To Ride a Rising Storm

To Shape a Dragon’s Breath tuvo mucha repercusión en el momento de su publicación así que no es de extrañar que To Ride a Rising Storm haya creado muchas expectativas entre los lectores de fantástico. Moniquill Blackgoose sale del envite bien parada, pero tampoco excesivamente. Os comento mis razones, pero la principal es que se nota muchísimo que estamos ante un libro de transición, excesivamente lento en su desarrollo.

Anequs sigue siendo la protagonista absoluta de la historia y como novela de rito de paso sigue estando muy bien tratada. El choque cultural entre su educación familiar y la educación formal que está recibiendo en la academia de dragones continúa siendo el motor que mueve toda la novela, pero esta conflicto ha perdido algo de fuerza, ya que si bien Anequs se sorprende ante el sistema social de los Anglish, poco a poco empieza a tener más conocimiento sobre él. Los nuevos personajes que aparecen este año en la academia sin duda están destinados a jugar un papel relevante en la obra, pero el núcleo duro de las conversaciones sigue siendo el mismo. Y se nota que el tiempo va pasando, no solo en la madurez física de Kasaqua, aunque quizá está sea la diferencia más obvia, si no en las incómodas conversaciones que tienen lugar entre los personajes, que van dejando atrás su infancia y adolescencia para adentrarse en la vida adulta.

Blackgoose ha decidido volcar toda la tinta en los conflictos políticos subyacentes en el mundo Anglish, con facciones políticas que maniobran para seguir amasando poder. Aunque el sistema político se explica de forma más o menos convincente, no es menos cierto que los enfrentamientos y maniobras son un poco demasiado obvios, como queriendo dejar claro al lector hacia dónde se encamina toda la tensión.

El tema romántico no me ha acabado de convencer. Entiendo que el público objetivo de la novela sea el joven adulto, pero es que se tiran capítulos y capítulos a ver si hablan o no hablan sobre su relación, un poquito más de acción directa nos hubiera venido bien a todos y hubiera recortado capítulos algo innecesarios.

Le perdono a la autora el desarrollo parsimonioso de la novela por el final repleto de tensión con el que culmina, con esa sensación inquietante que tenemos los lectores cuando vemos que se acaban las páginas y no da tiempo a que se cierre la historia. Ya imaginaba que lo iba a dejar todo para la siguiente entrega, pero lo hace de tal manera que no sé si felicitarla o ir a buscarla para darle una paliza cariñosa y atarla a la máquina de escribir a lo Misery.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *