En cuanto leí la sinopsis de Sublimation, supe que tenía que leerlo. El concepto de duplicación de las personas cuando emigran ya me fascinó en Letters From An Imaginary Country de Theodora Goss, así que llevarlo a una novela con trasfondo coreano captó inmediatamente mi atención. Y el caso es que la novela está bien, pero no es lo que yo esperaba y me ha dejado un poco en terreno de nadie, aún reconociendo el interés que despierta.
La base sobre la que pivota Sublimation es la instanciación repentina de las personas cuando cruzan una frontera, de forma que queda una en «tierra» y otra continúa el viaje. No es un invento nuevo fruto de la investigación científica, es un hecho que acontece desde los albores de la humanidad, de hecho algunos de los párrafos de la novela presentan versiones de mitos antiguos, desde el jardín del Edén a la Odisea, en los que la instanciación ha ocurrido. Si Kim hubiera seguido este camino de especulación filosófica, sobre lo que puede provocar este hecho, el verdadero deseo de permanencia o el miedo a lo desconocido, creo que la novela me hubiera gustado más. Sin embargo, a mi entender se queda un poco en terreno de nadie.
La historia de la novela es la historia de Soyoung y Rose, dos instancias de la misma persona separadas a temprana edad, una criada en EE.UU. y otra en Corea del Sur. Separadas desde ese instante, cada una ha llevado una vida distinta, pero al morir el abuelo de ambas Rose volverá a Seúl a presentar sus respetos. Desde el principio existe el riesgo de la reunificación forzosa, ya que el contacto entre doppelgangers, por llamarlos de alguna manera, puede llevar a ella. Aunque hay un tecnología llamada Mergebreak que evita esto en la mayoría de los casos, no es 100% segura.
El libro también podría haber seguido ese camino, sobre el riesgo de la reunificación y en cierto modo lo va comentando, pero tampoco carga las tintas en esa amenaza velada y cosntante.
Isabel J. Kim nos habla de una nueva tecnología destinada a cambiar las reglas del juego, ya que permitiría la reunificación de las instancias un poco ad hoc, permitiendo incluso borrar casi al completo a uno de los participantes. Y ahí empieza una mezcla entre thriller de espionaje industrial y conspiración gubernamental que tampoco me acaba de convencer, probablemente por la suspensión de la incredulidad que es necesaria para pensar que una tecnología tan avanzada se pueda manipular con dos botones y tres diales, pero en general por lo fácil que lo tienen los protagonistas para infiltrase en una empresa tecnológicamente puntera.
Sublimation es una novela llamada a ser muy conocida, pero aunque prometía mucho para mí se ha quedado a medio camino de cualquier desenlace concluyente.

