Libro gratis : Visions, Ventures, Escape Velocities: A Collection of Space Futures

Gracias al chivatazo de Marcheto, he podido saber de la existencia de esta recopilación. Visions, Ventures, Escape Velocities: A Collection of Space Futures consta de una serie de ensayos y relatos que imaginan la expansión de la humanidad por el espacio y está disponible para su descarga gratuita.

La colección ha sido editada por Ed Finn y Joey Eschrich, que han contado como editora invitada con Juliet Ulman.

El plantel de autores es más que recomendable:

Madeline Ashby, Steven Barnes, Eileen Gunn, Ramez Naam, Carter Scholz, Karl Schroeder, Vandana Singh

Los ensayos vienen de las plumas de:

 Jim Bell, Lawrence Dritsas, Linda T. Elkins-Tanton, Emma Frow, Roland Lehoucq, Andrew D. Maynard, Clark A. Miller, Deji Bryce Olukotun, Steve Ruff, William K. Storey, Sara Imari Walker, G. Pascal Zachary

También incluye una entrevista a Kim Stanley Robinson.

Company Town

companytown¿Qué mejor ocasión que aprovechar #leoAutorasOct para volver a leer a Madeline Ashby? Mis experiencias anteriores habían sido más o menos gratas, así que también sentía curiosidad por ver la evolución de Ashby como escritora. Los astros por fin se habían alineado.

Como en los libros anteriores, el personaje principal es el pilar fundamental en el que se basa la novela y en Company Town está excelentemente dibujado. Hwa es una auténtica hija de puta como ella misma reconoce, pero este humilde origen no es óbice para su personalidad. Y es que aunque su madre la culpa de todos sus males, a pesar del accidente que se llevó por delante a su querido hermano y de tener una enfermedad que marca su rostro y hace peligrar su vida, ella sigue hacia delante. Con fuerza. Es todo un ejemplo.

Su trabajo es ser guardaespaldas de «consortes», un servicio legal en una ciudad construida alrededor de una plataforma petrolífera. Un entorno aislado y autosuficiente, que sirve a la autora para desarrollar su historia sin interferencias del exterior. Hay una pequeña escena en la península de Terranova, pero eso todo.

Aunque como ya digo su principal atractivo es la fuerza de Hwa, Ashby deja caer algunas perlas durante toda la narración. La posibilidad de filtrar lo que se quiere ver o no gracias a los «aumentos» artificiales, los tratamientos para prolongar la longevidad, un proyecto de clase sobre naves generacionales… Un montón de información que nos sitúa en una ciencia ficción de futuro cercano, como la obra de Ramez Naam, por ejemplo. ¡Qué pena que la autora no dedique algo más de tiempo a esto!

La historia, por otra parte, es muy típica. Aunque las desigualdades sociales son más que evidentes, tampoco se habla mucho sobre esa injusticia. Sin querer entrar en el escabroso terreno del spoiler, los giros y sorpresas de guion no lo son tanto.

Es por esto que tras acabar la novela me queda una sensación agridulce, porque pienso que podría haber dado lugar a una obra más redonda con las ideas y los personajes de los que partía, pero al final se queda en un pasatiempo. Perfectamente disfrutable, pero menor.

Si queréis catar un poco de lo que es Company Town, hay un capítulo que sirve como relato para la antología Upgraded de Neil Clarke.

Meeting infinity

meeting-infinity-coverLa increíble capacidad de trabajo de Jonathan Strahan le permite publicar varias antologías por año. Uno de los proyectos más interesantes en los que ha participado son los de la serie Infinity, por definirlos de algún modo. Con las buenas sensaciones que me dejó Reach for infinity, comencé la lectura de Meeting infinity con las expectativas bastante altas.

“Rates of Change” de James S.A. Corey

Me parece que este relato es un buen comienzo para una antología, con unos autores que se están haciendo un nombre en la ciencia ficción.  La posibilidad de cambiar entre cuerpos  permite vivir con un organismo joven durante toda la existencia, pero el problema del rechazo a ese ser extraño en el que habitamos no es de fácil solución. Si además, añadimos el conflicto generacional entre padres e hijos, la mezcla mejora.

