Anunciada una nueva novela de Adrian Tchaikovsky para final de año

Estoy decidida a crear una plantilla en WordPress que me sirva para automatizar la publicación de noticias sobre nuevos libros de Adrian Tchaikovsky, seguro que ahorraría tiempo, porque es un autor tan prolífico que casi no doy abasto.

En esta ocasión ha anunciado City of Last Chances, que viene de la mano de Head of Zeus.

Esta es la sinopsis:

There has always been a darkness to Ilmar, but never more so than now. The city chafes under the heavy hand of the Palleseen occupation, the choke-hold of its criminal underworld, the boot of its factory owners, the weight of its wretched poor and the burden of its ancient curse.

What will be the spark that lights the conflagration?

Despite the city’s refugees, wanderers, murderers, madmen, fanatics and thieves, the catalyst, as always, will be the Anchorwood – that dark grove of trees, that primeval remnant, that portal, when the moon is full, to strange and distant shores.

Ilmar, some say, is the worst place in the world and the gateway to a thousand worse places.

Ilmar, City of Long Shadows.

City of Bad Decisions.

City of Last Chances.

Mi traducción:

Siempre ha habido oscuridad en Ilmar, pero nunca como ahora. La ciudad sufre bajo la ocupación Palleseen, el estrangulamiento de su mundo criminal, la bota de los dueños de las fábricas, el peso de sus pobres ciudadanos y el peso de una antigua maldición.

¿Cuál será la chispa que encienda la mecha?

A pesar de los refugiados, deambulantes, asesinos, locos, fanáticos y ladrones, el catalizador será como siempre Anchorwood, esa oscura unión de árboles, reducto primitivo, ese portal cuando la luna está llena a extrañas y lejanas costas.

Ilmar, según dicen, es el peor sitio del mundo y la entrada a un millar de sitios peores.

Ilmar, ciudad de sombras.

Ciudad de malas decisiones.

Ciudad de últimas oportunidades.

Esta es la cubierta, de Joe Wilson:

Equinox

Equinox es una novela de fantasía que ha pasado bastante desapercibida, o eso me parece al menos, que ofrece una investigación sobre unas acusaciones de brujería en un mundo muy particular, cuya descripción supone la parte más interesante del libro.

David Towsey ha imaginado un mundo que se divide en dos, la noche y el día, en el que las personas comparte cuerpo destinadas a nunca encontrarse, ya que cada una dispone de la mitad del día para vivir mientras que su hermano o hermana espera pacientemente a que sea su turno. Aunque compartan el cuerpo, las personalidades, ocupaciones, relaciones amorosas… pueden ser y son totalmente independientes. Por ejemplo, el protagonista de la historia es Christophor un investigador del reino especializado en brujería, pero Alexander, su hermano-de-día, es un músico un tanto tarambana.

Los hermanos se verán obligados a desplazarse a una pequeña ciudad del sur para realizar a cabo una investigación de algo que parece claro que es brujería. A Towsey no le duelen prendas en describir los horribles resultados de los ritos a los que intenta poner coto, dando lugar a escenas tremendamente desagradables, aunque el resto del relato no tiene para nada ese componente cruel.

El libro está basado en esa dualidad inventada por el autor que le da bastante juego, ya que los sospechosos que actúan de una forma determinada durante la noche, al amanecer cambian totalmente por que es otra persona la que hace uso del cuerpo. Me resulta muy curioso que apenas exista comunicación entre ambos seres, ya que parece lógico suponer que se pudiera pasar información a través de un diario o algo así, pero es un recurso apenas utilizado.

Quizá se le pueda reprochar a Equinox que en ocasiones el ritmo de la lectura resulta demasiado pausado, aunque creo que la forma en que se van desvelando los acontecimientos es bastante correcta, dejando al lector espacio para que vaya haciendo sus propias deducciones. La prosa es elegante y hace que la historia fluya, ayudando tanto en la definición de los personajes como en los abundantes diálogos y soliloquios.

En definitiva, Equinox es un libro pausado sobre una investigación de brujería que gira en torno a un concepto bastante original que es el quid del libro, haciendo que sea una lectura recomendable.

The Hood

Lavie Tidhar es un escritor inclasificable, cada obra que publica y son muchas, no se parece a lo anterior. En esta ocasión, ha creado un nuevo género que yo he venido a llamar mitcología, por que mezcla mitología y micología.

