For the Wolf

Se ha puesto de moda narrar los cuentos de hadas más tradicionales con algún que otro cambio, quizá otra localización o intercambiando el género en los personajes. For the Wolf sigue esta tendencia, si bien la portada es un tanto engañosa porque parecería relacionado con Caperucita Roja, pero en el interior vemos que no es así, que es otra forma de contar La Bella y la Bestia.

El ritmo del libro es pausado, casi parsimonioso, mientras la autora nos va explicando la historia de dos hermanas mellizas de estirpe real condenadas a un futuro muy dispar por su orden de nacimiento. Entrelaza la leyenda con la situación real de manera muy acertada y rodea toda la narración de un halo de atemporalidad que le sienta bien a la fábula, aunque hay que hacer un pequeño ejercicio de suspensión de la incredulidad precisamente por ese desigual fluir del tiempo.

Desde tiempos inmemoriales la primera hija de la realeza heredará el trono, mientras que la segunda será entregada en sacrificio al Lobo. Este hecho marca la infancia y la vida de Neve y Red, modificando tanto su relación con los demás a la vez que fortalece los vínculos entre ellas. Cuando Red llega a los 20 años y ha de ofrecerse al Lobo, lo ve casi como una liberación, como la culminación de lo que lleva esperando toda la vida. Su hermana intenta retenerla y no cejará en su empeño de recuperarla, pero no todo es lo que parece y las leyendas aúnan mentiras y medias verdades que nadie ha sido capaz de descifrar.

Hannah F. Whitten ha escrito una novela muy deudora de los cuentos tradicionales, no solo por la trama si no también por las herramientas utilizadas para su elaboración. La novela es de desarrollo lento y de forma pausada seremos testigos de la relación entre Red y el Lobo, y de cómo una figura monstruosa no ha de ser necesariamente quien cometa los actos más despreciables. Como digo es un libro pausado y tranquilo, y quizá por ello se ha quedado un poco en terreno de nadie en cuanto a promoción y difusión. Es una fantasía que parece un poco antigua a pesar de haberse publicado este mismo año, si me permitís la comparación.

De hecho, al tratarse de la primera novela de una duología, me resulta muy llamativo que la novela acabe como lo hace, porque deja el camino expedito a la continuación pero tampoco hace que estés deseando leerla, es un final satisfactorio por sí mismo. Creo que esta novela de debut se ha quedado un poco a medio camino de lo que pretendía conseguir y no sé si leeré la segunda parte.

La casa al final de Needless Street

Hoy tenemos la suerte de acoger en el blog a Pablo Bueno en su faceta como reseñador, contándonos sus impresiones sobre La casa al final de Needless Street. Muchas gracias por tu colaboración, Pablo.

“Vaya viaje”. Ese podría ser el resumen más sintético y sincero de mi experiencia con este libro: menuda montaña rusa plagada de subidas inciertas, descensos vertiginosos, bucles y giros inesperados (esto último no es metafórico).

Catriona Ward nos presenta aquí una obra que es sorprendente y engañosa a varios niveles. Resulta muy difícil hablar de la premisa de partida sin entrar en el desagradable reino del spoiler, pero digamos que comienza con la desaparición de una niña y con un personaje inquietante y sospechoso que tiene una extraña forma de razonar. Baste añadir que tanto los temas que se tratan como todo el elenco en sí están destinados a darnos más de una sorpresa. Este es, quizá, el punto más fuerte de la novela y lo que más he disfrutado. Hacía mucho tiempo que no tenía tan claro de qué iba lo que estaba leyendo para luego caer en una incertidumbre de la que no se termina de salir casi hasta el final. Para mí, ya lo he dicho alguna vez, esa incertidumbre es una de las sensaciones más agradables cuando me enfrento a cualquier tipo de historia, venga en la plataforma que venga. Y por cierto que, aunque en algún caso he visto que se la está relacionando con el género del terror, yo hablaría más de ese tipo de obras inquietantes un poco a lo Stephen King que no pretenden del todo activar nuestros miedos pero sí una excitante sensación de peligro.

