The Unrelenting Earth

Me he reconciliado un poco con la obra de Kritika H. Rao tras leer la continuación de The Surviving Sky. Probablemente sea una combinación de factores, como que ya conocemos el mundo y que también he aceptado totalmente que estamos ante una fantasía cuyo sistema mágico se amolda a las necesidades de la narración de la autora. Partiendo de estas premisas se puede disfrutar algo más de The Unrelenting Earth que de la primera entrega.

Lo primero que me gustaría comentar es que el audiolibro tiene dos narradores que cada un presenta un problema diferente, al menos para mí. Mientras Sharmila Devar hace un buen trabajo que estropea algo la producción porque hay algunas interpretaciones que directamente no se oyen a pesar de tener el volumen al máximo y con auriculares con cancelación de ruido, la labor de Pranshu Mishra es menos redonda por el tono cansado que imprime a toda la narración. Estás interpretando a un poderoso mago (vale que es un arquitecto, pero para el caso es lo mismo) que va alcanzando cada vez mayores cuotas de poder y sin embargo le pones una voz que parece que lo que necesita es echarse una siesta con urgencia o un cañonazo de calamares para reponerse.

La autora hace menos hincapié en la relación entre Ahilya e Iravan (que ya iba cansando) y más en las tensiones políticas en que los nuevos descubrimientos que hicieron en la primera entrega han hecho surgir. Al libro le viene bien ese constante sentimiento de amenaza que pende sobre ellos y sobre toda la humanidad, cuál espada de Damocles que puede atisbar pero no saben cómo esquivar.

Aunque el comienzo del libro es demasiado sosegado, es cierto también que cuando Rao le toma el pulso a la historia y empieza a disfrutar con lo que escribe la novela va mejorando. A veces me da la sensación de que en realidad estamos hablando de un solo volumen partido en dos, pero es una impresión mía que no he constatado en ningún sitio. Reconozco que mi desconocimiento de la filosofía hindú también puede haber sido un impedimento para la lectura.

Este libro ha conseguido que me interesa algo más conocer el final de la trilogía, de próxima publicación. Supongo que tendremos que esperar a este último libro para decidir si el viaje ha merecido la pena o no.

Running Close to the Wind

La verdad, no sé si rendirme ya con Alexandra Rowland o seguir intentando encontrar a la escritora que tanto me gustó con A Conspiracy of Truths pero que me decepcionó terriblemente en A Taste of Gold and Iron. Con Running Close to the Wind recupera un poco el crédito perdido, pero no deja de ser una broma un tanto chabacana demasiado estirada.

Reconozco que la narración del audiolibro en manos de Casey Jones contribuye muchísimo a que el libro me haya entrado algo mejor que si hubiera sido solo el texto, porque la interpretación que hace de los personajes es sencillamente estupenda. Un libro de humor que basa todo el peso de la obra en las bromas sexuales requiere de un lector muy especial para no pasar la frontera entre lo divertido y lo vulgar. Creo que Casey lo consigue, lo cual tiene mucho mérito.

En cuanto al libro en sí, está tan enormemente volcado en hacernos reír con las constantes referencias sexuales del narrador y sus allegados que la verdad, deja poco poso. Avra Helvaçi es un espía, pero se pasa la vida pensando más con su miembro viril que con cualquier otro órgano de su cuerpo. Cuando la fortuna de la que hace gala durante toda la novela lo sitúa en el mismo barco que su antiguo amante el capitán Teveri az-Haffar y el hermano Julian con su inconveniente voto de abstinencia, todo se convierte en un carrusel de exaltación de la belleza de ambos, con una dura competición en la escala de Henrycavillismo que me acabo de inventar pero que sin duda sabréis interpretar. Que haya un secreto que descifrar, una conspiración que desentrañar y mucho dinero que ganar palidece frente a la posibilidad de envainar el sable pirata.

La única vez en la que deja de tener tantísima relevancia el sexo es en una competición de pasteles entre los piratas, por que, ¿por qué no? Claro que ya no me sorprende nada, ahí tenemos la novela de Lavanya Lakshminarayan Interstellar Megachef o la serie Disco Space Opera de Cat Rambo para saber cuánto daño ha hecho Master Chef en el imaginario colectivo de los autores del fantástico.

