The Galaxy, and the Ground Within

Cuando tu estado de ánimo no está muy boyante a veces es necesario volver a los lugares que sabes que te harán sentir cómoda y contribuirán a tu bienestar. Uno de esos lugares para mí son los libros de Becky Chambers, son como tomar un chocolate caliente arrebujada en una mantita.

Con esta cuarta entrega de la saga Wayfarers, la autora vuelve a un escenario muy pequeño y restringido, como ya hizo en A Closed and Common Orbit. Toda la novela tratará de la interacción durante un corto espacio de tiempo de tan solo cinco personajes y de estos cinco solo habremos conocido a uno con anterioridad, aunque fuera fugazmente. La estructura de la historia es por tanto minimalista, pero aún así Chambers logra tratar temas bastante universales con ese toque tierno que caracteriza su prosa. Y tampoco descuida la parte biológica a la que nos tiene acostumbrados con las definiciones de la morfología de cada especie representada en la novela, y cómo sus peculiaridades físicas influyen en su comprensión del exterior y, por ende, del resto de especies. Aunque se trata también de un constructo sociológico para que la escritora pueda dar voz a sus inquietudes, representando en las especies alienígenas distintos puntos de vista sobre la sociedad, la familia, las relaciones, la crianza… toda una serie de temas muy importantes y tratados con mucho respeto y cariño, de una forma muy «humana», aunque la presencia humana real en la novela es prácticamente testimonial.

Quizá sea importante destacar la presencia de un joven de una de estas especies alienígenas y el hecho de que se refieran a su persona con pronombres neutros, dando a indicar que cuando alcance la madurez será cuando pueda escoger libremente cuál será su sexo, sea macho, hembra o cualquier otra opción intermedia. Me gusta cómo está tratado este tema con total naturalidad, pero también con cierta intención didáctica cuando en el transcurso de una conversación se habla sobre algunos seres que tratan de influir sobre esta decisión y cómo esto puede resultar confuso para el afectado. Una forma maravillosa de promulgar la libertad de decisión ante las presiones del mundo exterior.

No he contado mucho de la trama porque la verdad, no hay mucha. Hay algunos puntos de inflexión pero realmente sirven para dar un nuevo giro de tuerca y dar a la autora más herramientas para seguir exponiendo las interacciones entre los personajes esta vez con un poco más de presión y urgencia, debido a las circunstancias. Y es que básicamente, los personajes de Chambers son buenas personas, aunque tengan puntos de fricción y por supuesto algún que otro encontronazo, aunque por lo general, todo es muy civilizado.

Aunque he leído por ahí que está era la última entrega de la serie, no descarto que Becky Chambers vuelva a explorar algún aspecto del universo Wayfarers, ya que le quedan cosas por contar.

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