Space Opera

spaceoperaLa space opera fue un género denostado que hace algunos años, gracias al impulso de figuras como Iain M. Banks, ha tomado nuevos bríos. La interesante, aunque muy breve introducción que hace Rich Horton a este volumen me ha abierto los ojos a obras que yo no consideraba pertenecientes al subgénero o que directamente no conocía (aumentado mi ya de por sí exuberante pila de libros que quisiera leer).

Sin embargo, el relato corto pone unas restricciones en el tratamiento de la space opera que hacen que a priori sea más difícil prodigarse en esa longitud. Las aventuras espaciales parecen demandar páginas y páginas de descripciones de razas alienígenas y viajes incesantes. Con esta duda (¿se adaptará bien la space opera al formato corto?), comencé la lectura de la antología.

“The knight of chains, the deuce of stars” de Yoon Ha Lee

Existe un lugar en el que se almacenan todos los juegos que alguna vez han existido, desde los más simples hasta los de complejidad planetaria. El lugar está protegido por un guardián con un arma que nunca falla, así los peregrinos llegan pero no obtienen lo que buscan. Hasta que llega una muy especial.

No sé si la historia está planteada como un homenaje a Iain M.Banks y su Player of Games, aunque podría serlo perfectamente. Me gusta mucho cómo escribe esta autora y esa mezcla de sus temas fetiche (música, matemáticas, lenguaje y guerra) también está presente en este relato, que constituye una buena forma de empezar la antología.

“The wreck of the godspeed” de James Patrick Kelly

Una historia que quiere ser trascendente pero que se mezcla con impulsos juveniles y algunas gracietas insulsas quedándose a medio camino de todo. La colonización de nuevos mundos mediante naves exploradoras que van a un tercio de la velocidad de la luz pero a las que se pueden teletransportar humanos en cualquier momento no es una buena base para un relato, ya que no tiene mucho sentido.

“Saving Tiamaat” de Gwyneth Jones

Confusa historia repleta de pseudónimos en la que Gwyneth Jones nos presenta a unos mediadores en conflictos de razas pseudohumanas con capacidades casi sobrenaturales.

Resulta muy difícil seguir el hilo de la historia y la moraleja final es previsible. No me ha convencido.

“Six lights off green scar” de Gareth L. Powell

Una pequeña historia de redención tras un acto de cobardía. El relato es muy apresurado y no deja poso.

“Glory” de Greg Egan

Las bases que utiliza Greg Egan para un relato darían para muchos libros, de eso estoy segura. En “Glory”, solo el primer capítulo está dedicado a explicar un viaje casi a la velocidad de la luz para que dos exploradoras puedan investigar los resultados matemáticos de una raza extinta. Y hay ocho capítulos, así que imaginad lo que se nos viene encima.

A pesar de no ser de sus mejores cuentos (no resiste la comparación con muchos de los incluídos en Axiomático) no deja de ser interesante. Ahora bien, no me entra en la cabeza que a esto se lo considere space opera. Me temo que Rich Horton y yo tenemos una definición muy distinta para el término.

“The mote dancer and the firelife” de Chris Willrich

Mezclar el dolor por la pérdida de un ser querido con una historia de fantasmas parece bastante adecuado, pero hacerlo con un más allá alienígena es un poco extremo. La idea de los equipos guerreros formados por Don Quijotes (línea de ataque) y Sancho (escudero) es buena, aunque está desaprovechada en este relato. Y podría seguir con los fallos y aciertos de Willrich pero en definitiva, mezclando algunas cosas buenas con otras no tanto lo que obtenemos es un resultado irregular.

“On rickety thistlewaite” de Michael F. Flynn

Con unos pequeños toques galácticos para hacerlo ciencia ficción, pero realmente ésta es una historia de fantasía sobre la pesada responsabilidad del gobierno y cómo no todo el mundo está preparado para ello. Algunas frases son realmente jocosas, pero por lo demás, es un relato del montón.

“War without end” de Una McCormack

Una historia sobre el revisionismo histórico y si merece la pena remover viejas heridas con el fin de que la verdad vea la luz. McCormack deja a nuestro juicio la decisión.

“Finisterra” de David Moles

Aunque la historia no está relacionada, no he podido evitar acordarme de The algebraist y sus habitantes de los gigantes gaseosos cuando estaba con “Finisterra”. Nos encontramos con una novela de aventuras con algo de ingeniería y diversas religiones, una mezcla que no acaba de resultar buena.