La broma se alarga demasiado para mi gusto, porque me temo que el humor que destila no es exactamente el mío. No está mal escrito y puede ser divertido, pero no lo puedo recomendar.

Rise of the Mages

La cubierta de Rise of the Mages me llamó mucho la atención en su día, pero entre tantos y tantos libros acabé por olvidarme de él. Pero, al ver que se había anunciado la publicación en formato audiolibro, volvió a ponerse en mi punto de mira y decidí darle una oportunidad.

La narración de John Skelley mejora y pule el texto, porque es capaz de insuflar la inocencia del protagonista al principio del libro y su proceso de maduración en la novela, una suerte de bildungsroman sonoro.

El mundo secundario en que se desarrolla Rise of the Mages es bastante arquetípico, con ese mal secular que amenaza con volver, una organización territorial que bascula en un ejercicio de equilibrio de poderes y un sistema mágico tradicional. Drakeford deja entrever que hay una amenaza más sombría que pende sobre el protagonista pero se lo guarda para las siguientes entregas de la saga, porque claro, este no es un libro único.

Algunos puntos positivos que destacar acerca del libro son el ritmo con el que está escrito, ya que es una de las cosas más difíciles de mantener escribiendo y el autor sale bastante bien librado en este sentido. Las dinámicas entre los maestros y los aprendices también reflejan la realidad más habitual en la tutoría y el aprendizaje, aunque sea con magia y espadas en vez de con escuadra y cartabón.

He mencionado antes el sistema mágico, basado en la energía natural de las cosas llamada infusori. Lo que más me llama la atención es el estilo algo steampunk que mezcla esta magia con tecnología para la vida diaria, como por ejemplo lámparas iluminadas con infusori. Pero luego, resulta un poco anticlimático que el protagonista sea capaz de utilizarlo apenas sin formación. Se acaba una cansando de the chosen one (TM) lo tenga todo de cara siempre.

La opera prima de Scott Drakeford es el inicio de una saga de fantasía correcto, pero tampoco tiene elementos que la hagan destacar sobre la miríada de novedades de género que inundan los estantes de las librerías. Y es que es bastante difícil destacar entre tanto libro y aunque Drakeford escribe bastante bien, pues no deja de ser lo que es.

Shigidi and the Brass Head of Obalufon

Tengo entendido que es muy importante a la hora de vender una novela que el primer párrafo enganche a la persona que lo está leyendo de forma que capte su interés para seguir leyendo. Desde luego, Wole Talabi se ha tomado esta sugerencia al pie de la letra porque el impacto que causa en el lector una persecución en taxi por las calles de Londres de un semidios con un brazo recién arrancado de cuajo por varios seres mitológicos es de los que no se olvidan fácilmente. El problema puede venir luego si el resto del libro no cumple con las expectativas creadas, como me pasó con Some Desperate Glory, por ejemplo. Afortunadamente, Shigidi and the Brass Head of Obalufon es una novela compensada, que aunque no mantenga el altísimo ritmo con el que empieza siempre mantiene el interés del lector.

No es la primera vez que leo sobre la modernización de los dioses en nuestra época y la comercialización del poder que obtienen de la adoración de sus seguidores, sin ir más lejos, toda la saga Craft Sequence de mi querido Max Gladstone se basa en esta premisa. En esta novela, el protagonista comienza siendo un subalterno de baja categoría en una gran corporación de orishas. Shigidi es un dios de las pesadillas, pero entre el poco poder que tiene y su aspecto repulsivo tiene pocas perspectivas en su inmortalidad. Su relación con la súcubo Nneoma cambiará radicalmente su forma de desenvolverse, pero no será algo fácil escapar de las garras de sus empleadores.

La forma de narrar que escoge Talabi, con muchos flashbacks tanto de la historia de Shigidi como de la de Nneoma para ir completando lo que no sabemos de ellos es convencional, pero muy efectiva. Se manejan distintas líneas del tiempo, pero mientras que el momento “actual” (por llamarlo de alguna manera) avanza muy pausadamente, los relatos del pasado a veces ocupan capítulos enteros, un poco como en Salvation de Hamilton. El autor consigue que los distintos puntos de vista y momentos temporales estén bastante bien compensados, tarea que no debe haber resultado banal.

