Seven of Infinities

Aliette de Bodard lo ha vuelto a hacer. Ha creado un delicioso entretenimiento, situado en el Universo de Xuya pero haciendo suyos unos personajes conocidos, como hizo con Sherlock Holmes y el doctor Watson.

El elegido en esta ocasión será Arsene Lupin, el famoso ladrón. En su contrapartida en Xuya, Sunless Woods es una nave ladrona ya retirada, que se aburre como una ostra en la tranquilidad de su jubilación. La otra protagonista será Vân, una maestra de una acaudalada familia. Tanto Vân como Sunless Woods guardan sus peligrosos secretos pero se verán atraídas la una por la otra cuando un misterioso asesinato tiene lugar en la casa donde trabaja Vân, poniendo en peligro su medio de vida.

La ambientación es estupenda. Aunque no conozcamos para nada el universo en que se desarrollan este y otros relatos de la autora con unas leves pinceladas estaremos en situación. Pero es que si además tenemos algo de conocimiento de estos mundos, disfrutaremos de las pequeñas referencias, como la localización de Scattered Pearls Belt.

Sería reiterativo decir que la prosa de de Bodard es precisa y maravillosa, pero es que además en esta ocasión ha ido incluyendo nuevos elementos que quizá antes no se habían percibido en el universo de Xuya, como una creciente tensión sexual. El tratamiento del misterio me parece lo suficientemente contenido como para despertar interés sin necesidad de momentos excesivamente escabrosos y está perfectamente entrelazado con la cultura que conocemos del propio universo: el respeto por las tradiciones, el uso generalizado de implantes mentales con los conocimientos de los ancestros y las altas posiciones sociales que alcanzan los estudiosos más sobresalientes. Utilizando todos estos y elementos y las siempre presentes naves mente, tenemos ante nosotros un pequeño misterio y unas protagonistas que despertarán nuestra empatía desde el comienzo de la lectura. Me gustaría pensar que habrá continuación con estos mismos personajes y aunque Aliette no haya hecho mención en el futuro cercano a una nueva historia de Vân y Sunless Woods, la historia está perfectamente encauzada para ser continuada en algún momento.

Howling Dark

Llevaba tiempo detrás de leer Howling Dark de Christopher Ruocchio la segunda entrega de la saga Sun Eater, pero he de reconocer que la extensión de la obra me echaba para atrás. Saber que es un libro largo influye, pero intuir que se te puede «hacer» largo es aún peor, al entrar en el terreno de lo subjetivo.

En la primera entrega el autor soslayaba este problema con acción e intriga, desplegando un espectacular escenario con cambios de planetas y de situación, desde la infancia privilegiada del protagonista hasta su caída en desgracia como gladiador pasando por su labor como tutor, que no te dejaba distraerte en ningún momento. Sin embargo, en esta segunda entrega no ha optado por este camino. Ruocchio decide que la acción esté mucho más comedida, aunque la haya y se lo juega todo a la baza del sentido de la maravilla, a la exposición de variantes humanas que se encuentran tan alejadas de la línea base que prácticamente son una escisión. El despliegue de imaginación es apabullante y las revelaciones que tienen lugar sobre todo en el último tercio de la novela despiertan el interés del autor, pero hay que decir que algunos tramos no mantienen el nivel de atractivo que los demás. Algo normal en un libro de esta extensión, pero que con la primera entrega al menos a mí no me sucedió.

El protagonista de la historia continúa siendo Hadrian Marlowe, empecinado en su idea de llegar a entablar conversaciones de paz con los aliens Cielcin, esta vez en su papel de capitán mercenario. El comienzo de la historia puede resultar algo confuso porque han pasado varios años desde el final de Empire of Silence y el autor hace referencias a estos hechos pasados de los que no tenemos conocimiento. Pero una vez que pasamos esta confusión inicial, ya nos encontramos totalmente en situación para esta fantasía épica en un entorno espacial.

La novela tiene algo también de primer contacto, sobre la imposibilidad de entender a otras criaturas que han evolucionado de forma distinta a la nuestra. De hecho, en un momento de la narración se menciona que el hecho de poder hablar y comunicarse con los Cielcin es más un accidente casual que una característica normal en las relaciones con alienígenas. Esta idea me recordó, salvando muchísimo las distancias, a Solaris o Visión Ciega.