“Desert Lexicon” de Benjanun Sriduangkaew

Muy en la línea de los relatos de la autora, jugando con las modificaciones corporales y de la memoria. Aunque en este caso se trate de un experimento de campo para sobrevivir a las condiciones más duras. No es de los mejores de Benjanun.

“Drones” de Simon Ings

Curiosísimo relato con tintes postapocalípticos, en el que una nueva sociedad se ha creado. Los recursos disminuyen y las mujeres son un bien escaso. El comienzo del cambio ocurrió con un hecho que nos parecerá nimio pero no lo es: la muerte de las abejas.

“Body Politic” de Kameron Hurley

Demasiado complejo para mí. En esta historia la tecnología orgánica se enfrenta a la inorgánica. La narración se ve desde dos puntos de vista, pero al final resulta confusa y poco lograda.

“Cocoons” de Nancy Kress

La adaptación necesaria para vivir en un nuevo planeta puede venir por modificaciones buscada por el ser humano o impuestas por el exterior. En esta ocasión , Kress torna la amenaza externa en posible colaboración. Realmente interesante.

“Emergence” de Gwyneth Jones

Muy buen relato de Jones, sobre los cambios que la humanidad habrá de afrontar para conseguir la inmortalidad. También es importante el concepto de humanidad y libertad de la Inteligencias Artificiales,  con un sistema solar dividido entre la zona exterior, en la que están reconocidas como «seres libres» y la zona interior, donde son solo esclavos.

“The Cold Inequalities” de Yoon Ha Lee

Espectacular relato sobre la huida de la Tierra de una nave espacial con la presencia de un polizonte inesperado. Trata temas muy en auge como son el colonialismo y la memoria histórica desde una perspectiva de ciencia ficción.

“Pictures from the Resurrection” de Bruce Sterling

No me ha gustado nada el mundo descrito por Sterling en un futuro desolador.

“Aspects: A Galactic Centre Story” de Gregory Benford

Sin haber leído la saga del Centro Galáctico me temo que el relato queda un poco vacío de contenido.

“Memento Mori” de Madeline Ashby

Me ha gustado mucho esta historia sobre la posibilidad de ir cambiando de cuerpo tomando la decisión de guardar o no los recuerdos. ¿Que pasaría si una de nuestras iteraciones anteriores sí hubiera querido recordar?

“All the Wrong Places” de Sean Williams

Posiblemente el relato más original de toda la antología, la búsqueda de su amada por parte del protagonista le lleva a los límites del Universo, siempre viajando hacia delante, siempre luchando contra las probabilidades.

“In Blue Lily’s Wake” de Aliette de Bodard

El tratamiento de una extraña enfermedad que parece hacer coexistir en el mismo plano distintas realidades es el hilo conductor de esta historia de Xuya. Un acto egoísta puede generar buenas consecuencias, pero si el precio que se ha de pagar son vidas humanas, ¿se podrá sobrellevar la culpa?

“Exile from Extinction” de Ramez Naam

Muy curiosa esta aportación de Naam, con un tono menos optimista de lo que en él es costumbre pero no por ello menos creíble. Como en el relato de Yoon Ha Lee, una nave huye de la Tierra en guerra con una valiosa carga.

“My Last Bringback” de John Barnes

Cargado de resentimiento, esta narración desde el punto de vista de uno de los últimos humanos «naturales» que quedan en el mundo en contraposición a los «mejorados» es cruel y a la vez aleccionador.

“Outsider” de An Owomoyela

Una búsqueda de la respuesta a la pregunta: ¿qué nos hace humanos? ¿Es el libre albedrío? Si durante décadas los humanos se han tenido que modificar para subsistir, ¿seguirán siendo humanos?

“The Falls: A Luna Story” de Ian McDonald

McDonald ha encontrado un filón con sus historias de Luna, y no seré yo quien le distraiga de seguir escribiendo en este maravilloso escenario. Es este un relato de conflicto generacional y de cambio, de adaptación al medio y de aceptación de las limitaciones propias, y ante todo, una bellísima historia de amor materno-filial.

