The Book That Held Her Heart

Con The Book That Held Her Heart Mark Lawrence da por terminada la trilogía The Library, que tras el fulgurante comienzo que fue The Book That Wouldn’t Burn ha ido perdiendo fuerza con cada entrega. No es que los libros siguientes sean malos, el problema quizá son las expectativas que despertó en mí como lectora la primera entrega, que no se han culminado en las siguientes.

En el desarrollo de The Book That Held Her Heart los personajes están separados en el espacio y el tiempo, lo cual impide que ahondemos en sus relaciones interpersonales. Si bien el autor abraza totalmente la continuidad de la historia con nuestro propio mundo, estas revelaciones se diluyen un poco en el maremágnum de relatos desde cada punto de vista que nos ofrece, que se antoja excesivo. Es un libro corto para todo lo que Mark Lawrence quería contar y largo para la falta de ritmo que contagia muchos de sus capítulos.

La complejidad de la historia aumenta cuando ya no es solo posible viajar en el espacio y en el tiempo, si no también visitar posibles mundos, what ifs que el autor fuerza un poco indicando que la Biblioteca te lleva a donde necesita llevarte. Es un recurso un tanto forzado y tramposo, que hace que las fronteras entre la fantasía y la realidad se diluyan, sobre todo con la inclusión del personaje Anne Hoffman, una judía en la Alemania donde los nazis van tomando preponderancia, una ambientación muy adecuada para el racismo, tema subyacente en todas las obras de la saga. También está presente la búsqueda de la Otredad del enemigo para deshumanizarlo y justificar cualquier barbaridad.

La Biblioteca es el campo de batalla entre el conocimiento y el olvido y hay que reconocer que eso sí está muy bien representado en las casi 400 páginas del libro, con las distintas facciones empeñadas en llegar al mismo centro. Como final de una trilogía tan ambiciosa como la que nos planteaba el autor, The Book That Held Her Heart quizá se haya quedado un poco corto.

Esperance

Braking Day fue una buena carta de presentación para Adam Oyebanji, al menos para mí, aunque sus obras posteriores ya no se puedan enmarcar en el género. Con Esperance nos ofrece un thriller de investigación policíaca con toques de ciencia ficción, pero aunque consigue mantener constantemente la tensión, lo cierto es que los misterios y sus resoluciones son bastante previsibles.

Esperance está dividida en dos voces narrativas, por un lado la de Ethan Krol, un detective que deberá resolver unos asesinatos aparentemente por ahogamiento en agua salada en mitad de Chicago y por otro lado, Abi Eniola, una extraña mujer que aparece en Bristol y no parece entender nada de lo que sucede a su alrededor, aunque cuenta con recursos y capacidades muy por encima de lo normal. Oyebanji los mantiene separados durante bastante tiempo, aunque al final estarán destinados a encontrarse

Decía Sherlock Holmes que cuando se han eliminado todas las posibilidades, lo que queda, por muy improbable que parezca, tiene que ser verdad. Y este llega a ser el razonamiento de Krol, porque conforme se van a acumulando las víctimas, incluso niños, no vislumbra ningún hilo conductor de las muertes que entre dentro de lo plausible.

Reconozco que el libro está escrito con cierto humor, sobre todo en la forma de hablar de Abi que utiliza un slang bastante desfasado o en los problemas de comunicación entre los súbditos británicos y los americanos. Como buen thriller que se precie también tiene enfrentamientos, persecuciones y acción, muchas acción. El lector continúa atrapado en la lectura a la espera de la explicación que unirá a los dos personajes y justificará sus acciones, pero la verdad es la más que previsible razón de los asesinatos se nos desvela un tanto por birlibirloque y no llega a sorprendernos.

