atención algunas de las ideas científicas que el autor utilizar para transmitir su mensaje, como la creación de una zona de transmisión lenta de datos como represalia por una insubordinación o la especulación sobre la posibilidad de crear tantos cambios fisicos a un ritmo tan acelerado que las relaciones humanas cambian para adaptarse a estas modificaciones.

Una cosa que no me ha gustado tanto, o no me ha convencido al menos, son los episodios casi místicos que de vez en cuando aparecen en la narración. Para ser una novela de rabiosa actualidad, me da la impresión de que estos incisos le restan credibilidad a la historia e incluso interrumpen un ritmo que por otra parte estaba bien llevado. Estos cortes no ayudan al tono del libro.

Un detalle que de forma elegante y sutil nos da una idea del racismo embebido en la sociedad china es que un gran problema prácticamente insoslayable para un miembro de los clanes locales sea su incapacidad para hablar en algo que no sea el dialecto más común de la clase baja.

Waste Tide es un ejemplo más de que la ciencia ficción china tiene mucho que ofrecernos. Yo al menos pienso seguir atenta a lo que se vaya publicando.

Libro gratis: Radix

El libro electrónico que este mes ofrece Phoenix Pick en la modalidad paga lo que quieras es Radix de A.A. Attanasio.

Esta es la sinopsis:

A young man’s odyssey of self discovery in a world eerily alien, yet hauntingly familiar.

Set thirteen centuries in the future, A. A. Attanasio meticulously creates a brilliantly realized Earth, rich in detail and filled with beings brought to life with intense energy.

In this strange and beautiful world, Sumner Kagan will change from an adolescent outcast to a warrior with god-like powers and in the process take us on an epic and transcendent journey.

​Mi traducción:

La odisea de autodescubrimiento de un joven en un mundo inherentemente alienígena, pero aún así sorprendetemente familiar.

Situada trce siglos en el futuro, A.A. Attanasio construye meticulosamente una Tierra brillante, rica en detalles y repleta de seres vivos recreados con mucha energía.

En este extraño y precioso mundo, Sumner Kagan pasará de paria adolescente a guerrero como poderes casi de un dios y en el proceso nos llevará en un viaje épico y trascendental.

Esta es la portada:

Network Effect

Una vez más tenemos la fortuna de contar con la colaboración para una reseña de Antonio Díaz, con quien en esta ocasión he compartido la lectura de Network Effect. Ponga un @mertonio en su lecturas, descubrirá cosas que le habían pasado desapercibidas.

Se habían creado muchas expectativas respecto a la novela de Murderbot, tras cuatro novelas cortas sobre el personaje creado por Martha Wells de interés decreciente. La salud de la serie estaba garantizada por los premios cosechados por las dos primeras entregas. Sin embargo, no se puede negar que Wells estaba repitiendo demasiado la fórmula ganadora perdiendo frescura como resultado.

¿Cómo volver al exitoso camino marcado en un principio? La solución utilizada por Wells s sencilla y a prueba de errores: reutilizar los puntos fuertes de la historia de Murderbot volviendo a ponerlos en el centro de la narración.

Eso significa que nos encontramos ante una novela rebosante de acción frenética a varios niveles y tan detalladamente narrada como viene siendo habitual en nuestro reluctante héroe artificial. No solo la reaparición de algunos personajes conocidos si no la incorporación de otros nuevos pero también interesantes dota de gran humanidad a la historia de robot asesino adicto a las telenovelas. Combinado con el innegable oficio de una autora con tantas novelas en su bibliografia, da lugar a un producto perfectamente disfrutable.

La novela destaca por aquello que hizo tan popular a su primera entrega: el monólogo interior del protagonista. Murderbot intercala la narración de lo que ocurre con sus afiladas apreciaciones al respecto. Un humor negro que describe el comportamiento humano como absurdo y extraño, mientras el protagonista nos cuenta por qué no se puede dejar a los humanos a cargo de tareas importantes (como su propia seguridad). Dentro de los muchos diálogos que conforman la novela son especialmente memorables los que implican a Murderbot y ese personaje al que nos referíamos anteriormente recuperado de las primeras historias cortas.

La trama central corre alrededor de un misterio al que se le da demasiado bombo para lo que termina siendo, con una exposición que acaba siendo repetitiva, pero el viaje merece la pena.

En definitiva, una obra bastante sólida que volverá a atraer a los fans incondicionales pero que también puede convencer a los que quedaron algo decepcionados con las últimas entregas.

Network Effect es la primera novela de Murderbot pero no será la última. Ya está programada la publicación de su continuación en la primavera del 2021.

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Machine’s Last Testament

Esperaba con mucha curiosidad la primera novela «larga» de Benjanun Sriduangkaew. Sus novelas cortas como Scale-Bright o Mirrorstrike ya dejaban entrever que el resultado sería bueno, pero al final el salto de una extensión a otra conlleva riesgos.

Es innegable que la prosa de la autora sigue siendo una de las más cuidadas de la ciencia ficción. En esta ocasión, está acompañada de una trama política intrincada y absorbente, con planes que llevan décadas en ejecución para poder adelantarse a la vigilancia de una inteligencia artificial que todo lo controla, Samsara.

Me ha encantando el aspecto especulativo de la obra, investigando cómo podría ser el desarrollo de una inteligencia artificial que ha sido creada por humanos y que, por lo tanto, podría tener fallos desde su propio origen, heredados de sus creadores. El hecho de que el objetivo de Samsara sea proteger a los humanos y mejorar su vida no le impide atacar a aquellos que viven fuera de sus fronteras, dando lugar a una contradicción con la que hasta el más avanzado algoritmo tendría problemas. Benjanun maneja este dilema con maestría, dividiendo la propia psique (si esta es la palabra adecuada) de la inteligencia artificial.

Otro de los temas que el libro trata con descarnada dureza es el dilema de la inmigración. Los supervivientes de las purgas en sistemas remotos ansían llegar a Samsara, ese Edén donde la «benevolente» IA cuidará de tí y de tu familia para hacerte feliz. El proceso de admisión sin embargo es frío y aséptico y las posibilidades muy bajas a menos que tengas algo interesante que ofrecer. Y los campos de confinamiento no son mejores, donde los poderosos dan rienda suelta a sus bajas pasiones aprovechándose de los desesperados.

También podríamos hablar de la constante vigilancia y monitorización de todos los seres en el planeta, por su propio bien. Pero esto es algo que ya parece anecdótico e inevitable en una sociedad de este tipo.

Sriduangkaew no deja pasar la oportunidad para incluir las escenas de sexo explícito a las que también nos tiene acostumbradas, incluso con algo de sadomasoquismo para añadir a la mezcla. Pero me parece importante resaltar la aparición del consentimiento en estas relaciones. Y qué decir de la representación de las distintas sexualidades a lo largo del libro. El uso de pronombres variados que hace que el lector se tenga que plantear qué quiere decir exactamente un personaje que se autoproclama they o xe o cualquier otro. Una invitación a explorar un mundo quizá algo desconocido, pero sin duda a la orden del día.

Añadimos al conjunto algunas escenas de acción y peleas bastante bien narradas y tendremos una space opera de lectura muy entretenida aunque algo desafiante por momentos, ya que la forma de escribir de la autora no es un inglés muy asequible. El esfuerzo merecerá la pena.