La comparación entre Hadrian, prácticamente un recién llegado al mundo y otro personaje con quince mil años de vida a sus espaldas es tan contrastada que resulta dolorosa, pero sin embargo, aún tienen un nexo en común: la curiosidad, la necesidad de saber. Me gusta mucho que se haga hincapié en este aspecto, en un libro que es más oscuro que el anterior y que no deja mucho lugar a la esperanza.

La relación amorosa que tiene lugar en la novela se me antoja un tanto superflua, pero quizá sea necesaria para la evolución del personaje. Lo que si me parece que está magistralmente reflejado es la historia de traición que se despliega ante nuestros ojos, cómo las maniobras políticas y la búsqueda de una ventaja temporal puede dar al traste con una posibilidad de entendimiento. El universo es cruel y aquí se refleja muy bien.

Creo que tendré que volver a reunir fuerzas y tiempo para acometer la lectura de la tercera entrega de la saga, ya que requiere mucha implicación por mi parte. Pero también pienso que merece mucho la pena.

The Saints of Salvation

Si normalmente ya resulta un poco difícil reseñar un libro sin entrar en el terreno del spoiler, hacer lo mismo con el tercer volumen de un trilogía ciclópea ya es rizar el rizo. Y sin embargo, eso es lo que voy a intentar hacer con The Saints of Salvation, la última entrega de su Salvation Sequence.

La forma más fácil de salir de este atolladero sería proclamar a los cuatro vientos: ¡Hamilton ha vuelto! pero tampoco tendría mucho mérito y resultaría poco orientativo, así que vamos a intentar ser un poco más específicos.

La historia que nos narra el autor, que es de dimensiones épicas en cuanto a alcance y extensión temporal, continúa estando dividida en tres líneas, pero como quiera que una de ellas tiene un desenlace bastante claro ya desde el segundo libro, el escritor le da unas pequeñas pinceladas para dejar unos hilos pendientes que luego retomará y la cierra, decantándose definitivamente por las otras dos líneas de narración, sin duda las más interesantes.

Estas dos tramas que llevan a la confrontación final son sin duda alguna uno de los despliegues pirotécnicos más destacados de la obra de Hamilton, con múltiples puntos de vista, cambios temporales, tecnología avanzadísima y caminos de expiación y redención. Baste poner como ejemplo que se nos presenta una disertación sobre las posibles realidades alternativas que un cambio en el futuro podría provocar si se impide mandar un mensaje al pasado que merecería estar enmarcado para cualquier autor de ciencia ficción que trate este tipo de temas. Y esto que me ha dejado tan impresionada, es tan solo un detalle más dentro del maremágnum de acción que se nos viene encima .

Tampoco deja de estar presente esa religiosidad que puebla los últimos libros de Hamilton, entendida como necesidad de trascendencia encarnada en esta ocasión por la misión última de los Olyix, a la que la humanidad se resiste con una tenacidad y me atrevería a decir que un optimismo desenfrenados. Otra característica que podríamos destacar del autor, que muchas veces hace gala de una confianza en la humanidad que resultaría difícil respaldar en la situación en la que nos encontramos. Además, es curioso y destacable que en esta ocasión se trata más de un esfuerzo conjunto que de una serie de individualidades muy destacables como pasaba en otras obras suyas más antiguas.

No negaré que también ha influido en mi disfrute de esta obra la labor realizada por John Lee, uno de mis lectores favoritos, con el audiolibro. Es capaz de relatarte el periodo de rotación de una estrella de neutrones de formas que estés deseando que te diga más datos y cifras y eso no está al alcance de cualquiera.

Esta es una serie de ciencia ficción ÉPICA que ningún aficionado la ciencia ficción debería dejar escapar. Y pronto, la podremos disfrutar en español. ¿Qué más se puede pedir?

