Nightshade & Oak

Conocí a Molly O’Neall gracias a Greenteeth y como aquella novela me dejó muy satisfecha, no tardé mucho en leer Nightshade & Oak. Aunque tiene varios puntos en común, como la localización en un mundo donde lo mágico y lo mundano se tocan y una pareja de mujeres como protagonistas, también hay bastantes diferencias, lo que habla bien de una autora que no se dedica solo a repetir una fórmula que le valió en una ocasión.

Quizá la principal diferencia entre ambos libros es la relación romántica que se va desarrollando a lo largo de sus páginas, que aunque bastante previsible no por ello es menos reconfortante. Es realmente fácil empatizar con los personajes, aún siendo uno de ellos Mallt, una diosa inmortal que recoge las almas de los fallecidos para facilitarles el tránsito al otro mundo y la otra Bellis, una guerrera hija de Boadicea. La dinámica entre ellas es uno de los principales puntos fuertes de la novela, que comienza con Mallt perdiendo sus poderes en una extraña situación que implica a Bellis y su hermana. A partir de ahí Mallt, desprovista de todo lo que conformaba su vida, se ve arrastrada en una cruzada para recuperar la normalidad en la que la ayuda Bellis. Una relación conflictiva en principio pero destinada a ser algo más de lo que esperaban.

El contexto histórico también me parece fascinante, en unas islas británicas que resisten al invasor romano, pero en las que la llegada de la «civilización» provoca el retroceso generalizado de la magia tal y como se conocía, con una «corrupción» que amenaza el mundo mágico como nunca antes había ocurrido. Un poco como By Force Alone de Lavie Tidhar o los libros de Shauna Lawless, salvando las distancias.

Mención aparte merece el in crescendo al que se va abocando la novela. Cuando parece que los conflictos se han solucionado, algo que se dejó sin resolver vuelve del pasado para impedir que la felicidad de ambas sea completa. Y estos incrementos conforman el último tercio de la novela, que resulta muy satisfactorio porque la autora no se deja nada en el tintero.

Una obra recomendable y entretenida.

Greenteeth

No os voy a engañar, la razón por la que leí Greenteeth es porque comparaban a Molly O’Neill con T. Kingfisher y ahí ya saltaron todas mis alarmas, porque una es víctima del marketing como todo hijo de vecino. Afortunadamente, aunque quizá la comparación con la estadounidense es un tanto exagerada, sí es cierto que la novela de debut de O’Neill es refrescante (no sólo porque esté protagonizada por una náyade) y muy entretenida de leer, así que ha sido un acierto.

El libro está narrado en una primera persona muy directa y veremos toda la historia a través de los ojos de Jenny Greenteeth, la náyade de un lago situado cerca de un pequeño pueblo inglés, que un día, tras siglos de soledad, decide rescatar a una mujer a la que han lanzado al río por bruja, siendo esto el origen de una hermosa amistad. Y es que esa es quizá la mejor definición de Greenteeth, que es un libro sobre la amistad inverosímil y cómo no se debe prejuzgar por los orígenes de cada uno.

He de reconocer que me hace mucha gracia que todas las náyades se llamen igual, Jenny Greenteeth, porque me imagino a «las Jennys» juntándose para irse de fiesta y me río yo sola, aunque el libro no se extienda mucho por el campo humorístico. Esta es una de las grandes diferencias con Kingfisher, pero como digo la comparación es inadecuada, aunque comprensible.

Jenny y Temperance, la joven rescatada que resulta ser una bruja, investigarán las razones de su intento de asesinato y tendrán que partir de viaje para cumplir tres misiones que les encargarán las hadas. Hasta aquí, todo muy convencional, ¿verdad? Molly O’Neill no está innovando en el género ni falta que hace, porque el libro está narrado derrochando ternura y bondad, no me extraña que lo etiqueten como cozy. Y es que hay veces que no hace falta crear todo un nuevo subgénero o inventar alocadamente, si no que basta con tener las ideas claras y ganas de escuchar un relato agradable.

A esto también contribuye y mucho la narración de Catrin Walker-Booth, que vuelve totalmente creíble el punto de vista de un ser feérico acuático en su relación con los humanos. Incluso se permite el lujo de poner acentos específicos cuando las andanzas de las amigas y su acompañante las llevan a Gales. Todo un acierto en la elección de la narradora.

También me gustaría destacar que el libro tiene un giro final que me parece que da un nivel más de complejidad (sin llegar a ser ecuaciones diferenciales, que nos conocemos) al relato y que justifica ciertas reiteraciones que al principio tomé como pecados de juventud de la autora, pero que luego vi que estaban colocadas a propósito.

Un libro entretenidísimo y perfectamente disfrutable, de esos que te alegran el día. Muy recomendado.