A Master of Djinn

Sin duda esta novela era uno de los lanzamientos más esperados del año, en parte porque P. Djèlí Clark se está labrando un nombre en el género y en parte porque el universo donde se sitúa la novela no puede ser más atractivo, algo que ya habíamos atisbado con los relatos anteriores situados en el mismo mundo.

Estamos en una ucronía, a principios del siglo pasado en Egipto. Cincuenta años en su pasado se rompió el velo que separaba el mundo mágico y nuestro mundo «normal» y desde entonces la magia, los djinns y otras criaturas pasean por la Tierra. Este hecho ha permitido a Egipto convertirse en una de las potencias mundiales, pero las tensiones y la amenaza de la Gran Guerra siguen presentes.

Para intentar controlar los desbarajustes provocados en la sociedad por la magia, el gobierno egipcio creó un ministerio dedicado a estos menesteres y la protagonista de la novela es  Fatma el-Sha’arawi, la mujer más joven en ocupar un puesto en dicho ministerio. Fatma es un personaje fascinante, que lleva gran parte del peso de la narración sobre sus hombros pero que ni siquiera se inmuta por ello. Tiene una personalidad propia y aunque quizá lo primero que llama la atención es su forma de vestir masculina, esto no es si no un escaparate que enseña al mundo para ocultar su fuerza interior.

El caso que tendrá que investigar Fatma es el asesinato de casi todos los miembros de una sociedad ocultista dedicada a estudiar la figura de al-Jahiz, precisamente el hombre que rompió el velo entre el mundo mágico y el mundo real.

La ambientación, como digo, es de lo mejor. Fantasía de gran calidad en un escenario original y con ciertos toques steampunk que lo hacen aún más atractivo, pero no por ello el autor deja de tratar temas de rabiosa actualidad. El racismo y las consecuencias del colonialismo están presentes en cada una de las páginas, así como el machismo y la discriminación de las relaciones no heteronormativas.

Quizá lo menos importante de la novela es el misterio en sí, aunque la investigación es curiosa y asimilable en cierto modo a la operativa habitual de los detectives (siguiendo pistas, investigando fuentes alternativas y obteniendo datos de fuentes poco fiables) resulta un poco obvio desde el principio quién se encuentra en el punto ciego de las pesquisas.

Lo mejor de todo es que es solo el primer libro de la serie, aunque es perfectamente disfrutable por sí solo. Espero tener la oportunidad de volver a disfrutar pronto de las aventuras de Fatma.

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