The Deep and the Drowned es el inicio de una nueva trilogía fantástica de Ian Green, el autor de Extremophile, en la que aprovecha para volver a Morost, escenario de su debut con The Gauntlet and the Fist Beneath.
Aunque tiene escenarios en tierra firme, es una novela principalmente marítima, ya que la construcción de mundo gira en torno a los archipiélagos en los que se han aposentado los humanos y las demás razas que existen también en este mundo secundario. Killian es el protagonista de The Deep and the Drowned y toda la novela gira a su alrededor. Es un personaje complejo y profundamente contradictorio, con un alma oscura que solo podemos entrever en ocasiones, sobre todo cuanto tenemos atisbos de su convulso pasado. Estamos ante una obra oscura y pesimista, un ejemplar perfecto de grimdark que parece que se regodea en las miserias, sean humanas o no. Como capitán de un barco profundamente endeudado, descendiente de una raza en desaparición, el futuro no es para nada prometedor. Pero aún así sigue luchando, con esa entereza que saca las fuerzas no se sabe muy bien de dónde, casi más por tenacidad y cabezonería que por esperanza.
El elenco de personajes que le acompaña también es interesante, aunque creo que me ha llamado más la atención el sistema mágico y sobre todo las distintas culturas que iremos viendo en el periplo de su navío. No es menos cierto que Green guarda muy bien sus cartas y el libro acaba sabiendo a entrante para la verdadera historia que suponemos que se desarrollará en las siguientes entregas, así que aunque el libro se sostiene por sí mismo, no es menos cierto que tras leerlo queda la sensación de que podría haber tenido más enjundia. Es difícil medir esto sin haber leído las siguientes entregas, claro. Se han plantado las semillas para muchos misterios y no sabemos cuáles fructificarán y cuáles pasarán al olvido.
El ritmo de la historia es implacable, como constantes son las olas del mar en que se desarrolla. Esto es un punto a favor del autor, que nunca cae en la calma chicha de escenas menos tensas para dar al relato profundidad, ni siquiera en los flashbacks.
En definitiva nos encontramos ante un buen comienzo de saga, que deja con ganas de leer más para saber si el autor es capaz de cumplir con todo lo que promete.

