Faller

Esta es mi primera novela de Will McIntosh y aunque ya iba sobre aviso, no puede dejar de sentirme decepcionada por un libro que tiene un comienzo prometedor, pero que luego fracasa tanto narrativa como estructuralmente.

El comienzo, aunque no excesivamente original, está bien planteado. El protagonista es una persona sin recuerdos rodeada de gente también sin recuerdos. Los primeros capítulos se desarrollan en un entorno relativamente reducido y son una curiosa mezcla entre lucha por la supervivencia y gestos de humanidad. Lo mismo hay muertes por una lata de conserva que sacrificios para salvar a un desconocido. Pero en un momento determinado, el protagonista “cae” de este mundo a otro, ayudado por un paracaídas casero.

Ahi ya empieza a entrar en juego la suspensión de incredulidad, por ese apego  que tenemos a las leyes de la física, pero leyendo hay que intentar ser flexible así que dejé pasar este importante detalle, esperando una explicación que llegaría más tarde. La “explicación” llegó pero mucho más tarde, quizá demasiado.

Por otra parte, se desarrolla una trama que sospechamos está relacionada pero no podremos situar correctamente en la narración hasta que avance el libro. En este ocasión se habla de la relación de dos brillantes investigadores, con el trasfondo de un progresivo empeoramiento de las relaciones internacionales. El desarrollo de la relación entre ambos es previsible e incluso ingenuo, pero fundamental para la trama.

El momento en que se unen las dos tramas, que debería ser un importante hito en la novela es sin embargo un parche algo torpe. Se sitúa sobre el último tercio del libro, pero por las pistas dejadas por el autor ya intuíamos lo que había sucedido y destroza la posible sorpresa que quedara en el futuro de la línea temporal. Como digo, una ejecución bastante simplona.

Al final acabé el libro casi por inercia, por curiosidad de saber si mis intuiciones coincidían con la idea del autor. No puedo recomendar esta obra, aunque tengo algo de curiosidad por otras del autor que estén más pulidas (no olvidemos que esta fue su primera obra).

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