Once was Willem

He disfrutado mucho de la lectura de Once was Willem, ya que aunque viene publicitada como una novela de terror medieval, es más bien una fantasía oscura sobre quiénes son los verdaderos monstruos, narrada desde el punto de vista de uno de ellos.

Y es que aunque actos monstruosos a lo largo de la lectura, lo cierto es que los peores con diferencia no los cometen para nada los seres que ya no son humanos o nunca lo fueron. Esta es la lección que Carey, de forma sutil y personal, nos hace llegar.

El título no está escogido al azar, aunque puede causar extrañeza al lector hasta que se adentra en las páginas del libro. Willem era un habitante de la actual Inglaterra en el siglo XII, un niño que habitaba en el pueblo de Cosham hasta que una enfermedad se lo llevó y un hechicero lo trajo de vuelta convertido en algo que dejó de ser Willem aunque conserve algo de su naturaleza. Un revenant repudiado por todos, pero que nos narrará la historia desde un punto de vista muy acertado y que, a pesar de la distancia tanto temporal como física, despertará nuestra empatía.

Quizá la fuerza principal de la obra sea el conjunto de personajes que el autor ha creado, todo un elenco perfectamente coordinado, en el que destacan los seres sobrenaturales, como el propio Once was Willem o los hermanos cambiaformas, pero que no se queda ahí. Los habitantes de Cosham también representan un papel fundamental en el desarrollo de la historia y como tales reciben atención por parte del autor, que los dota de una personalidad definida y un rol que desempeñar, creando unos relatos verosímiles de cada uno de ellos. Aunque repita los patrones de las historias de “familia escogida” frente a la “familia natural” lo hace de una forma muy correcta y acabas cogiéndole cariño a los miembros de los “siete”.

También me gusta la representación de la mitología “medieval” aún a sabiendas de que es una simplificación bastante extrema del mundo. Si lo comparamos por ejemplo con Entre dos Fuegos, un referente cercano, le falta profundidad, pero creo que es un escenario adecuado para lo que el autor quería narrar.

Una lectura más que recomendable. Todo lo que voy leyendo de M.R. Carey me va convenciendo más.

The Universe Box

Como más de una vez me han indicado, una de las lagunas de mis lecturas son los relatos cortos. Así que, ni corta ni perezosa, me puse a leer The Universe Box, el último recopilatorio de los cuentos de toda una leyenda del género como es Michael Swanwick. Lo cierto es que quizá no fue la mejor elección, porque tengo la impresión de haber leído unos relatos desplazados en el tiempo, publicados en el presente pero escritos en el pasado o al menos con un sabor demasiado clásico para la década en la que estamos, salvo alguna excepción.

“Starlight Express”

Una viajera en el tiempo y el espacio que provoca extrañeza en quien recibe su visita.


“The Last Days of Old Night”

Un cuento de fantasía sobre dioses todopoderosos que sin embargo no son capaces de conseguir todo lo que desean, con su giro temporal incorporado, junto con un animal transformado en humano que sigue conservando sus instintos.


“The Year of the Three Monarchs”

Historia bastante arquetípica sobre cómo acceder al poder en un mundo fantástico y sus consecuencias.


“Ghost Ships”

Viaje lisérgico sobre lo que recordamos del pasado y cómo nuestras acciones provocan cambios en la vida de los demás.


“The White Leopard”

El rencor por un matrimonio sin salida y el arrepentimiento por una vida desperdiciada unida a la tecnología moderna de los drones da como resultado un cuento bastante previsible.


“Dragon Slayer”

Un relato fantástico más redondo que los demás que aparecen en la recopilación, con un héroe que no lo es tanto, su protegido y un dragón al que exterminar.


“The Warm Equations”

Un aterrizaje planetario que no sale tan bien como se esperaba y un protagonista un tanto cargante que descubre que, por muy inteligente que uno sea, siempre se necesita la colaboración de los demás para avanzar.


“Requiem for a White Rabbit”

Este relato me ha hecho preocuparme por la salud del proveedor de drogas de Swanwick y sobre todo por la calidad de su mercancía.


“Dreadnaught”

Mezcla un tanto inconexa de mitologías sobre el fin del mundo que me ha dejado bastante indiferente.


“Grandmother Dimetrodon”

Viajar en el tiempo hacia el pasado más remoto para tener una granja de cría de dinosaurios debe ser la idea de diversión de alguna persona, pero no la mía.


“The Star-Bear”

Este relato me ha resultado más atractivo que los demás, por su forma de narrar el impulso creativo, el amor a la patria y la relación entre ambas.