The Invisible Life of Addie LaRue

Cada nuevo lanzamiento de V.E. Schwab es un fenómeno superventas internacional, así que no es de extrañar que en cuanto tuve la oportunidad de leer The Invisible Life of Addie LaRue no dudara en lanzarme a por él. La temática de un personaje que pasa por el tiempo sin que los demás sean capaces de acordarse de él ya lo conocíamos por Claire North y The Sudden Appearence of Hope, pero Schwab utiliza la mucho más tradicional aproximación del pacto faústico.

Addie es una joven francesa que a comienzos del siglo XVIII no se conforma con vivir la vida que parece predestinada para ella, limitada a las cuatro casas que constituyen su aldea y se niega a casarse y formar una familia. Sin embargo, parece que el destino conspira contra ella cuando la muerte de la esposa de un vecino del pueblo hace que sus ojos se vuelvan hacia ella en busca de una suplente que críe a su descendencia. Desesperada por huir de este destino, suplica a los dioses del bosque que la liberen de estas cadenas, pero no se percata de que lo hace cuando los que pueden responder son las criaturas de las sombras.

Los términos del acuerdo al que llega le permiten ser prácticamente inmortal, pero ¿se puede llamar vida a una existencia en la que no es capaz de dejar huella en nadie? Addie va explorando poco a poco los límites de su pacto y uno de los temas más interesantes del libro es la capacidad de inspirar ideas, que ella explota para ser musa de diversos creadores.

Su existencia va pasando por altibajos hasta que en el año 2014, cuando vive en Nueva York, conoce a una persona que es capaz de recordarla… y todo cambiará para ella.

Aunque la premisa del pacto con el diablo o con las fuerzas oscuras no es para nada novedosa, sentía mucho interés por ver que nos ofrecía la autora. Pero, por desgracia, me he encontrado con una oportunidad perdida, ya que de los trescientos años de vida de Addie solo se hace hincapié en el principio y en el final, dejando casi tres siglos a nuestra imaginación con escasísimas pinceladas en forma de flashbacks que más que informar nos dejan entrever lo que podría haber sido una narración más interesante. Y aún así, es innegable que el libro está inflado, que lo que se cuenta se podría haber resumido muchísimo y que no hacían falta tantas y tantas páginas para contar una historia que al final nos parece bastante manida y poco sorprendente. Tiene un tono que llega a resultar repetitivo y el romance sobre el que debería girar la historia es anodino. Ha resultado una lectura bastante decepcionante.

The Blade Between

No soy una lectora habitual de novelas de terror, no me gusta pasar miedo innecesariamente. Sin embargo, cuando vi que la siguiente obra de Sam J. Miller, un autor que cada vez me gusta más, se encuadraba dentro de este género, tuve que vencer mis reticencias para ponerme a leer.

Quizá sea debido a esta falta de costumbre por mi parte, pero me pareció que la novela iba adentrándose en el terreno de lo desconocido y lo espiritual de una manera tan gradual que al principio parecía totalmente realista. Es cierto que algunos detalles ya daban idea de que algo especial estaba pasando en Hudson, como las canciones de la radio que van cambiando según quién las vaya escuchando, pero como digo al principio solo asistimos a la vuelta al «hogar» de Ronan, un joven fotógrafo que huyó el pueblo hostigado por los homófobos.

Tras leer algunas de sus obras, comienzo a distinguir un patrón en la forma de escribir del autor. Una de las obsesiones de Sam J. Miller es la fotografía, como ya pudimos ver en Destroy All Monsters y aquí somos de nuevo testigos de la transformación de la realidad cuando se ve a través de una lente, aunque de una forma muchísimo más sutil y me atrevería a decir que elegante. También aquí vuelven a aparecer las ballenas que tuvieron cierta relevancia en la estupenda Blackfish City, aunque en este caso sea en un terreno mucho más espiritual.

La prosa fluye de una forma estupenda y la caracterización de personajes es simplemente maravillosa, con un elenco que en ningún momento quita protagonismo a Ronan, pero que lo complementa de una forma muy acertada.

