Jade Legacy

Creo que Fonda Lee ha conseguido rematar de una manera impecable esta saga familiar con una novela larga pero extremadamente fluida, dejando que los sentimientos estén a flor de piel.

Ya conocíamos los puntos fuertes de las anteriores novelas, pero en esta ocasión la autora decide agrandar la historia. Alarga el alcance temporal ya que hablamos de varias décadas, aumenta la dispersión de la historia gracias a las ramificaciones internacionales de la trama, aumenta el número de personajes que entran en liza… Una apuesta muy arriesgada que le sale extremadamente bien, porque los saltos temporales dentro de la narración son muchos, dejando grandes espacios de tiempo a la imaginación del lector. Esto habla muy bien de la planificación de la novela por parte de la autora, ya que la trama no se resiente por estas ausencias.

Ya he mencionado antes que se trata de un libro largo, más de 700 páginas que sin embargo pasan volando, porque nos sentimos tan involucrados en el devenir de la historia que es difícil dejar de leer para hacer otras cosas, siempre nos queda ese ansia de un capítulo más.

No me cabe duda de que unos de los puntos fuertes de la novela son las escenas de acción, perfectamente coregrafiadas por Fonda, a la sazón experta en artes marciales. Pero en esta ocasión se utilizan de una forma más espectacular las capacidades que el jade ofrece a sus usuarios, con momentos que no desentonarían para nada en una película de superhéroes. Además, con el paso del tiempo y las intrigas internacionales el jade comienza a estar disponible para más personas ajenas a la cultura kekonesa, por lo que también veremos nuevos usos de sus características, como protección contra explosiones.

Se concede mucha importancia a la estructura empresarial de los clanes, algo que ya se vio venir en Jade War pero que ahora cobra una importancia vital, ya que lo que está en juego es la continuidad de la propia existencia de los clanes. Vemos cómo se desarrolla ante nuestros ojos una guerra fría por el control de los recursos tanto dentro como fuera de la isla, con el territorio constantemente en disputa entre los grandes clanes y la presencia de actores internacionales que tratarán de influir para su propio beneficio.

Jade Legacy es también una novela de personajes, ya que conoceremos a la siguiente generación de los Kaul, aunque sigan teniendo más importancia aquellos con los que comenzamos el peregrinaje de esta saga. Un camino plagado de dolor y pérdida, de sufrimiento pero también de alegría, de rencor y venganza. Este aspecto de la novela es sin duda el que más mella hace en el lector, porque es imposible no empatizar con esta familia, a pesar de todos sus defectos y fallos.

En definitiva Jade Legacy es una obra muy ambiciosa pero que gracias a ello ha conseguido resonar en mi memoria durante mucho tiempo.

Black Water Sister

Con esta novela, Zen Cho deja de lado la fantasía histórica de sus dos obras anteriores The True Queen y Sorcerer to the Crown para ofrecer una obra mucho más acorde a los tiempos modernos. Hay que reconocer que el cambio le sienta bien, ya que en vez de utilizar un escenario más que trillado como es la Inglaterra de la regencia nos vamos a Malasia en la actualidad, algo más novedoso y atractivo.

Black Water Sister es una novela que representa perfectamente la Diáspora Asiática, aunque en este caso sus protagonistas vuelven a Malasia tras encontrarse con problemas económicos graves en Estados Unidos. La vuelta a los orígenes lleva muchas cosas asociadas, pero lo que no se esperaba Jessamyn Teoh es que su difunta abuela empezara a hablarle, al haberla escogido como médium para terminar las tareas pendientes que dejó en vida.

Con esta novela nos sumergimos en la cultura malasia, que combina tiburones de las finanzas con templos donde los dioses se manifiestan a través de los humanos, violentas bandas con familiares cotillas en una mezcla que resulta realmente más que entretenida. Me hace especial gracia el control de la vida de los vástagos de los ancianos de la familia, que aunque aquí se describe como una característica esencialmente asiática veo paralelismos claros con nuestro propio país. El hecho de que la protagonistas sea lesbiana no hace si no añadir un grado más de dificultad en mantener el secreto de su vida, ya de por sí bastante expuesta.