La narración de Ward es también sobresaliente, con una capacidad descriptiva que se acomoda a las percepciones y a las voces de los distintos personajes como un guante. Esas voces, por cierto, son otro de los elementos que más destacan del libro. Únicamente necesitamos leer las primeras líneas de cada capítulo (cada uno de ellos narrado siempre por un solo personaje) para meternos no solo en el ambiente que él percibe, sino en su propio funcionamiento mental.

Estas descripciones y abundantes elementos subjetivos podrían resultar cargantes, pero lo cierto es que la narración se hace ágil y adictiva. Y, por si no fuera así, cuando parece que la trama se está deteniendo, como si dudara hacia dónde dirigirse, llega una mazazo que nos hace abrir mucho los ojos y nos pone de nuevo en movimiento sin poder dejar de pasar páginas.

La única excepción a esto es el final, que tras el momento cumbre de la trama resulta un poco más lento e incluso meditativo, aunque está justificado, como recalca la autora en las últimas secciones del libro, ¡que BAJO NINGÚN CONCEPTO deben leerse antes que la historia!

En conclusión, estamos ante una obra que vuela entre nuestras manos, que nos sorprende enormemente (y no solo una vez) cuando parece que va a encaminarse hacia los derroteros más trillados. Además, una vez acabada, todavía nos espera una honda reflexión que permanece mucho más allá de su lectura.

Weave the Lightning

De manera esporádica surgen libros de fantasía con inspiración rusa y he de reconocer que llaman mi atención, como por ejemplo los de Peter Higgins de la serie Wolfhound Century. Así que no es de extrañar que tuviera Weave the Lightning en el punto de mira, con sus personajes de circo que a la vez que artistas son espías para la resistencia contra el estado opresor.

Esta primera entrega de la trilogía The Bourshkanya, nos sirve para ponernos en contexto y conocer a los dos personajes principales de la historia, Celka y Gerrit. La narración se basa mucho en la contraposición de ambos, de extracción muy diferente y sin embargo con muchos puntos en común. Celka es artista de circo junto con su familia y a la vez ejerce de correo para la resistencia, aunque comienza a realizar cada vez tareas de mayor implicación en este movimiento reformistas. Gerrit es el hijo del General Supremo del régimen, pero a diferencia de sus hermanos, no es capaz de contentar a su padre con sus esfuerzos para controlar la magia de la tormenta.

Lo que quizá debería ser más ilusionante de la novela, el sistema mágico, es sin embargo lo que la condena a no destacar. Y no porque no parezca atractivo, si no porque no está bien explicado. Se entiendo que hay unas tormentas especiales que ocurren cada cierto periodo de tiempo de las que ciertas personas con capacidades especiales son capaces de extraer magia. Pero, como digo, la explicación es muy confusa y no solo por la profusión de términos eslavos (al fin y al cabo, cuando leo en inglés tampoco es que los términos anglófonos que se inventan los autores me resulten especialmente intuitivos) si no por que no se entiende el funcionamiento. Hay una especie de universo paralelo al que los tocados por la tormenta pueden acceder, pero es exclusivo de cada uno como una interpretación del mundo actual. Y como cada uno accede de una manera, tampoco queda claro qué se puede hacer y qué no . Solo después de acabar el libro descubrí que la autora ha colgado en su web una explicación más profunda (a buenas horas, mangas verdes) que a lo mejor me hubiera ayudado a comprender mejor el libro, pero creo que esto tiene que hacerse dentro de la propia novela, para que mientras que estoy leyendo no tenga necesidad de recurrir a fuentes externas.

Este escollo del sistema mágico lastra mucho la evolución de todo el libro. Aunque me gusta sobre todo cómo se utilizan los viejos sistemas de espionaje para transmitir información (buzones muertos, lenguaje de signos, falsificaciones…) al final la rémora de no entender qué está pasando con la magia rompe la inmersión en la lectura.

No sé si seguiré leyendo la serie, porque aunque me interesa ver cómo evoluciona la lucha contra el poder establecido, lo cierto es que no tengo muchas ganas de volver a pelearme con la Bourshkanya y demás parafernalia.