También seremos testigos de diversas conspiraciones, ya que el hilo conductor del libro es la “recuperación” de una poderosa máscara tribal africana que mira tú por dónde, está en el Museo Británico (como si en este museo hubiera algún elemento que perteneciera a otras culturas, ¡qué imaginación le echan algunos autores a sus obras!).

He podido disfrutar de la versión en audiolibro de esta obra gracias a la encomiable labor de Ben Arogundade, que personifica de manera muy creíble a los poderosos dioses envueltos en esta historia. Cuesta un poco acostumbrarse al acento de Ben, pero esto es sin duda un problema de mi dureza de oído, no de su labor como narrador.

Mi recomendación es ignorar la poco afortunada elección de la cubierta y dejarse llevar por una novela fantástica de magnífico ritmo que se disfruta de principio a fin.

Prophet

A pesar de no conocer previamente ni a Sin Blaché ni a Helen Macdonald, al leer la sinopsis de Prophet sentí un gran interés. Utilizar como arma la nostalgia, ese sentimiento definido en el siglo XVII, me parecía una poderosísimo punto de inicio para una novela de ciencia ficción. Aunque desde el principio la novela toma derroteros más de thriller que especulativos, no por ello pierde interés la parte más creativa de la obra.

Sunil Rao es un detector de mentiras humano, pero con tal capacidad que es capaz de saber si cualquier frase es real o no, independientemente de lo que piense quien lo pronuncie, de si la frase se refiere al presente o al pasado. Incluso puede saber si un objeto es real o una copia. Pero hay un punto ciego en su radar, el coronel Adam Rubenstein, su compañero y “cuidador”. Cuando en una remota zona del Reino Unido comienza a aparecer de la nada objetos de mayor o menor complejidad, asociados normalmente al pasado de la gente que ha pasado por allí, los envían a la zona a investigar. Todo se vuelve más truculento cuando se descubre que estos objetos normalmente acaban acarreando la muerte de su “creador”.

A les autores de la obra no les duelen prendas a la hora de mostrar de forma muy descarnada cómo la investigación de Prophet, la sustancia que provoca estas alteraciones, pasa por encima de todas las cortapisas morales y éticas que podamos tener para sacar un provecho armamentístico. La intervención de distintas agencias gubernamentales estadounidenses no hace si no reafirmarnos en la convicción de que está dirigidas por psicópatas incapaces de la más mínima empatía.

La pareja protagonista tiene una química muy especial y creo que esto es lo que mantiene y da coherencia al libro, porque las dos premisas de las que parte (la capacidad de Rao y la existencia de Prophet) resultan demasiado descabelladas para llevar el peso de toda la obra. Y el worldbuilding así como las explicaciones coherentes al respecto, lo cierto es que flojean.

Los saltos temporales hacia el pasado para ir contando la infancia de los protagonistas descolocan un poco al principio, ya que suceden sin avisar, pero luego ya te acostumbras a ellos. Es posible que estoy sea por la reproducción del audiolibro, mientras que en forma físico o ebook se puede distinguir con más facilidad la diferencia entre párrafos.

No he encontrado al narrador del audiolibro, porque en la portada solo pone narrado por TBO y no sé lo que quiere decir. Lo que sí he notado son algunos fallos en la producción del propio audiolibro, como si al corregir algunos pasajes o frases dentro de la locución no se hubieran grabado en las mismas condiciones que el resto del libro, resultando en un momento de extrañeza mientras se pronuncian esta palabras.

Dark Water Daughter

H.M. Long es una autora que ha publicado varias novelas de fantasía a la que por alguna razón no había leído todavía. Cuando tuve la oportunidad de escuchar el audiolibro de su nueva obra, inicio de saga, pensé que era el momento oportuno. Ni confirmo ni desmiento que el hecho de que uno de los lectores fuera Samuel Roukin, al que adoro por su trabajo en la serie The Sun Eater puede haber influido algo en la decisión. La otra intérprete, Moira Quirk, también hace un buen trabajo, pero es que Samuel es insuperable.

Dark Water Daughter comienza como una fantasía bastante típica de piratas, con su sistema mágico para dominar el tiempo atmosférico y facilitar las travesías, pero poco a poco va deviniendo en una historia más oscura y traicionera.

Long utiliza dos puntos de vista para narrar la historia, el de Mary Firth, cuyas dotes mágicas se habían ocultado desde su infancia a pesar de ser descendiente de una poderosa figura materna que a pesar de estar ausente en la mayor parte de la novela ejerce una influencia más que notable.

