Star Mage

starmageHacía tiempo que no me encontraba con una acumulación tal de tópicos de la literatura infantil y juvenil. En este cómic, que pretende aprovechar el rebufo de las historias de Harry Potter aunque un poco tarde, nos encontramos obviedades tales como el destino manifiesto del adolescente que desconoce sus verdaderos orígenes, la traición familiar o el poder innato. Nada nuevo bajo el sol, aunque como estamos hablando de un imperio galáctico, quizá el la estrella que alumbra no sea nuestro viejo conocido.

Podría seguir con más despropósitos de la historia, como dejar a alguien que tiene que ocultar su identidad sin la más mínima protección frente a una raza con poderes telepáticos y cosas así, pero no merece la pena.

Tampoco se salva mucho un apartado gráfico que, aún siendo correcto, abusa del photoshop y de los fondos repetitivos con un color muy plano. Se busca el efectismo con rayos y brillos, pero no consigue llamar la atención.

Al mismo tiempo que este Star Mage, estaba leyendo Los hombrecitos. Increíble cómo un tebeo con casi cincuenta años destinado a un público similar al de éste del que hablamos consigue transmitir mucho más, con una premisa simple pero con un guión más cuidado y unos dibujos infinitamente más expresivos en su sencillez.

Dresden Files : War Cry

dresdenfilesLos libros que he leído de la saga de Harry Dresden quizá no destaquen por su prosa o su originalidad, pero lo que no se les puede negar es la acción a raudales y la capacidad de entretenimiento de sus historias. Este cómic cumple sobradamente con estas características.

Es importante tener en cuenta que la acción que se relata en estas páginas se sitúa temporalmente tras el séptimo libro de la serie, por lo que no lo recomendaría como punto de entrada en las historias de este detective mago, ya que pone de manifiesto algunas de las tramas de los libros anteriores.

Una vez hecha esta importante aclaración, podemos pasar a hablar de la historia en sí. Prácticamente toda la acción está confinada en un pequeño espacio, ya que durante los cinco números que recopila War Cry asistimos al asedio de una casa por parte de los miembros de la Red Court. Los únicos defensores que se interponen entre los atacantes y aquello que está oculto en la casa son Harry y unos jóvenes miembros del Council. Parece una batalla perdida de antemano, pero la capacidad de sacrificio del mago y sus acompañantes pueden inclinar la balanza del lado del bien.

El apartado gráfico de Carlos Gómez acompaña de manera excelente la acción narrada en el guión de Butcher. Los enfrentamientos mágicos o no son visualmente espectaculares y el ritmo no decae en ningún momento. En algunas escenas me ha parecido detectar una cierta tendencia al estilo de dibujo japonés, pero no sé si es algo connatural al dibujante, al que no conocía con anterioridad. Especialmente me llaman la atención la plasticidad de las escenas con armas de filo (espadas, dagas…)

Si eres fan de la saga de Dresden este cómic no debería faltar en tus vitrinas y si no lo eres, quizá deberías darle una oportunidad al único mago de alquiler de Chicago.

El mapa del caos

mapacaosDe forma resumida, El mapa del caos es un estupendo colofón a una trilogía de ciencia ficción que puede ser de las más importantes de literatura patria. Pero claro, si seguís conmigo durante unas cuantas líneas más, quizá pueda explicar algo más mi opinión sobre este libro que, a pesar de su longitud; he devorado en pocos días.

La prosa de Félix J. Palma continúa embelesando a sus lectores. El gaditano la utiliza para hacer prestidigitación con unos personajes y tramas complejas, que en manos de otro autor menos ducho podrían habernos deparado algún que otro quebradero de cabeza. Si bien es cierto que los cambios de puntos de vista, e incluso de universo en determinados tramos de la narración resultan un tanto bruscos, puede que este sea un efecto buscado por el autor para que sintamos el caos que tan apropiadamente titula la novela.

Los personajes están trazados con mano firme y, aunque se nota el especial cariño de Palma por H.G. Wells (que será protagonista de toda la trilogía), el resto del elenco no queda a la zaga. Incluso se permite un guiño final que hará las delicias de los lectores de fantasía más avezados. La aparición de Lewis Carroll es corta pero imprescindible para el desarrollo de la novela aunque me gusta especialmente Arthur Conan Doyle, transformado en una fuerza de la naturaleza que arrasa con todo lo que se interpone en su camino. Las vivencias por las que pasan los personajes son acordes con algunas de las anécdotas que conocemos de la vida real de los famosos escritores, lo que dota de más profundidad a una historia ya de por sí muy completa.