“Seven years from home” de Naomi Novik

Me ha gustado bastante esta historia de una guerra en el mismo planeta. El punto de vista es el de un agente imperial enviado por una fuerza extraplanetaria para intentar prolongar el enfrentamiento y conseguir que los adversarios se anexionen al imperio por puro agotamiento. Lo más llamativo es la forma de desarrollar la guerra por parte de uno de los bandos, basada en la evolución de la propia biosfera, pero el mensaje de fondo que yo veo es la asimilación de la cultura por parte del agente a fuerza de convivir con los habitantes del planeta.

Pretender cambiar al otro puede llevarte a tu propio cambio.

“Plotters and shooters” de Kage Baker

Imagina la típica historia de instituto americano con los atletas y los empollones enfrentados.

Sitúala en una plataforma de seguimiento y eliminación de meteoritos. Introduce un elementosorpresa y tendrás esta historia de Kage Baker. No pasa de un simple entretenimiento.

“The muse of empires lost” de Paul Berger

Dotar de personalidad y vida a los orbitales y naves espaciales creadas por el hombre como si fueran criaturas sentientes es lo mejor de esta historia, que lamentablemente se queda corta después, cuando finaliza de forma precipitada. Aun así, merece la pena leerlo.

“Boojum” de Elizabeth Bear & Sarah Monette

Cuando las naves espaciales son seres vivos con sus propias necesidades, utilizarlas para una vida de piratería espacial no parece lo más adecuado, pero este es el principal uso que tienen las naves Boojum de Bear y Monette. No está mal como historia pero no es memorable.

“Lehr, Rex” de Jay Lake

En este complejo juego de trampas mentales y subterfugios es el lector el principal implicado ya que cada uno dará una interpretación distinta a lo que ha leído. Me gustaría conocer la vuestra, porque yo no lo tengo claro.

“Cracklegrackle” de Justina Robson

Muchas ideas muy bien llevadas a cabo para narrar una historia dura sobre la pérdida y cómo afrontar el dolor y también sobre el racismo. Me parece especialmente interesante la existencia de una criatura capaz de verlo todo provista de la circuitería mental necesaria para interpretarlo, aunque esto sea una tecnología tan avanzada que sea casi indistinguible de la magia.

“Hideaway” de Alastair Reynolds

Una historia por la que merece la pena la antología. Esto sí es space opera con mayúsculas.

Una raza perseguida a través de años luz, tecnologías alienígenas que se han de estudiar para seguir adelante, conocimientos del pasado que se pueden utilizar en el futuro, un toque hard que se agradece mucho. Alastair en su máxima expresión. Imprescindible.

“Isabel of the fall” de Ian R. MacLeod

En esta fábula aparecen elementos de alta tecnología que han caído en la incomprensión pero que se siguen usando como artefactos religiosos que permiten seguir con el funcionamiento de la vida. A modo de hagiografía, conocemos las distintas versiones sobre Isabel, que no tenía nada de especial pero que cambió el mundo. Me ha gustado sobre todo la forma de tratar el sentimiento religioso y los enfrentamientos entre las distintas iglesias. Los castigos que sufren aquellos que van en contra de lo dictado superan la crueldad del más encallecido torturador.

“Precious mental” de Robert Reed

Compleja y absorbente historia. Las décadas pasan como suspiros cuando se dispone de la inmortalidad, pero las cuestiones metafísicas siguen acechando a cualquier ser de la galaxia.

“Two sisters in exile” de Aliette de Bodard

En este corto relato tenemos un atisbo del universo de Xuya creado por la autora francovienamita. Aunque no es tan excelente como los que escribe habitualmente, ver cómo afrontan la pérdida dos civilizaciones siempre resulta interesante.

“Lode stars” de Lavie Tidhar

Cada vez que leo algo de Lavie Tidhar me quedo con una sensacion agridulce. Me parece que escribe con una prosa muy llamativa pero me resulta muy confuso. Con esta historia de posibles viajes a través de horizontes de sucesos me sucede exactamente lo mismo.

“Silent bridge, pale cascade” de Benjanun Sriduangkaew

Creo que ésta fue una de las primeras historias que leí de Benjanun (la primera fue Courtship in the country of the machine-gods) y me fascina el tratamiento que hace esta autora con la ciencia ficción. La idea de una hegemonía capaz de reescribir las memorias de cada persona resulta inquietante contrastando con el desarrollo subyacente de la historia, tan delicado. Imprescindible.

