Snakewood

snakewoodAfronto esta reseña con sentimientos encontrados, ya que la lectura de Snakewood ha pasado por varias fases. Lo más importante es lo que he disfrutado compartiendo opiniones y comentarios sobre este libro con @mertonio, una de esas personas cuya opinión tengo en cuenta a la hora de escoger la siguiente lectura. Aquí podéis leer su reseña (también en inglés. por que él lo vale).

Snakewood no es fácil. Adrian Selby decide lanzarnos directamente en el meollo del asunto sin explicación alguna, de una forma muy exigente para el lector. Además, el lenguaje empleado no es ni mucho menos accesible. Los diálogos están escritos de una forma muy coloquial, quizá queriendo representar el habla llana de los soldados pero dejándonos totalmente descolocados. Por si fuera poco, también abundan los terminos inventados. No es de extrañar que con esta alta cuota de admisión muchos hayan abandonado la lectura.

Si somos capaces de llegar a un tercio de la historia iremos cogiéndole el tranquillo y se desplegará ante nosotros un interesantísimo worldbuilding, que se podría definir como una venganza mediante guerra química en un entorno medieval.

Es sorprendente la cantidad de puntos de vista y líneas temporales que maneja el autor. De hecho, me parece que el principal problema de Selby es su exceso de ambición, queriendo llevar adelante una trama compleja con una estructura también compleja. A veces el castillo de naipes parece que se va a derrumbar. Pero prefiero a un autor que se arriegue para llevar a cabo su visión que otro que se acomode en los caminos ya transitados.

Aunque parece que solo estoy destacando los puntos negativos de la obra, no hay que negar los pros de Snakewood. Al ya mencionado worldbuilding me gustaría añadir la idea de las pociones y sus efectos. Me encanta como habla de las distintas formas de mejorar las capacidades atléticas y guerreras de los soldados, pero me gusta más todavía como se refiere a la contrapartida del uso de estas sustancias. Los personajes son yonkis que necesitan su chute de energía para continuar (algunos más que otros). Y al final, todo se reduce a química.

Es difícil recomendar este libro cuando tiene  tantos puntos en contra, pero aún así personalmente lo he disfrutado. Y ahora disculpadme que me voy a tomar un poco de betony aliñado con kannab.

Dreams of the space age

dreamspaceageDreams of the space age no es una antología al uso, su contenido no son solo historias cortas. En realidad es una carta de amor a una época pasada, la de la carrera espacial y a las esperanzas que teníamos depositadas en las estrellas.

Cada uno de los relatos, impecablemente documentados como es costumbre de Sales, nos muestra una faceta de esta pequeña joya, de este regalo para el lector.

Algunos de los relatos se asemejan al Apollo Quartet, pero de una forma mucho más contenido y me atrevería a decir que impactante. Es imposible leer “The spaceman and the moon girl” y no acordarse de All That Outer Space Allows, por ejemplo. Pero es que la variedad temática de los relatos contenidos, siempre girando alrededor del mismo centro pero con órbitas siempre diferentes es apabullante.

En estas páginas podemos leer un precioso homenaje a Alan Shepard en “Far voyager” (quizá mi favorito) o una historia marciana muy recomendable como “Red desert” mucho mejor que otras más famosas.

La forma de escribir del autor es precisa y fundamentada en datos, pero no por ello es fría. En el relato “Faith” por ejemplo, consigue ponernos en la piel de los astronautas que arriesgaron su vida para el avance de la ciencia, personas que enfundados en trajes se disponían a lanzarse al espacio en unas cápsulas que les ofrecían escasa protección. Entre su vida y el frío espacio exterior sola había centímetros de metal. Y sin embargo, se enfrentaban a la muerte con el orgullo del deber cumplido y con fe ciega en la humanidad.

Supongo que las personas a las que no interesen el espacio o nuestro futuro en el encontrarán Dreams of the space age aburrido o banal, pero os aseguro que si alguna vez habéis alzado vuestra vista a las estrellas y os habéis preguntado que habrá allí este libro no os dejará indiferentes.

