The Second Death of Locke

No he conseguido conectar absolutamente nada con The Second Death of Locke de V.L. Bovalino, a pesar de que venía avalada por su pronta publicación en español con traducción de Tatiana Marco Marín.

Y es que no comprendo ni la tensión no resuelta entre los protagonistas, ni mucho menos el sistema mágico en el que se sustenta toda la novela. No deja de ser cierto que el romantasy no es mi subgénero favorito, así que partiendo de esa base mi opinión puede ser un poco parcial, pero es que juzgándolo fríamente, ni la parte de romance ni la parte fantástica me ha parecido creíble.

Aunque supuestamente hay dos protagonistas en la historia, la parte del león se la lleva Grey, la Mano de su amigo de la infancia Kier, un mago que va subiendo por el escalafón militar de un mundo en guerra. Ser su Mano es ser la fuente de su magia en el curioso sistema de pares que Bovalino ha ideado. En el mundo han dejado de nacer fuentes de magia desde la desaparición de la isla de Locke, acontecida hace unos años, ya que era el origen de todo el poder mágico. Grey y Kier reciben como misión escoltar a una posible descendiente de Locke, que podría volver a traer la magia al mundo en todo su esplendor.

Y este es el comienzo de la historia que luego seguirá otros derroteros. Lo primero que me choca muchísimo es la tensión entre ambos personajes, que en sus diálogos internos se aman con locura pero que nunca lo han manifestado… aunque no sabemos exactamente por qué, la verdad. Supongo que será por que le viene bien a la autora para ir calentando motores, porque no veo ninguna razón para que dos personajes que comparten tienda y vida se rehúyan el uno al otro como el gato escaldado huye del agua caliente. Y la mayoría de la novela y de su desarrollo romántico se basa en esto, que es algo que no se sostiene mucho, la verdad.

En cuanto al sistema mágico, aunque en principio podría parecer interesante por el juego de parejas requerido para la magia, después se desinfla muchísimo. La magia está basada en la isla porque sí, la destrucción de la isla pasó porque tuvo que pasar y mucha gente se sacrificó y en general cada paso hacia la resolución del “misterio” está telegrafiado con capítulos de antelación. Resulta muy cansada la lectura de algo que parece tan obvio.

En el primer tercio de la novela también resulta muy cansino la cantidad de operaciones quirúrgicas y puntos que tiene que dar Grey, que de verdad parece un capítulo de Anatomía… de Grey. Vale que tiene grandes habilidades curativas, pero no hace falta estar remarcándolo cada pocas páginas, de verdad que Kier tiene más cicatrices que el hombro de Marc Márquez. Es un libro extremadamente lento y repetitivo.

Para mí, esta novela ha sido un gran NO.

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