“Nirvana or Bust”

Pura ciencia ficción, con especulación sobre la hibridación humana que llevaría a la simbiosis a su más alto nivel. Quizá el que más me ha gustado de toda la recopilación.


“Reservoir Ice”

Divertido y tremendamente moderno, el resultado de juntar la explosión de las apps de búsqueda de compañía con los viajes en el tiempo.


“Artificial People”

Un prototipo de persona artificial que nunca acaba de lanzarse al mercado pues siempre va por detrás de las tendencias del mundo, reflexionando sobre lo que conlleva ser humano.


“Huginn and Muninn—and What Came After”

Una idea de base muy interesante, con mundos paralelos pero invertidos en el tiempo, pero que creo que se desperdicia en su desarrollo.


“Cloud”

Otro relato que resulta divertido dentro de lo absurdo que es, con familias que se tiran los tejos los unos a los otros y fiestas sin fin.


“Timothy: An Oral History”

Esta historia oral está narrada en un mundo que podría ser el resultado final de Bridge de Lauren Beukes, pero volviendo a introducir el cromosoma Y en el pool genético.


“Annie Without Crow”

Folklore y sexualidad en un curioso relato que no se sabe muy bien si es sobre venganza, autoexploración o simplemente imaginación desbordada.


“Universe Box”

El que da nombre a la colección y un tanto desigual en su desarrollo, como la propia recopilación.

La verdad es que The Universe Box me ha dejado un tanto fría, así que seguiré buscando alguna recopilación de relatos que me llene algo más.

The Enduring Universe

The Enduring Universe es la entrega final de la saga Rages de Kritika H. Rao, que aunque empezó de manera tambaleante consiguió enderezar el rumbo en su segunda entrega, ha acabado a mi entender sin pena ni gloria.

Las apuestas estaban altas, la historia de Ahilya e Iravan casi había acabado con la humanidad y los supervivientes deberán encontrar una nueva forma de sobrevivir, tras haber perdido las capacidades especiales que hasta ahora les habían permitido sobrevivir a los constantes terremotos de un planeta que se presupone moribundo. Sin embargo, Rao toma un camino místico e innecesariamente complicado para terminar su relato con una solución traída de la nada.

Entiendo que revisitar vidas anteriores puede dar mucho juego en un plano espiritual, así como una forma distinta de enfocar la búsqueda del Nirvana, pero la autora lo acaba narrando de forma confusa y deshilachada. El desarrollo de los personajes, que debería ser el punto fuerte de la historia, también deja que desear, con todos deambulando como pollos sin cabeza en busca de una solución al problema de la sobreescritura de sus mentes que ellos mismos han provocado con sus acciones.

También jugar a dos bandas, pretendiendo ser una historia de ciencia ficción cuando es claramente fantástica no ha favorecido en nada a mi valoración. Es posible que la influencia de la filosofía hindú en la novela haya sido demasiado debido sobre todo a mi desconocimiento, no tengo conocimiento suficiente como para juzgar estas influencias.

Me hubiera gustado que se hubiera explorado más el componente ecológico de la trilogía, con esa supervivencia que ha de adaptarse a las posibilidades constreñidas del mundo, pero me temo que la autora no ha querido dirigir sus pasos en esa dirección, decantándose descaradamente por la vía espiritual. En definitiva, no puedo recomendar la trilogía.

To Ride a Rising Storm

To Shape a Dragon’s Breath tuvo mucha repercusión en el momento de su publicación así que no es de extrañar que To Ride a Rising Storm haya creado muchas expectativas entre los lectores de fantástico. Moniquill Blackgoose sale del envite bien parada, pero tampoco excesivamente. Os comento mis razones, pero la principal es que se nota muchísimo que estamos ante un libro de transición, excesivamente lento en su desarrollo.

Anequs sigue siendo la protagonista absoluta de la historia y como novela de rito de paso sigue estando muy bien tratada. El choque cultural entre su educación familiar y la educación formal que está recibiendo en la academia de dragones continúa siendo el motor que mueve toda la novela, pero esta conflicto ha perdido algo de fuerza, ya que si bien Anequs se sorprende ante el sistema social de los Anglish, poco a poco empieza a tener más conocimiento sobre él. Los nuevos personajes que aparecen este año en la academia sin duda están destinados a jugar un papel relevante en la obra, pero el núcleo duro de las conversaciones sigue siendo el mismo. Y se nota que el tiempo va pasando, no solo en la madurez física de Kasaqua, aunque quizá está sea la diferencia más obvia, si no en las incómodas conversaciones que tienen lugar entre los personajes, que van dejando atrás su infancia y adolescencia para adentrarse en la vida adulta.

