The Black Crescent

Tengo un amigo que dice que está enamorado de Marruecos: su cultura, su gastronomía, sus paisajes… Pues no me cabe duda de que a Jane Johnson, la autora de The Black Crescent, le sucede lo mismo. Basta con leer algunas páginas de su libro para ver que está escrito desde la admiración y el amor.

Vaya por delante que a pesar de la mención de djinns en la contraportada del libro nos encontramos ante una novela de ficción histórica, maravillosa pero que solo estrechando mucho los límites del género podríamos definirla como fantástica.

El momento temporal en el que se desarrolla la novela es el protectorado francés de Marruecos tras la segunda guerra mundial, un momento de gran inestabilidad política pero que, al menos para mí, es muy desconocido. El personaje principal es Hamou Badi y quizá su principal característica es lo buena persona que es. Un suceso de su infancia en una aldea perdida le empujará a una carrera como policía en la Suretè francesa, y esa dualidad entre su origen y su trabajo, le sitúa en una posición muy incómoda cuando los movimientos nacionalistas van resurgiendo con mayor fuerza. No obstante, su bonhomía se verá recompensada con creces por casualidades de la vida o por la influencia de los djinns.

Jane Johnson tiene una capacidad asombrosa para hacernos empatizar con los personajes, pero, sobre todo, para imbuirnos en la ambientación de cada escena. La descripción de los platos que prepara la vecina de Hamou, por ejemplo, haría salivar al más desganado. De la misma forma es capaz de describir la depravación y maldad de algunos personajes para que los odies de forma visceral, pero sin tener que recurrir a la casquería. La crítica a la sociedad colonialista está muy presente en el libro, ya que la autora decide resaltar más los valores de la cultura autóctona, concediendo en ocasiones las ventajas que han aportado los franceses, pero poniendo en duda que compensen la explotación brutal de los recursos de país africano.

The Black Crescent es un libro de cuatrocientas páginas, pero os puedo asegurar que se lee en un suspiro y que reconforta el corazón. Lo recomiendo mucho.

My Brother’s Keeper

Le tenía algo perdida la pista a Tim Powers, pero cuando vi que en My Brother’s Keeper volvía a la “historia secreta”, un subgénero en el que creo que se encuadran sus mejores obras, no lo iba a dejar escapar.

Partiendo de la base de que no conozco la vida de las hermanas Brontë, pero sí algo de su obra, pensé que el punto de partida era muy bueno al iniciar la lectura. Y no se puede negar que el autor de Buffalo ha llevado a cabo una exhaustiva labor de investigación para aprovechar los sucesos que se conocen de la familia y explicarlos con un toque sobrenatural, pero quizá el propio desarrollo de su vida, prácticamente recluidas en su casa, hace que los escenarios y algunas de las situaciones se tornen repetitivas.

También resulta un cambio interesante que el enemigo al que se enfrentan en esta ocasión los protagonistas de la historia no sean lamias o vampiros, como en muchas otras obras del autor ( Hide Me Among the Graves sin tener que remontarnos mucho) si no hombres lobo. Aunque al final no tiene tanta importancia el oponente, más bien nos atrae la forma de enfrentarse a él y los sacrificios que habrán de llevar a cabo para librar a la tierra de su yugo.

El personaje de Branwell, el hermano menos conocido de las Brontë, resulta insoportable. Es cargante, obsesionado consigo mismo, egoísta y toda otra serie de epítetos, el causante de gran parte de los males que asolarán a su familia. No obstante, Powers refleja muy bien lo que es el amor fraternal mostrando los extremos a los que es capaz de llegar Emily para salvar su alma, ya que su cuerpo poca salvación tenía ya.

La coherencia y la lógica interna del libro requiere de la complicidad del lector, ya que el escritor estadounidense aúna tradiciones paganas con ritos cristianos y protestantes, sobre todo haciendo uso de esa sabiduría popular que protege del mal de ojo y de los espíritus fantasmales, deviniendo en una serie de rituales cotidianos de los que no se habla, pero que nadie se salta.