Por supuesto, la trama de misterio es el hilo principal de la narración, ya que solo vamos descubriendo poco a poco por qué la abuela tiene tanto interés en proteger el templo de las manos avariciosas del quinto hombre más rico del país, que quiere transformarlo en pisos para su venta con jugosos beneficios. Pero resultan bastante más atractivas las relaciones interpersonales y familiares de Jess.

A veces la narración es un poco atropellada porque están pasando bastantes cosas a la vez pero no resulta excesivamente complicado seguir el hilo.

En cuanto a la narración, mis más sinceras enhorabuenas para Catherine Ho, que lidia con gran pericia con el peculiar inglés que utiliza la autora, trufado de localismos. En ningún momento me ha resultado complicado seguir el libro en parte gracias a su estupenda labor de caracterización.

Se tratan temas de gran relevancia, como el racismo y la homofobia, tal vez no en demasiada profundidad pero se agradece que se hable de ellos. En definitiva nos encontramos ante un libro muy agradable de leer y muy entretenido, que presenta temas de gran actualidad aunque no profundice excesivamente en ellos y que nos deja con ganas de más obras de Zen Cho.

La última sonrisa en Sunder City

La selección de títulos con la que ha presentado su proyecto editorial Gamon en España me parecía muy acertada, con títulos de los que ya había hablado por aquí como Promise of Blood y Kings of the Wyld. Así que cuando tuve la oportunidad de leer La última sonrisa en Sunder City no la dejé escapar.

Lo más atractivo de libro es la construcción del entorno en el que tiene lugar la acción. Un mundo donde la magia dejó de existir por acción de los humanos, con consecuencias terribles para el resto de las criaturas que lo poblaban, todas mágicas y todas afectadas en mayor o menor medida por esta catástrofe. Los vampiros ya no pueden chupar sangre, las banshees pierden su voz… El resentimiento y la nostalgia por un pasado que no volverá son la fuerza motriz de una novela que narra la investigación de un caso de desaparición por parte de Fetch Phillips.

Se trata de una novela crespuscular, con tintes noir porque la investigación detectivesca es el hilo conductor que nos llevará a lo largo de las páginas de libro. Aunque el propio Phillips no se define como detective privado si no como hombre a sueldo, lo cierto es que cumple punto por punto las características comunes casi arquetípicas de estos personajes. Alcoholismo, adicción sustancias nocivas, violencia, soledad y cierta cabezonería para llegar hasta el fondo de los asuntos le pese a quien le pese. Luke Arnold utiliza estos recursos para construir una historia bastante tópica pero bien traída que a su vez enlaza con el pasado del protagonista. La prosa es funcional pero se adapta muy bien a lo que se quiere contar. El ritmo de la novela es constante y en ningún momento se hace pesado, favorecido también por la propia longitud de la obra, que no llega a las 300 páginas.

Arnold aprovecha para sentar las bases de un mundo que puede ser escenario para más historias, pero sin dar la sensación de que estamos ante una primera entrega de una saga. El libro es autoconclusivo y cierra bien el relato, pero claro, queda todo un mundo por explorar, especialmente las relaciones entre las razas mágicas tan perjudicadas por los humanos con un fondo de racismo que puede dar mucho juego. Ya existe una nueva entrega de las aventuras (más bien desventuras) de Fetch Phillips.

En cuanto a la edición en sí, es un libro en tapa dura con un tipo de letra que favorece mucho la lectura. La traducción es de Federico Cristante y aunque he de reconocer que algunas frases y giros me han descolocado, también es posible que sea debido a que ya no estoy acostumbrada a leer traducciones.

The Kingdom of Liars

La opera prima de Nick Martell es una fantasía clásica en su concepción, con un protagonista decidido a preservar el legado de su familia mancillado por su padre, que asesinó al príncipe heredero del reino cuando su labor era protegerlo. Sobre este hecho se basa toda la vida de Michael Kingman, marcado como traidor desde la ejecución de su padre, pero que aún así sigue viviendo en la misma ciudad, rodeado por personas que lo desprecian pero que aún así no se atreven a levantar la mano contra él, ya que quizá el propio rey quiera disponer en algún momento de su vida.

