Naomi Kritzer es una autora conocida sobre todo por su ficción corta, aunque sus incursiones en la novela juvenil también han tenido su repercusión. Aunque el tema en el que se basa Obstetrix me repele especialmente, tenía claro que quería leer lo que la autora hubiera pensado sobre la violencia obstétrica. Es una novela sobre futuro cercano, en la que la labor ginecológica está bajo sospecha por su capacidad de provocar abortos.
La protagonista es la doctora Liz, ginecóloga secuestrada por un culto cristiano que lleva a rajatabla lo de creced y multiplicaos, pero que se da cuenta de que sin un médico especializado esto no es tan fácil. La novela tiene aires de thriller con un ritmo envidiable y aunque no acaba de profundizar en ningún momento en todo el terror que podría generar una situación tan extrema, si que deja entrever los peligros que los embarazos y los partos conllevan para las mujeres sin la tecnología moderna. La atmósfera de conspiración y control sobre todo el complejo de la secta está bastante conseguida, pero como digo creo que Kritzer no ha querido meterse a fondo en la descripción de la agonía y los abusos. Quizá la longitud de la obra no le dejaba espacio para más o quizá fue una decisión consciente para que sea el propio lector el que aporte con su imaginación el relleno que quizá le falte a la obra.
En cuanto a los temas tratados, pues hay para elegir aunque lo más terrible es lo verosímil que suena todo. Matrimonios infantiles, concepciones forzadas y lo que me resulta más llamativo por lo obvio, que si una pareja no tiene hijos la culpa SIEMPRE es por defecto de la mujer y hasta que no se ha demostrado por activa y por pasiva que ahí no hay problema no se vuelven los ojos al otro 50% de la ecuación.
Nos encontramos ante una lectura tensa y rápida, quizá más valiosa por lo que deja atisbar que por el contenido en sí y con un final un tanto apresurado y bienqueda,


