City of Others

City of Others es un libro de fantasía urbana situado en Singapur con inspiración en la mitología asiática pero bastante occidentalizado, de forma que es perfecto si te gustó The Middling Affliction o la serie Rivers of London de Ben Aaronovitch, con funcionarios que utilizan la magia para tratar los asuntos de naturaleza extraordinaria. Tiene un conjunto de personajes que hacen muy amena la lectura, en ocasiones incluso tierna, porque despiertan nuestra empatía.

Se trata de la primera entrega de una serie pero deja el escenario preparado para seguir contando historias en episodios sucesivos, donde imagino que Jared Poon seguirá explorando esta rica vena mitológica.

El protagonista de la novela es Ben Toh, el trasunto de Peter Grant en Singapur, cuyo trabajo consiste en controlar cualquier suceso que se sale de lo normal en una ciudad vibrante. Para ello cuenta con la ayuda de su equipo, una variopinta “tripulación” que hará las delicias de cualquier lector de género. Poon aprovecha para regar todo con humor, con comparaciones con el Señor de los Anillos y mucha socarronería, pero con escenas de sorprendente profundidad sentimental, en una combinación arriesgada pero de la que sale muy bien parada. Ben Toh resumen muy bien el espíritu del libro, con montañas de trabajo burocrático que le asfixian pero siempre dispuesto al sacrificio para ayudar a los demás. Además, también tendremos un atisbo de los comienzos de su relación sentimental, un tema que también está tratado con delicadeza y humor a la vez. Lo cierto es que el autor ha conseguido crear unos personajes entrañables en un mundo atractivo, con elevadas dosis de acción y algunos momentos de drama. Es un libor muy equilibrado en este aspecto y la verdad es que se lee volando.

El libro también tiene un poquito de crítica al sistema político, tanto al papeleo inasumible que he mencionado con anterioridad como a las acciones de represión llevadas a cabo en el pasado de las que todavía se están pagando las consecuencias. City of Others no es necesariamente un libro reivindicativo, pero la semilla está plantada.

Si le tengo que poner alguna pega a la novela, es el exceso de buen rollo, porque es que no les puede pasar nada malo a los personajes y se disipa un poco la sensación de peligro inminente que debería crear la tensión en este tipo de situaciones. Pero es por buscarle algún problemilla, en realidad me ha encantado.

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