The Kingdom of Liars es una novela que avanza de forma morosa en su primer acto pero que luego va acelerando conforme se acerca el final, de forma que es necesario darle una oportunidad para ir desvelando los distintos misterios que se han creado en la vida de Michael. Todo esto aderezado por un sistema mágico que no se explica con mucha profundidad, pero que tiene una original forma de funcionar, ya que cada acto mágico puede conllevar la pérdida de memoria del que lo lleva a cabo. También se añade el comienzo de una revolución por la aparición de armas de fuego que dejan obsoleto todo el sistema de caballería imperante hasta el momento.

Aunque el protagonista principal y narrador en primera persona de la obra es Michael Kingman, es cierto que a su alrededor van apareciendo una gran cantidad de personajes que van aportando complejidad e información a la trama, rompiendo alguna de las normas no escritas de la literatura sobre presentar a los personajes al comienzo de la historia. Nick Martell sigue añadiendo más y más personas incluso cuando el libro está muy avanzado. Es una forma un tanto tramposa de ir dosificando la información, pero es cierto que de esta forma es capaz de modular cómo se van obteniendo nuevas piezas sobre el puzle del pasado de la familia Kingman.

Quizá lo más interesante de la novela sea este “misterio” que envuelve la caída en desgracia de la familia, porque Michael es un narrador no confiable aún a su pesar, como forzosamente debe serlo cualquier habitante de este mundo donde se puede jugar con las memorias de los demás a propósito con la magia y se pueden sufrir en las carnes propias este abuso de la magia involuntariamente. Esto permite a Martell jugar con lo que sabemos y con lo que no sabemos de una forma bastante correcta, aunque también es cierto que en ocasiones se le va de las manos.

Otro detalle que quizá sea necesario mejorar en la obra de Nick es el abuso de casualidades y casi deus ex machina que permite que se encuentren ciertos personajes que se tienen que dar información en un momento determinado de la narración o que se encuentren en el lugar adecuado en el momento justo cuando tiene lugar la “revelación”. Es una pena que se vean las costuras tanto en un libro que por otra parte me parece un estupendo debut.

Leerá con curiosidad la segunda entrega para saber si el autor ha corregido estos problemillas que tenía la novela y poder volver a sumergirme en un mundo a priori muy interesante.

Un poco de odio

Por si os parecieron poco las colaboraciones de lujo que tuvimos la semana pasada, aquí os traigo otra que no les va a la zaga. Pablo Bueno ha tenido a bien enviarnos su reseña sobre Un poco de odio, la versión traducida de A Little Hatred que ya comentamos por aquí.

Hace ya unas semanas el sello Runas publicó Un poco de odio, de Joe Abercrombie. La esperada continuación del mundo de La primera ley parece haber sido acogida con bastante entusiasmo por unos fans que cada vez cuentan con más fieles entre sus filas.

Y es que, a nuestro juicio, la espera ha merecido la pena. En esta nueva trilogía que comienza se nota que el bueno de Joe ha perfeccionado su método y todo funciona como un reloj.

Para empezar, hay que decir que el mundo no se ha detenido mientras esperábamos. La sociedad y la tecnología han seguido evolucionando de suerte que nos meten de lleno en una revolución industrial que nos recuerda a la de nuestra propia historia: fábricas expeliendo humo negro, barrios insalubres con trabajadores hacinados, revueltas obreras y destrucción de maquinaria… nuestro propio pasado se repite en Un poco de odio, pero a través de un espejo muy logrado.

Y es que Abercrombie tiene, al menos, dos talentos que descollan entre los demás: en primer lugar ese olfato prodigioso para captar la contradicción y la ironía en el pensamiento, en las intenciones y en las obras de los hombres. Es capaz de urdir intrigas como quien cose un jersey usando hilos de intereses que, ahí radica lo sorprendente, son tan propios de la realidad en que vivimos.