Insistence of vision

insistenceLo cierto es que no he leído nada de Brin con anterioridad, así que cuando tuve la oportunidad de conseguir este conjunto de relatos, pensé que sería una buena introducción para este famoso autor.

The Heresy of Science Fiction

Interesantísimo ensayo sobre la ciencia ficción, de lectura más que recomendable.

Insistence of Vision

Da nombre a la antología, así que debe ser bastante importante, fue lo primero que pensé al empezar con “Insistence of vision”. Y lo es, tratando dos problemas en la sociedad actual, el tratamiento de la población reclusa (con una solución mucho más razonable que la de Margaret Atwood en The heart goes last) y la percepción de la realidad en un mundo donde se haya desarrollado la realidad virtual. Sin embargo, este tema empieza a hacerse repetitivo en mis lecturas, con la obra de García Albás o Al Robertson.

Transition Generation

Curiosa historia algo tonta sobre la evolución generacional. Entiendo el mensaje que el autor quiere transmitir, pero no me acaba de convencer la forma.

Chrysalis

Tomando la biología como base, Brin nos trae una muy buena historia sobre los peligros y bondades de la investigación genética.

Stones of Significance

Complejo relato, sobre el desarrollo de la psique humana dividida según las necesidades. No estoy segura de haberlo comprendido en su totalidad.

News from 2035: A Glitch in Medicine Cabinet 3.5

Otro relato corto en el que el autor se ríe de sí mismo y sus compañeros escritores.

The Logs

Profundo relato sobre la capacidad de la resistencia de la humanidad frente a los inconvenientes. Con mención especial para los hermanos Strugalaski.

The Tumbledowns of Cleopatra Abyss

Supongo que este relato encajaría perfectamente en Old Venus donde fue publicado originalmente. Aunque a mí me ha parecido algo aburrido.

Eloquent Elepents Pine Away for the Moon’s Crystal Forests

Situado en el mismo universo que “The logs” y con la misma idea en mente, la resistencia al invasor.

Mars Opposition

Divertido aunque algo macabro, en este relato los marcianos nos visitan solicitando direcciones para localizar a una serie de humanos. Lo que harán con ellos a continuación y de dónde han obtenido esa lista será el quid de la cuestión.

A Professor at Harvard

La historia alternativa es quizá uno de mis subgéneros favoritos, así que he disfrutado mucho de este pequeña historia.

I Could’ve Done Better, escrito con Gregory Benford

Una nueva muestra del humor con el que Brin a veces afronta sus escritos. A Benford ya lo vi en acción en la Loncon3 así que imaginos lo bien que se lo tuvieron que pasar escribiendo este viaje hacia atrás en el tiempo.

Paris Conquers All, escrito con Gregory Benford

Menos interesante que el anterior, esta colaboración da lugar a una historia bastante previsible.

Fortitude

Algunas veces, nuestra posición depende de nuestras conexiones familiares. En este relato, se toma como base este concepto corregido y aumentado, para llevarlo a extremos insospechados.

An Ever Reddening Glow

Relato ecologista, que pretende ser una advertencia sobre nuestro futuro.

The Diplomacy Guild

Esta narración, situada en un universo compartido por varios autores creado basándose en las pautas de Isaac Asimov, no deja de ser un entretenimiento banal.

The Other Side of the Hill

Esta fue una de las primeras publicaciones de David Brin, pero ya dejaba entrever las buenas ideas que iba a tener como escritor. El inevitable toque ecologista le viene muy bien a una historia bien construida.

Temptation: A Novella from the Uplift Universe

No conozco el universo Uplift y tampoco me he sentido especialmente atraida para leerlo por esta novella. La idea de varias especias alienígenas compartiendo universo no es excesivamente original, ni tampoco los delfines inteligentes.

The Avalon Probes

Otro relato en clave de humor, con una alocada carrera espacial en busca de un mundo que puedan habitar los humanos. Muy gracioso.

Six Word Tales

Curioso como ejercicio estilístico pero estas historias formadas por seis palabras no pasan de ser eso, una mera curiosidad.

