Francis Hardinge es quizá una de las autoras más en forma en el panorama internacional, con una producción de fantasía nada desdeñable y aunque normalmente publica más juvenil que adulto, sus novelas para un público más joven no palidecen en la comparación con las más adultas.
Este es el caso de Traitor’s Nest, con castillos ambulantes que son piezas de un juego muy elevado en el que los humanos no llegan ni a ser peones que se puedan utilizar como recursos. El protagonista de la novela (aunque se pueda considerar una obra coral porque el resto de participantes en ella también juegan papeles muy importantes) es Burr, un adolescente de un pueblo que vive su vida a la sombra del castillo. Pero en el mundo de Burr, los castillos cambian de lugar y de habitantes según los veleidosos o taimados caprichos de unos jugadores que pueden ser prácticamente dioses. Si tu vasallaje depende cada vez de un señor distinto con exigencias cada vez mayores, tu vida es cualquier cosa menos plácida.
Hardinge recrea para esta novela la edad media, con sus leyes feudales, pero de una manera bastante diluida y adaptada a sus necesidades. Lo utiliza como punto de partida para contarnos una historia de rebelión y de cómo la mejora de las condiciones propias generalmente tiene que venir acompañada de actos quizá hasta violentos para mover los cimientos de la civilización, que sin estos cambios seguiría atascada en la posición segura e inamovible del pasado.
La narradora del audiolibro es Ciaran Saward y hace una muy buena labor, no se trata de un libro excesivamente largo, pero sí que tiene bastante personajes, algo que quizá resulte exigente desde el punto de vista del lector, obligado a dotar de un acento específico a cada uno. Pues la verdad es que Saward sale muy bien parada de esta necesidad.
El nombre de la novela ya nos daba una pista sobre la existencia de un traidor entre la filas de Burr, pero la autora juega muy bien sus cartas ofreciéndonos toda una ristra de sospechosos con motivaciones más o menos evidentes, pero que dan mucho juego para que vayamos especulando mientras que con la otra mano sigue moviendo piezas en un juego menos evidente y quizá por ello más atractivo. Es un libro intrigante y perfectamente disfrutable a cualquier edad.