Sin embargo, el libro no acaba de cohesionar. Entiendo la crítica que Miller hace contra la gentrificación, la homofobia y el racismo y como la violencia y el miedo va in crescendo provocado por los propios habitantes de la ciudad, pero me parece que el libro cojea quizá donde debería residir su principal fortaleza, en la propia historia «mágica» del lugar. El uso de las nuevas tecnologías para extraer los trapos sucios de los lugareños en una campaña contra el próximo alcalde, a través de Grinder y Tinder es impecablemente actual, pero que las fuerzas sobrenaturales implicadas en la trama no sepan como controlar su poder… es un poco traído por los pelos. La resolución final parecía bastante evidente una vez expuestas todas las piezas pero al menos deja la historia cerrada.

The Blade Between es una novela que no me arrepiento de haber leído, pero de la que esperaba más.

Nophek Gloss

Nophek Gloss es la novela de debut de Essa Hansen, con unas ideas buenísimas al comienzo de la lectura pero con una ejecución que deja bastante que desear, lo que nos ofrece un libro bastante mejorable a pesar de un punto de partida de lo más atractivo.

El protagonistas de la novela es Caiden, un jovencísimo mecánico que dedica su vida a la reparación de las máquinas que se utilizan para crear el alimento de los animales que generan este gloss del título, la sustancia más valiosa de la galaxia. Sin embargo, su planeta ha tenido problemas en el mantenimiento de esta tarea y sus despiadados amos, pensando que a falta de pan buenas son tortas, deciden empaquetar como un suculento snack a toda la población humana del planeta para seguir manteniendo a las bestias.

Este sacrificio terrible marcará el destino de Caiden, como bien sabremos porque la autora está empeñada en que rememore cada poco tiempo la tragedia. Y este es uno de los problemas de la historia, la reiteración de ciertas imágenes y comportamientos hasta la extenuación. Y el hecho de que la única respuesta a este círculo vicioso sean los ataques de rabia tampoco dice mucho de la evolución del personaje.

Es cierto que algunas de las ideas que utiliza Hansen a lo largo de la narración son estupendas, dignas de un desarrollo más cuidado. El hecho de que algunas de las razas alienígenas o los propios humanos sean capaces de modificar su propio cuerpo a voluntad es una implementación de los géneros fluidos realmente brillante. Que el universo en que se desarrolla la historia esté compuesto a su vez de pequeños multiversos donde van ocurriendo pequeños cambios en la física o en la biología o en algunos otros aspectos de la naturaleza de forma que conforme te vas alejando de tu lugar de origen sea más probable encontrarte en un lugar que sea incompatible con tu vida es genial. Incluso estoy dispuesta a aceptar que algunas razas estén genéticamente predispuestas a influir en el comportamiento de otras, aunque esto ya es más exige más de mi suspensión de la incredulidad.

Por desgracia, todo este caudal de buenas ideas se desperdicia en una historia de rito de madurez bastante manida. El protagonista tiene la suerte de encontrarse con una tripulación capaz de acogerle, pero sus propias dudas acerca de su herencia hacen que sea incapaz de aceptar este regalo caído del cielo. Las conspiraciones para derrocar los poderes fácticos en los que se ve envuelto son de una simpleza extrema y el hecho de que la única forma que encuentra para dar rienda suelta a su venganza sea aliarse con el causante de sus males también resulta poco convincente.

Este libro es la primera parte de una trilogía. Tengo curiosidad por saber si la autora conseguirá evolucionar, ya que las ideas están ahí, solo que la ejecución no es lo suficientemente buena.

Now Will Machines Hollow the Beast

Benjanun Sriduangkaew nos ofrece unas obras exquisitas de ciencia ficción con un lenguaje complejo y atractivo y Now Will Machines Hollow the Beast no es una excepción de la regla.

Podemos volver a ver algunas de las obsesiones de la autora, como las relaciones de dominación y sumisión de sus protagonistas, con esas escenas de sexo lésbico que son marca de la casa, en esta ocasión aderezadas de cierto fetichismo cyborg. Creo que la propia autora se ve reflejada en esta capacidad de provocar que tan bien utilizan sus personajes para desequilibrar mentalmente a su contrincante, incomodándolo en una imagen especular de la posible reacción del lector.

