Celestial Lights es una obra que se sale de lo que comentamos habitualmente en este blog, pues no se puede adscribir directamente a los géneros fantásticos, a pesar de ser protagonizada por un astronauta rumbo a la luna Europa que en su periplo de casi una década encuentra tiempo para recordar su pasado y las decisiones que le llevaron allí.
Se trata de un libro pausado y reflexivo, una exploración de los límites de la ambición humana y los sacrificios que estamos dispuestos a llevar a cabo para que nuestro nombre quede reflejado en la historia. Todo lo veremos a través de los ojos de Oliver Ines, comandante de la misión que pretende llegar a lo desconocido como un paso más en la búsqueda incesante de nuevos horizontes de la humanidad.
El libro está escrito de una manera muy bella y elocuente, sin buscar cubrir con paños calientes la evidente falta de empatía que la ambición desmesurada puede provocar. Y es que dejar atrás a la familia y todo lo que conocemos en un viaje tan largo exige un egoísmo con el que es difícil reconciliarse. Ollie no es un personaje malo, es solo que su sistema de valores está demasiado alejado del mío como para que me inspire compasión.
Resulte bastante evidente la analogía que la autora nos ofrece entre la exploración espacial y la autoexploración, si es posible llegar a entender lo incognoscible, sea exterior o interior. No deja de ser descorazonador que no podamos llegar a una conclusión satisfactoria con las herramientas de las que disponemos en la actualidad.
Es muy curiosa la relación entre los submarinos y las naves espaciales que tanto están apareciendo en mis últimas lecturas, como Beyond the Hallowed Sky o Halcyon Years así que me vengan a la mente. Es indiscutible que son espacios muy similares y creo que más de un autor ha encontrado la inspiración en ellos para extrapolar, corregida y aumentada, la experiencia del viaje espacial “realista”.
Celestial Lights es una novela íntima y profundamente humana.

