This Brutal Moon

This Brutal Moon es el esperado final de la trilogía The Kindom de Bethany Jacobs, que comenzó con fuerza con These Burning Stars y continuó con algo menos de potencia en On Vicious Worlds. This Brutal Moon cierra la trilogía con oficio y saber hacer, lo que coloca a Jacobs como una autora muy interesante a la que seguir en sus próximas publicaciones.

This Brutal Moon se entrega directamente a las conspiraciones políticas y a las negociaciones al filo de la navaja, tratando temas de actualidad pero con un barniz de ciencia ficción y alta tecnología. En un movimiento totalmente contrario al maniqueísmo que puebla algunas novelas en la actualidad, aquí cada facción tiene sus pros y sus contras, en un contraste de grises que complica que sintamos empatía total hacia alguno de los bandos, aunque sí preferencias. ¿Cambiar el régimen político puede arreglar lo que está mal en el universo o solo hundir más en el caos a la humanidad? Esta es una de las preguntas que sobrevuela el libro durante toda su duración, sin llegar a una conclusión clara porque al final alcanzar el equilibro siempre requiere sacrificios por uno u otro lado. Este desenlace hace más creíble la trilogía.

Como los personajes son lo que dota a la novela de la solidez que la caracteriza, Jacobs es exquisita en su tratamiento de las relaciones y dedica varios capítulos finales, cuando creemos que ya está todo decidido, a explicar qué sucede con cada uno en el futuro que han alcanzado gracias a su lucha sin par. Muy buena elección por parte de la autora, a la que felicito por no optar por la solución fácil y simple.

No es menos cierto que quizá la primera parte de la novela se haga algo árida, pero en la segunda mitad Jacobs pone toda la carne en el asador y nos ofrece el enfrentamiento galáctico que ha ido cocinando a fuego lento durante tres entregas. Toda la trilogía tiene cierto sabor a space opera clásica, pero remasterizada para los gustos actuales con algo de teoría de género y crítica social acerada, así que no puedo dejar de recomendarla.

Graceless Heart

La época del Renacimiento en Italia podría parecer el escenario perfecto para una fantasía histórica, pero no acabo de encontrar ningún libro con estas características que me convenza, y, por desgracia, Graceless Heart tampoco lo ha conseguido. Si bien es cierto que el romantasy no es mi subgénero favorito, estoy dispuesta a seguir dándole oportunidades porque es lo que más se publica en la actualidad, pero cuando tiene mucho de roman y poco de tasy ya me se hace demasiado cuesta arriba.

La obra de Isabel Ibáñez tiene problemas graves, comenzando por una construcción de mundo que no se sostiene por sí misma. Se supone que hay magia, con sus hadas, hombres lobos y vampiros, y nos los mencionan mucho, aunque solo sea para que cuando se los saque de la manga no podamos decir que no estamos avisados. Además, la extrema longevidad de muchos de los personajes de la novela se asocia a la “bendición de Dios” en vez de a la sangre feérica, la magia o vaya usted a saber. Que el Papa lleve más de 100 años en el cargo no hace sospechar PARA NADA que tenga tratos con otros poderes, debe ser una dieta muy equilibrada la suya, me pregunto qué complementos tomará.

En cuanto al sistema mágico, pues tres cuartos de lo mismo, hay unas piedras de las que se puede extraer poder según cómo se esculpan, pero es un poco al gusto del consumidor cuando le apetezca a la autora que funcione. Al principio de la novela la protagonista entra en una competición de esculturas para salvar a su hermano prisionero en las garras de los Medici, crea una escultura la noche de antes y va y gana, por que ella lo vale. ¿Bramante, qué Bramante?, ¿pero usted tiene estudios acaso?

Y la parte de romance, pues tampoco me ha convencido, es que estoy ya muy cansada del enemies-to-lovers por que sí. Me has secuestrado y aislado de mi vida anterior, pero hay que ver lo bueno que estás. ¿Es que en el mundo de la fantasía no hay nadie feo? En este caso, cuando mencionan lo del físico escultural, es bastante literal, guiño guiño codazo codazo.

Aunque Beatrice Grannò, la narradora del audiolibro, lo intenta hacer lo mejor posible, se enfrentaba a una ardua labor con el texto de partida y no ha conseguido insuflarlo de vida como para que despertara mi interés. Recomiendo no acercarse mucho a este libro.

Halcyon Years

En este blog se hace fiesta con cada nueva publicación de Alastair Reynolds, así que no es de extrañar que Halcyon Years cayera en mi garr… manos, manos, conforme se publicó. Una novela noir en una nave generacional con protagonizada por Yuri Gagarin, es que no podía ser más de mi interés.

La acción se desarrolla en Halcyon, una nave generacional rumbo a un nuevo mundo que tiene cientos de humanos viviendo su vida con normalidad y miles en criogenización esperando la llegada al destino. El comienzo ya nos da una idea de cómo será el tono general de la novela, con el típico primer encuentro entre el detective privado desencantado de la vida y la explosiva cliente con un tema peliagudo entre manos. Sin embargo, poco a poco vamos a viendo peculiaridades que nos llaman la atención. ¿Podemos viajar por el espacio y sin embargo las cámaras de fotos son de carrete y hay que revelar las imágenes? ¿Estamos en un futuro muy avanzado y los robots son casi de juguete? Algo falla aquí.

Halcyon Years es un libro de despertar lento, por decirlo de alguna manera, y ciertamente puso a prueba mis expectativas sobre todo con los diálogos, ya que Gagarin no habla un inglés muy fluido y las conversaciones son un poco cargantes por ello. La tensión va en aumento, pero como digo hay que pasar este primer bache para disfrutar del libro plenamente. La crítica a la sociedad que se ha establecido en la nave ayuda a ir digiriendo esta primera parte tan pesada, con algunos momentos incluso de humor.

No es menos cierto que algunas de las ideas, por no decir bastantes de las presentes en el libro, ya las hemos visto no hace tanto. Por ejemplo, me viene a la memoria la trilogía Lightspeed de Ken McLeod respecto a los medios de transporte o Braking Day sobre la conspiración en el viaje galáctico, sin tener que escarbar mucho.

El sentimiento general con el libro es que las grandes revelaciones del final del libro quizá no compensen el inicio algo titubeante, pero siendo de Reynolds, merece la pena leerlo.

Shadows Upon Time

Shadows Upon Time es el deslumbrante final de la heptalogía Sun Eater, la ambiciosa saga de Christopher Ruocchio que ha tenido sus altibajos, pero que desde luego ha conseguido mantener el interés de una masa creciente de seguidores que ahora quedamos un poco desamparados tras esta última entrega, aunque el autor ya ha hablado algo sobre sus nuevos proyectos.

Lo primero que me gustaría comentar del libro es que me ha llevado más de un mes terminarlo, algo inconcebible para una persona con el ritmo lector que yo suelo llevar. No es excusa aunque sí ha influido considerablemente la extensísima longitud de la novela, casi 1000 páginas nada ligeras repletas de auto-referencias, filosofía y religión que reconozco que se me han atragantado más de una vez (y más de dos). Si bien es cierto que una vez que llegas a la séptima entrega de una serie ya no entra dentro de mi mente dejar de un lado la historia, sí que he tenido que contemporizar la lectura. En parte por lo denso del universo y el relato y también, por qué no decirlo, porque Ruocchio se ha recreado de manera casi pecaminosa en el misticismo, avanzando de manera cachazuda y parsimoniosa por las páginas de la novela.

Y a pesar de esta introducción, salgo fascinada del viaje, de una forma difícilmente justificable. La vida de Hadrian Marlowe merecía un colofón a la altura de los sacrificios por los que ha penado y en este sentido el autor ha conseguido su objetivo. Por el camino, referencias tanto a la teoría del bosque oscuro en el universo, a la cultura clásica de la que tanto ha hecho uso a lo largo de la narración, apariciones estelares y menciones a prácticamente la panoplia entera de personajes que hemos conocido en estos siete años… Aún a sabiendas de lo que iba a acontecer, porque no olvidemos tanto el nombre de la saga como quién la está narrando, seguíamos sin tener claro cómo se iba a llegar al final. Y Ruocchio ha sabido dosificar la información hasta el último punto, como en las tragedias griegas que asentaron las bases de la narración occidental.