Reality Check

Jugar con la realidad y la percepción que tenemos de ella parece uno de los fetiches de Brin.

Waging War with Reality

Otro ensayo para finalizar el libro, en el que debemos buscar el equilibrio entre la imaginación y el rigor científico.

Con esta recopilación he descubierto un autor con una gran vis cómica, algo que realmente no me esperaba. Tras leer todos los relatos, he descubierto una vena humorística más que notable en David Brin y algunas historias bastante recomendables. No sé si tanto como para empezar a ponerme al día con el autor, pero ¿cuál de sus libros me recomendaríais para empezar?

Crashing heaven

crashingHabía oido cosas buenas sobre Crashing heaven, así que aproveché la oferta de Gollancz para hacerme con él. Hasta ahora no había encontrado el momento de leerlo, pero una que vez que lo empecé ha sido imposible dejarlo a un lado.

Imaginaos una novela capaz de revitalizar por sí sola un género que está algo de capa caída como es el cyberpunk y estaréis pensando en Crashing Heaven.

Si sois seguidores habituales del blog, recordaréis la muy grata impresión que me llevé con Cybersiones, con el juego que Santiago García Albas hacía entre realidad y virtualidad. Pues Al Robertson dedica la primera parte de la novela a hacer una cosa muy parecida y también muy acertada. Todos los seres están conectados y ven el mundo a través de los numerosos filtros que tiene implementados. Sin embargo, el protagonista está fuera de esta realidad virtual y solo puede ver lo que existe realmente. El contraste es abrumador y aunque Robertson no se dedica solo a describir este entorno, nos queda una idea muy clara del sistema solar en el que se desarrollará la historia.

Aunque este contraste es un acierto en el libro, para mí el mayor éxito del autor son los protagonistas. En una relación simbiótica/parasitaria, un humano, Jack, y una inteligencia artificial llamada Hugo en forma de títere (sí, sí, de títere) vuelven de la guerra para poder cumplir sus últimas voluntades antes de que Hugo tome posesión del cuerpo de Jack definitivamente.

Hugo es un personaje fascinante, con diferencia el mejor caracterizado del libro. Su sinceridad, su egoísmo casi infantil, su relación amor/odio con Jack… Además, destaca por la evolución que sufre a lo largo de la trama, ya que tras encontrarse con todas las vicisitudes posibles su personalidad cambia, madura. Es una progresión lógica, verosímil, que sirve como hilo conductor de la narración.

También es cierto que hay algunos problemas con esta primera novela. En más de una ocasión la forma de salir del atolladero en las situaciones más complicadas es un deux ex machina en toda regla, ya que al fin y al cabo estamos tratando con corporaciones superpoderosas convertidas en avatares “humanos”. No se puede negar que algunas de las escenas son algo previsibles en su desarrollo.

Me quedo sin embargo con lo bueno. Especialmente, con las críticas no demasiado veladas al software propietario y sus licencias. En un pasaje especialmente revelador se nos muestra un patio de colegio en el que los niños juegan con la realidad virtual durante un rato, y luego no pueden seguir jugando de forma legal porque ha caducado el tiempo libre de la licencia (escuelas públicas con poco presupuesto, ¿de qué me sonará esto?). Y no se atreven a imitar las normas por las multas que podría acarrear. Y estamos hablando de juegos infantiles, pero es extrapolable a otros ámbitos.

En definitiva, es una alegría leer una novela que se cierra, que no deja demasiados cabos sueltos para estirar una trama en otra entrega. Os la recomiendo encarecidamente.

Hijos del dios binario

Cubierta-Hijos-del-dios-binarioEste libro acabó en mis manos de una forma un tanto rocambolesca, pero como empecé a oir buenas críticas me decidí a darle una oportunidad.

Hay que reconocerle a David B. Gil que escribe muy bien. Últimamente estoy acostumbrada a leer mayoritariamente en inglés, por eso ha resultado un placer volver a leer en mi lengua con una prosa bella y equilibrada.

