Children of Ruin

Uno de los lanzamientos más esperados de este año era sin duda alguna la continuación de la maravillosa Children of Time, como ya se comentó en el último episodio del año pasado de los VerdHugos.

Adrian Tchaikovsky ha decidido ofrecernos una obra muy ambiciosa, que eleva a la enésima potencia la estructura que utilizaba en la primera entrega. Si lo que buscas es especulación sobre el desarrollo de razas alienígenas y su interrelación con los humanos este es sin duda tu libro, aunque no puedo decir que sea una obra perfecta.

El autor vuelve a dividir la narración entre el presente y el pasado, pero en esta ocasión con un gambito muy arriesgado, ya que las acciones del pasado influyen mucho en el futuro, condicionando gran parte de la narración a las acciones de la otra línea temporal. El autor sale bastante airoso de esta apuesta con una mezcla de ocultación de información y audacia, así como con oficio narrativo.

Pero hay otro problema añadido y es la dificultad intrínseca derivada de un primer contacto con una civilización alienígena. Y aquí Tchaikovsky no termina de conseguirlo. Porque no estamos hablando solo de uno, o de dos contactos y la complejidad de las interacciones a veces se le va de las manos. La falta de unas referencias en las que basarse para entender estas interacciones dificulta mucho el proceso lector. A pesar de que hay bases comunes que tienden puentes entre culturas, las diferencias intrínsecas de cada especie exigen mucho para el disfrute del libro. Estas diferencias también hacen que la empatía en ocasiones brille por su ausencia, no solo en el libro si no también por parte del lector.

Me ha gustado mucho la especulación científica que muestra Children of Ruin. De especial importancia son la biología y la lingüística, pero no se limita a desarrollar estos dos campos. No quiero ni imaginar la ingente cantidad de documentación que ha tenido que manejar el autor para ofrecernos esta novela tan compleja.

Algo que no me ha terminado de convencer tampoco es el final de la historia, no sé si llamarlo ingenuo o excesivamente optimista. Pero me ha encantado cómo se habla sobre los problemas inherentes al desarrollo de la civilización y la tecnología (sobrepoblación, contaminación…) desde otra perspectiva. Es un gran valor añadido a la novela.

A pesar de no ser plato de mi gusto, también hay algunas escenas de terror horriblemente inquietantes de esas que vas leyendo con el corazón en un puño, algo que añade tensión a un libro que en ocasiones no tiene un ritmo excesivamente acelerado.

No puedo dejar de recomendar este libro, aunque eso sí, primero hay que leer Children of Time porque Children of Ruin no se puede considerar una lectura independiente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.