Blackgoose ha decidido volcar toda la tinta en los conflictos políticos subyacentes en el mundo Anglish, con facciones políticas que maniobran para seguir amasando poder. Aunque el sistema político se explica de forma más o menos convincente, no es menos cierto que los enfrentamientos y maniobras son un poco demasiado obvios, como queriendo dejar claro al lector hacia dónde se encamina toda la tensión.

El tema romántico no me ha acabado de convencer. Entiendo que el público objetivo de la novela sea el joven adulto, pero es que se tiran capítulos y capítulos a ver si hablan o no hablan sobre su relación, un poquito más de acción directa nos hubiera venido bien a todos y hubiera recortado capítulos algo innecesarios.

Le perdono a la autora el desarrollo parsimonioso de la novela por el final repleto de tensión con el que culmina, con esa sensación inquietante que tenemos los lectores cuando vemos que se acaban las páginas y no da tiempo a que se cierre la historia. Ya imaginaba que lo iba a dejar todo para la siguiente entrega, pero lo hace de tal manera que no sé si felicitarla o ir a buscarla para darle una paliza cariñosa y atarla a la máquina de escribir a lo Misery.

Way of the Walker

The Last Phi Hunter fue una lectura muy entretenida hace dos años, así que cuando Angry Robot anunció la publicación de la continuación, la marqué como futurible. Aunque Ex y Sarinya, los protagonistas de la anterior novela, aparecen como personajes en Way of the Walker, todo el peso de la historia recae en Isaree, la hija de Ex, y en Tan, el Príncipe Tormenta.

Aunque el mundo en el que se desarrolla la historia es el mismo, se nota el desgaste en la presencia de los phi, como queriendo justificar el cierre de la saga. Salinee Goldenberg incide en los temas del colonialismo y la redención, pero lo hace desde una perspectiva más madura y, sinceramente, más pesimista. Esto hace que Way of the Walker sea un libro de lectura lenta, quizá en demasía, al cargar con un mensaje que llega a hacerse cansino no ya por falta de relevancia si no quizá por bisoñez en la ejecución.

Algunos de los puntos más destacados siguen apareciendo, como la mitología tailandesa y la búsqueda de la redención, aunque en esta ocasión el camino a seguir será bastante distinto. El romance me ha parecido un poco impostado, la verdad, aunque parece que el romantasy está destinado a ser la piedra angular del género en los próximos años una se acaba cansando de tanto enemies-to-lovers

Mención especial para un personaje secundario, Agira, que es el detonante del cambio en Ree. Si bien es cierto que la tragedia familiar es la que empuja a la protagonista contra las cuerdas, es la relación con Agira la que realmente le abre los ojos sobre cómo se puede tratar a los phi de una forma diferente y no por ello menos justa, desencadenando todo un arco de liberación, tanto física como mental, del pueblo esclavizado en una cultura claramente influenciada por el colonialismo extractivo.

El final del libro es trágico y tierno a la vez, solventando algunos de los problemas en el desarrollo de la narración en sí, dejándonos un regusto agridulce sobre lo que pudo haber sido y no fue.

How To Lose a Goblin in Ten Days

La fantasía cozy generalmente sigue unos esquemas bastante rígidos y manidos que permiten por un lado que el lector se encuentre en un terreno familiar tranquilo pero que por otra parte constriñen al autor en su creación. Jessie Sylva sigue paso por paso el “Manual de fantasía cozy romántica” y lo hace bien, pero el resultado final se perderá como lágrimas en la lluvia en la memoria de los lectores.

El relato de How To Lose a Goblin in Ten Days es una comedia romántica digna de Sandra Bullock y Ryan Reynolds, si Sandra fuera una halfling (Pansy) y Ryan un goblin (Ren) (cosas más raras se han visto). Los avatares de la vida les llevan a tener que compartir una casita sobre la que ambos creen tener derecho y, aunque en principio no consiguen ponerse de acuerdo en nada, el resultado final no os sorprenderá para nada.

Agradezco la labor de Maggie Bain como lectora del audiolibro, ya que su tono jovial y amigable se adapta como anillo al dedo a un libro optimista por naturaleza, en el que el conflicto brilla por su ausencia y la trama avanza más gracias a los inevitables equívocos de toda comedia romántica que se precie que a las acciones de los protagonistas.