El autor ha jugado de manera muy inteligente con el tiempo y la perspectiva del universo para ir creando tensión cada vez mayor, aunque he de decir que en la mitad del libro, aproximadamente, llega un momento en que te hartas de esperar el ataque “inminente” y estás deseando que pase algo ya, por Dios y por la Virgen. Pero claro, cualquiera le dice a Ruocchio que haga el favor de darse prisa mientras se está recreando en la miseria de los humanos que están intentando un imposible, evacuar un planeta contrarreloj. Además, esto le sirve para exponer los planes de la Chantry, que aunque ya sabíamos que era un enemigo en la sombra, es en esta última entrega cuando se revelan como el mal encarnado. Vamos, seguro que Marlowe prefiere enfrentarse cien veces a los Cielcin con toda su maldad a los inquietantes capellanes y prelados humanos.

Shadows Upon Time es un final grandioso para la historia del elegido por antonomasia, una lectura muy exigente pero creo que tremendamente satisfactoria.

Warlords of Wyrdwood

R.J. Barker es un autor muy peculiar, tanto en su día a día como en su obra, caracterizada por una construcción de mundo original y unos personajes muy bien definidos. Con varias series a sus espaldas, es con Forsaken con la que creo que está dando el do de pecho en la fantasía, aunque quizá no está teniendo la repercusión que merece.

En Warlords of Wyrdwood, la segunda entrega de la serie, seremos testigos de las experiencias vitales de los personajes que sobrevivieron a la primera novela, de la que es una continuación directa. Además, se añaden nuevos puntos de vista que sirven para renovar el elenco afectado por la trama. El mundo creado por el autor, con ese bosque tan inmenso como aterrador sigue creando una atmósfera inmejorable para el relato. Cahan pasa de repudiado a líder de la supervivencia del pueblo, pero cada vez está más inmerso en la transformación que ya se atisbó al final del libro anterior. Venn descubrirá más sobre lo que significa tener sus poderes. Y no demos por perdida a Udinny… a pesar del final del libro anterior.

Sin duda lo que más me ha gustado del libro es la exploración en la mitología y el folklore del bosque, ya que iremos descubriendo poco a poco más información sobre la relación entre los dioses y los mortales, así como entre los rai y sus criaturas parasitarias/simbióticas. La evolución de los personajes también es asombrosa, como he mencionado antes, y la creación de nuevas alianzas inverosímiles suscitadas por el devenir de los acontecimientos vuelve a hacer el libro muy inmersivo.

Los problemas que tenía la novela anterior y en general la obra de Barker me temo que siguen presentes, porque sigue sin poner nada fácil al lector la comprensión del universo que ha creado. Si bien es cierto que como no es nuestra primera aproximación a esta creación, el bagaje de la lectura anterior ayuda a la lectura actual, la ausencia de un glosario y la imaginación desbordada en la creación de criaturas que quizá no vienen acompañada de la misma creatividad con las palabras puede suponer un obstáculo para un lector menos bregado en el mundo de la fantasía.

En definitiva, creo que Forsaken es una serie que merece la pena en el mundo de la fantasía actual y no creo que pase mucho tiempo antes de que lea la siguiente entrega de la saga.

The Bloodless Queen

Comentaba hace poco en el grupo de Los Fantascópicos que cuando ya llevas leídos unos cuantos libros, es difícil que te sorprendan. Pero no es menos cierto que tenemos la suerte de que nos guste un género en el que es más fácil que los autores nos sigan epatando con sus obras, porque su imaginación no tiene barreras ni límites.

Esta introducción le viene de perlas a The Bloodless Queen un libro cuya sinopsis parece pasada por un baño de sustancias lisérgicas. ¿A quién se le ocurriría mezclar zonas ecológicas declaradas por Ronald Reagan con hadas y superhéroes? Pues a Joshua Phillip Johnson, al que desde luego no se le puede achacar tibieza en su creación de mundos.

La lectura de The Bloodless Queen es toda una experiencia, sobre todo porque no sabes por dónde va a ir la historia. Quizá tenga un comienzo ralentizado, un despliegue de piezas en el tablero pausado aderezado con infodumps que se agradecen para intentar ponernos en situación. Pero el punto realmente fuerte de esta novela son los personajes: Evangeline, Calidore y su hija Winnie. Los dos primeros son fencers estos superhéroes a los que hacía referencia antes cuya tarea principal es proteger a los humanos de las hadas que se crean con las muertes de los humanos en cada equinoccio (ya os había dicho que la sinopsis era muy loca, pero seguro que no os esperabais que fuera para tanto). Los tres forman una familia feliz, si bien la amenaza de su trabajo siempre pende sobre ellos cual espada de Damocles.