En general, My Brother’s Keeper no alcanza el nivel de las mejores obras de Powers, siendo menos ambiciosa y redonda, pero no deja de ser una novela escrito con oficio y entretenida.

The Lost Cause

Creo que este libro se ha hecho más conocido por la campaña de mecenazgo que Cory Doctorow ha llevado a cabo para costear la producción del audiolibro, esquivando el monopolio de Audible. Tras leer The Lost Cause, he de admitir que siento cierta fatiga del buenrollismo del autor, que ojalá tuviera razón en sus extrapolaciones optimistas del futuro.

The Lost Cause está situado treinta años en el futuro, en la ciudad de Burbank, como ejemplo de lugar donde se ha llegado a un acuerdo sobre la lucha contra el cambio climático y otros temas de calado social, pero donde un recalcitrante sector de la población continúa con sus ideas reaccionarias. Lo más terrible de la extrapolación que nos ofrece el autor es que ese sector que reclama su modo de vida actual seremos nosotros en un futuro (salvando las distancias en cuanto a posesión de armas y proyectos terroristas). Se dice que conforme se va acomodando la población tiende a tener una visión más conservadora y Doctorow nos muestra este conflicto intergeneracional en toda su crudeza.

La lucha contra el cambio climático provoca oleadas de refugiados que huyen de zonas catastróficas bien por los incendios, las inundaciones o un conjunto de variados factores. Mientras que los más jóvenes de las ciudades que aún pueden recibir población se organizan para estas acciones humanitarias, la vieja guardia ve peligrar su modo de vida y está dispuesta a todo con tal de seguir embarcados en su bote salvavidas mientras los demás perecen ahogados.

Cory Doctorow no es nada sutil en su planteamiento, incluso se podría decir que está adoctrinando a la audiencia. Creo que se encuentra en las antípodas del pensamiento de Neal Stephenson, por ejemplo, enfrentando el individualismo exacerbado de los protagonistas del creador de Snowcrash con el cooperativismo del canadiense. Y a veces este optimismo tan exagerado cambia, porque es muy difícil admitir que se pueda conseguir el cambio y la revolución de un sistema solo a base de desobediencia civil.

El libro, por otro lado, tiene cierto toque juvenil que no me convence del todo tampoco. El protagonista es un joven de 19 años que recibe en herencia la casa de su abuelo que le crió pero con el que tuvo sus más y sus menos precisamente por estas ideas políticas enfrentadas. Teniendo todo a favor para mantener una actitud inmovilista, se decanta por el activismo para ayudar a los demás. Ojalá todos fuéramos así, pero es difícil de creer, la verdad.

Creo que The Lost Cause es un ejercicio bienintencionado de proyección futura, pero también creo que se queda bastante corto y resulta poco realista.

House of Open Wounds

Aunque la primera entrega de esta saga de Adrian Tchaikovsky me gustó, también le vi algún que otro fallo, que el autor corrige sobradamente en House of Open Wounds, una magnífica novela que se puede leer de forma independiente.

El escenario de House of Open Wounds es un hospital de campaña y para que no nos confundamos el primer capítulo se recrea en el sufrimiento humano y la carnicería que provoca una guerra. Además, sirve como carta de presentación al elenco de personajes que desarrollarán la novela, un variopinto conjunto de “sanitarios” que, unidos por el instinto de supervivencia, dedican sus habilidades especiales a intentar salvar a los heridos en la batalla.

El escenario es muy cruel y esto se refleja en las personalidades y las acciones de los miembros del hospital. Y quiero destacar muy especialmente la caracterización de estos, con un pasado que influye en el futuro y con unas características comunes que nunca hubiéramos imaginado. La novela funciona como un mecanismo de relojería, con revelaciones que influyen en los siguientes capítulos y con una intriga que se mantiene durante toda su longitud, algo que es muy meritorio. Todo esto sin dejar de lado la crítica social de la que el autor ha hecho gala sobre todo en sus obras de ciencia ficción pero también en la fantasía y que es una de sus características definitorias.

Tchaikovsky se marca con esta novela un alegato pacifista parecido al que intentaba llevar a cabo K.J. Parker con Saevus Corax Deals with the Dead, pero de una forma mucho más exitosa y legible. Pero también resultan muy interesantes sus reflexiones sobre la religión y sobre todo sobre el coste material e inmaterial de la guerra. Resulta especialmente aleccionador ser testigos de cómo cualquier avance mágico o científico, por más benigno que pueda parecer, se puede retorcer y tergiversar para transformarlo en un arma mortífera. La reflexión sobre la doble moral necesaria para seguir adelante con tu vida mientras perteneces al ejército me parece especialmente acertada, aunque a veces el escritor carga demasiado las tintas en la maldad de los altos mandos, es una cosa tan exagerada que puede llegar a parecer excesiva.

Recomiendo encarecidamente la lectura de House of Open Wounds tanto si eres seguidor habitual de Adrian o simplemente quieres disfrutar de una buena lectura. Te aseguro que no te arrepentirás.

Sons of Darkness

Hace ya un tiempo que decidí abrir un poco más mis lecturas a autores no consolidados y aunque a veces me llevo chascos, también he de reconocer que en otras ocasiones la apuesta sale muy bien. Eso ha ocurrido por ejemplo con Sons of Darkness que me echaba un poco para atrás por su extensión, 800 páginas del ala, pero que se lee rapidísimamente y te tiene entretenida durante todos los capítulos.

Partiendo de la base de que la mitología en la que está inspirada me es ajena, no puedo juzgar si es fiel o no a la historia ya conocida. Y me da igual, porque he descubierto un libro entretenidísimo con intrigas políticas, batallas y duelos, sexo, amor y desamor e incluso reivindicaciones de igualdad en una sociedad extremadamente estratificada. Todo muy bien llevado, especialmente para ser una primera novela, ya que apenas se notan bajones en el ritmo de la historia y los personajes están perfectamente definidos, tanto que, a pesar de mis problemas con sus nombres, no tenía que esforzarme por seguir las andanzas de cada uno. Sin duda, hay muchos personajes, cada uno con su personalidad y trayectoria, condenados a encontrarse una y otra vez. Y eso que es solo la primera entrega de la saga, con lo que podríamos pensar que nos encontramos ante un volumen “introductorio”. Pero no es así para nada, en este tomo ya hay bastante tela que cortar.

La gran cantidad de puntos de vista en los que se vertebra la novela puede echar un poco para atrás, pero me atrevería a decir que Gourav Mohanty consigue que esta gran cantidad de información no resulte en ningún momento intimidante para el lector. Tiene una dramatis personae incluida en el texto así como un mapa bastante básico que nos servirá para situarnos en la acción. No obstante, aunque este tipo de ayudas siempre son bienvenidas, es la forma en la que el autor ha sido capaz de entrelazar las vicisitudes de todos los personajes lo que hace que la lectura sea tan agradable. Y el libro tiene muchos detalles que te ayudan a situarte rápidamente en caso de que te hayas despistado.

Sons of Darkness es el comienzo de una saga de fantasía épica muy recomendable, con un trasfondo muy rico del que queda mucho por explorar y con personajes entrañables. Todo un acierto.

Red Team Blues

La última novela de Cory Doctorow es una historia fácil y algo ingenua que nos da un pequeño barniz sobre temas de seguridad informática y la constante lucha entre el equipo que defiende sus redes e información (el azul) y el que las ataca para conseguir algún beneficio (el rojo).

Me gusta destacar el hecho de que el protagonista sea una persona de 67 años que aunque ya está pensando en el retiro en realidad se da cuenta de que con toda la experiencia que tiene acumulada en su campo les da sopas con hondas a muchísimos jóvenes tiburones. Como último favor a un amigo multimillonario deberá investigar el robo de una claves sobre las que se sustenta una nueva criptomoneda, pero jamás imaginaría todo lo que vendrá detrás.

