The handmaid’s tale

TheHandmaidsTale(1stEd)Cuando se empieza a leer un clásico de la literatura de ciencia ficción, siempre afloran algunas dudas. ¿Habrá envejecido bien? ¿Seguirá teniendo validez su mensaje?

Con este estado mental emprendí la lectura de The handmaid’s tale, y he de decir que, desgraciadamente, su mensaje sigue teniendo validez hoy en día.

En Estados Unidos se ha instaurado una teocracia que subyuga a la mujer, disminuyéndola a su mínima expresión, importante solo por su labor reproductora. Lo que leemos son las reflexiones de Offred, la doncella del título, que es la concubina de uno de los poderosos comandantes.

No exagero nada si os digo que mientras leía The handmaid’s tale me encontraba en tal estado de desazón que muchas veces lo he tenido que dejar a un lado para tranquilizarme. Y es que esta distopía, aún improbable por varias razones, no deja de tener su semilla totalmente creíble.

Dentro de la rígida estructura social que la autora nos presenta, cabe destacar la presencia de las aunts, las mujeres encargadas de propagar la doctrina impuesta por el gobierno. Y es que no hay peor creyente que el converso, ya que parecen disfrutar de forma sádica de las limitaciones impuestas al resto de las mujeres, sean de la clase que sean.

La narración está fragmentada, ya que al tratarse del discurso mental de la protagonista recurre muy a menudo a los flashbacks, en los que asistimos al desarrollo de su vida anterior. Es este terrible contraste, su capacidad de recordar como estaba antes en comparación con el momento actual lo que llena de desasosiego al lector.

El adendo final del libro dota de perspectiva la lectura e incluso ilumina con esperanza a la raza humana. Un libro que hay que leer.

Medusa’s web

Medusas-Web-by-Tim-PowersTim Powers es un escritor que me gusta mucho, pero no se puede negar que en ocasiones tiene altibajos en sus obras. Junto con libros maravillosos como Declara también se encuentran fracasos como Three days to never. Es por esto que empecé a leer Medusa’s web con una mezcla de esperanza y cierto temor.

Los viajes en el tiempo son uno de los temas fetiches de este autor. La que quizá sea su obra más conocida, Las puertas de Anubis, se basa en este recurso de la ciencia ficción. Pero hay más ejemplos, como la sin duda recomendable “Salvage and demolition”. En esta ocasión Powers da un nuevo giro de tuerca a este concepto, utilizando para ello su localización favorita, California y unas extrañas arañas cuya visión hace que se viaje en el tiempo.

Medusa’s web podría considerarse también una historia de casa encantada, en la que se desarrolla un drama familiar. Cuatro primos se reúnen para dar lectura al testimonio de su tía, que se ha suicidado de una forma cuanto menos original, utilizando una granada en el tejado. Las reverberaciones psíquicas de este acontecimiento hacen que se vuelvan a sentir los ecos de la explosión de vez en cuando.

La narración es fragmentada, como sería lógico suponer cuando hay tantos saltos temporales, pero el autor consigue salir bastante airoso de estos cambios constantes de puntos de vista. La presencia de personajes reales del pasado también parece el marchamo típico de Powers, pero hay que admitir que en esta obra están bastante desaprovechados.

Sin embargo, el ritmo de la historia no acaba de engancharme en la lectura. Avanza a borbotones, como si un narrador tartamudo nos quisiera contar un cuento y se atrancara de vez en cuando. Es una lástima, porque la idea de fondo podría haber dado bastante más de sí, pero la trama termina siendo bastante previsible y los personajes tampoco consiguen despertar nuestra empatía.

Me temo que nos encontramos ante otra obra menor, aconsejable para los fans pero no mucho más.

The rising

risingUno de los mejores libros que he leído en  2015 ha sido The mechanicalde Ian Tregillis. Por lo tanto, no resulta sorprendente que en cuanto salió a la venta The rising, la segunda parte de su trilogía Alchemy Wars fuera incapaz de resistirme a su compra y lectura compulsiva.

Aunque las buenas sensaciones que tuve con la primera siguen presentes, The rising sufre el “síndrome del segundo libro” donde se pierde la frescura de las primeras entregas y no vemos la culminación de la historia. Con esto no quiero decir que sea un mal libro, solo que se nota que es de transición.

La narración está de nuevo separada en tres puntos de vista, aunque en esta ocasión el padre Visser cede su puesto a Hugo Longchamp, encargado de la defensa de Marseille-in-the-West.  Y es un buen cambio, por que la procacidad de sus comentarios añade un punto de frescura y humor muy de agradecer a lo largo de la historia, contrastando con algunos pasajes realmente duros, rozando el gore de tan realistas. Jax y Berenice siguen siendo los otros personajes principales, las otras piezas de este rompecabezas que el autor despliega ante nosotros.

La historia alternativa sigue su curso tras lo acaecido en la Forja del Nuevo Mundo (voy a intentar evitar los spoilers en lo posible) con Jax huyendo en busca de reino de los robots libres y el asedio a la capital de Nueva Francia cada vez más cercano.

Uno de los libros que más he recordado mientras leía ha sido Los robots de Aurora, por la total y absoluta dependencia de los holandeses en sus sirvientes mecánicos, algo en lo que no deja de hacer hincapié Berenice. Puede que el autor aproveche para hacer algo de crítica social con esta figura del servidor atento a todo pero no parece ser su principal objetivo.

Aunque Jax era mi personaje preferido, no puedo negar que Hugo ha conseguido conquistarme con su mezcla de fe ferviente y realismo descarnado. Berenice sigue siendo esa mujer entregada a defender su país a pesar de haber sido expulsada de su seno, que es capaz de sacrificar su bienestar por obtener información que sea valiosa para su patria, aún a costa de sus amistades. Me parece que uno de los puntos fuertes de la novela es la caracterización de estos protagonistas, así como el resto del elenco de personajes que vemos desfilar ante nosotros.

Aunque a veces las casualidades hacen avanzar la trama, es innegable que el ritmo se vuelve endiablado en la parte final del libro, donde las revelaciones más importantes desencadenan unos actos que pueden significar el amanecer de un nuevo. Desde luego, Tregillis puede contar conmigo para ver en qué queda todo esto. Espero que pronto llegue la tercera entrega.

The master

themasterTras el buen sabor de boca que me dejaron The serpent y The thief, inmediatamente me dispuse a leer The master, para ver cómo Claire North cerraba la historia.

En esta tercera entrega vemos el desarrollo del juego definitivo, aquel para el que Silver lleva preparándose siglos. No resulta casual que el juego elegido sea el ajedrez, considerado el más completo de los desafíos intelectuales (con permiso del Go).

El desarrollo de la novella, en cambio, no hace buen uso de las estrategias del milenario juego, ya que recuerda en exceso a la segunda entrega, con el juego del escondite. Sin ser una experta, me agrada la referencia a jugadas como el enroque, pero resulta llamativo la ingente cantidad de “piezas” que ambos adversarios son capaces de poner en juego, desbordando claramente la limitación de 16 que debería tener cada uno. Esto es solo una observación, poniéndonos en plan purista.

Salvo este pequeño detalle, el resto de la obra tiene todos los puntos buenos que estoy comenzando a apreciar en esta autora: la prosa elaborada pero comprensible, la caracterización de los personajes… Además, esta lectura se ve beneficiada por el hecho de que se haya preparado tan concienzudamente el terreno con anterioridad, haciendo de la lectura completa un placer. No me extrañaría que se editara una versión omnibus, para poder disfrutar de las tres obras seguidas.

Resumidamente The master es un buen colofón para la serie de novellas The Gamehouse.

Pushing ice

Pushing_Ice_coverLentamente, siempre muy lentamente, estoy intentando ponerme al día con lecturas de autores que me encantan pero en los que tengo inexplicables lagunas. Uno de ellos es Alastair Reynolds, así que me dispuse a leer una novela que no podía venir mejor recomendada (si Elías te dice que leas algo, más te vale hacer hueco para hacerlo).

Al acabar la lectura de Pushing ice he tenido que dejar un tiempo para reflexionar sobre la extensísima escala de tiempo con la que juega el autor. Aunque la historia de los protagonistas se desarrolla en un espacio de tiempo asequible aún siendo largo, las velocidades de viaje cercanas a la luz hacen que varíe espectacularmente el alcance de la novela. Digamos que deja a Seveneves en una cenita frugal comparada con el banquete de Obélix en Las Doce Pruebas (con sus tostaditas).

La novela sigue el esquema típico de exploración de un objeto alienígena con el que de repente se encuentran los humanos (¿he oido Blindsight o Cita con Rama?). La especulación sobre este objeto y sus características es uno de los grandes atractivos de Pushing ice, ya que Reynolds utiliza todo su conocimiento y sus años de trabajo en la ESA para mostrarnos ciencia de muy alto nivel. Además, consigue hacerlo de una forma entretenida e incluso me atrevería a decir que instructiva.

No obstante, si todo fuera ciencia y más ciencia nos encontraríamos ante algo más parecido a un ensayo que a una space opera. Nada más lejos de la realidad. Al fin y al cabo los personajes son humanos y se comportan como tales.

Resulta especialmente singular que los dos personajes con más peso en toda la historia sean mujeres. Mujeres fuertes, con grandes capacidades pero creíbles y con debilidades que las hacen aún más humanas a mis ojos. Una lucha de poderes siempre en busca del bien común, anteponiendo las necesidades del grupo a las propias, pero con distintos puntos de vista que las lleva a enfrentarse de forma enconada.

También se puede describir Pushing ice como una novela de primer contacto aunque este aspecto es menos explorado en la narración.

Por todo este desarrollo, resulta aún más espectacular el final de la historia, que Reynolds deja abierto pero que funciona perfectamente como novela única. Una lectura más que recomendable.

The thief

thiefTras la buena impresión que me quedó con la lectura de The serpent no dudé ni un segundo en seguir con la segunda entrega de la serie The gamehouse titulada The thief. En esta ocasión lo que está en juego son años de vida contra memorias, en una arriesgada apuesta que se decantará tras jugar al escondite.

Aunque este juego puede parecer trivial, no lo es para Remy, un occidental que deberá hacer todo lo posible para ocultarse en Tailandia antes de la segunda guerra mundial, con las dificultades que ello conlleva. Su némesis en este juego tiene todas las ventajas en su mano, en lo que parece un enfrentamiento bastante desequilibrado.

En esta ocasión la autora nos cuenta una historia de supervivencia, una huida hacia delante que ni Harrison Ford en El fugitivo. La narración se basa en pequeñas escenas, en los encuentros fortuitos o no que Remy va teniendo con los más variopintos personajes, con la gente que le va ayudando por el camino o de la que tiene que huir para seguir en el juego. Estos momentos fugaces sirven también para describir algo de la cultura de un país fascinante, en una época muy convulsa.

Aunque también me ha gustado, se le puede poner algún reparo a la novella y es la finalización, que me parece demasiado obvia. No es precipitada, pero resulta algo anticlimática. Como punto a favor, la presencia de otros personajes a los que ya habíamos conocido y de los que sin duda volveremos a oir hablar.

Sin embargo, lo más interesante de todo el libro son las pistas que North va dejando caer, preparando el terreno para la última entrega de la serie, que promete ser muy interesante. No os extrañe que dentro de poco tengáis más noticias aquí mismo sobre The master.

Meeting infinity

meeting-infinity-coverLa increíble capacidad de trabajo de Jonathan Strahan le permite publicar varias antologías por año. Uno de los proyectos más interesantes en los que ha participado son los de la serie Infinity, por definirlos de algún modo. Con las buenas sensaciones que me dejó Reach for infinity, comencé la lectura de Meeting infinity con las expectativas bastante altas.

“Rates of Change” de James S.A. Corey

Me parece que este relato es un buen comienzo para una antología, con unos autores que se están haciendo un nombre en la ciencia ficción.  La posibilidad de cambiar entre cuerpos  permite vivir con un organismo joven durante toda la existencia, pero el problema del rechazo a ese ser extraño en el que habitamos no es de fácil solución. Si además, añadimos el conflicto generacional entre padres e hijos, la mezcla mejora.

“Desert Lexicon” de Benjanun Sriduangkaew

Muy en la línea de los relatos de la autora, jugando con las modificaciones corporales y de la memoria. Aunque en este caso se trate de un experimento de campo para sobrevivir a las condiciones más duras. No es de los mejores de Benjanun.

“Drones” de Simon Ings

Curiosísimo relato con tintes postapocalípticos, en el que una nueva sociedad se ha creado. Los recursos disminuyen y las mujeres son un bien escaso. El comienzo del cambio ocurrió con un hecho que nos parecerá nimio pero no lo es: la muerte de las abejas.

“Body Politic” de Kameron Hurley

Demasiado complejo para mí. En esta historia la tecnología orgánica se enfrenta a la inorgánica. La narración se ve desde dos puntos de vista, pero al final resulta confusa y poco lograda.

“Cocoons” de Nancy Kress

La adaptación necesaria para vivir en un nuevo planeta puede venir por modificaciones buscada por el ser humano o impuestas por el exterior. En esta ocasión , Kress torna la amenaza externa en posible colaboración. Realmente interesante.

“Emergence” de Gwyneth Jones

Muy buen relato de Jones, sobre los cambios que la humanidad habrá de afrontar para conseguir la inmortalidad. También es importante el concepto de humanidad y libertad de la Inteligencias Artificiales,  con un sistema solar dividido entre la zona exterior, en la que están reconocidas como “seres libres” y la zona interior, donde son solo esclavos.

“The Cold Inequalities” de Yoon Ha Lee

Espectacular relato sobre la huida de la Tierra de una nave espacial con la presencia de un polizonte inesperado. Trata temas muy en auge como son el colonialismo y la memoria histórica desde una perspectiva de ciencia ficción.

“Pictures from the Resurrection” de Bruce Sterling

No me ha gustado nada el mundo descrito por Sterling en un futuro desolador.

“Aspects: A Galactic Centre Story” de Gregory Benford

Sin haber leído la saga del Centro Galáctico me temo que el relato queda un poco vacío de contenido.

“Memento Mori” de Madeline Ashby

Me ha gustado mucho esta historia sobre la posibilidad de ir cambiando de cuerpo tomando la decisión de guardar o no los recuerdos. ¿Que pasaría si una de nuestras iteraciones anteriores sí hubiera querido recordar?

“All the Wrong Places” de Sean Williams

Posiblemente el relato más original de toda la antología, la búsqueda de su amada por parte del protagonista le lleva a los límites del Universo, siempre viajando hacia delante, siempre luchando contra las probabilidades.

“In Blue Lily’s Wake” de Aliette de Bodard

El tratamiento de una extraña enfermedad que parece hacer coexistir en el mismo plano distintas realidades es el hilo conductor de esta historia de Xuya. Un acto egoísta puede generar buenas consecuencias, pero si el precio que se ha de pagar son vidas humanas, ¿se podrá sobrellevar la culpa?

“Exile from Extinction” de Ramez Naam

Muy curiosa esta aportación de Naam, con un tono menos optimista de lo que en él es costumbre pero no por ello menos creíble. Como en el relato de Yoon Ha Lee, una nave huye de la Tierra en guerra con una valiosa carga.

“My Last Bringback” de John Barnes

Cargado de resentimiento, esta narración desde el punto de vista de uno de los últimos humanos “naturales” que quedan en el mundo en contraposición a los “mejorados” es cruel y a la vez aleccionador.

“Outsider” de An Owomoyela

Una búsqueda de la respuesta a la pregunta: ¿qué nos hace humanos? ¿Es el libre albedrío? Si durante décadas los humanos se han tenido que modificar para subsistir, ¿seguirán siendo humanos?

“The Falls: A Luna Story” de Ian McDonald

McDonald ha encontrado un filón con sus historias de Luna, y no seré yo quien le distraiga de seguir escribiendo en este maravilloso escenario. Es este un relato de conflicto generacional y de cambio, de adaptación al medio y de aceptación de las limitaciones propias, y ante todo, una bellísima historia de amor materno-filial.

Tras terminar de leer la antología, que me parece de un nivel bastante alto, no he podido evitar acordarme de Takeshi Kovacs de Richard Morgan. Me hubiera gustado ver una colaboración de este autor en esta antología. Por lo demás, tras un comienzo algo titubeante, las historias van mejorando y dejan un agradable recuerdo.

The serpent

theserpentRecientemente en una conversación en twitter agradecí las recomendaciones de otros lectores de ciencia ficción, ya que me llevaron a leer a Claire North, una autora que me está encantando.

Una novella es una buena forma de acercarse a un autor, ya que la longitud de la obra permite leerla con cierta rapidez para hacerse una idea de su forma de escribir. Cuando las tres entregas de The gamehouse se pusieron a la venta, me hice con ellas casi de inmediato.

La primera entrega, esta The serpent, sienta las bases de lo que será el trasfondo del resto de la serie. Una casa de juegos con varios niveles donde aparte de ajedrez, damas, etc. se participa en otros juegos más… elevados. Las apuestas son tan altas como se desee, y no solo la vida esta en juego.

Vale que como concepto no es muy original (no hay más que remitirse a Dangerous Games para ver algo similar), pero no es el concepto lo que más me ha gustado del libro. La ejecución es lo que me ha parecido más especial.

La prosa que utiliza la autora es engañosamente simple a la vez que atractiva. En vez de un narrador omnisciente, North nos hace participar de la narración mediante una cómplice segunda persona del plural. Se alternan los capítulos más largos con los más cortos, para hacer que la narración no pierda el ritmo en ningún momento. Los personajes se representan apenas con trazos someros, pero acaban siendo mejor definidos gracias a las acciones que llevan a cabo y también gracias a las reflexiones que sobre ellos realiza la protagonista de la historia.

La ambientación, en la Venecia de principios del siglo XVII, se adecúa perfectamente al juego de tronos al que asistiremos, a una campaña electoral en toda regla donde se pueden y deben utilizar todos los recursos para proclamarse vencedor. Es lo que The republic of thieves podría haber sido de no ser por los defectos de esa novela.

Como un guiño añadido, en el transcurso del juego se utilizarán peones, cada uno identificado por una carta del tarot, imbricadas de forma que para cada acción habrá una reacción opuesta. Una maniobra muy inteligente por parte de la autora, que teje distintos niveles de complejidad con cada nuevo turno.

En definitiva, un gran descubrimiento que no puedo dejar de recomendar. También he de agradecer a @mertonio y a @odo que me hicieran leer a Claire North.

The alloy of law

alloyEn una conversación reciente definíamos a Brandon Sanderson como “palomitero”. En ningún caso se trata de una definición despectiva, si no elogiosa hasta cierto punto. A veces es un gustazo coger un libro que no te cambiará la vida, pero que te hará pasar un buen rato.

Sanderson había creado un escenario espectacular para su trilogía Nacidos de la Bruma, con unos sistemas de magia que daban mucho juego. Sin embargo, con la última entrega, la historia quedaba cerrada. ¿No era un desperdicio haber creado tanto para solo tres libros? Pues eso debió pensar el de Nebraska, porque al poco tiempo escribió The alloy of law.

Dando un importante salto en el tiempo de unos trescientos años, la acción de este libro se sitúa en el mismo mundo que la trilogía anteriormente mencionada, pero con cierto aire western. La tecnología se ha modernizado, la energía eléctrica comienza a desplegarse por las ciudades y las armas de fuego son moneda cotidiana. Sin embargo, aún queda una estructura feudal de grandes casas con alianzas políticas.

Es este contexto donde conocemos a Waxillium Ladrian y Wayne, dos justicieros cuya labor es hacer cumplir la ley en las zonas más salvajes de la frontera. Wax ha de volver a la ciudad y dejar su vida como defensor de la justicia para hacerse cargo de su título nobiliario, heredado tras una catástrofe familiar. Pero el hábito no hace al monje y las fiestas de sociedad le aburren sobremanera. Menos mal que ahí está su compañero Wayne para involucrarle en una nueva investigación.

El propósito de este libro según el propio Sanderson era servir de introducción para nuevas entregas en el mundo de la alomancia y es por esto que el argumento es bastante simple, aunque deja abiertas algunas puertas para las continuaciones. Del mismo modo, introduce algunas interesantes combinaciones en el uso de la magia, tan bien explicadas como siempre acostumbra el autor, para dotar de contenido a una obra de transición.

Lo mejor, las muchas escenas de acción que pueblan las páginas, donde se ha dado más importancia a estas peleas que al desarrollo de la intriga en sí, bastante previsible por otra parte.

Una lectura muy entretenida mientras esperamos las siguientes entregas del Cosmere.

A conflict of orders

conflictDisfrute con la primera entrega de esta trilogía, A prospect of war, así que en cuanto lo tuve en mi poder empecé a leer A conflict of orders.

De nuevo, Ian Sales huye de ciertos estereotipos de la space opera. La gran batalla espacial que podría ser el punto culminante del libro se libra a mitad de la narración, dejándonos con una extraña sensación. De esta forma, Sales se propone explorar una zona menos transitada en las novelas, lo que pasa después de la acción. Se trata de una apuesta arriesgada, algo anticlimático en la lectura, pero según se van desarrollando los acontecimientos ante nuestros ojos vemos que se trata de una decisión acertada, porque lo importante de la historia está aún por venir.

El autor trata temas de calado sociológico como la separación entre clases, bastante estricta y tan asimilada que nadie piensa siquiera en rebelarse. El concepto de honor entre las clases altas también resulta chocante por lo extremo, hasta el punto de que los prisioneros de guerra tienen libres los fines de semana si dan su palabra de volver o incluso siguen ejerciendo sus funciones en las naves que acaban de rendir al enemigo.

A conflict of orders se trata sin duda alguna de una novela de transición y eso se nota en el ritmo, bien llevado en las batallas y enfrentamientos pero algo más lento en el resto de las escenas. En ocasiones se ralentiza en exceso.

Aunque se explican algunas cosas sobre el origen de Casimir y su extraordinaria capacidad de aprendizaje, me gusta especialmente la aparición de un nuevo personaje que podrá dar mucho juego en la última entrega de la trilogía.

Como punto negativo, de nuevo algunas casualidades ponen a Cas en el lugar adecuado en el momento preciso para llevar a cabo acciones heroicas que desequilibran batallas. Un poquito Deus ex Machina, que me hubiera gustado que se resolviera de otra manera.

Lejos de resolverse, la intriga y las maquinaciones por el poder siguen complicándose, llegando a insinuarse amenazas externas a las que habrá que hacer frente con firmeza. Todos los planes que llevan siglos desarrollándose pueden alcanzar su desenlace en poco tiempo. Es por esto que tengo muchas ganas de leer A Want of Reason, que saldrá en marzo del año que viene.