La historia de Hijos del dios binario tiene elementos de ciencia ficción, empezando porque está situado en un futuro más o menos cercano y siguiendo por algunos detalles de la trama en los que no voy a entrar para no destripar ninguna sorpresa.

Aunque sorpresas, lo que se dice sorpresas, no nos vamos a encontrar muchas a lo largo de la lectura, porque la narración sigue un camino bastante predecible en su desarrollo. Sin ser una experta en thriller, creo que la senda que se iba siguiendo en el libro no es muy epatante. Pero me da igual, porque el camino es muy entretenido y eso es algo que se agradece mucho al leer.

Los variados protagonistas de Hijos del dios binario tienen personalidades distintas y bien definidas, cada uno habla con su propia voz y actúa de forma más o menos consecuente con lo que conocemos de ellos. No debería ser noticia que los personajes evolucionen de un modo lógico, pero como esto no pasa en todas las novelas, me gustaría hacer hincapié en ello.

El ritmo está muy bien llevado. El autor consigue engancharnos en la lectura con constantes cambios de punto de vista y de escenario, en una acelerada vuelta al mundo que cae en algunos lugares comunes pero que nos dejará sin respiración en más de un momento. Las escenas de acción, también dosificadas con acierto, consiguen acelerar todavia más la pauta que sigue la novela.

¿Lo recomiendo? Pues sí, porque me lo he pasado muy bien leyéndolo. Como lo ha definido alguien a quien aprecio mucho : “Es entretenido aunque previsible”. Espero no equivocarme al afirmar que David B. Gil va a ser un autor con muchas cosas que decir.

The devil you know

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En esta ocasión he podido leer esta obra de forma conjunta con mi buen amigo Elías, de Sense of Wonder. Aquí tenéis su reseña.

Conozco pocos autores capaces de forjar una unión entre humor y fantasía como KJ Parker (respetando siempre al grandísimo Terry Pratchett). Pero es que además, adereza la lectura con discusiones morales y filosóficas que engrandecen aún más la obra.

The devil you know podría considerarse la continuación de Blue and gold, el extraordinario colofón de Academic Exercises. No es necesario haberlo leído para disfrutar de esta novella, pero como es un relato tan espectacular no puedo dejar de recomendar que se lea.

The devil you know parte de una premisa muy conocida, el pacto con el diablo de una persona mayor a cambio de ciertos años de juventud, de una segunda oportunidad. No sé si en el mundo anglosajón hay un equivalente al refrán “Más sabe el diablo por viejo que por diablo” pero sí creo que Parker ha tenido esta idea muy en cuenta para el desarrollo de esta obra.

La principal baza del autor para la narración son unos diálogos que resultan absorbentes. Trampas dentro de trampas, dejando al entender del interlocutor la interpretación real de los actos que se llevan a cabo. Es un juego divertido pero cruel, un duelo dialéctico del más alto nivel.

No dejan de estar presentes algunos de los temas fetiches Parker, como la avaricia desmedida y sus consecuencias, y me parece especialmente destacable la acerada crítica al escalafón, a los jefes que no aportan nada y que dejan que los subordinados carguen con todas las consecuencias de los problemas. Por lo hablar de la burocracia y de los sistemas informáticos llenos de agujeros por los que se escapa la información más indispensable en un momento determinado.

¿Una lectura recomendable? Sí, totalmente. No obstante, a mí particularmente me gusta más Blue and gold, que me parece imprescindible. Incluso me gustó más Downfall of the gods, pero por una cuestión de bagaje lector. Lo único que quiero es seguir pudiendo leer cosas de Parker, porque a buen seguro las disfrutaré.

Touch

touchSigo leyendo fascinada las obras publicadas por Claire North, una escritora que está creándose un buen nombre (o un buen pseudónimo) en la comunidad de la ciencia ficción.

En esta novela, la autora utiliza un recurso no excesivamente original (no hay más que leer la reciente saga de Wes Chu sobre Tao), pero le da un giro hasta cierto punto sentimental que le va muy bien.