A Declaration of the Rights of Magicians

A Declaration of the Rights of Magicians es una fantasía histórica bastante original en su planteamiento y desarrollo si bien se nota demasiado que es la primera parte de una duología y en ocasiones el ritmo resulta demasiado pausado. Situada en la época de la revolución francesa, cuenta estos sucesos con la diferencia de la existencia de la magia, algo que cualquiera pensaría que habría cambiado de forma más radical el transcurso de la historia, pero excepto la reiterada mención de las Guerras Vampíricas, los demás hitos se asemejan más o menos a lo que conocemos. Y los personajes que poblarán sus páginas son los partícipes de aquella época convulsa, aunque mi desconocimiento de ese pasaje de la historia me impide juzgar si su comportamiento y desarrollo concuerda con la “realidad tal y como la conocemos TM”.

Lo que más me ha llamado la atención de esta novela de H.G. Parry es la profunda importancia que da al thriller político, a las discusiones del parlamento inglés y la asamblea francesa. Creo que en pocas novelas habrá visto esta inmersión en la política en sí, la única que me viene a la mente es la de Baru Cormorant. Me gusta esta importancia que se da al diálogo y a la exposición de ideas y sobre todo, el respeto al adversario político, algo que se ha debido perder con el transcurso del tiempo. El tema de fondo es la libertad sobre el uso de la magia por parte de los comunes, ya que los aristócratas lo tienen permitido y la plebe no, siendo este es el principal detonante de la Revolución Francesa. En realidad es un reflejo más de las desigualdades de la época que crearon el caldo de cultivo para este hito histórico, solo que la autora ha adornado un poco el tema con las distintas magias. Sobre todo me gusta el planteamiento de lucha para la abolición de la esclavitud, algo que costó sudor y sangre eliminar de forma “legal” en estos países.

La presencia de un ente en la sombra que maneja los hilos de la trama está bastante dosificada, pero es imposible dejar de plantearse quién será este ser mágico con extraordinarias capacidades, algo que se desvelará supongo en el siguiente libro. Tampoco se puede negar que de los tres puntos de vista en los que se basa la narración hay uno que sale eminentemente perjudicado en cuanto a relevancia y número de apariciones (el situado en Jamaica) y esto es debido a que se están preparando cosas para el segundo volumen.

No es menos cierto que la longitud de la obra juega un poco en su contra, porque hay momentos de impasse que la autora no ha podido dotar del mismo interés que los momentos álgidos de la historia, como el comienzo del Terror y su odiosa justificación para las huestes francesas o la revolución en las colonias.

Todo esto da lugar a un libro irregular, interesante por algunas razones que sin embargo no acaba de despegar como podría haberlo hecho partiendo de las atractivas ideas expuestas. Es posible que mi valoración varíe cuando lea la siguiente novela, al conocer el sentido completo de la obra.

The Maleficent Seven

La premisa sobre la que se basaba el libro en principio era muy atractiva, un conjunto de villanos que se tienen que unir para hacer frente a un mal mayor, en plan Doce del patíbulo pero con ambientación fantástica. Hay que reconocer que el libro cumple las expectativas, por no es que los protagonistas sean malos, es que son peores. Lo más selecto de cada casa, si la casa está en Elm Street esquina con el inframundo haciendo chaflán.

Nos encontramos ante una obra tan exagerada, con una violencia tan gratuita y tantas salpicaduras de sangre y vísceras que te tienes que reír y te lo pasas estupendamente esperando la siguiente barbaridad que tiene pensada Cameron Johnston. No es un libro para tomárselo en serio, pero teniendo claro este comienzo, es perfectamente disfrutable.

El comienzo se sitúa cuando Black Herran, una demonóloga al mando de sus huestes infernales está a punto de liderar la última batalla contra el bastión defensivo de sus enemigos, rodeada por una serie de capitanes que solo se mantienen a su lado por la codicia y el miedo. Y sin embargo, algo sucede en este último momento que da al traste con las aspiraciones de destrucción de todos.

