Future Science Fiction Digest, Issue 1

Cuando Alex Shvartsman me hizo llegar un ejemplar de esta revista me llamó mucho la atención, sobre todo por la intención de hacer llegar al público angloparlante obras de autores traducidos, algo muy poco habitual. El resultado es sin duda curioso y tengo por seguro que seguiré leyendo las siguientes entregas.

The Rule of Three de Lawrence M. Schoen

El gobierno y las corporaciones chinas están haciendo grandes esfuerzos para acercar la ciencia ficción de su país a occidente y también para el caso contrario. Este relato está inspirado en la estancia del autor en el SF Camp en Danzhai.

Cuando un extraterrestre aterriza en la Tierra no lo hace en ningún lugar conocido, si no en lo más recóndito de China. En este relato veremos una historia de primer contacto pero con un toque especial, ya que solo las cosas muy sencillas están dentro de la Regla de Tres que rige las relaciones de los extraterrestres. El relato, desgraciadamente, pierde interés conforme va avanzando, pero no deja de ser una narración curiosa para el lector.

SisiMumu de Walter Dinjos

Notable relato sobre la desigualdad de las clases y la explotación de unos humanos a manos de otros. En un entorno apocalíptico, con la Tierra carcomida por la radiación, la clase en el poder ejerce su preeminencia mediante la administración de nanomedicinas capaces de combatir las consecuencias de esa exposición nuclear, el único pago que recibe la tribu explotada que continúa viviendo en el planeta. Mezclado a su vez con exploración espacial en búsqueda de una solución para la Tierra, se trata de un cuento muy recomendable de un autor que desgraciadamente nos dejó en 2018.

The Emperor of Death de Marina y Sergey Dyachenko, traducido por Julia Meitov Hersey

Hace bastante tiempo tuve la oportunidad de leer Vita Nostra, una muy buena novela de los autores rusos Marina y Sergey Dyachenko, pero no había leído nada más de ellos. Este relato de nuevo me pone en el buen camino para volver intentar a conocer su ingente producción, ya que está bien medido y tiene la dosis justa de misterio para que quieras seguir leyendo. ¿Qué ocurre con un joven nacido en el espacio que es el único superviviente de su viaje espacial?

Profile: The Dyachenkos de Julia Meitov Hersey

Interesante artículo sobre los autores rusos que no hace si no incrementar mi interés por su obra.

One Bad Unit de Steve Kopka

Entrenida historia sobre un desarrollador de nanobots, protegido quizá en exceso por sus valiosísimos conocimientos que decide un día escapar de la jaula en la que está encerrado, aunque solo sea temporalmente.

A Vaccine for the Virus of Empire? Phoebe Barton

Un ensayo quizá demasiado corto sobre la inherente necesidad de la existencia de un Imperio en la gran mayoría de las obras de ciencia ficción.

The Substance of Ideas de Clelia Farris, traducido por Rachel Cordasco

Curioso relato sobre el amor y las adicciones, en una sociedad dividida en dos estamentos muy diferenciados en un mundo lejano. Me gusta más la parte de exploración al comienzo que el desarrollo propio de la historia, pero creo que es un producto sólido.

In All Possible Futures de Dantzel Cherry

Un robot capaz de prever las diferentes consecuencias y universos paralelos a los que puede dar lugar las decisiones que afectan a sus dueños protagoniza este corto relato.

A Conversation with Javier Grillo-Marxuach y José Molina de Joshua Sky

Entrevista a dos figuras de la TV totalmente desconocidas para mí, en el que logras aprender algo sobre ese mundillo.

Perfection de Mike Resnick

Debo tener algún problema con la obra de este autor porque la mayoría de los relatos que voy leyendo suyos no me convencen. En este caso la narración gira entorno a la búsqueda de la mujer ideal, pero claro ¿no habrá una mujer ideal distinta para cada sujeto?

Wordfall de Liang Ling, traducido por Nathan Faries y Zhao Li

Para mi gusto, el mejor relato de la revista y que puede justificar por si mismo la compra de este número. De nuevo una historia de primer contacto, pero esta vez desde el punto de vista de un padre obsesionado con el trabajo a bordo de la nave que es incapaz de dejar sus responsabilidades de lado para ocuparse de su hijo. Tierno y a la vez especulativo, merece la pena leerlo.

Espero con intriga los contenidos del siguiente número de esta revista, que seguro tendrá un lugar reservado en mis lecturas.

