The royals : Masters of War

royalsEl guionista Rob Williams y el dibujante Simon Coleby han unido sus esfuerzos para crear este The royals : Masters of War.

La premisa de la historia y la ubicación temporal parecían hechas a medida para mí. No es la primera vez que leo sobre la Segunda Guerra Mundial, incluso hay series enteras dedicadas a la acción de los superhéroes en el conflicto armado (recuerdo por ejemplo la JSA). Lo original de este cómic es que los superpoderes solo los poseen las familias reales, cuanto más pura la sangre, mayor poder.

Esto nos deja con un teatro de operaciones del enfrentamiento muy distinto al que estamos acostumbrados a ver. EE.UU. nunca ha tenido una dinastía poderosa, mientras que los monarcas de Japón y Reino Unido pueden remontar sus árboles genealógicos durante siglos. La situación en la Rusia postzarista también es distinta.

Sin embargo, un pacto de no agresión por parte de las dinastías principales coloca la guerra en un status quo del que no parece que se pueda salir.

Es una lástima que con una premisa tan interesante, la historia se pierda en fuegos de artificio y conflictos morales poco interesantes. Los giros y sorpresas de la trama son totalmente previsibles y el desarrollo, pobre. El enfrentamiento entre los hermanos herederos del trono británico es, directamente, risible.

En el apartado gráfico, resulta impresionante el detallismo de Coleby a la hora de retratar las caras más conocidas de la historia como Churchill y Hitler, así como la labor de documentación sobre la tecnología de la época. La composición de las páginas, sin embargo, da lugar a algunas escenas algo confusas.

El resultado final es un tebeo del montón con el que pasar el rato, pero que no merece mucho la pena.

4 respuesta a “The royals : Masters of War”

  1. Pues es una pena, porque el planteamiento parece interesante. Sin embargo, esto pasa mucho con los cómics de hace unos años: buscan una situación inicial o una premisa que resulta muy interesante pero a la hora de desarrollar la idea pinchan terriblemente. Se cae mucho en los típicos tópicos o se van por las ramas, o los giros de la trama resultan risibles.

    Me viene a la cabeza Irredeemable, que sufre de este problema gravemente o el Escuadrón Supremo de Straczynski. También pasa con Rising Stars, del mismo autor, Imperio (una miniserie de 8 números) y muchas muchas otras.

    ¿Qué le pasa a los guionistas de cómic de superheroes que les cuesta dar forma a lo que, a priori, son ideas geniales?

    1. A mí Rising Stars me gustó mucho aunque flojeara al final.
      Los cómics de superhéroes por desgracia parece que solo pueden ir por caminos ya muy trillados. Aunque hay excepciones. ¿Has leído The Torch o BlackBat de Dynamite?

  2. Pues no, he de confesarte que ninguno de los dos. Me los pongo en la lista para echarles un vistazo atento en el futuro.

    Aunque hay muchos autores que fallan a la hora de desarrollar una premisa fresca, hay otros que no. El tomo Hijo Rojo de Superman está bastante bien (en parte porque es un sólo tomo) y The Authority, los primeros 20 números en grapa o los dos o tres primeros tomos, están muy bien y en su día le dio un giro muy refrescante al género.

    Y también hay otros autores que hacen maravillas con el planteamiento más viejo del mundo: un joven descubre que tiene poderes y decide luchar contra el mal. Muy destacadamente Invencible de Robert Kirkman que enfrenta a su personaje a todo tipo de desafíos, muchos de los cuales son de una naturaleza moral más que la competición de quién es el más fuerte.

    Pero no sé, se ve que últimamente leo más cómic americano que capta mi atención con una premisa “revolucionaria” o al menos novedosa pero que al final me acaba decepcionando.

    A mi también me gusta Rising Star, porque también pienso que pincha más hacia el final, pero que tiene un inicio y un arco medio muy sólidos.

    1. Me gusta mas Planetary que The Authority, aunque está muy chulo también. Invencible no lo he leído aunque tengo intención de hacerlo.

      La verdad es que yo soy más de cómic europeo que de americano, sin ser una experta en ninguno de los dos.

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