Samuel Rosser es un oficial naval caído en desgracia que busca redimirse de su pasado capturando un notorio pirata. También tiene capacidades mágicas, pero como se irá descubriendo conforme pasen los capítulos, quizá el control que ejerza sobre ellas no sea tan férreo como desearía.

La novela tiene muchos personajes e interacciones entre ellos, pero no resulta confusa en ningún momento, quizá debido a la estupenda interpretación de los lectores, pero también a la mano de la autora, que construye un mundo atractivo del que todavía quedan bastantes pasajes por explicar.

Es posible que lo más atractivo de la historias sea el sistema mágico, que poco a poco se va desenvolviendo ante nuestros ojos. Long quizá abusa un poco del infodump aunque lo hace con un método bastante explotado, pero no por ello menos efectivo. La introducción de cada capítulo explica de manera somera algún aspecto de este mundo feérico, como si fuéramos consultando nuestras dudas en una enciclopedia ilustrada.

Algo que me gusta menos es la introducción del romance en la trama, un poco forzado, ya que aunque Mary esté en situaciones precarias o directamente luchando por su vida, no deja pasar la oportunidad de describir los pectorales de los personajes masculinos por los que se siente atraída (en esto exagero un poco, pero no os creáis que mucho).

En definitiva, Dark Water Daughter es un buen comienzo para una serie fantástica que no parece destinada a romper moldes, pero que gustará a los lectores que disfruten de un mundo bien construido y escenas navales atractivas, con una pizca de romance y un sistema mágico más que atractivo.

Fourth Wing

Sé que no soy el público objetivo de las novelas juveniles, pero no por ello voy a dejar de leerlas, si ofrecen algo que me interesa. En el caso del audiolibro de Fourth Wing, reconozco que los dragones mezclados la academia militar me llamaba la atención, aunque el resultado ha acabado por debajo de mis expectativas. Y eso que la narradora del audiolibro Rebecca Soler, lo vive tanto que hace que te metas mucho en la historia. Pero no consigue compensar una trama muy exagerada y descompensada, con unos personajes bastante histriónicos que se encuentran inmersos en un cóctel hormonal que entre su juventud y su líbido hacen que estén más calientes que la superficie de Mercurio.

La protagonista es Violet Sorrengail, la hija menor de la militar al cargo de la defensa del reino de Navarre, que esperaba tener una vida tranquila como escriba, pero que se ve forzada a entrar en la prestigiosa academia militar del país, donde se forma a la flor y nata del ejército destinada a cabalgar dragones… si es que sobreviven al curso.

El ambiente en la escuela militar es extremadamente competitivo y peligroso, porque casi en cualquier momento se puede eliminar a otro cadete si crees que no está a la altura de las expectativas… Y el hecho de que la madre de Violet sofocara de manera muy violenta una rebelión interna no hace que ella sea bien recibida entre los descendientes de los ajusticiados. Un caldo de cultivo para “accidentes” e “infortunios” que ella deberá esquivar.

Rebecca Yarros plantea por tanto una historia bastante convencional, que podríamos adscribir al subgénero de la “dark academy” pero con fantasía militarista y personajes de sexualidad desbocada. El secretismo de las operaciones militares ya nos da una idea de que no todo lo que se conoce de la interminable guerra es creíble, con una maquinaria propagandística detrás que haría llorar de felicidad a Goebbels. El caso es que a mí no me ha terminado de convencer, tanto por lo manido del argumento como por lo previsible de los giros conforme vas avanzando en la lectura. Es una novela muy cinemática de la que no extrañaría para nada que tuviera versión audiovisual dentro de poco, con su retahíla de adolescentes y jóvenes hipermusculados y atractivísimos que viven al filo del abismo por defender su patria.

Wild Massive

Aunque mi primera experiencia con Scotto Moore fue decepcionante, le reconozco la extraordinaria capacidad imaginativa que puebla sus páginas, ya que es capaz de lanzar ideas aparentemente inconexas y conseguir un discurso más o menos coherente. Me lo imagino cogiendo esos dados para crear historias y lanzando toda su colección a la vez para luego meterlo todo en la batidora, a ver qué sale.

