Genevieve Cogman es una prolífica autora de la que hemos leído poco por estos lares, así que quizá podamos darle una oportunidad a A Scholar’s Guide to Demonology & Other Dark Arts cuando salga a la venta el 8 de octubre de la mano de Pan Macmillan.
Por si acaso aquí va la sinopsis:
Philomela once enjoyed the carefree life of a Cambridge Classics PhD – until her father’s gambling debts forced her to trade prestigious academia for a job on the windswept Yorkshire Moors.
Graynes, an isolated all-girls school, offers a quiet – if terribly damp – lifeline. As the new Latin mistress, Phil expects nothing more taxing than dreary weather and making dead languages interesting. Instead, she finds unsettlingly eccentric staff, frankly terrifying schoolgirl pranks . . . and a demonic summoning circle in the cellar.
For Graynes, it turns out, is no ordinary school. But the training ground for the Queen’s elite demonologists.
Guarding the realm from the forces of hell was certainly not on the job description. But as Phil is plunged into a world of dark arts, talking familiars (and many custard creams), she uncovers a sinister plot that threatens not just the school, but the fate of England itself . . .
La traducción:
Philomela disfrutó en su día de la despreocupada vida de doctora en Clásicas por Cambridge, hasta que las deudas de juego de su padre la obligaron a cambiar la prestigiosa vida académica por un trabajo en los páramos azotados por el viento de Yorkshire.
Graynes, un aislado internado femenino, le ofrece un refugio tranquilo, aunque terriblemente húmedo. Como nueva profesora de latín, Phil no espera nada más exigente que el clima gris y hacer que las lenguas muertas resulten interesantes. En cambio, se encuentra con un personal inquietantemente excéntrico, bromas escolares francamente aterradoras… y un círculo de invocación demoníaca en el sótano.
Porque Graynes resulta no ser un colegio cualquiera. Es el campo de entrenamiento de la élite de demonólogos de la Reina.
Proteger el reino de las fuerzas del infierno no figuraba, desde luego, en la descripción del puesto. Pero a medida que Phil se adentra en un mundo de artes oscuras, espíritus familiares parlanchines (y muchas galletas de crema), descubre una siniestra conspiración que amenaza no solo al colegio, sino el destino de Inglaterra misma…
Esta es la cubierta:


