Adrian Tchaikovsky sigue cejado (guiño guiño) en la idea de inundar nuestras estanterías o dispositivos electrónicos con su obra. La verdad es que a mí me resulta cada vez más difícil seguirle, pero no por ello dejo de intentarlo. Si bien la serie Terrible Worlds no es de mis favoritas suyas, no es menos cierto que la entrega anterior Saturation Point sí que me pareció bastante buena.
En Preaching to the Choir Tchaikovsky trata un tema muy pero que muy típico en el género del terror, las familias de rancio abolengo que se perpetúan en el poder o en la riqueza mediante oscuros ritos inconfesables. Y esta obra sigue paso por paso el guion de este tipo de representaciones audiovisuales, con el mansión gótica a la que llega la novia del vástago más joven de la familia de manera inesperada en la que descubrirá los terribles secretos de su futura familia política, poniendo en peligro su supervivencia.
En este sentido, la novela corta peca de poco original. Por supuesto que está escrita con oficio y te tiene entretenida durante las escasas páginas que la conforman, pero la verdad me hubiera gustado que el de Lincolnshire hubiera buscado otro camino o recoveco para sorprendernos algo con la historia, que por otro lado es bastante previsible.
Mención especial merecen las ilustraciones que acompañan la obra, esas sí que te ponen la carne de gallina así como la comparación entre el inglés americano de la protagonista frente al perfecto acento de Eton de la familia, junto con algunos chistes o gracietas respecto a estas interpretaciones, como llamar a su país Las Colonias u otros contrastes del mismo estilo. Es una historia para pasar el rato, que no creo que deje mucho poso en el lector pero que cumple perfectamente su función de entretenernos.