“The tear” de Ian McDonald

En este relato se combinan ideas tan interesantes como las personalidades múltiples y las persecuciones a través de milenios luz para llevar a cabo una venganza. La propia grandiosidad del escenario creado y la increíble longitud temporal de la historia juegan en su contra. La trama interactúa directamente con nuestro sentido de la maravilla exigiendo al lector una concentración tan alta que en ocasiones llega a divagar.

En resumen, el tomo recopilatorio Space Opera contiene algunos relatos muy buenos, que sin embargo no entran dentro de la definición más conocida del término. También ha dado cabida a relatos que no tienen la calidad necesaria. El tamaño de la antología hace recomendable su lectura en pequeñas dosis para no empachar, pero no es un libro que de fácil lectura y no lo recomendaría a todo el mundo.

Echopraxia

echopraxiaAbrumador. Éste es el calificativo que me viene a la cabeza tras finalizar Echopraxia.  Durante la lectura me he sentido superada por momentos, el caudal de ideas y de conocimiento que se me venía encima supera la capacidad de cualquiera. Más de una vez he tenido que dar por concluida la sesión de lectura para dedicarme a buscar términos y referencias científicas para entender lo que Watts decía.

Echopraxia es una suerte de continuación de Blindsight, una obra que ya me dejó estupefacta en su momento (la leí en español y es muy de agradecer la estupenda labor realizada por Manuel de los Reyes para acercarnos esta novela nominada, entre otros premios, al Hugo).

Si Nexus nos ofrecía una visión optimista sobre el transhumanismo, Watts nos muestra la otra cara de la moneda:  las mejoras pueden dar lugar a que dejemos de ser humanos para ser otra cosa.

A la presencia de vampiros traídos del Pleistoceno por sus capacidades computacionales (a pesar de sus instintos predatorios) que ya conocimos en la anterior novela, se unen los zombies cuyas únicas reacciones se basan en tres respuestas básicas fight/flight/fuck. Los denominados “humanos base” son una especie en extinción. Quizá el grupo más llamativo de los que nos muestra el autor son los Bicamerals, una orden religiosa que forma una mente colmena y que a través de su contacto con Dios consiguen avances sorprendentes en sus conocimientos científicos.

No me he equivocado en la frase anterior, gran parte de lo que se expone en el libro trata sobre la existencia de Dios, no como un ente superior si no como un proceso, o incluso un virus.

El narrador de la historias es Daniel Brück, un biólogo sin mejoras que se ve envuelto en un viaje sin un destino claro, con la supervivencia como único objetivo. Pero la pregunta de fondo sería, ¿la supervivencia de quién? La trama no deja de ser una excusa para que el escritor canadiense exponga sus ideas sobre temas tan interesantes como Dios, el futuro de la humanidad, algo de exploración espacial, el transhumanismo y más. Es por estos temas que la lectura debe ser pausada y tranquila, yo incluso diría que con una segunda lectura el libro ganaría mucho.

Exigente, sin duda, pero también gratificante.

Scale-Bright

scaleLa nominada a los premios Campbell Benjanun Sriduangkaew puede que jugara en desventaja en esta categoría por no haber escritor ninguna novela, mientras que los demás contendientes sí que lo habían hecho. Tenía un vivo interés por conocer su obra en distancias más largas, ya que en el relato corto había demostrado un caudal de ideas y de buen hacer exquisito.

La historia ante la que nos encontramos es una modernización de un mito chino desconocido para mí, con lo que el punto de la originalidad ya lo había conseguido. ¿Conseguiría mantener el interés en un formato menos condensado? La respuesta, afortunadamente, es sí.

Del mismo modo que en “Courtship in the country of Machine-Gods” los personajes que nos muestra la autora son homosexuales, pero se trata el tema con tanta naturalidad y de forma tan espontánea que no causa extrañeza en ningún momento que una mujer se refiera a su pareja como su esposa. Esto es gracias al tratamiento respetuoso de la autora para con la sexualidad de sus personajes. Incluso las escenas más subidas de tono son delicadas.