El ambiente es algo que también cabe destacar en la novela. La época victoriana tiene algo que atrae a muchos autores, quizá sea la fe en el progreso de la que se hacía gala en aquel momento o tal vez el imperialismo. El caso es que, además de ser el gérmen del steampunk; ofrece muchos recursos que facilitan al autor la tarea de situar al lector en la acción.

Sobre la edición del libro me gusta mucho la inclusión de ilustraciones en su interior, obra de Claudio Sánchez Viveros y que podéis ver en este enlace. Hay alguna que otra errata suelta, que resulta incluso graciosa, pero por lo general la edición es bastante correcta.

Se ha hablado bastante sobre el orden de lectura de los libros, y una vez que ya los he acabado creo que el adecuado es el de publicación. Aunque Palma intenta no desvelar los secretos de las entregas anteriores, es indudable que el disfrute será pleno si no tenemos conocimiento previo de la historia. El mapa del caos es el adorno final de esta trilogía victoriana.

Algo que no me ha convencido del todo es el ritmo de la novela. A pesar de comenzar con una historia que podríamos tildar de steampunk y que es un muy buen inicio, rompedor y desafiante, la intensidad decrece por momentos. Afortunadamente en los instantes finales de este encaje de bolillos en que se ha convertido nuestro mapa del caos, el autor consigue cerrar las tramas de forma acertada e imbuir de sentido de maravilla la historia. La complejidad intrínseca a la novela, con muchos caminos y vericuetos que cartografiar en nuestra ruta, no debería ser impedimento para el disfrute de una lectura exigente pero gratificante.

The royals : Masters of War

royalsEl guionista Rob Williams y el dibujante Simon Coleby han unido sus esfuerzos para crear este The royals : Masters of War.

La premisa de la historia y la ubicación temporal parecían hechas a medida para mí. No es la primera vez que leo sobre la Segunda Guerra Mundial, incluso hay series enteras dedicadas a la acción de los superhéroes en el conflicto armado (recuerdo por ejemplo la JSA). Lo original de este cómic es que los superpoderes solo los poseen las familias reales, cuanto más pura la sangre, mayor poder.

Esto nos deja con un teatro de operaciones del enfrentamiento muy distinto al que estamos acostumbrados a ver. EE.UU. nunca ha tenido una dinastía poderosa, mientras que los monarcas de Japón y Reino Unido pueden remontar sus árboles genealógicos durante siglos. La situación en la Rusia postzarista también es distinta.

Sin embargo, un pacto de no agresión por parte de las dinastías principales coloca la guerra en un status quo del que no parece que se pueda salir.

Es una lástima que con una premisa tan interesante, la historia se pierda en fuegos de artificio y conflictos morales poco interesantes. Los giros y sorpresas de la trama son totalmente previsibles y el desarrollo, pobre. El enfrentamiento entre los hermanos herederos del trono británico es, directamente, risible.

En el apartado gráfico, resulta impresionante el detallismo de Coleby a la hora de retratar las caras más conocidas de la historia como Churchill y Hitler, así como la labor de documentación sobre la tecnología de la época. La composición de las páginas, sin embargo, da lugar a algunas escenas algo confusas.

El resultado final es un tebeo del montón con el que pasar el rato, pero que no merece mucho la pena.

The genome

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Tan entretenida como intrascendente. Con esta simple frase se puede resumir la novela The genome, del afamado autor Sergei Lukyanenko.

El punto de partida de The genome es prometedor. Si los padres así lo desean, se puede modificar el genoma de los hijos para que se especialicen en una labor, dando lugar a un tipo de humano llamado spesh. Por ejemplo, los ingenieros especializados en el mantenimiento de los reactores de las naves especiales modifican su cuerpo para hacerse invulnerables a la radiación. Si los progenitores no especifican nada, sus hijos serán “naturales”, algo que puede cerrarles muchas puertas.

El protagonista de la novela es Alex, un “pilot-spesh”. Su especialización le lleva a preocuparse por todo el mundo, así que cuando una joven se ve en apuros la ayudará a través de su proceso de transformación en spesh. Sin embargo, este no será el punto final de su unión.

El autor divide la novela en varios actos que podrían considerarse de estilos distintos, siendo el más interesante la historia detectives en la que se resuelve un crimen en un habitación cerrada. De hecho, el homenaje a Sherlock Holmes es más que evidente.

Por desgracia, lo que podría dar lugar a interesantes argumentos sobre el libre albedrío y el trabajo multidisciplinar frente al corsé que supone la excesiva especialización se ve atrapado en un vórtice descendente, en el que la única pregunta que importa parece ser porque los pilotos son incapaces de amar debido a su programación genética (sic).

