The Last Phi Hunter fue una lectura muy entretenida hace dos años, así que cuando Angry Robot anunció la publicación de la continuación, la marqué como futurible. Aunque Ex y Sarinya, los protagonistas de la anterior novela, aparecen como personajes en Way of the Walker, todo el peso de la historia recae en Isaree, la hija de Ex, y en Tan, el Príncipe Tormenta.
Aunque el mundo en el que se desarrolla la historia es el mismo, se nota el desgaste en la presencia de los phi, como queriendo justificar el cierre de la saga. Salinee Goldenberg incide en los temas del colonialismo y la redención, pero lo hace desde una perspectiva más madura y, sinceramente, más pesimista. Esto hace que Way of the Walker sea un libro de lectura lenta, quizá en demasía, al cargar con un mensaje que llega a hacerse cansino no ya por falta de relevancia si no quizá por bisoñez en la ejecución.
Algunos de los puntos más destacados siguen apareciendo, como la mitología tailandesa y la búsqueda de la redención, aunque en esta ocasión el camino a seguir será bastante distinto. El romance me ha parecido un poco impostado, la verdad, aunque parece que el romantasy está destinado a ser la piedra angular del género en los próximos años una se acaba cansando de tanto enemies-to-lovers…
Mención especial para un personaje secundario, Agira, que es el detonante del cambio en Ree. Si bien es cierto que la tragedia familiar es la que empuja a la protagonista contra las cuerdas, es la relación con Agira la que realmente le abre los ojos sobre cómo se puede tratar a los phi de una forma diferente y no por ello menos justa, desencadenando todo un arco de liberación, tanto física como mental, del pueblo esclavizado en una cultura claramente influenciada por el colonialismo extractivo.
El final del libro es trágico y tierno a la vez, solventando algunos de los problemas en el desarrollo de la narración en sí, dejándonos un regusto agridulce sobre lo que pudo haber sido y no fue.