A todo esto se añaden cultos religiosos y conspiraciones políticas, junto con estudios matemáticos y poéticos de las zonas reservadas a las hadas. A pesar de lo raro que suena y lo difícil que se me está haciendo explicarlo, la historia tiene coherencia interna y resulta absorbente, pero lo que te deja marcado es el último tercio de la novela, donde Joshua Phillip Johnson coge tu corazón y procede a despedazarlo en trozos infinitesimales imposibles de volver a unir. Desconozco si el efecto está aumentado por la maternidad, pero os puedo asegurar que durante el final del libro tienes el corazón en un puño porque sabes lo que va a pasar y lo sufres en tus propias carnes.

Es un libro muy perturbador, centrado en el dolor y la pena y cómo lidiar con ella, con tintes de ecología y terror, muy difícil de clasificar pero que sin duda merece la pena.

The Everlasting

Cada nueva novela de Alix E. Harrow sirve para reafirmarme en mi idea de que estamos ante una de las nuevas voces más poderosas del panorama fantástico. Si bien es cierto que The Everlasting es más exigente de cara al lector que sus obras anteriores, quizá acabe resultando más gratificante.

Nos encontramos ante una novela de viajes en el tiempo, pero el mecanismo del que se sirven los implicados es mágico, así que no esperéis nada de ciencia ficción. Es un libro puramente fantástico, basado en la creación de mitologías propias de un país, ese tejido identitario con el que se arropan los nacionalistas más fervorosos para tapar otras vergüenzas. Harrow es una estudiosa de las figuras míticas, como ya demostró con sus retellings de cuentos clásicos, pero en esta ocasión da un paso más, adentrándose en el proceso gracias al cual se asientan en el imaginario colectivo las historias que forjan las naciones. En The Everlasting se pueden notar las influencias del ciclo Artúrico, del Matter of Britain que Lavie Tidhar se encargó de desmitificar, pero con una aproximación más erudita y académica.

La prosa de este libro es precisa y llamativa, como nos tiene acostumbrados la autora, que parece incapaz de escribir una mala frase. No obstante, el ritmo de la novela sí que tiene bajones de vez en cuando, probablemente provocados por su propia estructura repetitiva de la historia, por esos bucles atemporales de los que los protagonistas intentan huir sin mucho éxito en su empeño.

Hablando de los protagonistas, no sé si es el año de las caballeras, pero aquí tenemos otra representación muy acertada de un papel que no se suele conceder a las mujeres, el de heroína que lidera al pueblo. Conocemos a Una Everlasting a través de los ojos de Owen Mallory (guiño guiño, codazo codazo) un estudioso veterano de guerra que se enamoró de joven de sus andanzas a través de los cuentos infantiles que labraron su futuro. Es una relación intensa, aparentemente destinada al fracaso, que captura al lector desde las primeras páginas.

Estoy segura de que no pasará mucho tiempo antes de que tengamos esta gran novela disponible en español.

The Iron Road

David Wragg finaliza (¿o no?) su Tales of the Plain con The Iron Road, con unos personajes que cada vez van madurando más y un tono aún más fronterizo y de western que las anteriores entregas, pero sin dejar de lado ese maravilloso humor que es el marchamo de autenticidad de la serie.

La relación entre Ree y Javani no pasa por su mejor momento. Mientras que Ree vuelca todas sus energías en liberar al pueblo de las garras del Gremio, Javani ya no sabe cómo llamar su atención mientras lidia con su propio paso a la madurez.

Wragg va quitando poco a poco protagonismo a Ree para dárselo a Javani, al principio de una forma gradual y luego con una decisión bastante más drástica, pero no por ello menos acertada. Pero si toda la serie se basa en la relación entre ambas, este cambio brusco podría dar al traste con toda la narración. La solución que propone el autor, que me parece brillante, es ir dando peso a los otros personajes que ya conocíamos e ir presentado a otros definidos magistralmente para llenar esos huecos. Mención especial merece la Commodore, que con cada intervención me ha hecho reír a carcajadas. Los enemigos también merecen mucho la pena, es que no hay línea de diálogo que sobre, en ese sentido The Iron Road es una obra muy redonda.

Otra de las razones por las que digo que el aire a western está cada vez más presente es que la parte final del libro es un asalto al ferrocarril, a esta famosa carretera de hierro que da título a la novela. Es una carrera alocada y tan cinemática que se lee en un suspiro.

¿Puntos negativos? Pues casi ninguno, si acaso alguna transición un tanto precaria y muchas casualidades, demasiadas para mi gusto. Pero, tanto como novela en sí misma y en especial como final de trilogía, me parece realmente recomendable.

Coldwire

Tengo un problema con el cyberpunk y en general con la ciencia ficción de futuro cercano sobre hackeos y mundos en la nube, un poco de deformación profesional porque he estado en CPDs de todo tipo, de los que se puede comer en el suelo y de los que te traen recuerdos del Vietnam. Así que cuando se cuelan en granjas de servidores como Pedro por su casa o se llevan servidores físicos bajo el brazo como quien compra una barra de pan, mi suspensión de la incredulidad alcanza niveles estratosféricos. Coldwire no es una excepción, así que mi valoración se ha visto sin duda afectada a la baja por esto.

En cuanto a la historia en sí, también tiene un tono marcadamente juvenil que simplifica mucho la trama, así como la propia prosa de la autora. La decisión mantener dos puntos de vista con unas protagonistas diferentes pero sin voz propia, prácticamente intercambiables, da muchas pistas sobre el futuro desarrollo de la novela. Es una lástima porque se tocan temas bastante interesantes, aunque no excesivamente novedosos, como la avaricia inconmensurable de las grandes corporaciones o las dificultades de los niños de etnias distintas adoptados por una sociedad en la que siempre destacarán por su físico “extraño”, pero es que los giros de la trama son demasiado obvios desde el principio de la novela, bien sea por que la autora no ha querido complicarse mucho, bien sea porque ya venimos de vuelta de muchas lecturas que buscan epatar con las sorpresas finales.

Coldwire es solo el principio de una trilogía, pero creo que ya he tenido suficiente con la primera entrega como para saber que no soy su público objetivo.

Outlaw Planet

Outlaw Planet es la nueva aportación del autor M.R. Carey al universo del Pandominium, aunque es de lectura independiente. Se trata de un western de ciencia ficción, algo que no sonará raro a los fans de Firefly o a los lectores de Stark Holborn, por ejemplo, ya que tratar el espacio como un entorno fronterizo se lleva haciendo desde hace tiempo. Quizá el giro que le ha dado Carey al separar dos narrativas una más claramente western y la otra pura ciencia ficción sea lo que hace destacar un poco a la novela.

El universo del Pandominium se basa en la existencia de mundos paralelos a los que se puede acceder mediante cierta maquinaria que permite estos “saltos laterales” y por la presencia de humanos con algunos genes animales, cuyo comportamiento por norma general se ajusta a las características más definitorias de estas especies. Y este es todo el conocimiento del universo que es necesario para la lectura de Outlaw Planet, por eso insisto en lo de que es una novela que se sostiene por sí misma, sin necesidad de otras lecturas.

En el reparto de longitud de capítulos, la parte del león se la lleva la historia de Dog-Bitch Bess, una joven maestra reconvertida en fugitiva que da con un arma inteligente que cambiará su vida. Bess es un personaje carismático, llena de contradicciones, pero con una cierta brújula moral que la hace muy interesante. Asistiremos a su desarrollo como persona y a su “bajada a los infiernos” por circunstancias ajenas a su voluntad, lo que hará que acabe con un variopinto grupo de compañeros con los que desentrañará los misterios de su planeta. El final de los capítulos está destinado a la parte de ciencia ficción más “pura”, por llamarla de alguna manera, que está más relacionada con el Pandominium pero que vemos que acabará por converger con la historia de Bess, explicando el misterio de ese planeta sumido en una guerra constante.

Los dos puntos de vista tienen narradores muy diferentes, con una prosa perfectamente distinguible entre ellos. Carey ha escogido las creencias religiosas de los Santos de los Últimos Días para el entramado de la historia de Bess, una elección curiosa pero perfectamente compatible con el entorno en el que se desarrolla la historia. Mi impresión es que el libro va mejorando conforme vas a avanzando en la lectura, bien sea porque la parte de ciencia ficción se va desvelando y los misterios se van resolviendo, bien sea porque la actuación coral de los personajes creados por Carey va ganando más empaque.

En resumen creo que Outlaw Planet es una buena puerta de entrada al universo Pandominium, que se lee con gran interés y que puede hacer que tengas ganas de continuar con los otros dos libros situados en el mismo universo.