Otra de las aficiones de Benjanun, como podéis ver en esta entrevista es el maquillaje. También aparece en el relato y de nuevo introducido de un modo natural, no forzado e incluso relevante para el desarrollo de la trama. Es bueno hablar y escribir de lo que se conoce y la autora hace gala de ello.

La narración gira en torno a la historia amor entre un demonio y un humano, cómo los opuestos se complementan y cómo el valor puede demostrarse de formas menos llamativas que el enfrentamiento directo, pero no por ello menos aguerridas. Tenemos apenas un atisbo del panteón mitológico chino, pero solo conocer a algunos de estos dioses merece la pena y hace que esté deseando bucear en este terreno desconocido pero de apariencia apasionante.

Personalmente, prefiero a esta autora en escenarios de ciencia ficción más que de fantasía, pero hay que reconocer que se maneja bien en ambos géneros. Con esta novella de reciente publicación Benjanun da un salto de calidad que espero que a lo largo del año se vea consolidado con nuevas publicaciones y quién sabe si con alguna novela. Yo, desde luego, seré la primera en la cola para leerla.

Mundos en el abismo

mundos en el abismoTenía muy abandonada la ciencia ficción en español y de alguna forma quería reparar este error imperdonable. Con la edición 25 aniversario de Mundos en el abismo podía intentar subsanarlo y de paso seguir el consejo de alguien más experto que yo en estos lares. La recomendación no ha podido ser más exitosa, Mundos en el abismo es una lectura imprescindible para cualquier aficionado a la ciencia ficción.

Entrar en la dinámica de una obra de ciencia ficción hard requiere una implicación por parte del lector. Además, cuando se utilizan palabras en sánscrito la barrera de entrada es más alta. Es por esto que al principio resulta difícil entrar en el juego propuesto por los autores. Sin embargo, una vez superado este impedimento inicial, nos podemos dejar llevar por ese indefinido sentido de maravilla que tan relacionado está con la ciencia ficción y que abunda en esta obra.

Con el transcurrir de las páginas se van tocando diversos temas del género (space opera, ciencia ficción militar, especulación religiosa…) todos en su justa medida y de forma, si no original, al menos si novedosa y refrescante. Incluso otros, que no puedo mencionar aquí por que sería destrozar la sorpresa, pero que dan un giro final muy adecuado, dejando la puerta abierta a más visitas Akasa Puspa. Hay más historias situados en este universo  y me apetece mucho ponerme con ellas.

Solo algunos pequeños fallos empañan este más que recomendable libro. Por una parte, resulta chocante que siendo tan puntillosos con los detalles científicos, ignoren por completo el retroceso de las armas que se utilizan y las funestas consecuencias de la utilización de proyectiles en un entorno cerrado y estanco como es una nave espacial. Tampoco es lógico que una nave espacial se vea obligada a girar 180 grados en su trayectoria cada cierto tiempo para recibir las señales que les mandan desde el origen del viaje para comunicarse. Otro tema curioso, que no considero un fallo si no que representa al libro como hijo de su tiempo es la presencia de ¡ceniceros! en las salas de espera. Hace 25 años en España nadie podía haber previsto la ley antitabaco.

Estos son solo meros detalles. Realmente por Mundos en el abismo no pasan los años y no dudo de que saldrá en la charla sobre ciencia ficción española en la Loncon.

PD : No dejéis pasar este interesante artículo sobre la parte hard de Akasa Puspa. Muy clarificador.

Axiomático

axiomaticoSi sois lectores habituales de este blog, estaréis acostumbrados a reseñas pormenorizadas de cada relato de las antologías que voy leyendo. Hacerlo así me sirve tanto para aclararme las ideas como para ver la obra como un todo formado a partir de sus partes.

Sin embargo en esta ocasión he decidido romper con esta norma no escrita para elaborar este artículo. La estupenda impresión que me ha causado Axiomático lo merece.

La lectura de estos relatos no es fácil. El nivel de especulación científica es muy alto y no resulta raro tener que volver a releer párrafos para captar lo que Egan nos quiere decir. Incluso podría decirse que hacen falta unos sólidos conocimientos de varias ramas de la ciencia para llegar a comprender todas las ideas que el australiano vuelca en los relatos. Esta dificultad, unida inextricablemente a la prosa seca y en ocasiones árida del autor hace que el esfuerzo necesario para leer Axiomático sea grande.

