How to Rule an Empire and Get Away with It

Tuve la suerte de que la editorial Orbit me mandara un ejemplar de este obra, pero este gesto no ha alterado mi valoración, porque de todos es ya sabida mi admiración por K.J. Parker.

How to Rule an Empire and Get Away with It es la continuación de la estupenda 16 Ways to Defend a Walled City. Con cambio de protagonista pero no de circunstancias, volvemos a asistir al sitio, ya casi eterno, de la última ciudad del Imperio. El status quo continúa presente, ya que ni los artilugios de guerra son capaces de avanzar lo suficiente como para destrozar los muros ni hay zapadores experimentados para socavar sus bases. Sin embargo, es lógico suponer que en estos enfrentamiento a largo plazo siempre tiene las de perder el sitiado.

Es en esta situación, el líder de la ciudad muere y es necesario sustituirlo de alguna manera para que los ánimos no caigan por los suelos. Y no se les ocurre mejor idea que contratar a un actor para que interprete su papel. Notker, que así se llama el personaje sobre el que pivotará todo el libro, acepta a regañadientes, pero poco a poco va utilizando su influencia y su conocimiento de la ciudad para inclinar la balanza a su favor.

Mientras que en el primer libro casi todos los planes de acción versaban sobre obras de ingeniería y aquí también tenemos algo de eso, lo que dará empaque a la novela son las comparativas con el mundo del teatro y la farándula, que Notker no deja de utilizar para sus planes. Personalmente, me interesan menos que los temas de armamento militar que se utilizaban en la primera entrega y por eso me ha costado entrar en el libro. Pero esto es una cuestión de preferencias personales, así que a otro lector puede que no le resulte difícil dejarse llevar por el tema.

Las características de la obra de Parker, que ya discutimos en su momento, están presentes en esta nueva entrega del Parkerverso. Ironía a raudales e inteligencia aplicada al día a día para solventar problemas que a otros les parecen irresolubles. Es destacable también la crítica al racismo de estas dos obras, donde los denostados son los de piel más blanca.

Se trata pues de un buen final para una duología recomendable, tanto para introducirse en la obra del autor como para seguir disfrutando de ellas quienes ya la conozcan.

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