Esto unido al machismo poco velado que desprende la novela (toda la tripulación quiere acostarse con el capitán, por que… es el capitán), hace que el resultado final no me acabe de convencer.

Hay algunos personajes interesantes, especialmente la entidad incorpórea que conoceremos durante la novela sobre la que no quiero dar más pistas por no desvelar la trama. No obstante, a pesar de los esfuerzos del autor, la novela se queda en un simple entretenimiento, un homenaje a la figura creada por Arthur Conan Doyle y una decepción porque podría haber dado mucho más de sí.

The bone flower throne

20141104-171340.jpgLo primero que me llamó la atención de The bone flower throne fue el escenario en el que tiene lugar. No conozco mucho las culturas precolombinas pero después de leer y disfrutar enormemente Obsidian and Blood, me quedé con ganas de más y aquí vi mi oportunidad.

Los libros se parecen en este aspecto y en alguno más, como que la presencia de los dioses es real, al alcance de la mano. No sé si este parecido es debido a que ambas autoras formen parte del grupo Written in blood, pero lo cierto es que el resto de la novela transcurre por otros derroteros, algo menos interesantes para mí.

La narración, en primera persona, nos lleva desde la infancia de Quetzalpetlati, única hija del rey Mixcoatl. Como no tiene hermanos varones, la sucesión del trono de su padre está en peligro, de forma que se decide casarla a muy temprana edad con su primo Black Otter. No obstante, mediante la intercesión del dios Quetzalcoatl, su madre queda embarazada de Topiltzin, que se convertiría en heredero al trono. Sin embargo, diversas intrigas palaciegas acaban con los dos hermanos en un exilio del que les será difícil volver.

La historia, como podéis notar, es bastante tópica. Si bien es cierto que la autora se ha basado en mitos y leyendas toltecas, el desarrollo es muy común. Lo más destacable es el acercamiento respetuoso a las costumbres de estos pueblos y la exposición de la mitología tolteca, algo que me ha encantado.

La novela, por otra parte, flojea en el desarrollo. Existen intervalos temporales bastante largos de los que no sabemos nada. Por ejemplo, los diez primeros años de vida de Topiltzin se omiten directamente, se salta directamente a su juventud, aún a sabiendas de los riesgos que supuestamente debería estar corriendo por ser aspirante al trono en el exilio.

Sin embargo, el principal escollo para mí durante la lectura fue el supuesto influjo arrebatador de la protagonista. Y es que no hay hombre, ni mujer, que no caiga rendido a sus encantos, tanto es así que a veces parece que los distintos personajes se encuentran en una carrera cuyo único objetivo es yacer con Quetzalpetlati. Me resulta difícil asimilar tanta belleza acumulada, algo a lo que ni siquiera un dios puede resistirse.

No quiero acabar con una nota tan negativa, es cierto que estoy interesada en ver cómo desarrolla T.L. Morganfield la siguiente entrega de la trilogía. Solo espero que esta vez el desarrollo de la historia no esté basado primordialmente en la tensión sexual alrededor de la protagonista.

Black Bat

20141027-203618.jpgLa editorial Dynamite está consiguiedo publicar grandes títulos con unas premisas bastante sencillas : escoger un superhéroe olvidado y volver a contarnos su historia. Lo consiguió con The Torch y ahora lo vuelve a hacer con este Black Bat, cuya primera aparición data de los años 30.

Mezcla de Daredevil y Batman, el protagonista de la historia es un joven abogado que, traicionando los principios de su padre, decide defender a criminales que sabe culpables. Mientras paguen, no tiene problemas de conciencia. Sin embargo, este camino le llevará en primer lugar a la ceguera y luego al intento de suicidio.

Aunque dicho así el origen de nuestro vigilante no parece muy novedoso, lo importante del desarrollo de la trama es lo realista que resulta. La corrupción con que se encuentra a cada paso está desgraciadamente muy de actualidad. Las ideas incendiarias que se oponen al sistema también nos empiezan a resultar conocidas. La historia que se narra a lo largo de los distintos capítulos es tan atractiva como provocadora, aún a pesar de resultar algo confusa en los episodios iniciales. Es a partir de los siguientes números cuando Brian Buccellato da rienda suelta a la narración, prescindiendo de flashbacks y utilizando algunos recursos muy cinematográficos.