Tras terminar de leer la antología, que me parece de un nivel bastante alto, no he podido evitar acordarme de Takeshi Kovacs de Richard Morgan. Me hubiera gustado ver una colaboración de este autor en esta antología. Por lo demás, tras un comienzo algo titubeante, las historias van mejorando y dejan un agradable recuerdo.

Upgraded

upgradedAntología seleccionada por Neil Clarke, a quien el tema de los cyborgs le toca de forma muy personal como podréis descubrir en el prólogo.

Esta selección tiene grandes nombres y las expectativas por mi parte eran bastante altas.

“Always the Harvest” de Yoon Ha Lee
Un inicio un tanto frío para la antología, con un relato en el que se nota el trabajo de la autora pero que no llega a convencer. La igualdad entre cyborgs y humanos está cada vez más cercana.

“A Cold Heart” de Tobias S. Buckell
Con un original uso de la segunda persona para narrar la historia y un curioso trasfondo de satrapías espaciales, el autor caribeño nos embarca en una aventura ágil aunque previsible que deja un buen sabor de boca.

“The Sarcophagus” de Robert Reed
La increíble vastedad de la escala temporal con la que juega Robert Reed en sus obras es de por sí un aliciente para la lectura. Las probabilidades de que tenga lugar el hecho que narra son infinitesimales, pero la escala es tan grande que lo hace posible.
Aunque sólo fuera por esta grandeza merece la pena leer el relato.

“Oil of Angels” de Chen Qiufan
La ciencia ficción china me está deparando más y más sorpresas, aunque quizá debería decir alegrías. En esta ocasión, utilizando fuentes tan dispares como los aceites esenciales y la manipulación de la memoria, Chen Qiufan nos regala un bello retrato de la relación materno-filial, con sus increíbles dificultades y sus extraordinarias recompensas. En ciertos momentos me ha recordado a Benjanun, lo cual es un buen punto de partida para explorar más sobre este autor.

“What I’ve Seen With Your Eyes” de Jason K. Chapman
Preciosa historia sobre relaciones fraternales y cómo se modifica nuestra percepción de la realidad de acuerdo a nuestras expectativas. Es una lástima que el final no esté a la misma altura que el resto de la historia.

“No Place to Dream, but a Place to Die” de Elizabeth Bear
Con cuerpos modificados en extremo para dedicarse a la minería, dos miembros de facciones rivales se encuentran en una situación límite de la que solo podrán salir ayudándose mutuamente. ¿Confiarán el uno en el otro o preferirán la muerte?
Previsible pero agradable.

“Married” de Helena Bell
Espectacular y aterrador relato sobre lo que significa ser humano y lo que podrían significar las mejoras para alargar la vida cambiando órganos que dejen de funcionar correctamente. Da mucho sobre lo que reflexionar.

“Come From Away” de Madeline Ashby
Con un humor que le da un toque especial, esta historia mezcla elementos diversos, como un tiroteo en un instituto y la protección de un joven heredero para conformar un pasatiempo muy entretenido y recomendable.

“Negative Space” de Amanda Forrest
Este relato es complejo. Mezcla diversas líneas temporales y juega con la posibilidad de manipular recuerdos, por lo que no podemos confiar en el narrador. El trasfondo, con la destrucción de la interconexión total de Internet puede servir como aviso contra las actuales tendencias de hiperconectividad. Sin embargo, las relaciones familiares que parecen sustentar la historia no se definen en profundidad y no dan razones a la protagonista para actuar como lo hace.

“Fusion” de Greg Mellor
Relato demasiado metafísico para mi gusto. El punto de partida resulta muy interesante: todos los humanos de la Tierra tienen en mayor o menor medida mutaciones provocadas por un virus que cambia su carne en metal. Sin embargo, la búsqueda de conocimiento y el viaje iniciático del protagonista van perdiendo fuerza conforme avanza, con un final que no me acaba de convencer.

“Taking the Ghost” de A.C. Wise
Un relato casi de terror, sobre todo cuando se acerca a su conclusión. Los sacrificios a los que se puede estar dispuestos por la familia son la base para el desarrollo de la historia.

“Honeycomb Girls” de Erin Cashier
Escrito de una forma engañosamente simple, en este relato post-apocalíptico algunos hombres viven a base de buscar elementos valiosos en la basura mientras otros permanecen en edificios colmena. La situación es inquietante y el desenlace, aún más.