Esta novela es un libro bien ejecutado, pero que camino por senderos tan trillados y conocidos que se puede leer con el piloto automático puesto. Aunque las referencias a las semejanzas de las cultura halfling y goblin añaden algo más de contexto a la obra, tampoco es que la autora se recree en ella. El paso del tiempo tampoco está bien definido, ya que a veces pasan semanas sin que ocurra nada y sin que se llegue a notar este paso del tiempo.

En el fondo nos encontramos ante una historia muy simple y directa, que si bien es agradable de leer, no tiene nada que la haga destacar entre cientos de otras historias similares.

The Sun and the Void

No sé si os pasará a vosotros, pero leer fantasía de inspiración sudamericana o española en inglés me hace gracia, por los muchos de los detalles que le dan “sabor” al libro, como palabras en el idioma propio del lugar o leyendas que te suenan y que a mí me parecen “normales”.

Gabriela Romero Lacruz es venezolana y esto se nota en The Sun and the Void, en esos detalles que he mencionado antes y en la ambientación de toda la novela, aunque según he leído está más inspirada en la Colombia de principios del siglo XIX. Lo que quizá no es tan obvio hasta que vamos leyendo algo más es el uso de elementos químicos para su sistema mágico, como galio, iridio… o la creación de otras razas alternativas como los valkos y los nozariels. La impresión general que me llevo de la novela es que tenía buenas ideas, pero la ejecución no las ha cuajado bien.

Me gustaría también hacer hincapié en los personajes femeninos, destinados a ser el grueso de la novela, pero que por desgracia se quedan un poquito a medio camino. Y es que la definición de todas ellas, es bastante vacía y dan la apariencia de ser meras observadoras de lo que va pasando en la obra. Me gustaría que en este sentido la autora hubiera insuflado más vida a todas, pero he de reconocer que las “malas” son unos personajes bastante más atractivos que las “buenas” aún sin tener voz propia en casi todo el libro.

El sistema mágico es bastante ad hoc, se adapta a lo que necesita la autora en cada momento. No es que me encante que todos los sistema se basen en rígidas normativas, pero sí que agradezco algo más de claridad en la exposición o en el uso, ya que se corre el riesgo de caer en un deus ex machina constante.

El mensaje anticolonialista es bastante claro, con la cultura ancestral siendo destruida por el invasor e incluso provocando la desaparición de las líneas sanguíneas de las distintas razas nativas de la tierra colonizada. He leído comentarios que indican que el principal problema del libro es tratar a los nativos como monstruos por sus cuernos y colas, y entiendo el malestar, aunque no lo comparto necesariamente. Creo más bien que la autora ha intentado remarcar las distancias entre colonizados y colonizadores de una forma muy física y quizá no ha salido bien parada en la ejecución. Pero es solo otro problema más que añadir al montón que se va a acumulando, junto a un ritmo cachazudo que tampoco favorece para nada a la historia.

Es un libro que no puedo recomendar, no he llegado a conectar en ningún momento.

This Brutal Moon

This Brutal Moon es el esperado final de la trilogía The Kindom de Bethany Jacobs, que comenzó con fuerza con These Burning Stars y continuó con algo menos de potencia en On Vicious Worlds. This Brutal Moon cierra la trilogía con oficio y saber hacer, lo que coloca a Jacobs como una autora muy interesante a la que seguir en sus próximas publicaciones.

This Brutal Moon se entrega directamente a las conspiraciones políticas y a las negociaciones al filo de la navaja, tratando temas de actualidad pero con un barniz de ciencia ficción y alta tecnología. En un movimiento totalmente contrario al maniqueísmo que puebla algunas novelas en la actualidad, aquí cada facción tiene sus pros y sus contras, en un contraste de grises que complica que sintamos empatía total hacia alguno de los bandos, aunque sí preferencias. ¿Cambiar el régimen político puede arreglar lo que está mal en el universo o solo hundir más en el caos a la humanidad? Esta es una de las preguntas que sobrevuela el libro durante toda su duración, sin llegar a una conclusión clara porque al final alcanzar el equilibro siempre requiere sacrificios por uno u otro lado. Este desenlace hace más creíble la trilogía.

Como los personajes son lo que dota a la novela de la solidez que la caracteriza, Jacobs es exquisita en su tratamiento de las relaciones y dedica varios capítulos finales, cuando creemos que ya está todo decidido, a explicar qué sucede con cada uno en el futuro que han alcanzado gracias a su lucha sin par. Muy buena elección por parte de la autora, a la que felicito por no optar por la solución fácil y simple.

