La época del Renacimiento en Italia podría parecer el escenario perfecto para una fantasía histórica, pero no acabo de encontrar ningún libro con estas características que me convenza, y, por desgracia, Graceless Heart tampoco lo ha conseguido. Si bien es cierto que el romantasy no es mi subgénero favorito, estoy dispuesta a seguir dándole oportunidades porque es lo que más se publica en la actualidad, pero cuando tiene mucho de roman y poco de tasy ya me se hace demasiado cuesta arriba.
La obra de Isabel Ibáñez tiene problemas graves, comenzando por una construcción de mundo que no se sostiene por sí misma. Se supone que hay magia, con sus hadas, hombres lobos y vampiros, y nos los mencionan mucho, aunque solo sea para que cuando se los saque de la manga no podamos decir que no estamos avisados. Además, la extrema longevidad de muchos de los personajes de la novela se asocia a la “bendición de Dios” en vez de a la sangre feérica, la magia o vaya usted a saber. Que el Papa lleve más de 100 años en el cargo no hace sospechar PARA NADA que tenga tratos con otros poderes, debe ser una dieta muy equilibrada la suya, me pregunto qué complementos tomará.
En cuanto al sistema mágico, pues tres cuartos de lo mismo, hay unas piedras de las que se puede extraer poder según cómo se esculpan, pero es un poco al gusto del consumidor cuando le apetezca a la autora que funcione. Al principio de la novela la protagonista entra en una competición de esculturas para salvar a su hermano prisionero en las garras de los Medici, crea una escultura la noche de antes y va y gana, por que ella lo vale. ¿Bramante, qué Bramante?, ¿pero usted tiene estudios acaso?
Y la parte de romance, pues tampoco me ha convencido, es que estoy ya muy cansada del enemies-to-lovers por que sí. Me has secuestrado y aislado de mi vida anterior, pero hay que ver lo bueno que estás. ¿Es que en el mundo de la fantasía no hay nadie feo? En este caso, cuando mencionan lo del físico escultural, es bastante literal, guiño guiño codazo codazo.
Aunque Beatrice Grannò, la narradora del audiolibro, lo intenta hacer lo mejor posible, se enfrentaba a una ardua labor con el texto de partida y no ha conseguido insuflarlo de vida como para que despertara mi interés. Recomiendo no acercarse mucho a este libro.

