The Five Daughters of the Moon

Hay ocasiones en que mientras lees un libro te sientes conmovido por la forma como está escrito pero no te acabas de sumergir en la lectura precisamente por ese estilo. Con The Five Daughters of the Moon me ha pasado algo similar, admiro la forma en que Leena Likitalo lo ha escrito pero la historia no me ha convencido.

Una ambientación distinta de la habitual aunque no excesivamente original (sin ir más lejos, ahí tenemos The Secret History of Moscow o Aleksis Strogonov) es el punto de partida de esta primera parte de una duología. Es el principio del fin de la Rusia zarista, con una emperatriz que parece ciega al sufrimiento del pueblo y que se embarca en guerras sin mucha justificación aparente. El elemento mágico-fantástico está presente en el marido de la emperatriz, que es la misma Luna, pero lo que más me llama la atención (llamadlo deformación profesional) es ese trasunto de máquina diferencial de Babbage, llamada Great Thinking Machine. Este artilugio se pretende utilizar para optimizar los recursos del imperio, pero el coste de su uso es demasiado elevado, incluso para los estándares de la corte.

Los cinco puntos de vista alternativos utilizados por la autora durante la narración son los ojos de las cinco hijas de la emperatriz y su interpretación del mundo. En este sentido, cada una de ellas tiene una voz propia y el resultado es  convincente aunque mejorable. Cada una se enfrenta a los mismos hechos de forma distinta dependiendo del prisma con el que lo vea. Las diferencias de edad y de personalidad están bien representadas y es de agradecer la labor de Likitalo para continuar la historia de forma fluida a pesar de los cambios de narrador.

El escenario queda un poco desdibujado en contraste con estos personajes, ya que queda a la interpretación o la imaginación del lector qué ocurre en realidad en esos puntos ciegos que ninguna de las hijas ve. Esto no tiene por qué ser un problema ni un desafío, si no otro recurso narrativo más.

Lo que no me convence en el fondo es la historia en sí. Empezando por la presencia del “malo malísimo” cuyo papel es más que evidente y siguiendo por un largo viaje en tren que resulta incluso cansado de leer, la narración va por los caminos esperados y no sorprende. Incluso peor es el hecho de que se haya partido en dos entregas, dejando la trama a medias pero en un punto que no es excesivamente atractivo ni inquietante.

Leeré la siguiente entrega por curiosidad sobre qué pasa al final con las cinco hermanas, pero no será una de mis prioridades.

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