En el caso de Wild Massive, el experimento sale bien. Toda la novela se emplaza en un edificio de dimensiones desconocidas, en el que cada piso es un reino distinto, a los que se va accediendo por los ascensores. Es un multiverso ad hoc, para uso y disfrute del autor. Moore utiliza mucha tecnojerga para darle una pátina de ciencia ficción pero estamos ante una novela claramente fantástica, donde la magia tiene un importante papel en el desarrollo de la trama. También lleva a cabo un juego metaficcional interno, ya que en los parques de atracciones en los que se desarrolla gran parte de la novela también se está ficcionando eventos que ocurrieron realmente en el pasado, dando lugar a una reconstrucción de la realidad de la mano de la ficción. Es un “la historia la escriben los vencedores” supervitaminado.

Desde luego, hay que entrar en el juego del autor desde el principio y encender la suspensión de la incredulidad para poder disfrutar de una novela tan alocada como esta. Y eso que, a pesar de todo, también tiene sus mensajes contra el totalitarismo y en general contra las intervenciones armadas, pero todo se diluye un poco ante el aluvión de cosas sorprendentes que nos bombardean desde cada página (máquinas del tiempo portátiles, poderes psíquicos, adivinación del futuro al escribir un diario, cambiaformas… por poner unos ejemplos).

La labor de la lectora del audiolibro, Suzy Jackson, es encomiable, dando voz propia a la panoplia de personajes que desfilan por sus páginas y sin dejarse llevar por la vorágine en la que se convierte en ocasiones el libro.

Es difícil condensar una novela tan repleta de contenido como es Wild Massive y no engañaré a nadie si indico que hay que entrar en su juego para poder disfrutarla. Así que, si te apetece leer algo bastante alocado, que en ocasiones recuerda a Jasper Fforde desatado, este es tu libro.

A Fractured Infinity

Hay ciertos temas de la ciencia ficción que se encuentran entre mis favoritos y uno de ellos son los universos múltiples, porque dan tanto juego que cada libro puede ser completamente distinto del anterior que hayas leído con la misma base. En esta ocasión he escuchado la novela de debut de Nathan Tavares, A Fractured Infinity, que tiene tanto puntos positivos como negativos, así que intentaré explicar un poquito estas sensaciones encontradas tras su lectura.

Me ha gustado mucho la voz escogida para el protagonista, porque Hayes Figueiredo es un director cinematográfico y eso transpira en cada página del libro. No es solo por la aproximación eminentemente visual de la novela, si no por esas roturas constantes de la cuarta pared y esa utilización tan ágil y acertada de los símiles entre la narración escrita y la visual. Es una manera estupenda de introducirnos en la mente del protagonista definir muchas de las escenas como si se desarrollaran en un estudio de cine.

La idea de partida es que uno de los múltiples universos posibles el propio Figueiredo (versión científico adelantado a su tiempo) crea el Envisioner, un artefacto capaz de predecir el futuro. ¿Dónde queda entonces el libre albedrío? Esta pregunta tan profunda no es algo a lo que vayamos a encontrar respuesta en estas páginas (para eso mejor Ted Chiang) ya que a causa de la llegada de este aparato a muchos universos Hayes se verá atrapado en una huida desesperada para salvar a la persona que ama.

Sin duda, el autor utiliza de forma intencionada los viajes a través de universos paralelos como un medio para relatar una historia de amor, en vez de como un fin en sí misma. Me gustan muchísimo los detalles con los que va plagando cada nuevo universo que resultan bastante verosímiles pero nunca llegan a ser repetitivos, gracias a una imaginación desbordante. Sin embargo, me parece una pena que este emocionante periplo se supedite tanto a la historia romántica aunque sea el leit motiv de la novela se siente demasiado forzada.

La narración de Tom Picasso me parece muy acertada, haciendo hincapié en los momentos de duda del protagonista al igual que cuando toma decisiones apelando al corazón en vez de la razón. Un trabajo impecable.

La verdad, para ser una primera novela con una premisa tan compleja como el multiverso creo que Nathan Tavares sale bastante bien parado. A ver con qué nos sorprende la próxima vez.