Pero a mí lo que más me apasiona de esta saga a la que va añadiendo cada vez más capítulos son las inteligencias artificiales y sus planes e intrigas a larguísimo plazo, en un vals pausado que asemeja una partida de ajedrez en la que se van moviendo piezas pero en realidad se está pensando en las jugadas que se realizarán dentro de unos cuantos turnos.

La valiosa pieza que será el premio del más avezado conspirador es en esta ocasión una nave espacial biológica, un leviatán creado por ingeniería genética y biónica capaz de transportar en su interior una colonia espacial. Me fascina la idea de un ente vivo capaz de surcar el espacio, como los ideados por Adrian Tchaikovsky en The Doors of Eden, pero en esta ocasión Benjanun lo adereza incluso con algo de horror claustrofóbico, en la descripción de algunas escenas en el interior de la bestia, donde todo el material biológico se reutiliza de la manera más eficiente.

Si a este cóctel ya de por si irresistible añadimos una historia de venganza iniciada en los mismos orígenes del personaje principal, nos encontraremos ante una obra tremendamente absorbente que no debemos dejar escapar.

Black Sun

Ha habido una campaña de marketing brutal entorno al lanzamiento de Black Sun, hemos visto la portada del libro incluso anunciada en Broadway, lo que sin duda indica que estamos ante una de las grandes apuestas de la editorial para este año. ¿Merece el libro la pena? La respuesta es sí, aunque con matices.

El mundo que plante Roanhorse, basado en las culturas precolombinas, es bastante atractivo. Pero tiene además unos toques de magia que lo hacen mucho más interesante y no se recrea innecesariamente en los sacrificios humanos que parecen formar la espina vertebral de todos los libros que toman como referencia estas culturas. Además, se trata de una historia con múltiples puntos de vista y están muy bien llevados aunque como suele pasar en estos casos, algunos revisten más interés que otros.

Con todos estos puntos a favor os preguntaréis qué problema le he encontrado a Black Sun. El principal es que se trata de un primer libro eminentemente introductorio, tanto de los personajes como de la cultura en sí. Tiene un recorrido temporal claramente fijado, sabemos que todos los hilos tienen que llegar al gran final del eclipse al que hace referencia el propio título pero resulta muy evidente que se va a dejar mucha historia para las siguientes entregas, demasiado a mi entender. La sensación que queda es que es una primera parte de una novela, no una novela completa que se sostenga por sí misma. Entiendo que quizá, si la siguiente novela estuviera disponible y se leyera de corrido esta sensación desaparecería, pero como no es así la impresión que queda en el lector no es la mejor.

Entre los personajes, destacaría especialmente a Xiala y Serapio. La primera, por su relación casi destructiva con su propio poder y herencia, el segundo por ser un personaje ciego pero excepcionalmente bien narrado y con unos capítulos de flashback que son de lo más interesante de la novela. También me maravilla cómo se desarrolla la relación entre ellos de una forma orgánica y totalmente natural, extremos que se acercan y que se comprenden a causa de sus propias individualidades. Los demás personajes también están exquisitamente descritos, pero estos dos se han ganado un lugar en mi corazón.

Me parece importante destacar la trama política subyacente a toda la narración, sobre todo cómo unos hechos acaecidos hace tiempo, una represión violenta e injustificada sembró las semillas de la rebelión y cómo la clase privilegiada es incapaz de ver el resentimiento de los perjudicados, regodeándose en sus prebendas y obviando cualquier movimiento de reforma. En este sentido, el libro lanza un mensaje eminentemente político, aún envuelto de cobertura fantástica.

La prosa de Roanhorse es fluida y ayuda mucho a avanzar en las páginas de una forma fácil y rápida. Yo he disfrutado el libro en su versión audio, con varios narradores (Cara Gee, Nicole Lewis, Kaipo Schwab y Shaun Taylor-Corbett) que han realizado una gran labor caracterizando a los personajes, aunque en este caso también he de reconocer que el trabajo de algunos me ha gustado más que el de otros.

Espero con mucha curiosidad la siguiente entrega de la saga.

