Me he quedado muy sorprendida cuando he visto que este es el primer libro de Adrian Tchaikovsky que leo este año, cuando normalmente es uno de mis autores fetiche y tiene tanta producción que lo difícil es no leerlo. Cosas veredes, Sancho.
Pretenders to the Throne of God es la cuarta novela de la saga de los Tiranos Filósofos, cuarta novela pero no cuarta entrega porque por ejemplo Lives of Bitter Rain pertenece a la serie pero es una novela corta. El caso es que el autor disfruta muchísimo con este universo que ha creado, como hace ver en la introducción al libro y como se desprende de cada página que leemos, donde se refocila como chancho en su cochiquera haciendo sufrir desaforadamente a los personajes. ¡Y qué personajes! Quizá una de los mayores aciertos de la saga sea la panoplia de seres, humanos o no, que campan por sus páginas. Tchaikovsky disecciona con afilado escalpelo las miseries humanas representadas en los protagonistas de una historia coral a la que no cesa de añadir complejidad e interrelaciones. Con su gran visión y con toda la intención del mundo, continúa apostando por escribir libros de lectura independiente aunque gratifica al lector continuista con apariciones estelares de los personajes más queridos (u odiados) de los libros anteriores.
La acción de Pretenders to the Throne of God se desarrolla en el sitio de la ciudad de Eres Ffenegh, el siguiente objetivo en el camino a la “Perfección” de los Palleseen. Con este escenario, el autor de Lincolnshire vuelve un poco al origen de la serie, pero en vez de darle protagonismo a la ciudad como en City of Last Chances, utiliza un escenario más reducido para ir sometiendo cada vez a más presión a los bandos que se enfrentan por dominarla.
Creo que merece la pena destacar que, si bien el ritmo es raudo durante toda la lectura, en los últimos capítulos se torna frenético, con muchos cambios de punto de vista y resolución de conflictos en ebullición desde las primeras páginas. Y lo mejor puede ser lo que queda por venir.
No sabría decir cuál es el mayor mérito de Tchaikovsky con esta serie me debato entre el debate moral que es capaz de mantener siempre, la recreación histórica o el trazo firme con que define cada personaje, pero lo que sí tengo claro es que seguiré leyendo su obra fantástica mientras la siga escribiendo.

