Halcyon Years

En este blog se hace fiesta con cada nueva publicación de Alastair Reynolds, así que no es de extrañar que Halcyon Years cayera en mi garr… manos, manos, conforme se publicó. Una novela noir en una nave generacional con protagonizada por Yuri Gagarin, es que no podía ser más de mi interés.

La acción se desarrolla en Halcyon, una nave generacional rumbo a un nuevo mundo que tiene cientos de humanos viviendo su vida con normalidad y miles en criogenización esperando la llegada al destino. El comienzo ya nos da una idea de cómo será el tono general de la novela, con el típico primer encuentro entre el detective privado desencantado de la vida y la explosiva cliente con un tema peliagudo entre manos. Sin embargo, poco a poco vamos a viendo peculiaridades que nos llaman la atención. ¿Podemos viajar por el espacio y sin embargo las cámaras de fotos son de carrete y hay que revelar las imágenes? ¿Estamos en un futuro muy avanzado y los robots son casi de juguete? Algo falla aquí.

Halcyon Years es un libro de despertar lento, por decirlo de alguna manera, y ciertamente puso a prueba mis expectativas sobre todo con los diálogos, ya que Gagarin no habla un inglés muy fluido y las conversaciones son un poco cargantes por ello. La tensión va en aumento, pero como digo hay que pasar este primer bache para disfrutar del libro plenamente. La crítica a la sociedad que se ha establecido en la nave ayuda a ir digiriendo esta primera parte tan pesada, con algunos momentos incluso de humor.

No es menos cierto que algunas de las ideas, por no decir bastantes de las presentes en el libro, ya las hemos visto no hace tanto. Por ejemplo, me viene a la memoria la trilogía Lightspeed de Ken McLeod respecto a los medios de transporte o Braking Day sobre la conspiración en el viaje galáctico, sin tener que escarbar mucho.

El sentimiento general con el libro es que las grandes revelaciones del final del libro quizá no compensen el inicio algo titubeante, pero siendo de Reynolds, merece la pena leerlo.

Shadows Upon Time

Shadows Upon Time es el deslumbrante final de la heptalogía Sun Eater, la ambiciosa saga de Christopher Ruocchio que ha tenido sus altibajos, pero que desde luego ha conseguido mantener el interés de una masa creciente de seguidores que ahora quedamos un poco desamparados tras esta última entrega, aunque el autor ya ha hablado algo sobre sus nuevos proyectos.

Lo primero que me gustaría comentar del libro es que me ha llevado más de un mes terminarlo, algo inconcebible para una persona con el ritmo lector que yo suelo llevar. No es excusa aunque sí ha influido considerablemente la extensísima longitud de la novela, casi 1000 páginas nada ligeras repletas de auto-referencias, filosofía y religión que reconozco que se me han atragantado más de una vez (y más de dos). Si bien es cierto que una vez que llegas a la séptima entrega de una serie ya no entra dentro de mi mente dejar de un lado la historia, sí que he tenido que contemporizar la lectura. En parte por lo denso del universo y el relato y también, por qué no decirlo, porque Ruocchio se ha recreado de manera casi pecaminosa en el misticismo, avanzando de manera cachazuda y parsimoniosa por las páginas de la novela.

Y a pesar de esta introducción, salgo fascinada del viaje, de una forma difícilmente justificable. La vida de Hadrian Marlowe merecía un colofón a la altura de los sacrificios por los que ha penado y en este sentido el autor ha conseguido su objetivo. Por el camino, referencias tanto a la teoría del bosque oscuro en el universo, a la cultura clásica de la que tanto ha hecho uso a lo largo de la narración, apariciones estelares y menciones a prácticamente la panoplia entera de personajes que hemos conocido en estos siete años… Aún a sabiendas de lo que iba a acontecer, porque no olvidemos tanto el nombre de la saga como quién la está narrando, seguíamos sin tener claro cómo se iba a llegar al final. Y Ruocchio ha sabido dosificar la información hasta el último punto, como en las tragedias griegas que asentaron las bases de la narración occidental.