Ahora bien, una vez que superamos estos obstáculos nos encontramos ante un puñado de relatos de pura especulación que harán las delicias de los lectores que den primacía al fondo frente a la forma. El autor se mueve con soltura con temas tan espinosos como la recombinación genética, universos múltiples, posibilidad de enviar información al pasado y muchos temas más.

Algunos relatos podrían tener lugar en un futuro no muy lejano si se desarrollara la tecnología adecuada, lo cual no deja de ser inquietante si vemos los finales de “El virólogo virtuoso” o  “El foso”.

Las disquisiciones metafísicas a las que llega Greg Egan son el fruto de la aplicación de la lógica a escenarios posibles científicamente y nos pueden dar mucho que pensar, especialmente en el terreno religioso, algo que parece ser de gran importancia para él. Nos enfrenta a preguntas como qué define a un ser humano o cómo es la realidad que interpretamos a través de nuestros sentidos. Desarrolla sus ideas de forma que no quedan cerradas si no que siembran las semillas que darán lugar a la especulación que el lector quiera llevar a cabo tras la lectura.

Si quieres conocer uno de los máximos exponentes de lo que es la ciencia ficción hard, te recomiendo  que te hagas con un ejemplar de este libro. Y hay más gente que está de acuerdo conmigo.

The lives of Tao

livesoftaoLos extraterrestres están entre nosotros desde el principio de nuestra existencia y han manejado los hilos de nuestro destino. Con esta premisa, digna de Cuarto Milenio o inspirada por von Daniken, Wesley Chu nos presenta una novela de acción y espías, un auténtico pasapáginas que hará las delicias de los seguidores de teorías conspiranoicas.

Tao es uno de estos alienígenas, extraordinariamente longevos, que establecen relaciones simbióticas o parasitarias (depende del punto de vista) con sus envoltorios humanos. A veces el receptor será una persona preparada con tiempo y entrenada por los Quasing para esta tarea, pero en The lives of Tao este “honor” recaerá sobre Roen Tan, un ingeniero informático gordo y aburrido que pasaba por allí. Su vida cambiará tras este encuentro fortuito.

La principal baza del libro son los momentos divertidos del entrenamiento de Roen para convertirse en un agente de campo. Su nostalgia por una buena pizza será comprensible para cualquier persona que haya pasado por una dieta y las agujetas y tirones que sufre mientras se está poniendo en forma tampoco serán ajenos a cualquiera de nosotros.

Los conocimientos del autor sobre artes marciales se hacen patentes en las escenas de acción de libro, aunque a veces resultan un poco confusas. Es difícil caminar por la estrecha línea que separa una pelea creíble de una coreografía y por norma general Chu lo consigue. El resultado es bastante cinematográfico.

Esta inspiración cinematográfica es aún más patente en los escenarios que se plantean, que parecen sacados directamente de las películas de Bond. El submarino, el hotel de lujo, la fortaleza aislada de origen nazi… Topicazo tras topicazo, es innegable, pero aun así es divertido.

En este sentido la obra de Wesley Chu es una visita más al héroe de las mil caras y una no excesivamente original.  Además, le habría hecho falta una revisión de estilo ya que algunas veces tiene repeticiones innecesarias. Se echa en falta una visión más profunda de los distintos huéspedes que han cobijado a Tao a lo largo de su vida, no sé si será idea del autor explorar esta posibilidad en las siguientes entregas.

La parte del ángel

parteangelComo ya dije antes, sigo fascinada por los relatos que componen Cybersiones. Los he leído de un tirón y no he seguido porque todavía no está disponible la cuarta entrega, si no, seguramente también la habría leído.

El autor sigue desarrollando historias sobre lo que parece su obsesión: la manipulación de la percepción de la realidad por diversos medios. En esta ocasión asistimos a una investigación en un mundo onírico. El protagonista es un tetrapléjico, pero solo se hace mención de pasada a su condición. No es importante mientras pueda conectarse a la red, que es donde desarrolla su vida y la práctica totalidad del relato.

Pero esta fantasía virtual guarda un peligro, el Factor. Un sumidero de emociones negativas que aparece en los distintos escenarios y que provoca la muerte real a los desafortunados incautos que se ven atraídos por su oscuridad.

Estos mundos virtuales podrían considerarse una versión corregida y aumentada de los MMORPG pero con una inmersión total, de forma que realidad y ficción pueden llegar a fundirse, siempre que la cuenta corriente lo permita. Gracias a esto el relato puede situarse en un futuro muy cercano y no causar rechazo ni extrañeza, aunque no sea realmente una proyección de lo que sucede en el presente.