El recurso es la posesión de otros cuerpos por “fantasmas”. Dicho así no parece muy atractivo, pero es que esta frase no hace justicia a la complejidad de la historia que la autora nos ofrece. Si un ser es capaz de saltar de cuerpo en cuerpo solo tocándolo, ¿no sería prácticamente inmortal? Mientras el cuerpo receptor esté sano, el fantasma seguirá vivo. Si el cuerpo tiene algún problema, basta con cambiar de “envase”.

Con esta premisa, se podrían contar muchas historias y North lo hace. Se basa en un personaje principal y en su larga vida. Pero alrededor hay muchos, muchos personajes secundarios a cada cual más interesante. También cambia en diversas ocasiones de escenario, mostrándonos diversas ciudades como ya hizo en sus novellas de The gamehouse.

La narración es trepidante, con un ritmo in crescendo sobre el que se dosifican algunos flashbacks para que sirvan como contrapunto y también para dotar de más profundidad las biografías de los protagonistas. Esta cadencia alcanzará su máxima expresión en un final acelerado pero para nada confuso, unas escenas con un gran mérito debido a su complejidad.

Quiero hacer especial hincapié en los recursos estilísticos utilizados por la autora. Ya he mencionado los flashbacks, muy abundantes. Pero también utiliza flashforwards, en una suerte de aceleración del tiempo que le sirve para mostrar las confusiones inherentes al método de salto entre cuerpos. Es asombrosa la capacidad de North para jugar con el tempo de la lectura, dilatándolo o contrayéndolo según sea necesario. Me encantaría que escribiera una novela de viajes en el tiempo para verla jugar de nuevo con la cuarta dimensión.

Aunque Touch es una novela de ciencia ficción, también se podría enmarcar sin problema dentro de otros géneros, como el thriller o el misterio por la acción que se desarrolla en ella. Esta mezcla de géneros creo que le sienta muy bien y abre el mercado para otros lectores que quizá no se acercarían a un libro etiquetado como ciencia ficción y que se estarían perdiendo por ello una lectura muy grata.

Downfall of the gods

Downfall_of_the_Gods_by_K_J_ParkerRecomiendo sinceramente leer esta historia de KJ Parker. Me ha gustado tanto, que no me importaría que dejarais de leer esta entrada de mi blog y os pusierais directamente con Downfall of the gods. Sí, así de buena es. También podéis leer la reseña en el blog Sense of wonder, y esa os la dejo leer antes que el relato, porque también es muy buena.

Si aún seguís por aquí, intentaré comentar un poco por qué me ha gustado tanto. Se trata de un relato mitológico, que bebe de las historias más conocidas, el héroe que se enfrenta a un largo periplo para culminar  una tarea encomendada por los dioses. Sin esforzarnos mucho veremos desfilar ante nosotros a casi todo el panteón heleno, con nombres ligeramente cambiados pero con personalidades perfectamente reconocibles.

El principal ingrediente de la narración es el humor. He llegado a reirme a carcajadas con algunas de las situaciones en las que se encuentra la diosa protagonista y su “protegido”. Se trata de un humor cargado de ironía, en la línea de algunas de las historias de Academic Exercises pero me atrevería a decir que corregido y aumentado, porque no está limitado por el entorno y porque puede jugar con los conocimientos sobre mitología del propio lector. El momento en que la diosa de los muertos les ofrece un pequeño “tentempié” en su reino es un claro ejemplo, pero hay más.

No obstante, Parker no da puntada sin hilo, y aprovecha el relato para hacernos ver una serie de reflexiones propias sobre el libre albedrío, sobre las creencias religiosas y especialmente sobre el verdadero significado del deseo y del poder. Un ser omnipotente, ¿puede ansiar algo? ¿No acabaría sumido en el tedio aquel que es todopoderoso?

Tampoco falta esa pequeña referencia al Invincible Sun, un autohomenaje para sus lectores habituales, con el que consigue burlarse incluso de sí mismo.