Y, por otra parte, está su extraordinaria capacidad para crear personajes y hacer que los conozcamos y que, los amemos o los odiemos, siempre nos fascinen. Y en esta ocasión no defrauda, sobre todo al presentarnos a toda una vieja guardia de buenos conocidos y, sobre todo, y digámoslo así, a los herederos más o menos naturales de estos. Dos o tres párrafos es todo lo que le hace falta para que primero nos interesemos y luego le cojamos cariño a la desconocida que abre la historia. Poco más o menos pasa con los demás.

Una de las cuestiones que más se han comentado es si es necesario conocer todo lo que va antes para leer este libro y la respuesta, sin duda alguna, es “no”. A los lectores veteranos les esperan grandes reencuentros, sorpresas y una mayor profundidad en la trama, pero, pese a esto, creo que puede ser una buena entrada a este mundo para quien todavía no conozca a Abercrombie. Sobre todo teniendo en cuenta que casi la totalidad de la acción recae sobre los hombros de los personajes recién llegados.

Yo, por mi parte, solo puedo recomendar a @Lordgrimdark más y más a cada libro suyo que leo.

La traducción al español ha corrido a cargo de Manu Viciano.

Espero que os haya gustado la colaboración de Pablo. Él ya sabe que tiene las puertas abiertas para cuando le apetezca comentar algo.

The City We Became

No me ha convencido para nada la nueva obra de N.K. Jemisin. Tengo entendido que si el lector está familiarizado con la ciudad de Nueva York, el libro resulta mucho más absorbente y atractivo, pero como no es mi caso, me he encontrado con una novela que pretende ser reivindicativa pero que se queda en el intento.

La antropomorfización de ciudades o entidades no es nada nuevo. Sin ir más lejos, en la divertidísima The Shambling Guide to NYC, Mur Lafferty ya dio voz a la misma ciudad que ocupa el eje central de este libro. En Ríos de Londres, Ben Aaronovitch nos presenta a los avatares de los ríos de la ciudad y seguro que se os ocurren más ejemplos. Así que, al menos por esa parte, la labor de Jemisin no es totalmente original.

La obra está escrita con un lenguaje moderno y en ocasiones complicado, rozando el slang. Es una elección consciente y adecuada por parte de la autora, ya que si pretende que los avatares de cada barrio de la ciudad sean creíbles, la forma más fácil para conseguirlo es adecuar su forma de hablar y actuar al momento presente. Los riesgos que corre, sin embargo, son dos: la generalización (si eres de tal barrio te tiene que gustar tal cosa) y anclar demasiado la obra en el presente, por lo que envejecería de forma muy acusada en poco tiempo. Este segundo aspecto es menos preocupante, ya que la trama fantástica aleja la obra tanto de la realidad que no llamaría la atención este hecho.

Me gustaría que el tono reivindicativo de la obra, muy volcado en asuntos sociales y en exponer las desigualdades de la gran ciudad, así como la gentrificación y otros temas, tuvieran algo más de sustento. Aunque parecen ser el motor que ha llevado a Jemisin a escribir la obra, la envoltura fantástica con que agrupa estas críticas es demasiado endeble y frágil. Toda la estructura del nacimiento de ciudades cuando se alcanza una determinada masa crítica podría ser interesante, pero acaba quedando en nada, aludiendo en todo momento al “esto es como se ha hecho siempre” y “¿por qué habrá cambiado lo tradicional?”. Además conforme avanza la lectura y especialmente en la parte final, el interés va menguando capítulo a capítulo y párrafo a párrafo. Y he descubierto que es la primera parte de una trilogía… que no tengo intención de seguir leyendo.

La obra está editada en español como La ciudad que nos unió con traducción de David Tejera.

The Heart of the Circle

Llegué a leer The Heart of the Circle por recomendación en Twitter de Seanan McGuire, para que luego digan que el boca oído no funciona como estrategia de marketing para vender libros. Tenía bastantes puntos interesantes, como la localización en Tel Aviv, una ciudad que no suele ser el foco de libros fantásticos y unos personajes con poderes “mágicos” capaces de escoger entre líneas temporales futuras para su mayor interés o modificar sensaciones, entre otras capacidades. Suena un poco a entorno superheroico pero no lo es, porque estos personajes están oprimidos. Hay vagas referencias al estado de los hechiceros en otros países y la cosa es bastante peor que en Israel. En Estados Unidos viven en reservas apartados de los “normales” y en Rusia son drogados desde jóvenes para volverlos adictos y que el estado los pueda controlar.