In an Absent Dream

En cuanto cayó en mis manos me puse a leer In an Absent Dream, la cuarta entrega de la saga Wayward Children de Seanan McGuire.

Escrito con el estilo totalmente inmersivo de la autora, se trata de una precuela que nos retrotrae en el tiempo hasta 1964, para contarnos la historia de Katherine, a quien ya conocíamos de Every Heart a Doorway.

Utilizando como telón de fondo el Goblin Market de Christina Rosetti (presente en varias obras de fantasía de la cultura anglosajona) y su idea de trato justo, McGuire nos hace reflexionar sobre el verdadero sentido de la amistad y el necesario sacrificio para buscar la justicia. Lo que comienza como una aventurilla infantil se va volviendo más oscura conforme va pasando el tiempo, del mismo modo que la vida nos va enseñando poco a poco que no hay nada gratis y que todo tiene un precio.

Otra reflexión muy acertada de la autora es la necesidad de seleccionar nuestro camino entre las múltiples posibilidades que se nos presentan, ya que resulta totalmente imposible llegar a un equilibro para afrontar todas las decisiones que la existencia nos va poniendo por delante. Se trata de un relato de rito de paso, de alcanzar la madurez psicológica cuando la madurez física todavía no está al alcance.

Quizá esta entrega no es tan brillante como las dos primeras, que eran realmente excepcionales, pero aún así la lectura es absorbente y rápida, y nos deja con ganas de más entregas de esta serie que ha venido al mundo de la fantasía para sentar cátedra.

Static Ruin

En esta última publicación de su Voidwitch Saga, Corey J. White aprovecha para atar los cabos sueltos que había ido dejando en las dos entregas anteriores, cerrando de manera bastante correcta una trilogía que estaba algo desequilibrada desde un principio por los increíbles poderes de la protagonista.

White escarba un poco en el pasado que todavía desconocíamos de Mars Xi, cuando va a buscar sus auténticos orígenes para lo que debe ponerse en contacto con su padre.

Static Ruin está menos centrada en la acción que las anteriores y tiene algunos pasajes reflexivos muy interesantes sobre la manipulación genética y los límites de la exploración científica, pero tampoco ahonda lo suficiente en este dilema moral como para distraernos de la principal función de esta publicación, que es cerrar la historia con un final aceptable, dejando abierta la posibilidad de una continuación.

El autor busca una carga emocional que en las entregas anteriores ya se vislumbraba pero que aquí alcanza su cénit. Me gustan algunas pequeñas pinceladas que añaden algo de humor a una historia que de por sí es terriblemente oscura y creo que Corey J. White es un autor interesante al que seguir. Como pronto volveremos a tener noticias suyas, es probable que vuelva a visitar el blog.

Flip

Cuando entrevistamos a Derek Kunsken en los VerdHugos, nos habló de sus proyectos dentro del mundo del cómic con mucho entusiasmo, así que cuando tuve la oportunidad de tener en mis manos una muestra de su trabajo de la mano de Markosia Publishing, lo leí con gran interés.

Portada de Flip

He de decir que Flip es una recopilatorio de historias cortas en mundos alternativos en cómic, recordando en cierto modo Universo! de Albert Monteys, pero salvando las distancias.

Como toda colección de relatos, los hay que me gustan más y que me gustan menos, pero sin duda se trata de una lectura ágil y variada, ya que tanto el tono de las historias como el tipo de dibujo son radicalmente distintos.

Los temas de cada cuento varía desde algo típico como las bifurcaciones que pueden ocurrir en la vida según las decisiones que vayamos tomando a otras con más contenido, como el cambio de la edad en que se recibe la pensión para disfrutar la juventud sin tener que trabajar para luego tener que acabar la vida devolviendo todo lo que se disfrutó al principio. Por la propia naturaleza de los relatos aunque la idea pueda ser brillante no está suficientemente explotada, o al menos a mí me hubiera gustado que se profundizara más en ese aspecto.

En el apartado gráfico, me resulta especialmente llamativa la historia de los gorilas luchadores, porque tiene un estilo cartoon y un colorido infantil muy en contraste con el tono general del resto de Flip, más tradicional, si me permitís la expresión. Que el personaje principal se oculte tras la máscara de luchador para afianzar su personalidad es una ventana abierta a su verdadera fragilidad interna.

Flip se pone a la venta a finales de este mes.