No es menos cierto que quizá la primera parte de la novela se haga algo árida, pero en la segunda mitad Jacobs pone toda la carne en el asador y nos ofrece el enfrentamiento galáctico que ha ido cocinando a fuego lento durante tres entregas. Toda la trilogía tiene cierto sabor a space opera clásica, pero remasterizada para los gustos actuales con algo de teoría de género y crítica social acerada, así que no puedo dejar de recomendarla.

Graceless Heart

La época del Renacimiento en Italia podría parecer el escenario perfecto para una fantasía histórica, pero no acabo de encontrar ningún libro con estas características que me convenza, y, por desgracia, Graceless Heart tampoco lo ha conseguido. Si bien es cierto que el romantasy no es mi subgénero favorito, estoy dispuesta a seguir dándole oportunidades porque es lo que más se publica en la actualidad, pero cuando tiene mucho de roman y poco de tasy ya me se hace demasiado cuesta arriba.

La obra de Isabel Ibáñez tiene problemas graves, comenzando por una construcción de mundo que no se sostiene por sí misma. Se supone que hay magia, con sus hadas, hombres lobos y vampiros, y nos los mencionan mucho, aunque solo sea para que cuando se los saque de la manga no podamos decir que no estamos avisados. Además, la extrema longevidad de muchos de los personajes de la novela se asocia a la “bendición de Dios” en vez de a la sangre feérica, la magia o vaya usted a saber. Que el Papa lleve más de 100 años en el cargo no hace sospechar PARA NADA que tenga tratos con otros poderes, debe ser una dieta muy equilibrada la suya, me pregunto qué complementos tomará.

En cuanto al sistema mágico, pues tres cuartos de lo mismo, hay unas piedras de las que se puede extraer poder según cómo se esculpan, pero es un poco al gusto del consumidor cuando le apetezca a la autora que funcione. Al principio de la novela la protagonista entra en una competición de esculturas para salvar a su hermano prisionero en las garras de los Medici, crea una escultura la noche de antes y va y gana, por que ella lo vale. ¿Bramante, qué Bramante?, ¿pero usted tiene estudios acaso?

Y la parte de romance, pues tampoco me ha convencido, es que estoy ya muy cansada del enemies-to-lovers por que sí. Me has secuestrado y aislado de mi vida anterior, pero hay que ver lo bueno que estás. ¿Es que en el mundo de la fantasía no hay nadie feo? En este caso, cuando mencionan lo del físico escultural, es bastante literal, guiño guiño codazo codazo.

Aunque Beatrice Grannò, la narradora del audiolibro, lo intenta hacer lo mejor posible, se enfrentaba a una ardua labor con el texto de partida y no ha conseguido insuflarlo de vida como para que despertara mi interés. Recomiendo no acercarse mucho a este libro.

Halcyon Years

En este blog se hace fiesta con cada nueva publicación de Alastair Reynolds, así que no es de extrañar que Halcyon Years cayera en mi garr… manos, manos, conforme se publicó. Una novela noir en una nave generacional con protagonizada por Yuri Gagarin, es que no podía ser más de mi interés.

La acción se desarrolla en Halcyon, una nave generacional rumbo a un nuevo mundo que tiene cientos de humanos viviendo su vida con normalidad y miles en criogenización esperando la llegada al destino. El comienzo ya nos da una idea de cómo será el tono general de la novela, con el típico primer encuentro entre el detective privado desencantado de la vida y la explosiva cliente con un tema peliagudo entre manos. Sin embargo, poco a poco vamos a viendo peculiaridades que nos llaman la atención. ¿Podemos viajar por el espacio y sin embargo las cámaras de fotos son de carrete y hay que revelar las imágenes? ¿Estamos en un futuro muy avanzado y los robots son casi de juguete? Algo falla aquí.

Halcyon Years es un libro de despertar lento, por decirlo de alguna manera, y ciertamente puso a prueba mis expectativas sobre todo con los diálogos, ya que Gagarin no habla un inglés muy fluido y las conversaciones son un poco cargantes por ello. La tensión va en aumento, pero como digo hay que pasar este primer bache para disfrutar del libro plenamente. La crítica a la sociedad que se ha establecido en la nave ayuda a ir digiriendo esta primera parte tan pesada, con algunos momentos incluso de humor.

No es menos cierto que algunas de las ideas, por no decir bastantes de las presentes en el libro, ya las hemos visto no hace tanto. Por ejemplo, me viene a la memoria la trilogía Lightspeed de Ken McLeod respecto a los medios de transporte o Braking Day sobre la conspiración en el viaje galáctico, sin tener que escarbar mucho.

El sentimiento general con el libro es que las grandes revelaciones del final del libro quizá no compensen el inicio algo titubeante, pero siendo de Reynolds, merece la pena leerlo.