Keren Landsman pretende hacer una alegoría de la opresión en el mundo actual con un paralelismo bastante utilizado en la novela juvenil. Hay reuniones mensuales de los hechiceros para reclamar sus derechos, pero siempre acaban con violencia y muerte principalmente provocada por grupos radicales antimagos mientras la policía hace la vista gorda.

El libro requiere del lector demasiada suspensión de la incredulidad, porque el mundo inventado por la autora no se sostiene mucho. El hecho de que haya una cantidad bastante considerable de la población que tiene casi superpoderes y que aún así sean los oprimidos es difícil de digerir. Que la policía no haga caso a los actos de violencia repetitivos en las manifestaciones puede llegar a entenderse, pero que ignoren los asesinatos parece excesivo. En ningún momento se explican los límites de la magia, salvo algunas nociones vagas sobre el desgaste de los poderes y cómo hace falta recargarlos con la energía proporcionada por los “normales”. Y resulta cansino la cantidad de tiempo que se pasan sin hacer nada esperando a ver qué pasa. Un poco de vida, por favor.

En general, se trata de un libro que pretende jugar en varios niveles (romance, literatura fantástica, reivindicativa) y no alcanza su objetivo en ninguno de ellos, así que no lo puedo recomendar.

Magic for Liars

Me gustan las novelas de detectives desde siempre, aunque no puedo considerarme ninguna experta. Por eso, cuando me encontré con Magic for Liars, un libro donde una detective privada investiga un posible crimen en un instituto de enseñanza mágica, ya estaba predispuesta a que me gustara. Pero es que además Sarah Gailey ha conseguido entrelazar la parte mágica con la investigación en sí de forma que es necesaria pero no determinante.

Ivy Gamble es la protagonista de la historia, una detective privada de poca monta con una relación prácticamente inexistente con su hermana melliza, que es profesora en un instituto mágico. La magia está presente en la vida diaria de algunas personas, pero no influye en la de Ivy, por ejemplo. Esta normalización del elemento fantástico exige un poco de suspensión de la incredulidad por parte del lector, porque si hay magia… ¿para qué hace falta echarle gasolina al coche? y cosas así. La autora evita este problema restrigiendo geográficamente la novela al propio instituto, dando algunas pinceladas de magia a acciones cotidianas y manteniendo el resto de las interacciones en un nivel “mundano”.

El aspecto detectivesco de la novela no incluye pruebas forenses, porque el crimen, de existir, se cometió hace meses. Toda la investigación se realizará a base de entrevistas con los afectados e investigación de campo, con finales de jornada a base de chupitos y cocktails que nos lleva por terrenos conocidos del alcoholimo inherente a los detectives privados.

Me gusta como la autora se dedica a destrozar el mito de “elegido que cumplirá la profecía” y la exaltación del personaje medio que a pesar de sus limitaciones es capaz de seguir adelante y conseguir sus objetivos. Aunque lo cierto es que Ivy toma algunas decisiones extrañas a lo largo del libro, sí que vemos su evolución precisamente gracias a la investigación del caso.

Me parece importante destacar el aspecto psicológico de la novela, que da mucha importanca a las relaciones personales, sean estas familiares o profesionales. El peso emocional de la novela es bastante importante, desde la desgraciada muerte de la madre de las mellizas en un pasado que marcará por completo el resto de sus vidas a la relación entre los hermanos que se disputan el título de “elegido”. Es curioso el contraste de las relaciones entre ambas parejas, cuyos paralelismoa le sirven a Gailey para explorar esas difíciles interacciones familiares.

Y además Magic for Liars es bastante corto, otro punto positivo que tener en cuenta. Es un libro que quizá no convenza a todo el mundo, pero que a mi me ha entretenido mucho.

Entrevista a Gareth Hanrahan

Hacía tiempo que no os traía ninguna entrevista, así que para que quitarnos esa espinita y en colaboración con Sense of Wonder donde podéis leerla en inglés, os presentamos esta conversación con Gareth Hanrahan, autor de la notable The Gutter Prayer.

