Pollen from a Future Harvest

No creo que fuera ningún secreto que me gusta la obra de Derek Künsken pero si tenemos en cuenta que le entrevisté hace poco cuando fue uno de los invitados internacionales de la Hispacon, mi admiración se convirtió directamente en un alegato para que se publique en español. Quizá uno de los problemas es la longitud de sus obras, así que me puse a leer una novela corta para ver cómo resolvía el autor las tramas en menos longitud.

Pollen from a Future Harvest es la demostración de que Künsken es todoterreno, o en este caso tododistancia. Es capaz de plantearnos una historia de viajes en el tiempo e intrigas políticas que se encuadra dentro de un mundo mucho más grande pero que es auto contenida en sí misma, aunque se disfrutará más si se conoce todo el contexto.

El canadiense nos presenta en el título un vegetal que ha basado su evolución en la existencia de unas puertas del tiempo que le permiten polinizarse a sí mismo 11 años en el pasado. Estas puertas serán objeto de estudio por parte de la Unión Subsahariana, una pequeña nación cliente de los más poderosos venusianos. Cuando la Unión descubre las puertas comenzará a investigarlas para intentar obtener alguna ventaja que les permita liberarse del yugo que les oprime.

La protagonista de esta historia es una auditora militar, que deberá probar si las salvaguardas para proteger la causalidad en estos estudios son lo suficientemente firmes como para evitar las paradojas temporales. Su labor no será fácil, ya que ella misma puede afectar a los experimentos y violar la continuidad espaciotemporal. Se monta una estructura de laboratorios separados, con la intención de mandar al pasado los resultados que se vayan obteniendo en el futuro y comprimir así el tiempo necesitado para los estudios de una forma drástica.

Lo que más me ha gustado de la obra son los detalles que va metiendo Künsken para hacerte reflexionar, como la posibilidad de un virus cuántico o las dificultades de comunicación con una especie alienígena tan alejada de nosotros que resulta casi imposible establecer unas bases comunes para el diálogo. Sin duda alguna, especulación del más alto nivel que hará las delicias de los fans de la ciencia ficción dura.

No se trata de una lectura fácil, aunque sí es atractiva y puede servirnos para introducirnos en la obra del autor. Será de mayor provecho para quien ya haya leído los libros, en especial The Quantum Garden, pero esto no debería disuadir a quiénes desean acercarse a su serie más destacada y ver si le merece la pena zambullirse en ella.

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