Mención aparte merece Hollie Rogers, la “compañera” que irá con Abi de aventuras y que le irá interpretando el mundo actual sobre la marcha. Vale que no tiene mucho arraigo en su comunidad y vale que gracias a Abi tendrá accesos a recursos que nunca podría haber imaginado, pero… en fin… ¿irse con alguien a quien acabas de conocer a Chicago tras ver cómo dejaba fuera de juego a un matón con una velocidad imperceptible por el ojo humano? ¿Creer que te vas a librar de tus deudas con el hampa local por la buena voluntad de una desconocida? Hay gente que confiada, muy confiada y luego está Hollie.

Adam Oyebanji nos ofrece con Esperance una novela entretenida pero de poca sustancia, con un toque sutil de ciencia ficción que la hace posible pero que destaca dentro del género.

Gifted & Talented

He tenido un problema muy grande mientras leía Gifted & Talented de Olivie Blake porque los personajes son odiosos. Están representados de tal manera que la primera reacción, muy visceral, es odiarles con todas tus ganas y encima desde ahí, ya solo puedes ir subiendo porque sus acciones tampoco es que desdigan la primera impresión.

La novela trata sobre tres hermanos, hijos de un poderoso magnate tecnomante, que a su muerte deberán resolver las rencillas y los años de problemas que se han ido enquistando en sus relaciones. Creo que Blake quería hacer uso del tropo de “pobre niño rico” pero en realidad le ha salido el de “estúpido niño rico insoportable apártate de mi vista”.

Meredith, Arthur y Eilidh, son harina de un costal bastante especial. Meredith, considerada un genio desde su más tierna infancia, decidida a crear una tecnología que haga feliz a la gente se vendió al mejor postor, que resultó ser un enemigo acérrimo de su padre. Y la jugada no le salió muy bien. Arthur, uno de los congresistas más jóvenes de la historia de EE.UU. dedica el tiempo que le queda entre orgía y orgía a fracasar con cada una de sus legislaciones. Y Eilidh, antaño una gran bailarina, sufrió el descenso a los infiernos de una lesión que truncó su carrera. No nos engañemos, Gifted & Talented es un culebrón de mucho cuidado con ciertos toques de magia para que sea encasillable como dentro del fantástico y también para que la autora pueda manejar las situaciones inverosímiles que se le vengan a la cabeza, como desencadenar miniplagas de Egipto en algunos momentos determinados o que la gente muera sin problemas para recuperarse después.

Hay que reconocer que la autora puede crear personajes fascinantes, aunque la trama luego vaya dejando cosas que desear. Mostrando las miserias de Los ricos también lloran, alcanza a un público cansado de ver cómo todos triunfan y prosperan a su alrededor, achacándolo a la cultura del esfuerzo cuando es evidente que no todos parten del mismo punto. En este sentido, la crítica de Blake es acerada, precisa e incluso divertida por momentos.

La elección del narrador es bastante retorcida y es uno de los alicientes de la lectura, ya que es omnisciente, pero a partir de cierto punto rompe contantemente la cuarta pared de una forma socarrona. Este es uno de los alicientes de la lectura, la verdad.

Supongo que pronto la veremos traducida a nuestro idioma.

When the Moon Hits Your Eye

Ha llegado un momento en el que creo que, escriba lo que escriba John Scalzi, lo va a vender. Y para certificar mi teoría, aquí tenemos When the Moon Hits Your Eye, que parte de una de las premisas más absurdas que se te puedan ocurrir. La Luna se convierte de la noche a la mañana en queso, ¿qué consecuencias podría tener eso para la humanidad? Y partiendo de esa base, el escritor nos ofrece más de 300 páginas, divididas en capítulos vagamente conectados, sobre qué podría ocurrir en el mundo (más bien en Estados Unidos) si esto pasase.

