Homeland

homeland-US-cover-largeCory Doctorow tiene un estilo de escritura directo y divulgativo que le va muy bien a la novela adolescente, género en el que se puede enmarcar Homeland. Este libro es la secuela de Little Brother (con película en el horizonte) y sigue con las peripecias de los protagonistas de la entrega anterior, con más edad pero igualmente idealistas.

Tras las experiencias de la primera entrega Marcus Yallow se encuentra en una posición difícil. Sus padres han perdido sus trabajos y él ha tenido que dejar de estudiar so pena de seguir aumentando una deuda por estudios ya casi inasumible. No encuentra trabajo y no ve el futuro claro. Las primeras escenas de la historia transcurren en el festival Burning Man, epítome de todo lo guay que le puede suceder a un joven hacker o con aspiraciones artísticas. Pero también un lugar donde realizar contactos y encontrarse con viejos conocidos, a los que quizá no querría ver más.

Indudablemente el pasado y presente del autor como activista de derechos fundamentales contra la opresión está presente en cada una de las páginas de la novela. Tanto es así, que a veces el ritmo de la historia se ha de plegar a ese componente aleccionador y en ocasiones evangelizador. Como ensayo divulgativo de la cultura hacker y de la protección de datos creo que no tiene precio, como novela sí que la veo lastrada por ese mismo objetivo de aprendizaje.

Leído desde la perspectiva de un adulto, es indudable que nos puede servir para abrir los ojos ante la realidad actual de vigilancia constante y de crisis y emergencia permanente. Aunque solo sea por este toque de atención, creo que merece la pena leer Homeland.

4 opiniones en “Homeland”

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