Nos conocimos en Dublín en la Worldcon. ¿Vas de forma regular a este tipo de convenciones? ¿Qué te parecen?

Voy a muchas convenciones de juegos, que son parecidas pero no exactamente iguales. La Worldcon de Dublín fue mi primera convención de ciencia ficción y fantasía tras mucho tiempo. Las convenciones pueden ser experiencias maravillosas si llegas a ellas con el estado mental adecuado o una vez que tienes el grupo adecuado de amigos. Hay algunas convenciones que son como reuniones anuales y las espero con ansia todo el año.

Trabajas como diseñador de juegos y ahora estás escribiendo novelas. ¿Cuáles son los puntos en común entre ambos mundos, si es que existen?

Todavía trabajo como diseñador de juegos, mi trabajo es inventar cosas sobre elfos y vampiros. Hay varios elementos comunes: son modelos de contar historias, hay que desarrollar los personajes y su historia para crear una experiencia emocional. La diferencia es dónde ocurre ese desarrollo: una novela está más o menos formada cuando llega a las manos de un lector, mientras que un juego solo existe cuando ve mesa.

La mayor diferencia, para mí, son los finales abiertos. Una novela necesita llegar a una conclusión. Los juegos, sin embargo, tienden a expandirse por subtramas que a veces ni siquiera tienen conclusión y cuando lo hacen, es más un toque final que una conclusión planificada cuidadosamente.

¿Cuál es tu RPG favorito? ¿Prefieres ser jugador o master?

No tengo un RPG favorito. Es decir, si me pusieras una pistola en la cabeza y me obligaras a elegir, probablemente balbucearía Call of Cthulhu, pero hay demasiados juegos que me encantan. Dungeons and Dragons, Nobilis, Night’s Black Agents, The One Ring, Unknown Armies…Ahora mismo estoy jugando una campana de Warhammer Fantasy y voy a empezar un Yellow King.

Normalmente prefiero ser master, pero también es buena idea ver el juego desde el otro lado. Te mantiene humilde…

¿Tu pasado como jugador de rol te ayuda a la hora de escribir fantasía?

Si, muchísimo… hasta cierto punto. Realmente, muchas de las herramientas y técnicas que ya conozco me son muy útiles, especialmente a la hora de crear el mundo y el desarrollo a pequeña escala, para crear un mundo coherente y verosímil dentro de sus propias reglas alocadas. Pero en algunas ocasiones mis instintos como jugador de rol y diseñador de juegos chocan con lo que funciona a la hora de escribir una novela y he tenido que “desaprender” algunas cosas, pero en resumen sí que ha sido útil.

¿Qué nos puedes decir sobre tus premios ENnie?

Los premios ENnie son unos de los más importantes en los juegos de mesa. He conseguido unos cuantos, principalmente por un proyecto que coescribí con Kenneth Hite (y, técnicamente, con Bram Stoker) llamado The Dracula Dossier. Convertimos la novela Drácula en un suplemento del juego, revelando su historia secreta como un informe de resultado escrito por la inteligencia británica tras un intento fallido de reclutar al vampiro. Lo completamos con anotaciones, otros personajes y lo conectamos a una campaña épica de espionaje moderno y terror. El año que lo lanzamos barrió en los premios, algo increíblemente gratificante.

¿Cuál sería tu frase de marketing para vender The Gutter Prayer? ¿Quién es tu personaje favorito del libro?

En una ciudad de alquimistas y extraños dioses, tres ladrones se encuentran con el equivalente fantástico del Proyecto Manhattan. Como no entienden lo que han encontrado, lo intentan utilizar para derrocar al corrupto líder del gremio de ladrones. Hay muchas explosiones y apuñalamientos.

Mi personaje favorito… Es extraño, pero me cae muy bien Effro Kelkin, un personaje relativamente poco importante. Es un político mayor, ambicioso y cascarrabias que solía mandar en la ciudad hasta que los alquimistas lo echaron. Soy muy fan de las intrigas políticas y de las duplicidades, pero ha sido guay poder introducir esto como elemento adicional en una matanza fantástica.