“The Regular” de Ken Liu
Una estupenda historia de detectives en un mundo donde los «aumentos» son moneda corriente. Ken Liu lleva con mano firme una trama donde la emoción va creciendo conforme avanza la investigación y el círculo sobre un asesino se va estrechando. Sin dejar de lado el aspecto sentimental, el uso que se hace de las mejoras en los humanos, en especial del Regulador de emociones me recuerda a Nexus y juegos como la saga Deus Ex, algo que me parece muy acertado.

“Tender” de Rachel Swirsky
Un relato con un comienzo arrollador, pero que luego se pierde en vericuetos y posibilidades de historias que no terminan de llegar a ningún sitio. Aunque está bien escrito, no me parece bien finalizado.

“Tongtong’s Summer” de Xia Jia
Apelando a los sentimientos familiares y con ideas sobre el tratamiento geriátrico que están cada vez más en boga, este relato llega al corazón. Todo aquel que haya conocido a sus abuelos y haya asistido a su declive se sentirá identificado en la narración.

“Musée de l’Âme Seule” de E. Lily Yu
Un accidente de automóvil puede cambiar tu vida, pero en este relato cambia incluso la concepción de lo que es la «vida». Que tu vida dependa de las máquinas a las que estás conectada, que incluso tenga que vivir en otro lugar para no provocar repulsión a la gente con la que te cruzas… todo esto forma parte de un relato sobre el que hay que reflexionar.

“Wizard, Cabalist, Ascendant” de Seth Dickinson
Complejo relato sobre el mundo tras la singularidad, las posibilidades de la evolución de la especie humana y el libre albedrío. Es necesario leerlo reposadamente porque no resulta fácil de digerir pero creo que el esfuerzo merece la pena.

“Memories and Wire” de Mari Ness
La base de este relato es el sexo como terapia para la generación de hormonas necesarias para el correcto funcionamiento de los cyborgs. Pero cuando se utiliza a parejas humanas para este «trabajo» los sentimientos se interponen en el correcto funcionamiento de los engranajes. No ha sido de mi gusto.

“God Decay” de Rich Larson
Historia sobre los méritos increíbles de un gran atleta que esconde un gran secreto, secreto que acabará siendo descubierto. Entretenido aunque previsible.

“Small Medicine” de Genevieve Valentine
Una aproximación más que curiosa a lo que podría ser la utilización médica de los robots más avanzados, donde se puedan imbuir personalidades de fallecidos para hacer más soportable la pérdida a los seres queridos. El cambio en las estructuras familiares y en la forma de relacionarnos con el mundo sería tan radical que no todos estaríamos preparados.

“Mercury in Retrograde” de Erin Hoffman
Mi interpretación particular de este relato es una crítica, no muy velada, a la sociedad actual donde estamos constantemente online. Este hecho facilita tanto la obtención de nuestro nombre, localización geográfica u otros datos a cualquier interesado que desaparece la intimidad. Me gusta especialmente la idea de la bomba de tiempo diabética. Interesante.

“Coastlines of the Stars” de Alex Dally MacFarlane
Esta historia no me ha dicho nada. Tan solo la imagen del mapa de las costas utilizado por los navegantes para guiarse al tacto me resulta llamativo, el resto es muy plano.

“The Cumulative Effects of Light Over Time” de E. Catherine Tobler
Un relato muy complejo que se pierde en simbiosis entre humanos y quimeras pero que no llega a ningún sitio.

“Synecdoche Oracles” de Benjanun Sriduangkaew
A favor de esta historia juega el hecho de haber leído otras obras de Benjanun con las que se relaciona. El universo de la Hegemonía, la historia del arquero… todo se complementa. También me gusta esa referencia informática al desarrollo de inteligencias artificiales mediante el juego de la vida. Recomendable.

“Collateral” de Peter Watts
Interesantísima historia sobre el libre albedrío toda vez que las respuestas de las personas con implantes y aumentos son anteriores a sus propios pensamientos. ¿Qué pasaría si nuestro cuerpo actuara automáticamente ante una amenza antes de que fuéramos conscientes de ella?

