Ríos de Londres

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Cuando empiezas una novela de policías londinenses con un toque de fantasía urbana y te encuentras el acrónimo HOLMES, Home Office Large Major Enquiry System, se puede decir que es un buen comienzo y hay bastantes posibilidades de encontrar esa típica ironía inglesa que a algunos nos gusta.

 

Ríos de Londres está escrito por Ben Aaronovitch, cuya principal carta de presentación es haber trabajado en los guiones del Doctor Who. Esto podría influir en la reseña, pero como no soy seguidora de las aventuras del famoso doctor, podemos evitar esas comparaciones.

La narración es en primera persona. Peter, un agente de policía mulato en prácticas en espera de destino ha sido destinado al escenario de un violento asesinato. Allí habla con un testigo del crimen, que resulta ser un fantasma. Partiendo de esta casualidad, Peter se ve envuelto en la investigación de lo sobrenatural que lleva a cabo un departamento específico de la policía metropolitana de Londres, formado por el mago Nightingale, que será su mentor; y él mismo.

En este departamento no falta de nada, ni un cuartel general apropiadamente llamado la “Locura” fundado por el mismo Newton ni una sirviente con un comportamiento “extraño”. Descubrir esta sede es una de las partes más interesantes del libro y da mucho juego para futuras continuaciones.

Existen dos hilos argumentales separados, que acaban teniendo puntos en común. Por un lado, la investigación de una serie de asesinatos que destacan por su violencia y su falta de sentido y por otro lado, la disputa territorial por el río Támesis entre el padre y la madre Támesis, personificados por un anciano y una mujer nigeriana. En esta disputa tendrán un papel importante los avatares de los afluentes del propio río.

Estas trazas multiculturales y étnicas son a mi entender uno de los puntos fuertes de la novela, junto con la caracterización de la propia ciudad de Londres, cuya historia desde antes de los romanos es parte fundamental de la trama. No vendría nada mal un pequeño plano con la disposición de los ríos de Londres y de algunos de sus barrios más importantes.

Por desgracia, la cantidad de buenas ideas y el sutil humor inglés del estilo de Fforde que avistábamos al principio de la novela se diluyen conforme avanza la historia a trompicones, alcanzando un desenlace previsible y convencional. Esperemos que esto solo sea debido a que es la primera novela de una serie y que en las siguientes entregas se pulan los defectos del libro.

PS: Hay que ignorar por completo la referencia de la portada a Harry Potter.

2 respuesta a “Ríos de Londres”

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