El libro en sí tiene lugar cuarenta años después de estos sucesos, tras la desbandada del ejército y con una relativa prosperidad en las tierras anteriormente asoladas por las huestes de Black Herran. Pero hay un nuevo poder que va acaparando tierras y sirvientes bajo el estandarte de la luz que amenaza la vida reposada a la que se ha dedicado Black Herran, y tendrá que volver a reunir a sus capitanes para hacerle frente. Solo queda el pequeño problema de que sus antiguos aliados la odian por haberlos dejado en la estacada y que el paso del tiempo no deja a los guerreros igual que estaban antes.

La verdad es que el autor se saca de la manga un repertorio de personajes variopintos que están tan bien dibujados que llevan todo el peso de la obra en sus hombros. Con la fórmula ya conocida de la típica reunión de recursos antes de llevar a cabo un golpe, vamos conociendo poco a poco a estas heces de la sociedad curiosas personalidades, cada cuál con su propia historia y motivación. Un vampiro, una reina pirata, un dios de la guerra sin seguidores… la lista es larga y variadísima. Además, seremos testigos de las interacciones entre ellos que ya os digo que no están basadas en la confianza y el bienestar de los demás, lo que dará lugar a situaciones incómodas… y sangrientas. Lo de sangrienta puede que salga mucho en la reseña.

Es un libro con su buena tanda de páginas, pero os digo yo que se lee en un suspiro, Además, Johnston se guarda algunos ases bajo la manga para crear un final inolvidable y más que adecuado para la historia. Definitivamente recomendable.

Out of Body

De vez en cuando pruebo algunos libros que se salen de mi zona de confort, a veces acierto y otras no. Out of Body, por su corta duración y por la fama del autor parecía una buena oportunidad para hacer una de estas excursiones mías a zonas desconocidas, pero ha resultado ser un fracaso.

El comienzo del libro tiene una premisa a la vez familiar y algo rocambolesca. El protagonista es testigo de un atraco a mano armada y sufre un golpe en la cabeza, que hace que sea capaz de tener experiencias extra corporales mientras duerme. Es un comienzo sorprendente y que puede dar mucho juego. Además, el libro está escrito con mucho oficio y con una prosa elegante, pero lo que empieza casi siendo una novela costumbrista, con las visitas nocturnas de nuestro bibliotecario cotilleando la vida de sus vecinos da un giro al terror que me dejó totalmente descolocada, además de relatar unas escenas de lo más gore con un desapego y una flema que me sorprendió más todavía, como si presenciar el desmembramiento de una persona fuera algo que a un bibliotecario le pasa día sí, día también (las bibliotecas de EE.UU. deben ser lugares peligrosísimos).

Las explicaciones sobre la “vida nocturna” de las personas que tienen este tipo de experiencias también es curiosa, cuando menos, con la amenaza de una miasma capaz de arrancarte de la vida y de la memoria de quienes te conocieron, pero resulta aún más sorprendente que ante semejante amenaza estos viajeros nocturnos no cesen en su afición, atesorando cada momento de sus noches para alejarse de su vida cotidiana.

Tampoco ayuda mucho a que me guste la novela el hecho de que Owen, el protagonista, tenga una personalidad con el atractivo de una ameba reumatoide. Entiendo que quizá sea necesario para darle un aire más onírico a la experiencia, pero es que le falta sangre en las venas.

Siento no poder recomendar esta obra, para mí fallida.

The Wisdom of Crowds

Abercrombie tituló a esta última entrega de The Age of Madness The Wisdom of Crowds porque The Betrayals of the Betrayers lo mismo daba demasiadas pistas sobre el desarrollo de la novela. No me cabe duda de que la edición española va a estar patrocinada por las cuchillerías de Albacete, las mejores navajas para clavarlas por la espalda.

La acción continúa donde lo dejamos con The Trouble with Peace, el resultado de la batalla ha sido claro y ahora solo queda que los vencedores recojan sus ganancias y hagan “justicia” con los vencidos, pero un nuevo cambio, inesperado por la alta sociedad pero largamente anhelado por la plebe dará al traste con todos los planes de los principales actores intervinientes.