“Seventh Sight” de Greg Egan
Buen final para esta irregular recopilación. Egan explora las posibilidades de aumento de la vista, donde las personas condenadas genéticamente a quedar ciegas tiene una segunda oportunidad con el software adecuado. Pero todo software se puede cambiar, y si cambia la percepción del mundo, ¿cambia la persona? ¿Cómo se relacionará con los demás?

Me ha costado trabajo terminar esta antología, pues aunque tenía historias que me han gustado mucho, como la de Ken Liu, tambien me parece que tenía mucho relleno. Recomendaría leer historias sueltas, no toda la recopilación.

Relatos de Upgraded

upgraded-mockup5-600Ya conocemos los relatos que se incluirán en la antología Upgraded de Neil Clarke cuya temática serán los cyborgs. Son los siguientes:

“Come From Away” de Madeline Ashby
“No Place to Dream, but a Place to Die” de Elizabeth Bear
“Married” de Helena Bell
“A Cold Heart” de Tobias S. Buckell
“Honeycomb Girls” de Erin Cashier
“What I’ve Seen With Your Eyes” de Jason K. Chapman
“Wizard, Cabalist, Ascendant” de Seth Dickinson
“Seventh Sight” de Greg Egan
“Negative Space” de Amanda Forrest
“Mercury in Retrograde” de Erin Hoffman
“Tongtong’s Summer” de Xia Jia
“God Decay” de Rich Larson
“Always the Harvest” de Yoon Ha Lee
“The Regular” de Ken Liu
“Coastlines of the Stars” de Alex Dally MacFarlane
“Fusion” de Greg Mellor
“Memories and Wire” de Mari Ness
“Oil of Angles” de Chen Qiufan
“The Sarcophagus” de Robert Reed
“Synecdoche Oracles” de Benjanun Sriduangkaew
“Tender” de Rachel Swirsky
“The Cumulative Effects of Light Over Time” de E. Catherine Tobler
“Small Medicine” de Genevieve Valentine
“Collateral” de Peter Watts
“Taking the Ghost” de A.C. Wise
“Musée de l’Âme Seule” de E. Lily Yu

Con autores tan interesantes, esta es una antología que habrá que tener en cuenta.

iD

idDentro de mi a todas luces insuficiente planificación de lecturas para los premios Hugo, había decidido leer “iD”, de Madeline Ashby. Para ello, se antojaba imprescindible terminar primero “vN”, algo que hice con sumo agrado.

A pesar de que el final de los acontecimientos de la primera entrega dejaban la trama en un tenso status quo que podía dar finalizada la historia, la autora decide desde el primer momento romper la baraja de esta situación, provocando un cambio de protagonista que quizá no le siente bien al libro.

Si en “vN” el carisma de Amy (y por tanto de Portia) era el motor que hacía avanzar la historia, en “iD” esta responsabilidad recae sobre los hombros de Javier, y a veces se torna en una carga demasiado pesada para él. La trama me ha parecido una precipitada huida hacia delante, ayudada por casualidades rocambolescas que dicen poco a favor de la planificación sin duda realizada por la autora. Continuar leyendo «iD»

iD

portada iDDentro de mi a todas luces insuficiente planificación de lecturas para los premios Hugo, había decidido leer “iD”, de Madeline Ashby. Para ello, se antojaba imprescindible terminar primero “vN”, algo que hice con sumo agrado.

A pesar de que el final de los acontecimientos de la primera entrega dejaban la trama en un tenso status quo que podía dar finalizada la historia, la autora decide desde el primer momento romper la baraja de esta situación, provocando un cambio de protagonista que quizá no le siente bien al libro.

Si en “vN” el carisma de Amy (y por tanto de Portia) era el motor que hacía avanzar la historia, en “iD” esta responsabilidad recae sobre los hombros de Javier, y a veces se torna en una carga demasiado pesada para él. La trama me ha parecido una precipitada huida hacia delante, ayudada por casualidades rocambolescas que dicen poco a favor de la planificación sin duda realizada por la autora.

En su tónica habitual, el prólogo de Ashby es rompedor, prácticamente una historia corta en sí mismo. Ojalá hubiera seguido por ese camino en el resto del libro, explorando el mundo que dio lugar a los vN, pero esta parte perteneciente al pasado no se visita mucho.