En el apartado gráfico creo que Ronan Cliquet sigue respetuosamente los cánones del pulp que dio origen al personaje, pero lo moderniza con algunas composiciones de viñetas realmente impactantes. Quizá el apartado menos llamativo sea el color, pero pienso que quizá sea un aspecto buscado para reforzar la ambientación noir de la historia.

La edición omnibus que yo he leído se complementa con una serie de portadas alternativas para cada episodio de la más diversa índole, que constituyen una adenda interesante para ver la forma en que distintos artistas entienden el personaje.

No puedo más que recomendaros la lectura de Black Bat y asegurar que seguiré pendiente de los lanzamientos de Dynamite.

221 Baker Streets

bakerstreetsSherlock Holmes es una figura canónica en la literatura, ha recibido muchísimos homenajes, plagios y versiones, pero aún así me llamaba la atención ver qué relatos cortos podrían surgir tomándolo como base y dejando correr la imaginación. El resultado, aunque desigual, es bastante recomendable.

“A Scandal in Hobohemia” de Jamie Wyman

Lo más llamativo de esta historia es la ambientación, ya que la acción está situada en un circo ambulante con su exhibición de monstruos y deformidades. No ha sido de mi agrado.

“Black Alice” de Kelly Hale

Quizá la historia que menos se sale del canon holmesiano en esta recopilación sea este “Black Alice”. Nuestro detective se ha de enfrentar a la superstición, ya que se acusa a una muchacha de haber embrujado y asesinado a un joven del pueblo con una prometedora carrera. Correcto, sin más.

“The Adventure of the Speckled Bandana” de JE Cohen

Si hay algo en lo que destaca esta selección de cuentos es en unos finales en su mayoría sorprendentes, como en esta historia de JE Cohen. Situada temporalmente en el último cuarto del siglo pasado, un museo de cera es desvalijado de todas sus obras por extraños motivos. Aunque el ladrón no es tal ya que ha dejado dinero para pagar por todos los maniquís. ¿Por qué habrá actuado de esta manera?

“The Rich Man’s Hand” de Joan de la Haye

Esta historia ha resultado demasiado brutal y desagradable para mi gusto, aunque reconozco que puede gustar a otras personas. Magia negra mezclada con asesinatos.

“The Lantern Men” de Kaaron Warren

Otra historia más cercana al terror que a otros géneros, con un Holmes dedicado a la arquitectura pero que aún así se tiene que enfrentar a misteriosas desapariciones.

“A Woman’s Place” de Emma Newman

Mi favorita de la recopilación, un relato de ciencia ficción situado en un futuro no muy lejano donde todos estaremos controlados por biochips al servicio del gobierno. Solo Moriarty parece estar fuera de su influjo, pero utiliza esta libertad para hacer el mal.

“A Study in Scarborough” de Guy Adams

Homenaje a los programas de radio de la BBC y simultáneamente, investigación sobre el pasado de John Watson y Sherlock Holmes, actores y guionistas de las historias del más famoso detective. Guy Adams juega con múltiples niveles de lectura en un relato muy bien finalizado.

“The Small World of 221B” de Ian Edginton

Una historia engañosa, que empieza de una forma pero que acaba encaminándose a otra totalmente diferente. Una extraña población que parece atrapada en el tiempo y la visita del doctor Watson desencadenaran una serie de acontecimientos sorprendentes. Inteligente y no exenta de giros llamativos.

“The Final Conjuration” de Adrian Tchaikovsky

El estilo de Tchaikovsky, muy apegado a la fantasía no parecía el más adecuado para esta antología. Sin embargo, con un pequeño truco para adaptar a Sherlock Holmes a un mundo secundario fantástico la historia funciona. Y el final me encanta.

“The Innocent Icarus” de James Lovegrove

Muy de mi gusto esta historia de un Londres victoriano donde casi todo el mundo tiene superpoderes, denominados por sus similitudes con la mitología griega (un Mercurio es capaz de desplazarse con increíble rapidez, por ejemplo). Casi todo el mundo… menos Sherlock Holmes. Sin embargo, su extraordinaria capacidad de deducción le permite desenvolverse en este entorno tan especial. Muy bien llevado.

“All the Single Ladies” de Gini Koch

Una investigación en un colegio estadounidense donde han tenido lugar violaciones y asesinatos, pero donde el máximo interés está… en un reality show. La presencia de un Holmes femenino da un toque diverso a la historia, que se lee con gusto aunque el final sea previsible.

“Half There/All There” de Glen Mehn

Este relato no me ha gustado, pero quizá sea debido a su excesivo uso de sustancias lisérgicas.