La estructura del libro es episódica, con cada capítulo representando un día en la vida de alguno de los personajes tras el cambio lunar. Aunque empieza con astronautas y científicos de la NASA, pronto se desvía hacia sucesos más mundanos y, a mi entender, totalmente irrelevantes. Puede que su intención fuera escribir un slice of life ante una tragedia predestinada a destruir el mundo desde una óptica graciosa, pero me temo que no consigue mantener el interés. Desde el billonario egocéntrico que ha construido la nave espacial que iba a aterrizar en nuestro satélite tras décadas de abandono al billonario egocéntrico que pretende convertirse en el primer humano en comerse un trozo de la Luna, pasando por los hermanos dueños de sendas tiendas de queso enfrentados por unos sucesos que pasaron hace décadas, Scalzi elige unos personajes muy variopintos, quizá con inclinación a una crítica social que queda bastante roma.

Tampoco beneficia a la lectura del libro la salida facilona que busca como solución del conflicto generado. Me ha parecido un libro totalmente prescindible.

Emily Wilde’s Compendium of Lost Tales

Tercera y última entrega de la saga de Emily Wilde, con la que Heather Fawcett nos ofrece un estupendo colofón a una saga entrañable y deliciosa, que empezaba a sufrir algunos síntomas de agotamiento.

Como toda dryadologist (estudioso de las hadas) que se precie, Emily no pierde oportunidad de investigar sobre el curiosísimo mundo feérico, pero desde el principio de la saga su interés pasa de ser meramente académico a algo más terrenal. Resulta un poco complicado hablar sobre este libro sin destrozar la historia de los anteriores, pero lo que sí se puede decir es que la autora sigue ahondando en las tradiciones orales de las relaciones entre humanos y hadas y otros seres mágicos para su relato. En esta ocasión, sin duda buscando cerrar hilos que quizá habían quedado sueltos con anterioridad, Fawcett utilizará personajes que quizá habían quedado en el olvido pero que vuelven a aportar su granito de arena para la resolución de los problemas que acosan a Emily y a su pareja, Wendell Bambleby.

La historia de amor entre ambos sigue siendo el cemento que une todos los elementos de la historia, aderezado con algunos momentos francamente cómicos sobre todo en relación con el comportamiento de los académicos estudiosos de las hadas, capaces de estar pensando en tal o cual artículo que se podría publicar cuando su vida pende de un hilo. Es especialmente gracioso que Emily se queje en un momento determinado de las notas a pie de página de otros estudiosos, cuando en estos mismos libros que estamos leyendo es un recurso muy utilizado. Me encanta esa capacidad para reírse de una misma de la que hace gala la canadiense. Pero la escritora también aprovecha el final del libro para hacernos pensar en el coste de la redención y de la venganza, cómo parece que muchas veces estamos obligados a repetir los errores de nuestros ancestros.

Me gusta bastante cómo algunos capítulos pasan de ser narrados a ser extractos de diarios personales o, directamente, cartas. El estilo epistolar algo florido que asociamos al mundo académico de la época victoriana está aquí perfectamente reflejado, ofreciéndonos una alternativa al punto de vista de la propia Emily, que es la que lleva prácticamente toda la carga de la novela sobre sus hombros. Esto implica que en algunas ocasiones el ritmo de la novela se ralentice, bien sea durante las investigaciones de Emily, bien sea durante los cambios de escenario necesarios para el desarrollo de la historia. También es cierto que los giros de la novela y las condiciones necesarias para que todo llegue a buen puerto son un poco excesivamente convenientes, como si una mano mágica fuera allanando el camino de la aventura.

Aunque se supone que es el final de la trilogía, no descartaría que se sacaran más títulos en el mismo universo.

The Unkillable Princess

Tras las buenas sensaciones que me dejó The Immortality Thief, no es de extrañar que no dejara pasar mucho tiempo para leer The Unkillable Princess, la segunda entrega de la saga The Kystrom Chronicles de Taran Hunt. 