The Midnight Bargain

La época de la regencia en el Reino Unido es un imán que atrae inexorablemente a muchos autores fantásticos, fascinados por el lujo y las costumbres de la época, que se afanan por reflejar en sus libros, de una forma más o menos disimulada. Es cierto que C.L. Polk inventa todo un nuevo mundo, pero el hecho de que las familias más poderosas oferten a sus hijas solteras en una especie de pasarela de alta costura para buscar el mejor postor, que es la clave de The Midnight Bargain, no hace sino explicitar la inspiración de sus orígenes.

Cuando afrontamos la lectura de esta novela, lo que ofrece está claro. Modales cortesanos mezclados con intrigas, fortunas que han caído en desgracia buscando una inyección económica que las salve del desastre mediante una buena dote, conexiones entre compañías en búsqueda del mayor beneficio y todo eso aderezado con la presencia de magia, no muy bien explicada desde un principio pero siempre presente.

Quizá lo que hace destacar algo la novela de Polk, es el feminismo imbuido en las protagonistas, que no desean renunciar a su magia al casarse por la necesidad de proteger a sus futuros hijos de la posesión de los entes mágicos. Pero no es un feminismo beligerante como en The Once and Future Witches si no más bien una serie de intenciones para evitar este futuro en particular, sin generalizar al resto de las mujeres. La más que típica dualidad entre el amor y el deber, pero en este caso sin poder compaginar la pasión por la magia con las obligaciones familiares una vez alcanzada la mayoría de edad.

En este sentido, el libro de Polk se mueve por senderos bastante conocidos y he de reconocer que en ocasiones algo tediosos. No porque esté mal escrito, si no porque es demasiado previsible el desarrollo de los acontecimientos. Es cierto que el ritmo de la novela va mejorando conforme van pasando los capítulos y hay algunos momentos especialmente reivindicativos, pero no hay ningún instante especialmente rupturista con la situación anterior y muchas veces el desarrollo de la historia depende de la buena voluntad del amado de la protagonista, porque no todos los hombres son iguales.

The Midnight Bargain es una novela entretenida y más que correcta, con una ambientación cuidad y de lectura agradable, que no viene a revolucionar el género pero que tampoco supondrá una decepción para el lector que se acerque a ella sabiendo lo que se va a encontrar.

Silver

Silver es la continuación de Edges, pero Linda Nagata cambia totalmente de tercio en esta novela, que aunque conserva los mismos personajes que la anterior y añade alguno más, es radicalmente diferente.

Para empezar, el ámbito se reduce a un solo planeta mientras que en Edges teníamos el universo a nuestra disposición. También creo que es importante resaltar que algunos lectores lo han considerado como una secuela de Memory, con el que comparte esos personajes que no aparecían en Edges. De nuevo me encuentro leyendo una novela que quizá estaría más completa si hubiera leído otra de la misma autora, pero también he de decir que en ningún momento eso ha sido impedimento para leer Silver. El problema estaba en otro lugar.

Y es que esa Silver que da título al libro es una materia nanotecnológica presente en todo el planeta, parecida a los makers que aparecen por primera vez en The Bohr Maker y que permitieron el desarrollo y la expansión de la humanidad en la creación de Nagata, pero al parecer más poderosa y maleable. La idea de que el planeta hubiera sido creado como una especie de territorio de prueba para que sus habitantes fueran subiendo de nivel y aumentando sus conocimientos sobre esta materia para poder colonizar la galaxia, aunque muy atractiva, no está del todo conseguida. Los «jugadores» se han quedado atascados en su desarrollo, víctimas del enfrentamiento entre los dos «dioses» que crearon el planeta. Esa materia está descontrolada y se ha vuelto peligrosa, ya que no parece seguir un patrón claro de uso.

Aunque me ha gustado el desarrollo de los personajes, en especial el de Urban al que ya solo le queda el cuerpo que habita como repositorio de su personalidad (en contraste con los otros personajes que saben que resucitarán con una memoria más o menos completa), no puedo negar que la novela me ha interesado algo menos que su predecesora. La preparación para enfrentarse a la amenaza que viene es efímera y la resolución me ha parecido demasiado acelerada. No obstante, como el final sigue abierto para continuar con la exploración del universo en este sentido inverso a la expansión humana que es la premisa de la serie, probablemente lea la siguiente entrega, cuando Nagata la publique.