The Last Contract of Isako

Tenía muchísimo interés en la nueva novela de Fonda Lee, que cambia completamente de escenario y género dejando atrás mi adorada saga de los huesos verdes.

The Last Contract of Isako se desarrolla en un planeta colonia en proceso de terraformación, con unas rígidas normas de la compañía que lo controla, con estrictas jerarquías y procesos que buscan la eficiencia operativa aunque sea a costa de las vidas humanas, permitiendo incluso las guerras entre secciones si con ello se consiguen eficiencias. Todo esto exacerbado desde que hace siglos se perdió el contacto con la Tierra, dando lugar al Gran Silencio. En este contexto seguiremos los pasos de Isako, una atier, una contratista de lujo que ejerce tanto de guardaespaldas como de consejero personal de los directivos de cada sección de la empresa, bajo los auspicios de la agencia que los entrena y del código bajo el que se rige su vida. Isako es una mujer de mediana edad que ve cómo han pasado los mejores años de su vida y cómo su cuerpo, en especial sus traicioneras rodillas quizá ya no estén a la altura de lo que se espera de ella.

Con este resumen quizá os haya venido a la mente Leyes de Mercado de Richard Morgan y no digo que no haya semejanzas, pero creo que Lee ha diluido un poquito la cultura corporativa. No obstante, creo que es un buen punto de referencia para saber qué nos ofrece la historia.

La estructura elegida por la canadiense con un retroceso en el tiempo para narrar la misma historia desde otro punto de vista aproximadamente en el último tercio de la novela para luego volver a Isako es bastante curiosa, ya que dosifica la información para intentar sorprendernos con algunos giros. Por desgracia, estos giros de guion son bastante previsibles. Creo que la mejor parte del libro son los paralelismos entre la cultura de los atiers y de los samurais y la representación de la extrema frialdad de las decisiones corporativas, pero como misterio la novela se queda algo corta.

No quiero dejar de mencionar el tono crepuscular de la historia de Isako, que tampoco es tan mayor como para dejarse llevar, pero recuerda en cierto modo a los deportistas de élite que ven como su carrera va quedando atrás, aunque se resistan como gato panza arriba a abandonarla. Todo ello aderezado por la amenaza de muerte de estas luchas corporativas tan sangrientas como quirúrgicas.

En resumen nos encontramos ante una novela recomendable, pero alejada de su obra anterior.

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