En su saga titulada The Anti-Matter of Britain, Lavie ha decidido tomar los mitos fundacionales de su patria adoptiva y volver a contarlos, pero a su manera particular, en ocasiones delirante y sarcástica, así como profunda y reflexiva. The Hood es la segunda entrega, tras la polémica By Force Alone.

Partiendo de la base de que la historia de Robin Hood es mucho menos conocida que la del Rey Arturo a pesar de las numerosas adaptaciones que se han realizado a lo largo de los tiempos, esta novela tiene más posibilidades de sorprender que la anterior. Pero vamos, que la anterior estaba tan pasada de rosca que también conseguía llamar la atención.

Resulta muy curiosa la aproximación que utiliza Tidhar en esta obra, basándose más en la ambientación y el entorno que en los propios personajes, que trata como arquetipos que pueden interpretar diferentes personas, como si fueran disfraces de quita y pon. Al sheriff de Nottingham, por ejemplo, lo interpretan al menos tres individuos a lo largo de la novela.

Es llamativo que la que quizá sea la parte más conocida de la leyenda, con el romance entre Robin Hood y lady Marian solo aparezca en el último tercio, mientras que al principio de la novela la historia se encamina por derroteros inesperados. Rellenos de hongos y sustancias alucinógenas, pero inesperados.

A pesar de que como digo el autor toma un enfoque bastante original, sí que somos capaces de reconocer algunos elementos usuales en estos relatos en los que el mundo mágico va dando paso poco a poco al cristianismo, perdiendo el poder que ostentaba sobre los hombres y viéndose cada vez más restringido. También me atrevería a afirmar que se habla de forma bastante descarnada del estrés post traumático de los veteranos de guerra, que no es algo inventado en las guerras modernas, ya que muchísimos de los supervivientes de las Cruzadas que volvieron a casa se encontraron que no había nada para ellos a la vuelta. La figura de la judía Rebeca, que según las fuentes bibliográficas del final del libro tiene fundamento histórico, le sirve a Lavie para reflejar muchas de sus obsesiones que ya habíamos visto en anteriores obras suyas.

Es difícil recomendar una obra tan peculiar como esta, pero también reconozco que no he dejado de leer desde que comencé la novela. Mi consejo sería empezar con algún capítulo y ver si nos cuadra, porque Tidhar sigue siendo inclasificable.

Blood of the Chosen

Django Wexler continúa su estupenda serie Burningblade y Silvereye, con un volumen que si bien adolece del síndrome del segundo libro, consigue mantener el interés en la historia de estos dos hermanos separados y enfrentados por el devenir de la vida, con una serie de añadidos que amplían el mundo que ya conocíamos y dejan el camino expedito para nuevas entregas.

La trama continúa exactamente donde se quedó en Ashes of the Sun, pero Django se toma la molestia de hacernos un resumen del volumen anterior, cosa que yo le agradezco profundamente porque ya no tengo la capacidad de retención que tuve en tiempos pasados y no recuerdo todos los detalles de los libros anteriores.

Por un lado tenemos a Maya que tiene que cumplir una serie de misiones con Beq y Varo que parecen un poco inconexas entre sí pero que conforme van avanzando las páginas vemos que son las baldosas con que el autor va creando el camino que le llevará a un nuevo encuentro con su hermano. La parte de Gyre es más interesante al principio, sobre todo por la parte de la relación con los ghouls y cómo va recuperando sus aliados anteriores, aunque luego se embarca en un viaje bastante anodino hasta llegar al punto álgido de la historia.

Me gustaría resaltar el humor con el que el autor se burla de la desorganización de la resistencia, incapaces de ponerse de acuerdo ni siquiera bajo qué bandera luchar. Son muchas facciones con intereses encontrados que desesperarán a Gyre pero que harán reír al lector en más de una ocasión. Y qué decir de los hilarantes diálogos de Kit, un personaje que ha tenido que cambiar mucho por el final del primer libro pero que aún sigue afrontando su existencia como una aventura constante. Ese toque sirve como contrapunto al giro más hacia la oscuridad y al terror con la aparición de nuevas versiones de los seres de la plaga y sobre todo con un nuevo personaje que no es lo que parece.

Se trata de un libro de transición, sin duda alguna, pero tiene ciertos detalles que hacen que merezca la pena leerlo.