La obsesión de todos los personajes por el sexo también me parece desproporcionada. Es la fuerza motriz que genera todos los actos de los personajes “humanos” y es la única arma con la que cuentan los vN para “controlar” a las personas. Pero que todos los planes de Javier para seguir adelante con su búsqueda pivoten alrededor de su indudable atractivo sexual raya lo absurdo.

No todo son puntos negativos. Las distintas ciudades que visita Javier nos permiten vislumbrar diversas soluciones para la coexistencia de humanos y máquinas, desde el modelo Stepford al paraíso de los vN, la mítica Mecha. Me gustan también las menciones al Uncanny Valley y ciertas referencias al problema medioambiental que supone el abandono de metales pesados en el ambiente.

Un grave problema es que en la resolución final del conflicto de Javier con otro personaje la autora hace trampa, saltándose las normas sobre la failsafe en la que ha sustentado la estructura de sus libros.

Mención especial merece el epílogo donde Ashby vuelve a dejarnos claro quién lleva las riendas en este mundo y donde deja preparado un interesantísimo escenario para su siguiente libro.

En definitiva, el ser un libro intermedio en una trilogía no favorece nada a este “iD” que se queda a medio camino de lo que pretendía ofrecer. La pérdida de frescura de las ideas presentadas en “vN” y la preparación de la que se supone será última entrega lastran demasiado al libro. Es una lectura entretenida, pero como novela falla en distintos niveles.

vN

vN-144dpiAunque no ha recibido las mejores críticas, me apetecía leer «iD» de Madeline Ashby para tenerla presente en las nominaciones a los Hugo, pero para eso era necesario leerme antes «vN», algo que me alegro de haber hecho.

vN es la forma de nombrar a las máquinas de von Neuman que protagonizan el libro. El leitmotiv de las máquinas de von Neuman, ya explotada en otras novelas como las de Alastair Reynolds, es utilizar todos los recursos disponibles para iterarse. Asistimos a la acción en un futuro no muy lejano, donde una secta religiosa crea estos seres autoreplicantes, que ayudarán a los humanos que queden atrás tras alcanzar la Singularidad.

Sin embargo, el ansiado Rapto no se produce y la humanidad ha de aprender a convivir con estas máquinas, que tienen una condición de seguridad añadida a su programación que hace que se cortocircuiten cuando ven sufrir a un ser humano (ni siquiera pueden imaginar dañarlo). Este failsafe hace que los vN se encuentren a total disposición de los humanos que pueden hacer de ellos lo que deseen. Si este failsafe os recuerda a algo, por ejemplo, las leyes de la robótica de Isaac Asimov, no iréis muy desencaminados, aunque no es exactamente lo mismo Madeline Ashby lo utiliza como punto de apoyo sobre el que articula el desarrollo de la historia.

Todo este trasfondo sirve a la autora para indagar sobre qué nos hace ser humanos en realidad, desarrollando la historia de Amy, una «hija» de una vN y un humano que sigue una estricta dieta para no crecer y no iterar, de forma que su vida se pueda asemejar a la de una niña humana.

La novela se basa principalmente en los personajes, y éste es su punto fuerte, porque asistimos a las decisiones, las dicotomías morales y los sacrificios a los que se tienen que someter Amy y las personas de su entorno para seguir adelante. En este sentido la autora se mueve como pez en el agua dando voz a los distintos vN y humanos con los que Amy se encuentra en su camino.

«vN», sin embargo, no está exenta de fallos. La importancia de los protagonistas hace que el escenario en el que se encuentran quede muy desdibujado, de forma que no queda claro cómo es el mundo donde habitan estos vN. Por lógica, si varios vN hubieran seguido iterando hasta acabar con todos los recursos no quedaría más que un erial, pero no se nos dice nada sobre esto, ni sobre otros temas que se sobreentienden en el texto (la mítica ciudad de Mecha, Rory…)

Esto no impide que el libro se pueda disfrutar de principio a fin, pero hace que pierda algunos puntos en mi valoración final. No tardaré mucho en leer «iD», y así podremos ver si Ashby ha pulido esos defectos.