Edward Ashton sigue ofreciendo obras de ciencia ficción entretenidas, pero me temo que sin alcanzar la fama que tuvo con Mickey7. No es que sea un problema, disfruté bastante con The Fourth Consort aunque Antimatter Blues me decepcionara, por lo que la lectura de Mal Goes to War parecía ser una moneda al aire.
La idea de partida es la relación de la IA con los humanos. Sí, ya lo sé, parece que este año solo leo cosas relacionadas con la inteligencia artificial, pero es que basta con echar un vistazo a nuestro alrededor en el MUNDO REAL TM para tener claro que es algo que va a influir durante mucho tiempo en lo que leamos. Ashton crea a Mal, una inteligencia artificial libre que se “encarna” por curiosidad en un avatar en un mundo en guerra entre los humanistas, personas sin aumentos artificiales, y los federales, que sí han abrazado las modificaciones corporales como el siguiente paso en la evolución de la humanidad. Aunque cree que podrá salir de allí enseguida, no lo consigue y se tiene que resignar a ir saltando de cuerpo en cuerpo para volver a su vida normal.
En esta aventura estará acompañado por un variopinto elenco de humanos con los que relacionarse no será fácil. Esta es la gracia del libro, cómo Mal aprende a hablar con los humanos y a entender sus motivaciones, todo regado de un humor aceptable pero que acaba haciéndose cansino, creo que es una broma demasiado estirada.
Por supuesto, el libro tiene más mensajes, como la crítica antibelicista y la reflexión sobre lo que significa realmente ser humano, pero todas estas reflexiones están bastante diluidas en este humor que dependiendo del lector funcionará o no. Es una historia en la que tiene más importancia el viaje que el destino y que está engrasada por esos momentos de comedia oscura que recuerdan a su obra más famosa. Una lectura ligera, entretenida, pero que no perdurará mucho en nuestro recuerdo.