Como ya he dicho, la mayoría de los personajes que aparecen en el libro ya han superado los 60 años, pero tienen mucho que ofrecer en sus respectivos campos. Diría que el principio tiene un cierto toque “Stephensiano” si me permitís la comparación, debido al carácter de lobo solitario de los personajes, pero es solo una fachada, porque Doctorow no deja pasar la oportunidad de criticar el sistema capitalista que favorece el blanqueo de dinero de las grandes fortunas que fíjate tú por dónde les salen las declaraciones de la renta a devolver.

Doctorow explica muy poco sobre la infraestructura que da soporte a las criptomonedas y menos todavía sobre toda la ingeniería fiscal necesaria para mover el dinero entre sociedades off-shore y paraísos fiscales, pero deja claro que esta es una práctica tan habitual como dañina para la sociedad. Aprovecha la necesidad de ocultarse del resto del mundo del protagonista en un determinado momento de la trama para dar voz a los miles de personas sin hogar que pueblan las ciudades, que no saben ni cuándo conseguirán su próxima comida. Este contraste tan exagerado con el selecto grupo que disponen de su jet personal para los desplazamientos más nimios, que tienen tanto dinero que ni en cien vidas se lo podrían gastar, es quizá el mensaje de mayor calado de la obra.

Red Team Blues es de lectura rapidísima, algo más de 200 páginas que quizá dejen algo fríos a sus seguidores más habituados a especulaciones de mayor envergadura como Walkaway o Radicalized.

City of Last Chances

Dice Adrian Tchaikovsky que tiene mucho más éxito con la ciencia ficción que con la fantasía, así que debemos regocijarnos de que al menos encuentre hueco para publicar algo de fantasía de vez en cuando. Y City of Last Chances tiene muchos elementos que la hacen atractiva, aunque me temo que no es una obra fácilmente accesible.

Lo primero que nos encontramos al abrir el libro es un dramatis personae que echa un poco para atrás, pero para más inri conforme vamos leyendo los primeros capítulos la confusión va en aumento, porque el elenco de personajes es muy extenso y el autor no tiene piedad al lanzarlos la historia de la ciudad y los hechos y milagros de las muchas facciones que pueblan sus páginas. El estilo es en ocasiones farragoso, de tener que tirar de diccionario con relativa frecuencia.

Parece que solo expongo cosas negativas de la obra y no es así, es un libro que me ha gustado, pero es cierto que hay que tener en cuenta todas estas peculiaridades para poder disfrutarlo, si no, nos vamos a encontrar con un muro que escalar.

Una vez que nos hemos acostumbrado a la forma de narrar la historia, con continuos cambios en los puntos de vista del que cuenta la historia enlazados como si de un travelling cinematográfico se tratase, seremos testigos del derroche de imaginación del que hace gala el autor, así como del mensaje político subyacente que tiene. Un amigo lo ha descrito como “la última trilogía de Abercrombie pero resumida en un solo libro”, y sin querer quitarle la razón, veo City of Last Chances como una extensión de lo que el autor ya trató en Ogres o en Cage of Souls, por ejemplo. Las revueltas obreras contra el poder establecido, pero claro, todo esto embellecido con un bosque mágico que te lleva a otros lugares si tienes la protección necesaria, unos invasores que pretenden estandarizar con su cultura “superior” a todos los colonizados, un pequeño Dios con una congregación reducida a una sola persona, y los muchísimos más personajes que me dejo en el tintero.

City of Last Chances es una novela mosaico, donde cada capítulo es una pequeña tesela que se va anexando a las ya existentes para ir agrandando el resultado. Hay que entrar en su juego porque hasta que no ves bastantes de estas partes no empiezas a comprender la magnitud de la obra, pero con implicación y paciencia, nos encontramos ante una obra de fantasía que da pie también a la reflexión.

The Children of Gods and Fighting Men

Shauna Lawless ha escrito una novela con mucho más énfasis en la parte histórica que en la fantástica, que aunque existe es bastante irrelevante en el desarrollo de la narración.