Por si fueran pocas ventajas, encima se lee de una sentada, dejándonos con una gran satisfacción y una sonrisa en los labios, además de un pensamiento rondándonos la cabeza.

Definitivamente hay que leerlo.

Dark matter

darkmatterA veces hay que arriesgar para leer algún libro fuera de las obras de los autores más conocidos. Es posible que así nos encontremos con un nuevo filón para añadir a nuestras lecturas. Con esta idea en mente comencé a leer Dark Matter, de Blake Crouch.

La novela es una mezcla entre thriller y ciencia ficción, pero no acaba de funcionar en ninguno de los géneros que pretende aunar. Como thriller el comienzo es demasiado lento, casi parsimonioso, algo que no se puede perdonar en una novela que se presume de acción e intriga.

En el apartado que me interesaba más, el de la ciencia ficción, es innegable el esfuerzo del autor por hacer que la teoría de universos múltiples se sostenga. Se trata del motor que hace funcionar a Dark Matter, que comienza con el secuestro de un humilde profesor de ciencias que acaba en un universo paralelo, donde sus investigaciones científicas consiguieron su fruto.

Parte del juego que nos propone el autor es el típico ¿Y si…? al que nos enfrentamos cada día. ¿Y si en vez de casarme y tener hijos me hubiera dedicado en cuerpo y alma a la investigación científica? ¿Y si aquel día que me caí por las escaleras no hubiera salido ileso? Las ramificaciones de lo que pasa en nuestras vidas son infinitas, como infinitas son las decisiones que tomamos a lo largo de la existencia.

Aunque la explicación de la ciencia que permite visitar universos parelelos suena un poco “magufa”, y la estadística está bastante en contra de lo que acaba sucediendo en la novela, en el tercio final de la lectura sí que se alcanza el ritmo que se esperaría de un libro de este tipo.

A pesar de todos estos escollos y de que no haya funcionado para mí, es innegable que le veo un futuro bastante cinematográfico, así que no descarto alguna adaptación como ya sucedió con una obra anterior del mismo autor.

Las puertas del infinito

Las-puertas-del-infinitoHubo una época en que iba casi a diario a la biblioteca de mi ciudad a buscar libros. Los recuerdo con mucho cariño, aunque es casi seguro que no aguantarían una relectura en la actualidad. Uno de los autores que más me maravilló entonces fue Joan Manuel Gisbert. Os estoy contando todo esto porque leyendo Las puertas del infinito, he vuelto a sentir esa sensación de lectura maravillada, me he sentido transportada a esa pequeña biblioteca donde me forjé como lectora.

La colaboración de Conde y Cotrina ha dado lugar a una novela muy entretenida, que busca la diversión del lector ante todo, un objetivo que creo que consigue sobradamente. El conjunto de ideas que desfila ante nosotros es muy variado y sorprendente, fruto de una imaginación desmedida. Indudablemente el escenario, un multiverso en el que se puede viajar a través de Puertas Mágicas, se presta a ello, pero es la pericia de los autores la que consigue dar forma y cohesión a estas imágenes.

Es cierto que me hubiera gustado ver algo más de desarrollo en los acertijos que parecen conformar la base del principio de la novela, ya que ahí había un terreno perfecto para encaminar la narración. Sin embargo, el cambio que se produce hacia un tono más ágil y basado en la acción tampoco me desagrada.

También me gusta el hecho de que las distintas tramas y personajes que van apareciendo por la novela se vayan cerrando convenientemente al final de la lectura. De este modo, se puede observar que los autores sabían hacia donde encaminaban sus pasos, aunque por el camino se hayan podido desviar por diversos vericuetos (no por ello menos entretenidos).

Aunque creo que el público objetivo de Las puertas del infinito es juvenil, hay ciertos detalles truculentos que me parece que elevan la edad media de los lectores. Afortunadamente para mí no son muchos, porque creo que de haber abundado más me hubieran sacado de la lectura. Esto, obviamente, es algo muy particular mío, que posiblemente otros lectores pasen por alto.

Resumidamente, un libro muy entretenido que merece la pena leer.