The Stars Now Unclaimed

Hay novelas que te atrapan con su ritmo y si eres capaz de dejarte llevar, las disfrutas como un paquete de palomitas en su punto de sal. The Stars Now Unclaimed es un buen ejemplo, un libro que quiere jugar a ser space opera y que tiene muchos toques de ciencia ficción militarista aderezado con misteriosos poderes que pueden cambiar el rumbo de la galaxia.

Con los mimbres mencionados anteriormente sería realmente difícil conseguir una novela original, pero Drew Williams tiene otra intención: busca la diversión pura para el lector. ¡Y vaya si la encuentra!

Lo más destacable del libro son las escenas de acción que se encadenan una tras otra. Somos testigos de batallas espaciales, asaltos armados con tecnología obsoleta que se va desmoronando en las manos, ataques a planetas enteros en los que entran en juego defensas orbitales y escaramuzas con pocos integrantes que tiene lugar en EVA. Y todo está narrado de forma divertida, siempre que apretemos el botón de suspensión de la incredulidad. Por que todo, absolutamente todo, lo hace la misma persona. Olvidaos de Lara Croft o Honor Harrington, porque Jane hace que sus hazañas parezcan méritos para conseguir medallas de boy scouts.

Las razas alienígenas que aparecen en el libro son excesivamente antropomórficas y la situación planetaria del último refugio es rocambolesca, pero como ya he mencionado con anterioridad, no tenemos que ponernos escrupulosos con la verosimilitud de la historia, si no simplemente dejarnos llevar y disfrutarla.

Me gustaría también mencionar el humor que destilan algunas de las escenas, simple pero efectivo. El libro tiene un marcado carácter cinematográfico y como tal hay que tomarlo. ¿Quieres algo que te recuerde a Star Wars con mucha acción? Este es tu libro.

The Ocean at the End of the Lane

No me considero ninguna experta en Neil Gaiman, un autor del que he leído más bien poco y que creo que no se ajusta en demasía a mis gustos literarios. Pero, como hay que probar cosas distintas en esta vida y hacía ya tiempo que tenía pendiente The Ocean at the End of the Lane, dediqué unos días a su lectura.

La historia la relata el protagonista en primera persona, cuando ya adulto, vuelve al hogar de su infancia para un funeral y comienza recordar las peripecias que vivió con siete años, que prácticamente había olvidado. Por esta misma razón, se trata de un narrador no confiable, ya que lo que cuenta se puede interpretar de muchas maneras, como el producto de la imaginación de un niño o como una aventura de hadas real. Esta indefinición es uno de los pilares de la narración, teñida de realismo mágico.

La historia parece un tanto autobiográfica, hasta el punto en que un relato sobre criaturas que desean imponer su presencia en un mundo que no es el suyo pueda serlo, pero la descripción del protagonista recuerda por momentos a la infancia de Neil Gaiman, por lo que he podido informarme.

Las barreras entre el mundo mágico y el real son difusas en algunas zonas y hay criaturas que aprovechan estos intersticios para invadir el terreno que no les pertenece. Me ha recordado mucho a Coraline, una de las pocas obras del autor que conozco.

El relato es pausado y aunque tiene momentos de miedo y algo macabros, en realidad The Ocean at the End of the Lane es una versión un tanto descafeinada de obras que ya conocemos del autor. La prosa es musical y consigue ponernos en la piel del protagonista y el ritmo está bien llevado, pero no por ello deja de ser una obra menor.

Si eres seguidor de Neil Gaiman sin duda ya habrás leído esta obra y si no es así, probablemente preferirás empezar por otras de más renombre y reconocimiento. The Ocean at the End of the Lane se queda en un terreno de nadie que hace que pase desapercibida.

The Ocean at the End of the Lane está traducido al español por Mónica Faerna García-Bermejo.

The Winter Road

En esta ocasión he tenido la suerte de compartir lectura y reseña con Antonio Díaz. Os proponemos un juego, ¿sabríais decir quién ha escrito cada párrafo del post?

The Winter Road es la nueva novela de Adrian Selby un autor que ya nos llamó la atención con su primer libro Snakewood y al que decidimos seguir la pista tanto Antonio Díaz (@mertonio) como yo.

Esta novela está situada en el mismo mundo que Snakewood y se pueden ver muchas de las características ya patentes de la forma de escribir del autor, como el uso de un lenguaje coloquial y gramaticalmente incorrecto, en el que cuesta introducirse.

Aunque en esta novela ése recurso está menos exagerado que en Snakewood, sigue siendo un tanto molesto.