Es a partir de este punto cuando la sinrazón y la violencia se apoderan de la narración y he de reconocer que en algunos momentos la lectura no ha sido tan ágil como lo es normalmente con este autor, porque se ha regodeado quizá demasiado en los aspectos más macabros y truculentos de la locura en que se ve inmersa la ciudad, pero tampoco cuesta imaginar que es hasta cierto punto realista si echamos un vistazo a los precedentes históricos que conocemos, como el Terror o las purgas stalinistas (por poner dos ejemplos).

Y sin embargo, los personajes a los que hemos ido acompañando durante tanto tiempo consiguen mantenerse a flote, bien por suerte, por convicción o por habilidad. De nuevo, Abercrombie divide la narración en muchos puntos de vista pero equilibra de tal forma las tramas que en ningún momento sufres por cambiar de una a otra, porque siguen siendo más que interesantes. Y los protagonistas van alcanzando una madurez al final del camino que recorren que no tiene nada que ver con cómo eran en un principio. Un recorrido tortuoso y lógico que a pocos autores se les da tan bien trazar como a Lord Grimdark.

Si bien es cierto que hacia la mitad de la novela podemos acabar un poco hastiados de ejecuciones y manchas de sangre, cuando el autor decide apretar el acelerador lo hace de una forma decidida y constante. Las piezas que lleva colocando no desde A Little Hatred si no desde La primera ley encajan a la perfección en el puzle que ha ido desplegando ante nosotros y a los fans como yo les alegrará saber que todavía no ha acabado. La novela termina de una forma redonda, pero Abercrombie ha vuelto a colocar sus figuras de ajedrez más desgastadas y sus brillantes nuevas adquisiciones en el tablero, para que nosotros seamos testigos de sus nuevas andanzas y escaramuzas. Yo, desde luego, estaré la primera en la fila para disfrutarlas.

No hay lobos en Tesakowa

Descubrir la abundancia de audiolibros de algunas editoriales pequeñas en mi servicio de suscripción y lanzarme a devorarlos ha sido todo uno. Empecé por No hay lobos en Tesakowa, recomendado por Borja Bilbao, a pesar de que la portada de la edición en papel del libro no era precisamente de mi agrado. Pero ha quedado claro que no hay que juzgar un libro solo por su envoltorio exterior, ya que me he encontrado con una obra muy actual y atractiva.

La acción se sitúa en un punto indeterminado en el futuro, con un nuevo orden de gobierno mundial y planetas colonizados que son un Edén en comparación con la vieja Tierra, que ha quedado como campo de pruebas de armas y de la que se siguen extrayendo los cada vez más escasos recursos naturales. La narración recae sobre Basilisa Weise, una comandante del ejército a la que le encargan el desalojo de unos civiles de la zona de Tesakowa para que una enorme empresa pueda proceder a una campaña de fraking. A través de sus ojos veremos el presente y también conoceremos los episodios de su pasado que la han ido forjando hasta convertirla en lo que es hoy.

Mónica Cuartero mezcla de forma muy brillante la fantasía con la ciencia ficción, el entorno futurista con los cuentos tradicionales más ancestrales que se pierden en la noche de los tiempos pero que siguen influyendo en el imaginario popular. Utilizar estos mimbres para urdir un relato ecologista y antibélico no ha debido resultar fácil, aunque una de las cosas que más me maravilla es la atemporalidad del mensaje subyacente,

La narración de Marta Aparicio me ha parecido también estupenda. No negaré que en mi condición de hablante nativa de español aprecio mucho más la musicalidad de mi lengua materna que la del inglés a la que cada vez me voy acostumbrando más, así que es posible que sea un poco parcial en este juicio. Pero es que me ha parecido una interpretación del texto muy pero que muy acertada. Desde los cambios de tono para cada uno de los personajes, en especial los infantiles, al cambio onírico cuando se relatan las ensoñaciones mágicas de Basilisa la voz acompañaba al texto de una forma notable.

Hay otra publicación de la misma autora también disponible para su escucha y no creo que os sorprenda que os diga que no parará mucho tiempo hasta que le eche un oído.