¿Qué nos puedes decir sobre tu nuevo libro, The Shadow Saint?

The Shadow Saint es la secuela de The Gutter Prayer y tiene lugar aproximadamente un año después. La ciudad de Guerdon se está recuperando de los acontecimientos de la primera novela, y hay nuevas facciones y poderes que se quieren aprovechar de las ruinas. La narración se centra en los esfuerzos de dos de estas facciones (los necromantes de Haith y los fanáticos seguidores de los dioses locos de Ishmere) para controla Guerdon. También veremos otros personajes capturados en mitad de estas intrigas.

¿Has tenido contacto con alguna editorial española interesada en tu trabajo?

No creo, al menos no he tenido noticias de ninguna oferta. Los derechos rusos y turcos ya se han vendido, pero eso es todo. Me encantaría que me tradujeran al español. Hay algunos bloggers españoles a los que les ha gustado el libro y estaría muy bien tener una audiencia mayor allí.

¿Hay algo más que te gustaría comentar? ¿Qué puedes decirnos de tus nuevos proyectos?

Acabo de terminar de escribir los diálogos del videojuego Paranoia: Happiness is Mandatory. Mi juego Night’s Black Agents: Solo Ops (un juego para un jugador y un master, imagínate Jason Bourne contra Drácula) acaba de publicarse, justo como Hideous Creatures: A Bestiary of the Cthulhu Mythos. Estoy trabajando en una campaña del RPG One Ring titulada Errantries of the King, situado en Gondor en los años anteriores a la Guerra del Anillo. Y también estoy trabajando en otra novela (nota de Leticia: se trata de la tercera entrega de la trilogía, esta noticia se publicó después de terminar la entrevista)…

Muchas gracias a Gareth por haber contestado a nuestras preguntas y a Elías por colaborar en su publicación. Espero que os haya interesado y que os lancéis a por The Gutter Prayer, seguro que os satisfará.

Jade War

Jade City fue un inicio interesante para una saga de fantasía que se inclinaba bastante por el thriller más que por el propio toque fantástico. Con Jade War Fonda Lee consigue evitar el temido síndrome del segundo libro expandiendo la historia con la inclusión de algunos personajes nuevos y sobre todo con una ampliación de escenario que podía ser arriesgada pero que funciona bien.

Algo bastante notable a lo que no hice referencia en la reseña anterior es la descripción de las escenas de acción. Es cierto que con los poderes del jade la autora tiene una ventaja en la espectacularidad de los enfrentamientos, pero ellos no óbice para reconocer que la “coreografía” está muy conseguida. La autora practica artes marciales y es posible que esto influya en el realismo de las luchas.

La trama va creciendo, aunque la base sigue siendo el enfrentamiento entre los dos clanes más poderosos de la isla, las ramificaciones alcanzan escala internacional. Por más que los implicados crean que es una lucha por el honor y por mantener las tradiciones, no deja de ser una avariciosa pelea por el poder. En el desarrollo de este segundo libro, se pierde parte de la empatía que podríamos haber desarrollado en Jade City por ciertos personajes, ya que son capaces de sacrificarlo todo por su interpretación tergiversada de los ideales que siguen.

Se da mucha importancia a la parte empresarial de los clanes, como si el control de las calles se hubiera convertido en un objetivo secundario. Esto me hace pensar en la modernización de las mafias internacionales y creo que Lee establece un paralelismo bastante acertado entre el crimen organizado en el mundo real y su propia versión novelizada.

Me gusta bastante la evolución de los personajes, especialmente el conflicto interno de Shae a lo largo de toda la narración y cómo se va endureciendo para hacer lo que sea “necesario”. Anden va ganando importancia en su camino hacia la madurez y los secundarios también están a la altura de lo esperado. Es cierto que algunas casualidades y encuentros inesperados permiten a Fonda que los personajes obtengan información a la que no podrían tener acceso de otra forma y que en ocasiones abusa del “y perdió el conocimiento” para que creamos que ha muerto algún personaje cuando no es así, pero en resumen se trata de un libro muy entretenido y estoy interesada en leer el desenlace de la historia.