Selby utiliza de nuevo el sistema de pociones y brebajes que tanto nos gustó en su primera novela. Guerra biológica en el medievo. Pero me parece menos fresco y sugerente.

Es cierto que los personajes parecen farmacopeas andantes, haciendo especial hincapié tanto en los materiales necesarios como en las recetas que hay que seguir para la confección de las pócimas. De hecho, se da mucha importancia al aspecto económico de la narración, la relación entre coste y beneficio, tanto pecuniaria como físicamente.

También el aspecto físico de la gente es importante. Si has pasado un tiempo guerreando habrás tomado pociones y brebajes que te cambian permanentemente el color de la piel, que se convierte en una señal de estatus (o un estigma). A pesar del esfuerzo en retratar la sociedad de The Winter Road, el resultado es un tanto genérico. No encuentro rasgos distintivos de la clásica sociedad low fantasy.

Este es uno de los fallos de la novela, pero a mi entender tiene un problema estructural más grave. Mientras que nos estaba contando una historia se le va la mano con una trama que podía parecer secundaria pero que acaba siendo lo más importante del libro.

El juego de la novela con los dos momentos temporales (presente y pasado) me da a entender que es un desarrollo argumental buscado, pero pienso que habría sido más interesante una novela sobre las vicisitudes de la construcción de la carretera per se que el western crepuscular que resulta siendo.

Y el cambio de estilo narrativo “tradicional” al epistolar de los últimos capítulos no hace si no acentuar la sensación de un cambio de planes, de una pérdida de interés por terminar la narración una vez que se ha acabado la historia de venganza engañosamente secundaria.

También utiliza las cartas para dilatar temporalmente la narración, aumentado bastante la cantidad de hechos que ocurren a base de elipsis muy bien tratadas. Y casi como coda, consigue enlazar The Winter Road con Snakewood, aunque solo sea tangencialmente.

Sin embargo a mí el final epistolar me parece imprescindible. Sin él la historia queda inconclusa en cierto modo. Ésta es la segunda oportunidad que le damos a Selby, y aunque ninguna de sus novelas es mala, les sigue faltando algo para terminar de despegar. Para poder atreverme con él una vez más, la premisa tendría que ser terriblemente atractiva.

Sea of Rust

Sea of Rust estuvo nominada a los premios Arthur C. Clarke y aunque no terminara ganando, me llamaba la atención su sinopsis. Cuando Borja “por menos de un euro” Bilbao avisó que estaba en oferta, no dudé en hacerme con ella y he tardado muy poco en leerla, lo cual habla mucho en su favor.

La narración está situada en un mundo donde la humanidad no existe, ha sido aniquilada por las IAs que ellos mismos desarrollaron. Pero este mundo sin humanos dista mucho de ser idílico, porque las inteligencias artificiales han vuelto a caer en los mismos errores del pasado y en algunos nuevos: el egoísmo, la avaricia, la búsqueda de la divinidad y la uniformidad de criterio… En este contexto, seguiremos los pasos de Brittle, un robot modelo “cuidador” que se dedica a expoliar los restos de otros autómatas para negociar con sus partes. En un arranque de antropocentrismo, Cargill denominada a esta práctica “canibalismo”, lo cual nos debería dar una idea de la estrecha relación entre los humanos y las IAs.

Y es que el autor dota de una humanidad tal vez excesiva a los robots supervivientes. A pesar de que la misma definición de sintiente implica que sean capaces de modificar su programación, lo cierto es que la forma de actuar es totalmente humana. Hay dolor, hay empatía, hay sacrificio… lo que no vemos son cálculos fríos para conseguir los objetivos, por ejemplo. A mi entender este es el principal problema de la novela, aunque tiene otras dificultades menores como el tratamiento algo frívolo de la tecnología (ese Wifi que funciona sin necesidad de antenas, satélites ni ningún tipo de infraestructura…) y una coda que le quita algo de fuerza a la historia.

Y, sin embargo, he disfrutado muchísimo con la lectura. Sea of Rust combina capítulos en el presente con otros del pasado que sirven para relatar el arco “histórico” de la narración, para saber cómo se llegó a la situación actual. Pero creo que su principal función es relatar el descenso al infierno de la locura y el olvido, relatado por el propio afectado. Y es que los robots son capaces de perder la razón cuando el funcionamiento de sus piezas deja de ser óptimo. Las opciones que se abren ante ellos son escasas: abrazar la locura o intentar evitarla en una carrera de repuestos sin fin con un stock limitado de recursos. En este punto nos vuelven a mostrar su rostro más humano, con un ansia por la supervivencia que les lleva  a efectuar actos reprobables. La civilización reflejada en el espejo deformado de sus antiguos esclavos.