Africa Risen

Me he dado cuenta de que hace bastante tiempo que no publico reseñas de antologías, principalmente porque ahora leo menos recopilaciones. Es una laguna en mis lecturas, porque muchas veces la ficción corta te da la intensidad que los relatos más largos no consiguen mantener, así que pensé en leer este Africa Risen, que además tiene unas premisas muy atractivas, ya que todos los autores son africanos o pertenecen a la Diáspora africana, lo cual les da un punto de vista distinto al que estamos acostumbrados. La labor de edición corre a cargo de Sheree Renée Thomas, Oghenechovwe Donald Ekpeki y Zelda Knight.

“The Blue House” de Dilman Dila

Es toda una declaración de intenciones comenzar una antología con un relato que mezcla ciencia ficción y fantasmas. En un mundo postapocalíptico, una robot sobrevive rebuscando en las antiguas construcciones humanas. Resulta muy curiosa cómo se muestra la toma de decisiones del ente como una lucha entre sus distintas subrutinas.

“March Magic” de WC Dunlap

Un relato bastante corto con un marcado tono político, en el que se entremezclan los hechos históricos con la influencia mágica.

“IRL” de Steven Barnes

No me apasionan mucho las historias que juegan con la realidad virtual como zonas de escapismo, pero creo que Steven Barnes ha conseguido equilibrar su cuento con la crítica a los volátiles mercados financieros y, sobre todo, a un sistema judicial totalmente manipulable por la riqueza.

“The Deification of Igodo” de Joshua Omenga

Omenga rompe un poco con la tendencia que tenía hasta ahora la antología con un estilo muy clásico, desgranando la leyenda de un rey que pretendió ascender a la divinidad.

“Mami Wataworks” de Russell Nichols

Mensaje ecologista sobre la necesidad de proteger los escasos bienes del planeta, en especial el agua pura. Situado en un futuro no muy lejano, donde la escasez y el valor del agua recuerdan a Dune.

“Rear Mirror” de Nuzo Onoh

Muy curiosa esta historia sobre zombis, o más bien sobre muertos andantes, pero sin violencia ni comer cerebros. Nuzo Onoh muestra el enfrentamiento entre las viejas creencias y el nuevo cristianismo, con un buen toque final.

“Door Crashers” de Franka Zeph

Un relato sobre viajes en el tiempo y el espacio por unos agentes entrenados específicamente para ello que también utilizan su cultura ancestral como protección. La idea de partida resulta más interesante que el desarrollo, que me ha parecido bastante truncado.

“Lady Rainbow” de Yvette Lisa Ndlovu

Con una de las frases más bellas que he leído en la recopilación: “el alma no podría tener arco iris si los ojos no tuvieran lágrimas”, un bello cuento sobre lo que significa ser humano cuando es una elección y no una imposición del azar.

“A Dream of Electric Mothers” de Wole Talabi

Buscar el consejo de una inteligencia artificial basada en los recuerdos de los antepasados puede no dar el resultado esperado.

“Simbi” de Sandra Jackson-Opoku

No he terminado de conectar con este relato sobre la esclavitud.

“Housewarming for a Lion Goddess” de Aline-Mwezi Niyonsenga

No es la primera vez que se usan las recetas de comida y las descripciones sobre lo que se hace en la cocina como hilo conductor de una historia, pero hay que reconocer que Aline-Mwezi Niyonsenga lo borda con los recuerdos de la protagonistas.

“A Knight in Tunisia” de Alex Jennings

Muy curiosa esta historia de superhéroes con estrés posttraumático, con regresados de las colonias espaciales que no se acaban de adaptar a la sociedad. Por si faltaba algo en esta excéntrica mezcla, también hay telepatía.

“The Devil Is Us” de Mirette Bahgat

Este cuento está muy centrado en mostrar cómo la ambición humana es la principal puerta de entrada para las fuerzas del mal, criticando de paso el expolio arqueológico.

“Cloud Mine” de Timi Odueso

La escasez de agua es un tema recurrente en Africa Risen, pero en esta ocasión Timi Odueso utiliza una aproximación diferente al mismo problema.

“Ruler of the Rear Guard” de Maurice Broaddus

Con un gran mensaje político como en gran parte de la obra del autor, en este relato se hace referencia a la llamada de “vuelta a casa” de los herederos de la diáspora y también a la idea de África como un continente unido para afrontar el futuro. Tiene bastante material para reflexionar.

“Peeling Time (Deluxe Edition)” de Tlotlo Tsamaase

Lamento mucho que el tono monótono y repetitivo del lector de este relato me haya impedido disfrutar de una de las autoras que más me llama la atención últimamente.