“The Patchwork Killer” de Kasey Lansdale

Con toques truculentos, esta investigación de asesinatos está imbuida del espíritu de Sherlock Holmes. Muy interesante a pesar del más que extraño recurso utilizado para actualizar la figura de Sherlock Holmes.

“Parallels” de Jenni Hill

Esta narración es un juego metaliterario con distintas versiones de nuestra pareja favorita supone un broche perfecto para la antología.

Ha sido muy agradable leer esta serie de historias. No pensaba que me fuera a gustar tanto como lo ha hecho, aunque algunos relatos son demasiados violentos y truculentos para mí. Recomendable si quieres tener una nueva visión sobre Sherlock Holmes.

Willful child

Willful-Child-Steven-EriksonNo he terminado con la saga de Malaz, pero lo que llevo leído hace que admire la preparación y el worldbuilding de Steven Erikson, capaz de crear cultura, mitologías, razas… sobre las que apoyar su narrativa. La imagen mental del autor que yo me he creado con la lectura de sus novelas era la de una persona seria, reposada, incluso diría que con un toque sobrio, parco en florituras.

Nada más lejos de la realidad.

Erikson, fan declarado de Star Trek, ha decidido cambiar su estilo en este Willful Child, situando la acción en una space opera descerebrada que utiliza todos los clichés habidos y por haber sobre naves, batallas espaciales y primeros contactos.

AIs con problemas de personalidad, una alianza de razas alienígenas llamada “The Affiliation”, unos alienígenas belicosos de desagradable aspecto… Indudablemente, la “inspiración” del escritor ha sido la serie de Rodenberry. Especialmente flagrante la presencia del protagonista de la historia, el capitán Hadrian, que es un Kirk elevado a la enésima potencia. Y es que todas las facetas más desagradables del mujeriego capitán son explotadas hasta la saciedad.

Este libro es un despliegue pirotécnico de situaciones absurdas, que harán sin duda las delicias de los trekies. Sin embargo, para quien no lo sea, como es mi caso, no deja de ser un compendio de episodios chocantes más o menos hilvanados en una narración de viajes. Y aunque a veces he sonreído con alguna escena en concreto (ese homenaje a “desde el corazón del abismo, ¡yo te apuñalo!”) en general el libro no me ha gustado. Junto con Redshirts, ya son dos libros inspirados en Star Trek que he leído de más.

La línea que separa una parodia divertida de la farsa más grotesca es muy fina. Por desgracia, Erikson no solo la cruza si no que la deja tan atrás que se convierte en un recuerdo lejano en el horizonte. No puedo recomendar su lectura salvo para quien lleve la Enterprise tatuada en algún lugar de su cuerpo.

Deus Ex : Human Revolution

deus exDisfruto los juegos de infiltración y me gusta la ciencia ficción, así que este Deus Ex tenía ya de entrada muchas papeletas para que lo acabara jugando, como finalmente ha sido.

Lo más destacable de esta creación es un guión muy trabajado, con valoraciones morales que están al orden del día. Se habla sobre la capacidad de la ciencia para modificar al ser humano mediante mejoras, en una aproximación al transhumanismo. La ambientación es sin duda el punto fuerte del juego.

En el aspecto gráfico, estamos hablando de un desarrollo que funcionaba en la generación anterior de consolas, así que a pesar de estar bastante afinado, palidece si lo comparamos con los juegos que se desarrollan hoy en día. A pesar de todos, algunas escenas cinemáticas están realmente conseguidas.

La música, muy del estilo de la saga Mass Effect se ajustaba bastante bien al entorno creado por Eidos. Y el doblaje al castellano me ha parecido realmente bueno.

En cuanto a la jugabilidad, la posibilidad de adaptar el personaje a nuestro estilo de juego según los “aumentos” que vayamos escogiendo durante la trama permite que sea bastante rejugable. Las alternativas ante cada misión son muchas. Mi predilección por la infiltración y la búsqueda de otras rutas que eviten el enfrentamiento directo me ha hecho disfrutar mucho de la mayoría de las fases, pero me ha dejado en desventaja en los momentos en los que me tenía que enfrentar con los jefes finales. Es en estas luchas donde me he encontrado varios bugs, que finalmente han facilitado mi progresión, pero que no deberían aparecer en un videojuego de esta categoría. Si el juego desde un principio te orienta hacia el camino del sigilo, no tiene sentido tener que acabar con estos bosses a tiro limpio.

Es un pena que este detalle haya empañado un juego que podría haber sido realmente bueno, pero del que recordaré principalmente la frustración de estos combates.