Recomiendo la lectura de Sea of Rust a pesar de los defectos mencionados. Realmente merece la pena.

Adrift

No tenía muchas referencias sobre esta novela ni sobre el autor, así que claramente nos encontramos ante un caso de “la compré por la portada” de esos que se dan algunas veces. Pero, ¿mereció la pena dejarse llevar por el impulso? Ahora lo veremos.

Adrift es una aventura espacial con un variopinto grupo de viajeros que se encuentran inesperadamente en una situación límite.  Mientras están haciendo una pequeña visita turística a una estación espacial en una nave que es poco más que un motor y una cabina, la colonia de la que parten es víctima de un devastador ataque que acaba prácticamente con todos los humanos allí presentes.

Ante esta tesitura, aflora lo peor y lo mejor de la raza humana, personificada en la decena y pico de personas que sobreviven al ataque. En este sentido, la novela es un claro ejemplo de la “literatura de desastres” que tiene su público propio.

La aventura no pretende ser aleccionadora y como tal hay que leerla. Es innegable que alguna de las situaciones por las que pasa el grupo merecen el calificativo de rocambolescas y que la suerte es un factor primordial en el desarrollo de la historia, pero la suerte siempre ha sido determinante para sobrevivir a una catástrofe y el autor no hace si no ahondar en este hecho.

La composición del grupo está muy bien pensada. Pertenecen a un amplio espectro de edades, profesiones, extracción social… Y aunque por supuesto nada es tan simple como pudiera parecer en un principio se les acaba cogiendo cariño. Se intercalan episodios “actuales” con flashbacks y reflexiones sobre el pasado que nos ayudan a entender mejor las motivaciones y las decisiones que tomarán los supervivientes.

La prosa es bastante funcional, con predilección por los diálogos bastante fluidos para hacer avanzar la narración. El comienzo es un poco lento pero luego toma una velocidad de crucero más que adecuada.

Llega un momento en el que el “misterio” del ataque acaba resultando bastante obvio y también me sobra un poco de la moralina final de la novela, pero si se lee como un entretenimiento ligero y con algún que otro toque juvenil, no se acaba defraudado.

The Cold Between

Hacía bastante tiempo que tenía pendiente la lectura de The Cold Between una novela que mezcla un poquito de space opera con una investigación de asesinato y de la que tenía pocas referencias. Tomando como excusa el proyecto #LeoAutorasOct empecé a leerlo y he de reconocer que aún sin ser una obra maestra, consiguió más que sobradamente entretenerme, como era su objetivo.

El primer capítulo del libro que transcurre 25 años antes de la acción propiamente dicha, planta una semilla de misterio en la desaparición de una nave espacial mientras supuestamente estaba realizando una evacuación totalmente normal. Con este pequeño aperitivo Bonesteel nos deja con una intriga que quedará pendiente a lo largo de toda la novela, en la recámara, mientras en realidad nos cuenta una investigación extraoficial sobre un asesinato llevada por el acusado del crimen.

Lo que más me ha gustado de la novela son los personajes. No digo que la ambientación fronteriza no sea interesante, aunque algo tópica, pero es que la protagonista y el elenco de secundarios son perfectamente creíbles, están trazados de una forma muy humana y tienen virtudes y defectos como cualquier humano. Son capaces de generar empatía en el lector, algo que no debe ser fácil.

La prosa es bastante funcional, pero le viene como anillo al dedo a un historia con tintes militares. No en vano la mayoría de los personajes pertenecen a una u otra organización militar, con sus jerarquías y cadenas de mando (aunque algunas veces se trata de manera muy laxa) y eso se nota en la forma de contar la historia y también en la relación entre los protagonistas.

El libro está también aderezado con su ración de sexo y acción, para salpimentar las transiciones entre un estado y otro. Aunque no son especialmente relevantes, creo que tampoco son superfluas.

Elizabeth Bonesteel ha creado una serie de novelas de space opera clásica, con sus pros y sus contras. No esperes encontrar aquí la novela que te cambiará la vida, pero si lo que buscas es diversión sin complicaciones en un entorno espacial, este libro es una apuesta segura.