Ode to the Half-Broken

No ha llegado a convertirse en una tendencia, pero en los últimos años sí que se han ido publicando en un goteo constante libros sobre futuros postapocalípticos tras rebeliones robóticas, más violentos como Sea of Rust de C. Robert Cargill o más irónicos como Service Model de Adrian Tchaikovsky. A esta corriente se suma Ode to the Half-Broken de Suzanne Palmer, que con un tono más sosegado y conciliador nos relata una historia de familia encontrada en contraposición a la familia «natural», de cómo la soledad buscada puede ser el mayor enemigo para la consecución de nuestros objetivos y cómo nunca hay que perder la esperanza respecto a la posibilidad de cambio para mejorar.

Ya desde la elección del título, esa oda nos advierte de cierto tono lírico en la novela. Y es que todo el libro tiene cierto tono melancólico que no nostálgico, con dos líneas temporales claramente diferenciadas que explican tanto lo que está pasando como lo que lo causó hace 20 años. El equilibrio entre ambas secciones está muy bien conseguido y las transiciones no son para nada abruptas. Se nota que Palmer tenía muy clara la historia que quería contar y también cómo sustentarla.

No es menos cierto que los robots que protagonizan casi en absoluto el libro (hay presencia humana pero su función es testimonial) son muy humanos. Esto es una tendencia natural en las obras de este tipo, ya que los autores vuelcan los sentimientos humanos en estos otros seres. No digo que no sea correcto, solo que me gustaría ver en algún momento ejemplo de robots que no fueran tan asimilables a lo humano. Por supuesto, esta humanidad que caracteriza a los robots es lo que despierta más nuestra empatía y lo que transforma la novela en una ciencia ficción casi cozy, pero no demasiado. Es imposible no emocionarse con la historia de superación del robot protagonista, que sale de su encierro por causas ajenas a su elección y recorre un camino de superación y de autodescubrimiento digno de una epopeya griega.

El elenco de personajes secundarios con los que se va rodeando también es bastante destacable, desde el híbrido entre perro y robot que roba cualquier escena en la que participa con sus reacciones biológicas impagables a otros que dejo que el lector vaya descubriendo, la panoplia de acompañantes que el robot sin nombre (al principio) irá encontrando forman uno de los pilares fundamentales en los que se sustenta la novela.

En definitiva nos encontramos ante una historia de resiliencia y esperanza, que enamorará a cualquier lector con un poco de sensibilidad.

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