“The Sugar Mill” de Tobias S. Buckell

Es curioso como el autor deja sin nombrar al protagonista de la historia cuando claramente tiene muchas referencias a su propia persona, como el hecho de pertenecer a una familia de color pero no tener el tono de piel “adecuado”. Las desventuras de un agente inmobiliario tratando de vender una propiedad se mezclan con los hechos terribles que ocurrieron en la plantación durante la esclavitud.

“The Carving of War” de Somto Ihezue Onyedikachi

Terrorífico relato sobre la ausencia de una madre y sus consecuencias.

“Ghost Ship” de Tananarive Due

Un relato con un ambientación muy atractiva, un viaje en barco tratando de llevar contrabando a los Estados Unidos, pero con un final truncado que para mí desvirtúa las cualidades que le habian hecho destacar en un principio.

“Liquid Twilight” de Ytasha L. Womack

Un historia sobre pertenencia a un lugar mágico y cómo los espíritus afines se acaban encontrando tarde o temprano.

“Once Upon a Time in 1967” de Oyedotun Damilola

Fantasía de lo más clásica con hombres-zorro y el auténtico significado de pertenencia a una familia.

“A Girl Crawls in a Dark Corner” de Alexis Brooks de Vita

Durísimo relato sobre la mutilación genital femenina, debería llevar varias advertencias porque ha sido desagradabilísimo de leer. Es cruel, específico, descriptivo y lo peor de todo, muy realista.

“The Lady of the Yellow-Painted Library” de Tobi Ogundiran

Este relato de terror es uno de los más destacados de la antología, por lo cotidiano de su desencadenante y por cómo se va cocinando la maldición a fuego lento, sin obviar detalles escabrosos.

“When the Mami Wata Met a Demon” de Moustapha Mbacké Diop

Un cuento sobre el amor filial y la persistencia de las antiguas creencias.

“The Papermakers” de Akua Lezli Hope

Este relato gira entorno a la fabricación artesanal de papel para imbuirlo de magia pero también habla sobre sororidad. Bastante recomendable.

“A Soul of Small Places” de Mame Bougouma Diene y Woppa Diallo

Un cuento tremendamente poderoso sobre cómo proteger a las niñas de las violaciones, cómo la sociedad deja de ver lo que no le interesa y no las protege, así que de todo ese dolor surge un espíritu vengativo que saldará cuentas. De los mejores, si no el mejor, de Africa Risen.

“Air to Shape Lungs” de Shingai Njeri Kagunda

Un relato poético que no consigue hacer llegar su mensaje.

“Hanfo Driver” de Ada Nnadi

Este es un relato que no se toma demasiado en serio a sí mismo y que se lee con una sonrisa en los labios. Tiene algo de crítica al sistema de sobornos que parece estar implantado en Nigeria, pero al final solo habla de las locas ideas empresariales del amigo del protagonista.

“Exiles of Witchery” de Ivana Akotowaa Ofori

Hay una línea sutil entre la comedia y el drama, entre tomarse demasiado en serio y reirse de uno mismo. Esa línea es en la que hace equilibrio Ivana Akotowaa Ofori, en un relato que mezcla magia y ciencia, fantasía y ciencia ficción.

“The Taloned Beast” de Chinelo Onwualu

Descubrir una historia de maltrato aderezada con voces de los dioses no deja de ser duro.

“Star Watchers” de Danian Darrell Jerry

La labor de estudiar las estrellas exige sacrificios de por vida a todos los gemelos que nacen en una determinada cultura, aunque algunos de ellos no estén de acuerdo.

“Biscuit & Milk” de Dare Segun Falowo

Un épico relato de colonización espacial que supone un gran colofón a una antología algo irregular.

Creo que es importante conocer las nuevas voces así como las más contrastadas en el mundo de los géneros no realistas y Africa Risen es una muy buena oportunidad para ello. Hay relatos muy variados, aunque me gustaría que se hubiera realizado una selección que no incluyera tantos relatos relacionados con violaciones, un tema que me crispa mucho. O al menos que se hubiera avisado sobre ello (es posible que esto aparezca en la versión impresa, yo lo he escuchado en audiolibro).

Del audiolibro en sí, me parece una buena decisión tener un casting muy variado de voces, aunque algunas no hayan sido especialmente de mi agrado.