Mandelbrot the Magnificient

Es sorprendente lograr en apenas un puñado de páginas hablar sobre todos los temas que habla Liz Ziemska en Mandelbrot the Magnificient, aunque mi visión preferida es pensar cómo refleja la magia de las matemáticas.

La autora narra una autobiografía fictica escrita por el propio Mandelbrot que, ya anciano, rememora su infancia inmerso en la segunda guerra mundial. Las creencias judías de su familia y la experiencia previa de su madre en el guetto de Varsovia les permiten prever la situación de peligro extremo en que los sitúa la subida de Hitler al poder y huyen a Francia anticipándose a la invasión de su país. La situación en París, no obstante, sigue siendo peligrosa y consiguen irse a otro municipio francés buscando el anonimato.

Aunque el contexto histórico es importante, lo que me fascina del libro es el amor por las matemáticas que se puede ver en cada frase. Está escrito de una manera muy bella pero es que la relación entre la magia y las matemáticas es simple y compleja a la vez, al igual que el conjunto de Mandelbrot se puede generar con una sencilla fórmula pero es infinitamente complejo (frase de @odo). Lo mismo que el joven Mandelbrot se enamora de las matemáticas por las conversaciones que mantiene con su tío sobre esta ciencia, yo me enamoré de las frases que utiliza la autora para describir el aislamiento del pobre Benoit, que apenas se relaciona con los demás por no delatar su origen no francés pero que también descubre la belleza de la naturaleza y de las funciones gracias a ese aislamiento.

Os pongo un ejemplo para que juzguéis por vosotros mismos la extraordinaria prosa de Liz Ziemska, hablando sobre el conjunto de Mandelbrot y la representación gráfica de cien millones de iteraciones sobre él:

Some people believe it is the thumbprint of G-d, but I prefer to think of it as a geometrical depiction of an eternally existing self-reproducing chaotic and inflationary universe.

La inclusión de estudios sobre la Cábala y su enigmática relación la realidad proporciona una excusa para que la autora hable someramente sobre religión. Y aunque la historia está situada en la mitad del siglo pasado, tiene vigencia en un tema tan actual como es el acoso escolar, que Benoit sufre por su condición sospechosa de ser judío, pero que es agravado por su brillantez. Incluso su madre le pide que haga los exámenes bien pero no demasiado bien.

No sé si comprendiendo las matemáticas subyacentes a la historia el relato se podría disfrutar aún más, ya que yo he contado con la inestimable ayuda de mi amigo Elías para los asuntos más espinosos, pero creo que el libro es maravillosamente disfrutable hasta para un lego en la materia.

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