Savage Bounty

Savage Bounty es la continuación de la más que recomendable Savage Legion, y aunque adolece de cierto síndrome de segundo libro, consigue mantener el interés en la historia con sus cuatro puntos de vista muy diferentes entre sí pero complementarios.

Matt Wallace sigue ahondando en la evolución de los personajes, pero se da la curiosa paradoja de que a pesar de los muchos capítulos que se dedican a cada uno de ellos, en realidad la historia en sí no avanza demasiado. Puede ser que Wallace esté reservando lo mejor para la última entrega o simplemente que con el endiablado ritmo de revelaciones que disfrutamos en la primera novela, esta segunda se quede un poco coja en comparación, y esto se ve reflejado en la cadencia del propio libro, que a veces flojea.

Lo que si consigue conjugar es el interés de los distintos puntos de vista, algo que no debe resultar sencillo cuando se manejan cuatro líneas distintas, aunque tiene la “facilidad” añadida de que estas no se cruzan, aún compartiendo línea de tiempo. Es destacable el tratamiento exquisito de las distintas identidades sexuales de los personajes, desde los no binarios a los abiertamente bisexuales, en una sociedad aparentemente avanzada en algunos conceptos pero no tanto en otros.

La crítica despiadada al abuso de recursos y a las oligarquías sigue presente en cada una de las páginas, desde los engañosos alegatos para la vuelta de una supuesta casta superior formada por los nobles destronados, a la presencia de tecnócratas desalmados que solo conciben a la población como números que producen más o menos. Estas intrigas políticas son lo que dan sustento a la novela, que en ocasiones se pierde en pasatiempos triviales (como el torneo entre candidatas a cierto puesto de relevancia) pero que deja el camino expedito para un final de bombo y platillo.

Habrá que ver que nos tiene reservado el autor para el final de la saga, pero desde luego mi interés lo sigue teniendo.

The Golem and the Jinni

A los que piensen que solo leo novedades les diré que tienen toda la razón del mundo, pero también que a veces recupero algún libro que pasara por debajo del radar por la razón que fuera en su momento.

The Golem and the Jinni se publicó en español como Los viajeros de la noche (imaginación al poder), con traducción de Isabel Margelí y quizá no tuvo mucha repercusión dentro del fandom debido a que salió en una colección de literatura generalista, aunque es innegable su adscripción al género fantástico. O sí la tuvo y yo no me enteré, estas cosas pasan.

La novela se sitúa a finales del siglo XIX en la ciudad de Nueva York con dos personajes que por su propia naturaleza desconocen las relaciones humanas, pero se ven inmersas en ellas por casualidad. La autora aprovecha esta circunstancia para hablar sobre la sociedad de la época y sobre las comunidades judía y siria que se establecieron en la Gran Manzana, junto con la llegada de miles de inmigrantes de muy diversos orígenes. También sobre el libre albedrío y el hedonismo, sobre opciones vitales y diferencias entre hombres y mujeres.

Es un libro que está muy bien escrito y sobre todo que engarza de manera maravillosa las historias de los personajes secundarios con la principal. Cada una de estas aportaciones o de los flashbacks sobre el pasado del jinni y el del creador de la golem, son los ladrillos con los que Helene Wecker va creando su historia, sin que haya huecos perceptibles y unidos con la argamasa de la hipnótica prosa de la autora.

En la parte negativa cabe destacar que el libro es bastante largo y a veces el ritmo se vuelve algo pesado, un problema de sobra compensando con las cuestiones filosóficas que ya mencioné anteriormente y que dejan poso en el lector. El uso por parte de la autora de un momento de la historia en el que la inmigración era bienvenida y requerida para el sustento del país contrasta de manera casi dolorosa con la situación actual.

He disfrutado de la versión en audio de la novela, George Guidall hace una labor encomiable dando voz y personalidad a cada uno de los personajes.

Además, durante la lectura de la novela descubrí que ya está disponible la segunda parte, así que no descarto volver a la senda de las novedades con The Hidden Palace.