Seguiremos acompañando a Sean en sus desventuras, aunque en esta ocasión estará muy bien acompañado con personajes que conocimos en la primera entrega. El escenario se amplía, con visitas a distintos mundos y la autora utiliza numerosísimos flashbacks para ir conociendo más en profundidad el pasado de Sean y su familia y su relación con los hechos que van aconteciendo. Este ir y venir traqueteante a veces resulta un poco confuso, como si el motor FTL de una nave espacial no estuviera al 100% y necesitara algún empujoncito. Pero cuando Hunt prescinde de este recurso, la acción que se desencadena es apabullante. Persecuciones, timos, planes dentro de planes y mucho movimiento, en una clara señal de que la autora prima el entretenimiento en su obra. Y nosotros no podemos más que estar agradecidos, ya que virar la historia hacia un thriller de espionaje no ha debido resultar nada fácil.

Es importante también destacar ese aire optimista y de buen rollo que desprende toda la obra. Sin duda, conocemos muchos libros de fantasía cozy, sobre familia encontrada en contraposición a la familia “natural”. Sin embargo, creo que esto en el terreno de la ciencia ficción está menos explotado (no digo que no exista, solo que se me vienen menos ejemplos a la cabeza al pensarlo). Es interesante cómo Taran Hunt equilibra esta parte más cargada emocionalmente con otros capítulos llenos de adrenalina. Se nota que ha ido evolucionando como autora, siendo The Unkillable Princess un libro mucho más redondo que el anterior, con unos personajes perfectamente definidos que despiertan la empatía del lector con gran facilidad y que encima vemos madurar ante nuestros ojos cuando se van enfrentando a vicisitudes en cada página del libro. Las relaciones entre Indigo, Tamara y Sean son de lo más atractivo de una novela que no carece de puntos interesantes.

Me alegra mucho también ver que se dejan abiertas puertas a nuevas entregas de la saga, aunque por supuesto todo dependerá de las ventas. Creo que sería una buena adquisición para el mercado español, por lo dinámico y divertido de su propuesta, que creo que sin llegar a ser una space opera sí que utiliza muchos de los recursos que asociamos generalmente a este subgénero.

Ludluda

Ya iba siendo hora de terminar The Chronicles of Ludwich de Jeff Noon y Steve Beard, tras el buen sabor de boca que me dejó Gogmagog. Y he de decir que los autores han seguido sorprendiéndome con su fantasía weird, cambiando el viaje fluvial de la primera entrega por otro viaje, urbano en este caso, pero también de gran imaginación y giros inesperados. El libro es una continuación directa del anterior, retomando la acción justo donde se dejó.

Cady Meade sigue siendo la protagonista absoluta del libro, empecinada en su misión de llevar a Brin a buen puerto pero extremadamente preocupada por el posible regreso de Gogmagog. Y también en plena efervescencia reproductiva, algo más que curioso cuando se habla de un personaje que tiene incontables años a sus espaldas. Esto hace que la tensión del libro vaya en aumento, conforme va pasando el tiempo y no se alcanzan las metas. Una muy buena jugada por parte de los autores para mantener el interés en la lectura.

Hay una sorpresa que se va preparando a lo largo de este libro, con constantes referencias a una misteriosa ciudad llamada Londres, que si bien se ve venir con estas pistas que van dejando Noon y Beard en realidad resulta muy chocante porque es un contraste muy grande respecto a lo que venía siendo el hilo narrativo de toda la serie. No digo que sea impostado, solo que parece un añadido que rompe un poco la homogeneidad de la historia. Si estás leyendo una historia sobre un viaje en barco con todo lujo de detalles, resulta un poco disonante que de repente te encuentres en una fantasía de portales a otros mundos.

Algo que me gustaría destacar del libro son los diálogos, tanto internos como externos, de Cady. Utiliza un verbo florido, en ocasiones desternillante, que hace que sea muy divertido asistir a esta especia de esgrima verbal en la que es tan ducha. Esto compensa la confusión que a veces causa la lectura del libro, que decide gestionar la información con cuentagotas, exigiendo al lector un cierto esfuerzo para hacerse una composición de lugar sobre lo que está ocurriendo.

En definitiva, tanto Gogmagog como Ludluda me parecen obras que merecen la pena, no exentas de fallos y algo desafiantes, aunque no mucho, para el lector.

