Absence

Me llaman mucho la atención las novelas de ciencia ficción de futuro cercano que proponen una premisa que puede ser aparentemente simple pero que luego exploran todas las consecuencias, principalmente sociales, que este punto de partida provocaría en la sociedad actual. Ejemplos como The Sleepless de Victor Manibo o esta misma Absence de Andrew Dana Hudson.

En esta ocasión el mundo cambia porque la gente empieza a desaparecer de manera espontánea e imprevisible. Nadie sabe qué ocurre con los humanos que de repente hacen pop y dejan de existir en nuestro mundo, pero la crisis que su ausencia conlleva es de grandes proporciones. El mundo se tendrá que ir adaptando poco a poco a esta aterradora posibilidad y ni las relaciones humanas, ni los métodos de gobierno ni nada volverá a ser igual.

Si bien es cierto que el autor decide situar la novela cuando esta situación ya está más que establecida en el mundo, robándonos quizá de un libro más apocalíptico y excitante, no deja de ser una lectura absorbente. Hudson escoge como narrador la voz de un agente del bureau creado ex profeso para lidiar con estas situaciones, bien sea para certificar las desapariciones y gestionar los cheques de beneficencia que reciben los allegados de los desaparecidos o para descubrir los fraudes que se hayan podido llevar a cabo imitando una desaparición. Conoceremos la vida del agente Harvey Ellis a través de flashbacks sobre su pasado pero principalmente viviremos en sus carnes la investigación de una caso de “reaparición” de una persona desaparecida anteriormente, un evento inusual que dispara todas las alarmas del bureau.

Ellis estará acompañado por su compañera y amante, su Scully personal que no está dispuesta a creer la inverosímil historia que se encuentran en un remoto pueblo de Kansas. La química de la pareja impregna cada página del libro, ese contraste entre el que quiere creer que hay una explicación para el fenómeno global que está cambiando la humanidad y la resignación de quien es incapaz de considerar una posible solución, por poco plausible que parezca.

La prosa del autor es poética y triste a la vez, ayudada también por la locución de Dan John Miller, que hace un trabajo excepcional en el audiolibro, individualizando la voz de cada personaje pero sin recurrir a imposturas forzadas al interpretar personajes femeninos.

Al acabar el libro el lector no consigue desprenderse del aire fatalista que lo impregna, ya que no se da ninguna solución a la crisis que ha cambiado el mundo, aunque sí al misterio particular que sirve como hilo conductor para la creación de mundo de la novela. Estamos ante un libro que merece la pena leer.

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