Me ha encantado el recurso que utiliza el autor en las primeras páginas del relato para ponernos en situación mediante un examen escolar. Al igual que en “Selected Program Notes from the Retrospective Exhibition of Theresa Rosenberg Latimer” las preguntas dan mucha más información de lo que en un principio se podría suponer. También me gusta mucho la elección del título por parte de García Albás. Esa similitud en la historia con el envejecimiento del whisky en barrica de roble le da un sabor especial a la narración.

Sin embargo, me encuentro con algunas cosas que no me gustan. El autor lleva de la mano al protagonista a lo largo de la investigación, no vemos en ningún momento un destello de genio o de inspiración que sea la chipa que prenda la resolución del caso. Tampoco me gusta el tratamiento del dolor y la pérdida, aunque este es un tema muy personal. Entiendo las distintas opciones que aparecen: la venganza, la negación… pero no me siento identificada.

La parte del ángel me ha gustado algo menos que Delirios de grandeza y El rey lansquenete, ya que me parece que el talento de Santiago se desperdicia un poco en la descripción de los distintos sueños por los que se va desarrollando la trama y se diluye en la parte final. (¡Ay, esos finales!). No quiero decir que no se pueda disfrutar la lectura, solo que el listón estaba tan alto que no se han cumplido mis expectativas. Aun así, espero impaciente Cybersiones 4.

Saga Volumen 2

saga-vol2-cover-copyLa exitosa Saga de Brian K. Vaughan y Fiona Staples continúa arrastrando legiones de seguidores con esta segunda entrega. Este fin de semana, sin ir más lejos, han ganado varios premios.

Una vez conocidos la mayoría de los personajes importantes y con algunas incorporaciones nuevas vemos cómo se va desarrollando esta historia de amor que cada vez se aleja más de Romeo y Julieta para encontrar su propio camino.

Algunas de las fuentes de inspiración del guionista son bastante obvias, quizá la más llamativa sea la nave Yggdrasill de Los cantos de Hyperion, que aquí vemos reproducida en una escala menor. Sin embargo, Vaughan conoce tan bien su oficio que hace que nos parezca totalmente original, e incluso hace que pasemos por alto algunos de los agujeros de la trama, que los hay.

En el primer volumen no tuvimos ninguna referencia al inicio de la relación entre Marko y Alana y ahora nos la cuentan mediante flashbacks correctamente dosificados, pero hay algo poco creíble en esta relación de opuestos, unidos en primer lugar por un libro. Tenemos acceso a algunos extractos de ese libro (dignos de Corín Tellado) y la verdad, no invita a la lectura. Resulta sorprendente que gracias a esa novela cambie la vida de alguien.

El aspecto gráfico es impecable. Una vez que nos acostumbramos al estilo de Staples mezclando distintas técnicas de dibujo, nos encontramos ante un despliegue de imágenes que se quedan grabadas en la retina, en un escenario grandioso como es el universo donde se puede dar rienda suelta a la creatividad.

Lo que no me gusta nada es ese afán de provocación de los creadores, sin un objetivo claro. Esto es especialmente llamativo en las imágenes de la cabeza de IV, con su monitor de televisión que en los momentos más insospechados muestra imágenes de alto contenido sexual. Pero la “excursión” que realizan Marko y su madre buscando a Izabel tampoco se queda atrás.

Hacia la mitad del volumen comienzan a entrelazarse las líneas argumentales de los distintos personajes y se va incrementando la tensión, resuelta con un cliffhanger muy bien alcanzado que hace que deseemos leer la tercera entrega.

Aunque no me ha gustado como el primer volumen, seguiré con la lectura de esta entretenidísima saga a ver qué les pasa a Marko, Alana y sobre todo, a Hazel.

Six Gun Snow White

sixgunEste año voy muy retrasada en mis lecturas para los Hugos, pero es que no me llaman mucho la atención la mayoría de los nominados. En la categoría de novella quería echarle un vistazo a este Six Gun Snow White, pero la lectura me ha dejado indiferente.

La propia Valente utiliza el término mythpunk para describir un subgénero de la ficción mítica que se inicia en el folclore y el mito, y añade elementos modernos. Esta historia cuadra perfectamente con esta definición ya conjuga los elementos más famosos del cuento de Blancanieves con el lejano Oeste y los utiliza para hablar sobre mestizaje, pérdida de identidad y nostalgia sobre los tiempos pasados.