The Children of Gods and Fighting Men está situada en la Edad Media en el final del primer milenio y mezcla historia con mitología irlandesa. Como soy lega en ambas materias, no puedo juzgar si es fidedigno o no, pero sí que puedo decir que resulta totalmente verosímil la secuencia de pactos, traiciones y batallas que de forma convulsa fue forjando el país.

La narración tiene dos puntos de vista muy diferentes, pero ambos protagonizados por mujeres que no son humanas. De un lado tenemos a Gormflaith, joven viuda del rey de Dublín que no dudará en maniobrar para que su hijo acabe en el trono. Además, es una Fomorian, una raza inmortal que puede controlar el fuego, pero de la que apenas quedan supervivientes ya que hay otra raza de inmortales, los Tuatha Dé Danann que ha jurado acabar con ellos.

La otra narradora de la historia es Fódla, precisamente de los Tuatha Dé Danann, una sanadora que vive junto a su pueblo aislada de los mortales pero que ha de adentrarse como espía en los reinos irlandeses a petición de su rey.

El libro se basa mucho en el conflicto entre la vieja religión vikinga y el catolicismo, que ha llegado para quedarse. Lo que hace especial The Children of Gods and Fighting Men es el punto de vista femenino que ha decidido utilizar la autora para referir los hechos. A pesar de sus poderes, ni Gormflaith ni Fódla son libres de actuar como deseen, siempre deben supeditarse a lo que se espera de las mujeres, todavía más cuando deben ocultar su magia. El machismo y patriarcado de la sociedad es una constante, utilizando a las mujeres como moneda de cambio en el siguiente pacto para conseguir algo más de terreno. En este sentido, la novela es un campo plagado de intrigas y traiciones, de enfrentamientos y pactos, en un desequilibrio constante de poderes.

Me hubiera gustado que la existencia de la magia hubiera tenido algo más de preponderancia en la historia y quizá veamos algo más de eso en las futuras entregas, pero en este primer volumen nos encontramos ante una novela histórica al uso con levísimos toques de fantasía.

Anunciada una nueva novela de Adrian Tchaikovsky para final de año

Estoy decidida a crear una plantilla en WordPress que me sirva para automatizar la publicación de noticias sobre nuevos libros de Adrian Tchaikovsky, seguro que ahorraría tiempo, porque es un autor tan prolífico que casi no doy abasto.

En esta ocasión ha anunciado City of Last Chances, que viene de la mano de Head of Zeus.

Esta es la sinopsis:

There has always been a darkness to Ilmar, but never more so than now. The city chafes under the heavy hand of the Palleseen occupation, the choke-hold of its criminal underworld, the boot of its factory owners, the weight of its wretched poor and the burden of its ancient curse.

What will be the spark that lights the conflagration?

Despite the city’s refugees, wanderers, murderers, madmen, fanatics and thieves, the catalyst, as always, will be the Anchorwood – that dark grove of trees, that primeval remnant, that portal, when the moon is full, to strange and distant shores.

Ilmar, some say, is the worst place in the world and the gateway to a thousand worse places.

Ilmar, City of Long Shadows.

City of Bad Decisions.

City of Last Chances.

Mi traducción:

Siempre ha habido oscuridad en Ilmar, pero nunca como ahora. La ciudad sufre bajo la ocupación Palleseen, el estrangulamiento de su mundo criminal, la bota de los dueños de las fábricas, el peso de sus pobres ciudadanos y el peso de una antigua maldición.

¿Cuál será la chispa que encienda la mecha?

A pesar de los refugiados, deambulantes, asesinos, locos, fanáticos y ladrones, el catalizador será como siempre Anchorwood, esa oscura unión de árboles, reducto primitivo, ese portal cuando la luna está llena a extrañas y lejanas costas.

Ilmar, según dicen, es el peor sitio del mundo y la entrada a un millar de sitios peores.

Ilmar, ciudad de sombras.

Ciudad de malas decisiones.

Ciudad de últimas oportunidades.

Esta es la cubierta, de Joe Wilson: