Beneath the Twisted Trees

Es una lástima que la saga The Song of the Shattered Sands no sea un poco más conocida, porque lo cierto es que Brad Beaulieu se va superando con cada entrega. No negaré que es necesario cierto esfuerzo por parte del lector para sumergirse en una trama tan compleja y enrevesada, pero el resultado es más que satisfactorio.

Quizá una de las primeras dificultades que nos encontramos al leer esta historia es recordar qué pasó en los volúmenes anteriores, ya bastante largos de por sí. Para solventar este escollo, el autor utiliza dos métodos. El primero, el más común, es dejar a disposición del lector un resumen en el propio libro y en su página web de lo que ha pasado hasta entonces en la historia, no solo en las novelas principales si no también en alguna de las novelas cortas que resultan fundamentales para conocer las motivaciones de algunos de los personajes. Sin embargo, me gustaría hacer hincapié en el segundo, perfectamente integrado en la propia narración y que sirve como ayuda para el lector. A través de los tatuajes que se van haciendo los personajes, principalmente Çeda pero también otros, asistimos también al resumen de la historia, a través los ojos de algunos de los protagonistas. Este método hace que descubramos no sólo qué ha pasado antes, si no que lo vemos a través de la óptica de otras personas, no del narrador habitual, añadiendo una nueva capa de complejidad a la historia. A mi entender, todo un acierto por parte del autor.

Ya había hecho hincapié anteriormente en la exquisita prosa de Beaulieu así que para no repetirme mucho hablaré sobre las relaciones entre los personajes. Me parece muy arriesgada la apuesta del autor por los múltiples puntos de vista que ofrece, ya que hace que no sea fácil seguir la historia. Al principio de la saga con tener más o menos controlada a Çeda podíamos ir enterándonos de la narración, pero ahora, aunque ella sigue teniendo un marcado papel protagonista no es menos cierto que han aparecido otros personajes que captan nuestra atención, tanto entre sus aliados como sobre todo entre sus enemigos. Se van incorporando nuevas facciones a las luchas de poder, no solo entre los doce reyes de Sharakai (o lo que queda de ellos) si no con fuerzas ajenas a la ciudad que ansían poseerla. Hay batallas navales en el desierto, hay magia de sangre y necromancia e intriga, muchísima intriga. Pero no contento con esto, el autor también nos ofrece una visión flexible del amor y de las relaciones interpersonales, todo un muestrario de amor. Fraternal, materno, filial…

También es cierto que el libro, como toda la saga, adolece de ciertos problemas de ritmo. Supongo que es algo inextricable a su propia complejidad, pero hay ocasiones en que parece que la historia no avanza. Es maravilloso recrearse en la contemplación de las dunas y la belleza del desierto o en el intricado diseño de los tatuajes de las tribus, pero cuando una novela ya es de por sí bastante larga, quizá se agradecería no andarse tanto por las ramas en según qué momentos.

Pronto estará disponible la siguiente entrega y no dudo de que volveré a adentrarme en el desierto con interés renovado por la historia.

Gallowglass

He de reconocer que cuando salió anunciada la portada de este libro coincidió con alguna otra de «astronautas tropezando en el espacio» y es por esta razón tan tonta que le presté algo de atención. Cuando me he puesto a leerlo me he encontrado con una novela con algo más de ciencia que de ficción, en la que lo más interesante es el tratamiento de la mecánica orbital de los asteroides, algo que puede resultar atractivo pero probablemente más en un ensayo que en una novela.

Y es que la premisa en la que se basan todas las decisiones del protagonista resulta demasiado difícil de creer. Jack es el hijo de unos multibillonarios interesados en el transhumanismo, lo que implica necesariamente que va a mantener su posición de heredero pero no acceder a nada más durante un periodo de tiempo indefinido. Se supone que por esta causa, o por el cambio climático, o vaya usted a saber por qué esta rebeldía de juventud, decide huir de su cárcel de oro embarcándose en una huida hacia el espacio, el único lugar en el que cree que los contactos y el inacabable caudal de dinero de sus padres no podrá obligarle a volver.

Hablo del cambio climático porque es la entrada de cada capítulo del libro, aunque realmente tiene poca o nula influencia en el desarrollo de la novela. No entiendo por qué está insistencia machacona del autor con el tema, que no digo que no sea relevante, pero no en este contexto.

El libro está dividido en tres partes, la primera es la huida de su vida anterior, ayudado por unos amigos virtuales que tampoco se sabe muy bien de dónde han salido, porque esto de encontrarse hackers por todas partes no debe ser difícil para los muy muy ricos, lo mismo puso una nota en Milanuncios. En la segunda parte, Jack y la tripulación de la nave espacial en la que se embarca intentar recuperar un asteroide para llevarlo a la órbita de la Tierra y poder explotarlo. Y en la tercera ha de afrontar las consecuencias de los actos de la primera y la segunda.

Dejando aparte lo difícil que resulta creer en el idealismo del protagonista, capaz de renunciar a la inmortalidad por sus principios y del martilleo de datos sobre el cambio climático que están metidos con calzador, la novela se desarrolla prácticamente como un thriller, ya que de ciencia ficción hay más bien poco. Está situada en un futuro tan cercano muy verosímil con la única diferencia con la actualidad de los viajes espaciales establecidos y la explotación de colonias lunares y orbitales.

Es difícil empatizar con los personajes porque son egoístas y un poco disfuncionales en sus relaciones humanas, capaces de mandar por la escotilla en un viaje sin retorno a cualquiera que ponga en peligro la misión. A lo mejor esta frialdad es necesaria para la supervivencia, pero cuando el número de personas en la nave espacial comienza a reducirse drásticamente sin que el viaje se vea afectado también se puede pensar que a lo mejor hacían más bien poco perteneciendo a la tripulación desde el principio.

Gallowglass me parece un libro bastante prescindible.

Bear Head

He de reconocer que la primera propuesta de Tchaikovsky que he leído este año, que seguramente no será la última, me ha encantado. Aún siendo una continuación de Dogs of War es de lectura independiente y trata temas muy atractivos en la ciencia ficción, como la colonización de Marte, las inteligencias distribuidas y el control mental. Estamos hablando de especulación a alto nivel, pero no solo en el aspecto tecnológico si no también en el sociológico, algo que me resulta aún más interesante.

No me cabe duda de que también ha influido la excelente labor desarrollada por los narradores del audiolibro, William Hope, Laurence Bouvar y Nathan Osgood, que hacen que te sumerjas más en la historia.

La acción tiene lugar en Marte y en la Tierra. Mientras que en el planeta rojo asistimos a los trabajos necesarios para instalar una ciudad allí, llevados a cabos por humanos modificados y bioformas animales, en la Tierra ocurre algo mucho más siniestro. Un político va ascendiendo en el poder a base de medias verdades y populismo, en un reflejo inquietante de lo que está ocurriendo en la realidad. Pero no es solo eso lo preocupante, lo terrible es la inquebrantable lealtad de su círculo interno y cómo la ha conseguido. A veces me parece que el autor carga demasiado las tintas en esto, dejando a las claras la mentalidad casi infantil del malvado, pero también cómo rodeado de un buen equipo es capaz de salirse con la suya.

Me gusta especialmente el tratamiento del dilema del libre albedrío y la asunción de la responsabilidad tal y como lo propone Tchaikovsky. Aderezándolo con un sentimiento religioso, vemos cómo no hacer nada es hacer algo en sí mismo y las consecuencias que esto puede acarrear. Dejar todas las decisiones y por lo tanto la responsabilidad a un entidad superior es una elección cobarde pero cómoda, a la que se acogen algunos de los personajes del libro. Otros no llegan a tener siquiera esa posibilidad de elección.

Hay algunos elementos que se notan algo forzados para conseguir que la acción avance hasta su punto álgido, como el modo casi milagroso en que se consigue salvar información imprescindible para desenmascarar al malvado o la relativa facilidad con que se desmonta su plan debido a una casualidad, pero son detalles menores comparados con la reflexión a la que nos invita el autor. Para mí, la mejor lectura de lo que llevo de año, pero claro, solo estamos empezando.

The Echo Wife

Tengo la impresión de que esta publicación reciente de Sarah Gailey está pasando bastante desapercibida y es injusto, porque nos encontramos ante una obra de ciencia ficción especulativa que si bien utiliza un recurso muy manido como es la clonación humana, es capaz de conjugar el tratamiento de la moralidad en los experimentos científicos con las relaciones personales de una forma sobresaliente.

Evelyn Cadwell es una investigadora de gran éxito en el campo de la clonación humana. Está totalmente volcada en su investigación, así que deja pasar varias señales de que su marido, que colaboró con ella en el principio de su carrera, es infiel. Lo sorprendente es que con quien está teniendo una aventura es un clon de ella misma, modificada para limar las asperezas e inconvenientes que presentaba en su relación. Sin embargo, todo cambia cuando recibe la llamada de Martine, su propio clon, solicitando su ayuda por algo que ha ocurrido con su marido.

Lo que más llama la atención de la novela que nos ofrece Gailey es la crudeza con la que expone los sentimientos de los personajes. Quizá estamos acostumbrados a que en el mundo real todo tenga una capa de edulcorante para ayudarnos a pasar mejor los malos tragos, pero Gailey habla sin tapujos. En el campo de la clonación humana y cuando Evelyn habla de su investigación, los «sujetos» no son considerados seres humanos, son solo especímenes con los que experimentar. Y si para condicionarlos hace falta extirparles un miembro o someterles a algún otro procedimiento cruel, todo se lleva a cabo de una forma tan aséptica e impersonal que nos hace dudar sobre la humanidad del propio científico.

Esta frialdad extrema de Evelyn también se ve reflejada en su relación con el resto del mundo, desde su marido que se siente abandonado por su dedicación a la investigación a la ristra de ayudantes que va quemando a lo largo de los meses. Y sin embargo, a lo largo de la novela iremos viendo que todos estos actos son la consecuencia de una infancia subyugada que poco a poco se irá desvelando. No es que su comportamiento tenga justificación, pero sí podemos llegar a entender las causas.

Pero no es solo el comportamiento de Evelyn el que nos resultará repulsivo, es que casi todos los «humanos verdaderos» (por distinguirlos de los clones) tienen una bajeza moral que resulta fascinante pero que debería hacer saltar todas las alarmas.

No deseo extenderme más en la trama de la novela, porque creo que es mejor ir descubriendo las pequeñas sorpresas y giros de guion que Gailey ha ido sembrando por esta excelente obra. Considero importante poner el foco en la especulación sobre las posibilidades de la clonación y la responsabilidad moral en la creación de estos sujetos, algo sobre lo que le misme autore hace bastante hincapié. Es un libro relativamente corto pero que hay que leer de forma pausada para reflexionar sobre estos temas.

Me gustaría destacar la labor de la narradora del audiolibro, Xe Sands, que consigue que consigamos empatizar con una protagonista fría y con un comportamiento en ocasiones despreciable, en un relato que transcurre sobre todo en el interior de su cerebro. Los diálogos que hay también están bien representados, pero es ese soliloquio interior y la manera de contárnoslo lo que me ha hecho reparar más en la calidad de la narración de Sands.

Immunity Index

Hay veces en las que las novelas, sobre todo las especulativas, se adelantan a la realidad, como por ejemplo A Song for a New Day de Sarah Pinsker. Pero, y ahora lo estamos viendo más, algunas veces la realidad se adelanta a la novela. Esto le ha pasado al nuevo lanzamiento de Sue Burke, Immunity Index, que gira entorno a una infección mortal por un coronavirus en EE.UU. y las consecuencias políticas, sociales y económicas que esto conlleva.

Como ya digo, es imposible leer esta novela sin retrotraerse al estado actual de la pandemia y comparar qué ha pasado en la realidad con lo que imaginó la autora. Burke nos presenta un cuadro mucho más terrible, primero porque una de las cepas del virus es tiene una tasa de mortalidad tremendamente alta y después porque el estado político del país es mucho más convulso. Se trata de una novela coral, que hace también hincapié en otro aspecto, el de la manipulación genética en general y la clonación humana en particular, que es quizá la parte más interesante de la narración.

El libro es una alabanza a la insurrección ciudadana contra la opresión gubernamental, aunque las ideas que expone son un tanto inocentes, ya que sería de esperar una represión mucho más brutal por parte de un presidente y su camarilla capaces de idear ataques contra la salud pública con tal de mantener su puesto. Pero para captar estos mensajes, hay que entrar en el juego de Burke, que nos muestra el patriotismo tal y como se entiende en EE.UU. algo que no tiene nada que ver con lo que se puede entender en otros países. Y el hecho de que haya personas capaces de sacrificar su vida para ayudar a los demás no quita que haya otras que se crean investidas de derecho divino a obrar como les plazca. A principios de año fuimos testigos de una versión mucho más moderada de esto, y por lo tanto, el libro se vuelve aún más creíble.

Me hubiera gustado más protagonismo para el científico encargado del estudio del virus y de las estrategias para su anulación. Me parece que se pasa un poco de puntillas por el tema dando más importancia a la parte política, cuando a mi entender sería más atractivo desarrollar más este personaje y la justificación de sus acciones.

Immunity Index es una novela tan actual que el propio entorno en que se desarrolla puede jugar en su contra, ya que no todo el mundo puede tener ganas de leer algo que a lo que podría asistir asomándose por la ventana. Es por tanto difícil recomendarla en la actualidad.

Seven Deaths of an Empire

De nuevo contamos con la ayuda de Antonio Díaz en esta reseña conjunta. Desde aquí, agradecerle una vez más su colaboración.

Lo primero que me llamó la atención de Seven Deaths of an Empire fue su portada, que es bastante impactante, ya que el nombre del autor era totalmente desconocido para mí. Pero todo el mundo tiene que empezar por algún sitio así que una sinopsis interesante y una portada tan espectacular son un buen motivo para darle una oportunidad.

Nos encontramos ante una fantasía correcta pero previsible que se inspira en el Imperio Romano, aderezándolo con algo de magia. Donde digo toma como base, se puede decir perfectamente que copia descaradamente la ambientación.

Parece una salida facilona para un panorama literario donde pueden verse todo tipo de escenarios mucho más logradas. No sólo puramente fantásticas si no también basadas en otras culturas con menos visibilidad y que resultan más interesantes y exóticas para el lector occidental.

Si ya hemos establecido que el escenario no es precisamente el punto fuerte de la novela, ¿qué podemos destacar? ¿Los personajes? ¿La trama? Desgraciadamente, ninguno de estos aspectos es especialmente novedoso tampoco.

La novela está estructurada en dos hilos convergentes. Uno está protagonizado por un viejo general llamado Bordan al mando del ejército de este Imperio pseudorromano que se queda en la capital a pesar de la campaña que está en pleno curso en el norte (contra los bárbaros ni más ni menos). El otro hilo presenta a Kyron, un aprendiz de mago que sale de la capital por primera vez como parte de la campaña militar. Es joven, inexperto y viene con muchas ideas preconcebidas sobre los «bárbaros» que vienen a «civilizar».

Las dos tramas tienen un interés parecido, y se ve durante la narración que están condenadas a encontrarse. No obstante, el ritmo es bastante parsimonioso, y aunque supuestamente se dosifique la información para saber cuál es la relación entre ambas, desde muy al principio de la novela se ve venir la conexión.

Ése es, posiblemente, el principal problema de la novela: la previsibilidad. Al principio el libro comienza con la muerte del emperador en el frente. Como consecuencia se desata una serie de intrigas para asegurar la sucesión al trono. Sin embargo desde el principio se ve venir lo que va a pasar y el lector moderadamente avezado podrá descubrir al verdadero culpable antes de llegar a la mitad del texto. Aunque el final en sí mismo no sea tan fácil de adivinar, saber estos detalles de la conspiración arruina bastante el disfrute de la novela.

Un punto a favor de la novela es la presentación de las culturas «bárbaras» como algo diferente, pero no peor. Kyron tiene un interesante arco de paso de madurez sobre todo por las conversaciones sobre esta otra cultura.

El otro hilo, protagonizado por Bordan, no tiene un arco de ese tipo pero resulta entretenido ver los tejemanejes que los diferentes miembros del consejo de llevan entre manos y los esfuerzos que lleva a cabo por mantener en vereda a los miembros de la familia real.

Cuando al fin ambas tramas se encuentran, la historia gana algo de ritmo, pero es muy tarde en el desarrollo del libro como para compensar la lentitud anterior. Y no es que sea un libro corto pero puede dar la impresión de que el autor se ha quedado con alguna cosa en el tintero y quizá le habrían venido bien algunas páginas más para para rematar la faena. O puede que simplemente se esté guardando material para la siguiente entrega, ya confirmada.

Un aspecto interesante aunque poco desarrollado en la novela es el sistema de la magia. No es el colmo de la originalidad pero los magos utilizan un sistema de ‘bordado’ con el que crean constructos o ‘tejidos’ uniendo con la mente los diferentes puntos mágicos que hay flotando invisibles por el mundo. Este sistema permite crear hechizos al vuelo pero también imbuir objetos con efectos mágicos que, generalmente, se agotan pronto. Hacia al final de la novela se presenta una aplicación de la magia distinta que permite almacenar poder en objetos para liberarlo posteriormente con sorprendentes efectos.

Ojalá se hubiese utilizado más este recurso, porque al final la novela queda un poco en terreno de nadie, algo de fantasía algo de retelling de historia pero nada definido. Y con ese sistema de magia quizá se podría haber dado algo más de originalidad a la novela, don del que anda escasa.

En la continuación, en la que esperemos el desarrollo de los personajes protagonistas continúe a un ritmo más dinámico, posiblemente se exploren otras áreas del Imperio y otras formas de utilizar la magia. Los que queden vivos, porque el título ciertamente está bien puesto.

Es difícil recomendar un libro que no termina de cuajar en muchos aspectos, así que creo que habrá que esperar para ver si la segunda entrega complementa la historia mejor que esta primera entrega.

A Hole in the Sky

Durante la entrevista que le hicimos a Peter F. Hamilton para Tryperion, nos habló de sus futuros proyectos y entre ellos se encontraba la publicación de esta novela, exclusiva para formato audio. No cabe duda de que despertó mucho mi interés así que en cuanto que tuve la oportunidad, me dispuse a escucharla.

A Hole in the Sky es una obra menor dentro de la producción del autor británico, pero acostumbrados como estamos a sus obras titánicas hay que decir que esta obra novela es un cambio que no viene mal. La historia tiene lugar en una nave generacional en la que no todo ha salido como estaba previsto (la verdad, me cuesta creer que cualquier persona que haya leído algo de ciencia ficción se embarque en un viaje de este tipo, siempre salen mal).

Todo está narrado desde el punto de vista de Hazel, una joven que vive en uno de los pequeños pueblos que colonizan el interior de la nave, que a causa de un motín ha vuelto a un estado bastante primitivo de civilización. La maquinaria destinada a hacer su vida más fácil no funciona correctamente y han de trabajar muy duro tan solo para sobrevivir y llegar al siguiente día. Todo esto bajo la supervisión de «la capitana electrónica», una supuesta mezcla entre inteligencia artificial y la personalidad de la última capitana de la nave, que recurrió a esta fusión como última defensa contra el motín mencionado anteriormente. Quizá lo más duro de la vida en la nave es que para aprovechar los recursos se debe reciclar a los que cumplen 65 años, a lo Fuga de Logan. La mayoría aceptan su destino como parte del servicio a la comunidad, pero algunos hacen «trampa» y huyen hacia zonas inexploradas de la nave.

Siendo este el punto de partida, ya nos podemos imaginar que tendrá que ocurrir algún cambio para romper el status quo de la situación. Esto ocurre cuando un accidente afecta a un familiar de Hazel, que dejará de poder contribuir al bien común, por lo que la decisión sobre la continuidad de su vida está en entredicho.

Sin querer meterme más en el argumento, hay que decir que la novela es bastante optimista a pesar del punto de partida un tanto ominoso del que parte con el reciclado de seres humanos. También pienso que se han suavizado mucho las aristas de la situación para que la novela pueda estar dirigida a un público más juvenil. Hazel comenzará una viaje para mejorar la situación de la nave generacional en el que «casualmente» su ascendencia tendrá un papel relevante.

A pesar de lo simple y quizá algo manida que es la trama, no puedo dejar de lado alguna de las aportaciones de Hamilton a la intriga, sobre todo en la parte final. Aunque como digo se trata de una novela de mucha menor complejidad de lo que el autor acostumbra, no cesa de dar muestras de su oficio como escritor. Los personajes son un tanto maniqueos, pero se les coge cariño. Y ojo, que estamos solo ante la primera entrega de la serie, así que no podía faltar un buen cliffhanger para engancharnos hasta la siguiente entrega.

En cuanto a la narración de Elizabeth Klett, he de decir que me parece correcta, pero no aporta mucho valor a la historia. Quizá sea debido a la comparación de su labor con la de otros narradores, pero no me ha parecido especialmente destacable.

The Ikessar Falcon

Aunque la lectura de The Wolf of Oren-Yaro no había sido totalmente redonda, la historia era lo suficientemente interesante como para que me acercara a la segunda entrega. Afortunadamente K.S. Villoso consigue expandir tanto el mundo como la trama de una forma muy completa en esta segunda novela, haciendo que haya merecido la pena la apuesta.

La novela es continuación directa del anterior volumen y se puede resumir como la vuelta de la reina Talyien a sus dominios, en un viaje tremendamente complicado con muy pocos aliados y enemigos por doquier. Este viaje le sirve a Villoso para que podamos descubrir la ingente tarea de creación de mundo que ha llevado a cabo, con distintas culturas integradas dentro del mismo reino, pero que mantienen su personalidad propia. Además, la autora aprovecha para ir profundizando en las distintas intrigas políticas que ya dejó entrever en el libro anterior, pero en las que ahora profundiza con mayor intensidad, dando lugar a un entramado de traiciones y maniobras totalmente inmersivo. En el volumen anterior la magia tenía un papel poco destacado, pero ahora resulta ser un componente fundamental en esta fantasía de inspiración filipina, donde el honor y la familia tienen un lugar preponderante. También me gustaría destacar la presencia de dragones, algo que sirve para romper definitivamente con la monotonía a la que nos podía haber llevado el primer libro.

En cierto sentido el libro también es una reivindicación de los personajes femeninos fuertes, que solo por serlo tienen el estigma de no cumplir su papel como mujeres sumisas y la acusación constante de dar rienda suelta a sus anhelos, mientras que de cualquier personaje masculino no se pondría su capacidad de mando e incluso se aplaudiría su hombría.

Quizá la parte que menos me ha convencido es el triángulo amoroso del que la reina es el centro, con tres vértices que se sienten atraídos por ella casi gravitacionalmente y que son incapaces de alejarse de su influjo. Estos tres personajes, serán fundamentales para el desarrollo de la historia, bien sea porque Talyien se aprovecha de ellos para sus planes o intenta protegerlos según cuál sea su relación con cada uno.

Las revelaciones sobre el pasado de la reina, hábilmente dosificadas, hacen que se descubran conspiraciones y engaños que están influyendo en el desarrollo presente de los acontecimientos. La verdad, siento mucha curiosidad por la siguiente entrega, para ver cómo se podrá desvelar la intriga, ya que Talyien cuenta con muy pocas herramientas a su favor.

Unity

A veces leo libros sobre los que no tengo muchas referencias porque creo que es bueno salirse de la zona de confort y además así tengo la oportunidad de encontrar auténticas joyas como este Unity de Elly Bangs.

Durante la lectura me he encontrado con muchas ideas de ciencia ficción y una interesantísima discusión sobre la posible progresión del ser humano. Conceptos de la ciencia ficción pionera, como la gestalt de Sturgeon en Más que humano puestos al servicio de una novela especulativa e inmersiva. Unity se lee a una velocidad endiablada, lo que hace que dejemos pasar algunas casualidades demasiado convenientes para que avance la trama, pero aparte de esto detalles nimios nos encontramos ante un gran obra. ¡Y es la primera novela de la autora! No puede esperar a ver qué nos deparará su labor en el futuro.

Tachyon nos ha traído una novela que tiene profundas inquietudes filosóficas, pero también un mundo distópico asolado por distintas catástrofes, ciudades submarinas controladas por sindicatos criminales, intolerantes sectas religiosas, máquinas de Von Neuman con ataques víricos y más y más ideas por página que muchos otros libros de ciencia ficción. Pero esto no resulta abrumador en ningún momento, de forma sorprendente la autora es capaz de dosificar la información que nos va dando sobre el pasado de los protagonistas y sus antagonistas para que cada revelación llegue en el momento justo, elevando la tensión y haciéndonos desear llegar al siguiente capítulo, al siguiente giro del guion.

En cuanto a la prosa, es una novela bien escrita que supedita el lucimiento personal de la autora al mensaje que quiere hacernos llegar, sin dejar por ello de utilizar algunas metáforas bastante bien traídas. Que la lectura sea accesible en este sentido ayuda a que las ideas desborden nuestra imaginación. Quizá ninguna sea especialmente rompedora de por sí, pero la construcción que lleva a cabo Bangs con estos aportes sí que me parece destacable.

Los personajes me parece muy bien definidos y extraordinariamente atractivos, claro que en el caso de Danae, la protagonista principal, no parece excesivamente difícil teniendo tantas y tantas vivencias de las que escoger. Alexei, en cambio, es un poco más limitado tanto por su pasado y adoctrinamiento como niño soldado como por el desarrollo de su historia. Sin embargo, ambos se complementan muy bien, con sus fallos y aciertos, como el ying y el yang que la casualidad pone en contacto en el momento adecuado.

No puedo dejar de aconsejar este libro, que me ha resultado realmente fascinante. Ojalá lo leáis y podamos comentar los entresijos de los distintos tipos de evolución de la humanidad que aquí se plantean, porque creo que esa semilla que la autora ha dejado plantada puede florecer con el cuidado adecuado.

Winter’s Orbit

Hay libros de ciencia ficción que tienen cierto componente de romance y hay libros centrados en el romance que tienen cierto componente de ciencia ficción. Winter’s Orbit es uno de los de la segunda categoría, aprovechando un pequeño imperio con distintos planetas y la necesidad de diplomacia entre ellos para contarnos una historia de amor. La historia podría ser fácilmente transportable a otro entorno salvo ligeros detalles, pero no por ello perdería su fuerza.

Estando sobre aviso de esta característica, lo cierto es que Winter’s Orbit es un libro maravillosamente disfrutable, con unos personajes de esos que te dan ganas de achuchar. La muerte de Taan, marido de Jainan (representante diplomático de Thea), hace que su viudo tenga que casarse aprisa y corriendo con otro príncipe del imperio para mantener el tratado de paz. El elegido para esta tarea es Kiem, que no tiene lo que se puede decir un historial intachable. Sobre este matrimonio girará todo el libro, ya que los personajes estarán condenados a entenderse a pesar de los muchos impedimentos iniciales.

La relación entre ambos está tratada con gusto exquisito, desde los titubeantes comienzos hasta el desarrollo pleno, pasando por esos momentos tan de comedia romántica que dan ganas de coger a los protagonistas y obligarles a hablar a las claras para que al fin se digan la verdad. No podían faltar las confusiones, las malas interpretaciones y los arrepentimientos que constituyen la salsa de este tipo de historias.

Pero, a pesar de ser bastante típica, no deja de tener detalles interesantes. Me gusta mucho por ejemplo cómo para evitar errores existen distintos tipos de adornos que permiten definir el género de cada persona, sea masculino, femenino o no binario. El hecho de que la relación homosexual no de siquiera lugar a comentario también es importante en cuanto a la normalización de estos matrimonios. El papel de la mujer en el imperio es igual al del hombre, otro triunfo si me permitís que lo llame así.

Un tema muy pero que muy importante en el desarrollo de la historia y que quizá se debería advertir antes de leer el libro es la presencia de violencia y maltrato dentro de alguna de las relaciones mencionadas. Me parece que está tratado con gran sensibilidad, pero no por ello deja de hablarse sobre el estado mental de la víctima, que no cesa de justificar el maltrato por pensar que es culpa suya. Sin ser experta en el tema, creo que es una representación fidedigna del sentimiento que genera en algunas víctimas el maltrato de pareja.

Como digo, la parte de ciencia ficción es ambiental en su mayoría, aunque también aparece una sección en la que se utiliza una tecnología avanzada para acceder a las memorias de los implicados, pero nada más.

Un libro con el que he disfrutado y que me gustaría recomendar, sabiendo de qué se trata, claro.