Esta contraposición de elementos hace que Encantador no sea un príncipe si no que sea el caballo de Blancanieves o que los siete enanitos sean siete mujeres forajidas de la justicia que dan cobijo a la protagonista.

La novella está muy bien escrita, Valente es una maestra en el uso del lenguaje y ciertamente es menos recargado que otras obras suyas que he leído, lo cual facilita la comprensión. Es curiosa la estructura escogida, con capítulos muy cortos cuyos títulos parecen contar una historia diferente a la de la narración.

Destaca especialmente la crueldad con la que se maneja la madrastra, aunque quizá la clave sea la concepción de Blancanieves como mestiza, hija de una nativa norteamericana y un acaudalado hombre blanco. Este origen mixto permite a la autora hablar sobre el sentimiento de no pertenecer a ningún lugar, de no ser aceptado por nadie. Quizá éste sea el mensaje final del relato, pero es una interpretación que no acaba de casar con el desenlace.

El problema para mí viene cuando lo que se está contando no resulta interesante ni llamativo. A pesar de no tener mucho que ver con el cuento original, la autora no ha conseguido que me importara lo que le pasaba a Blancanieves y sus allegados, lo que convierte a Six Gun Snow White en una lectura que no deja huella.

Delirios de grandeza

deliriosSigo descubriendo a Santiago García Albás gracias a la edición de Sportula de sus Cybersiones.

De nuevo nos encontramos ante un relato que toma como base la percepción de la realidad. En esta ocasión, todo el mundo tiene instalado un filtro cerebral que; mediante paquetes software, permite camuflar la miseria que hay alrededor para que los usuarios crean vivir en un mundo de ensueño. Existen 18 niveles de sofisticación de estas interfaces, los más bajos hacen la vida apenas soportable mientras que los superiores convierten la existencia en un paraíso sensorial.

Las descripciones que nos encontramos durante la lectura son duras y eficaces. Nos invade una terrible sensación de desasosiego y asco cuando conocemos el Mundo Real TM sin ningún tipo de filtro. Aunque algunas veces parece que se recrea en la inmundicia y los más bajos instintos, consigue su propósito de asquearnos. La idea de las fiestas de mendigos es especialmente inquietante pero no es la única.

También hay cosas que no me gustan. Lo peor es la búsqueda efectista de un final apabullante, creo que el mundo que nos plantea este Delirios de grandeza podría haber dado más de sí. También hay una serie de casualidades necesarias para que avance la trama que desmerecen un poco el conjunto y resulta difícil creer que en el estado en el que se encuentran las cosas la sociedad pueda seguir funcionando, aunque sea a trompicones.

Se habla mucho sobre la distopía y creo que este relato entra dentro de los límites de esta etiqueta, entendiéndola como un supuesto estado del bienestar que en realidad oculta una sociedad corrupta y decadente. Para el que haya leído el relato no habrá mucha discusión sobre su denominación como distopía, aunque quizá no siga los canones del subgénero, en el sentido de que no hay una resistencia que luche contra el sistema. De hecho, lo que todos desean es volver al sistema para no sufrir la realidad.

Creo que el autor utiliza su relato para criticar las técnicas más agresivas e intrusivas de la publicidad, al igual que Ramez Naam hace en “Water”, relato con el que veo puntos de conexión en esta narración. Quizá la más clara de estas conexiones sea la publicidad personalizada, adaptada a cada consumidor, que deviene en manipulación del cerebro. La tecnología usada en cada relato es distinta, pero están basadas en implantes cerebrales que modifican la percepción. Mientras que en “Water” se hace hincapié en las feromonas como forma de manejar las emociones, en Delirios de grandeza no se entra en tanto detalle. También es similar la estratificación de las clases sociales, la comodidad y confort a que tiene acceso cada persona está rígidamente diferenciada por el acceso que posea al software. En la obra del egipcio, los ricos no tienen que sufrir el constante acoso de la publicidad mientras que en la del español los más pudientes perciben la perfección en todo lo que les rodea.

Tengo la tercera entrega de Cybersiones, La parte del ángel, preparada en mi libro electrónico y creo que a no mucho tardar estaremos hablando de ella por aquí.