The Seer of Midgard

Empecé a leer The Seer of Midgard por pura curiosidad. Me llamaba la atención que se tradujera al inglés una obra danesa sobre mitos nórdicos. No os mentiré si os digo que el nombre de Anne-Marie Vedsø Olesen no me sonaba absolutamente de nada, pero pensé que si se habían entretenido en traducirlo, con lo raro que es tener traducciones al inglés de obras extranjeras, algo tendría que tener. La traducción es de Sinéad Quirke Køngerskow.

The Seer of Midgard es una novela de fantasía que se basa sobre todo en las intrigas palaciegas y los juramentos de sangre, sin dejar de lado la mitología que conocemos y asociamos a los vikingos, con Tor, Odín, las nornas, Asgard, los gigantes… La parte fantástica se entrelaza de una forma totalmente natural con los hechos que se desarrollan en Midgard, incluso aprovechando para que mostrar ciertos paralelismos entre los distintos mundos, que aunque son diferentes también se rigen por las mismas normas de juramentos y son víctimas de las mismas traiciones.

La protagonista de la historia es Snehild, sobre la que recae una profecía de las nornas. Personalmente me ha interesado bastante más la historia de Snehild cuando acaba en Jötunheim que la que se desarrolla en Midgard, porque la parte humana me parece más convencional y menos atractiva. La localización y la forma del relato recuerda en cierto modo a Gael’s Son de Shaunna Lawless, pero el elenco de personajes es demasiado arquetípico como para dejar una huella profunda en el lector. La impresión general es que se trata de un libro introductorio, que abre las puertas a la lectura de una saga, como he comprobado en Goodreads, ya que hay al menos cuatro libros publicados en Dinamarca.

Quizá uno de los puntos mejor representados en el libro es la rivalidad fraternal entre los dos gemelos que son herederos al trono, con personalidades muy diferentes pero con ambiciones muy parecidas. La violencia campa por sus anchas en el libro y creo que esto también está bastante bien reflejado en la novela, que sin llegar a recrearse en el sadismo, sí que tiene un punto de verosimilitud y crueldad extrema con las torturas, vejaciones y muertes que muestra.

En definitiva nos hayamos ante un libro de fantasía tradicional, con una sólida base fundamentada en los mitos nórdicos pero que se queda un poco en la superficie de la historia que quiere contar.

Trap Line

Timothy Zahn es un escritor conocido principalmente por sus aportaciones al universo Star Wars y otras novelizaciones de diversos mundos cinematográficos, pero también tiene producción “propia”, por llamarla de alguna manera.

Trap Line es una novela corta con mucho aire a ciencia ficción clásica, desde un protagonista caracterizado por ser ingeniero a un buenismo que nos retrotrae a la edad dorada del género. Pero Zahn sabe que el público actual no está dispuesto a aguantar soflamas científicas, así que simplifica hasta el extremo la parte más tecnológica del primer contacto, de una forma tan radical que parece que estemos ante una novela de fantasía en vez de ciencia ficción. Al menos hay aliens y nos ofrece una historia de primer contacto simplificada y agradable, pero que pasa sin pena ni gloria, quizá por esa falta de complicación. Es posible que la longitud de la obra tampoco ofreciera al autor más oportunidades de explayarse.

Los aliens son demasiado humanos, no hay problemas de comunicación, todos parecen entenderse en el mismo marco de referencia a pesar de ser especies que nunca antes habían entrado en contacto… Es un poco frustrante si lo que buscas es algo de ciencia ficción no digo ya desafiante, sino algo verosímil.

El audiolibro lo narra Greg D. Barnett, que lleva a cabo un trabajo correcto, aunque quizá demasiado frío. El material de partida invitaba a la exaltación de las buenas relaciones para instaurar buenos comienzos, pero ese entusiasmo no se ve reflejado en su tono o en su locución.

Creo que Trap Line pasará desapercibida dentro del maremágnum de novedades editoriales que inundan nuestras librerías.