El autor ha jugado de manera muy inteligente con el tiempo y la perspectiva del universo para ir creando tensión cada vez mayor, aunque he de decir que en la mitad del libro, aproximadamente, llega un momento en que te hartas de esperar el ataque «inminente» y estás deseando que pase algo ya, por Dios y por la Virgen. Pero claro, cualquiera le dice a Ruocchio que haga el favor de darse prisa mientras se está recreando en la miseria de los humanos que están intentando un imposible, evacuar un planeta contrarreloj. Además, esto le sirve para exponer los planes de la Chantry, que aunque ya sabíamos que era un enemigo en la sombra, es en esta última entrega cuando se revelan como el mal encarnado. Vamos, seguro que Marlowe prefiere enfrentarse cien veces a los Cielcin con toda su maldad a los inquietantes capellanes y prelados humanos.

Shadows Upon Time es un final grandioso para la historia del elegido por antonomasia, una lectura muy exigente pero creo que tremendamente satisfactoria.

Cubierta y sinopsis de Foundling Fathers

Otra cosa no se podrá decir, pero Tachyon Publications edita libros con unas sinopsis loquísimas. Un buen ejemplo de esto es Foundling Fathers, de Meg Elison que verá la luz el 23 de junio.

Aquí os la traigo:

What would a teenage Benjamin Franklin do with an iPhone after he discovers porn? From Philip K. Dick Award winning author Meg Elison comes this ingenious satire of U.S. history and modern technocracy gone terribly, terribly wrong.

The trouble starts when a curious young man finds a smartphone in his privy. The problem is, it’s supposed to be the year 1750.

The Antediluvian Society—a shadowy cabal of right-wing billionaires—is fed up with a country they cannot fully control or understand. So they have done what any reasonable American patriots would do: Clone the Founding Fathers and raise them in secrecy. The plan, unbeknownst to the boys, is for them to restore America to its “original glory.”

Ben takes his technological discovery to his brothers, Thomas, John, and George. The boys have been raised on an isolated island plantation by Mary Libertas, a firm but kind woman, and Jeff Hancock, their de facto father. But the idyllic life is far too dull for young men. The boys have been chafing at the restrictions upon them (especially Tom, who has impregnated yet another of the servants).  Hancock is complaining to the Society that it’s well past the time to tell the boys where they come from and what they must do.

Unfortunately for their keepers, the young men now have a phone…and many other notions.

La traducción:

¿Qué haría un adolescente Benjamin Franklin con un iPhone tras descubrir pornografía? De la autora ganadora del premio Philip K. Dick, Meg Elison, llega esta ingeniosa sátira sobre la historia de Estados Unidos y la tecnocracia moderna, que ha salido terriblemente mal.

El problema comienza cuando un joven curioso encuentra un smartphone en su retrete. El problema es que se supone que es el año 1750.

La Sociedad Antediluviana —una oscura camarilla de multimillonarios de derecha— está harta de un país que no puede controlar ni comprender por completo. Así que han hecho lo que cualquier patriota estadounidense razonable haría: clonar a los Padres Fundadores y criarlos en secreto. El plan, sin que los chicos lo sepan, es que devuelvan a Estados Unidos su «gloria original».

Ben comparte su descubrimiento tecnológico con sus hermanos, Thomas, John y George. Los chicos han sido criados en una aislada plantación isleña por Mary Libertas, una mujer firme pero amable, y Jeff Hancock, su padre de facto. Pero la vida idílica es demasiado aburrida para los jóvenes. Los chicos se han irritado por las restricciones que se les imponen (sobre todo Tom, que ha dejado embarazada a otra de las sirvientas). Hancock se queja a la Sociedad de que ya es hora de decirles de dónde vienen y qué deben hacer.

Por desgracia para sus guardianes, los jóvenes ahora tienen un teléfono… y muchas otras ideas.

Esta es la cubierta:

Coldwire

Tengo un problema con el cyberpunk y en general con la ciencia ficción de futuro cercano sobre hackeos y mundos en la nube, un poco de deformación profesional porque he estado en CPDs de todo tipo, de los que se puede comer en el suelo y de los que te traen recuerdos del Vietnam. Así que cuando se cuelan en granjas de servidores como Pedro por su casa o se llevan servidores físicos bajo el brazo como quien compra una barra de pan, mi suspensión de la incredulidad alcanza niveles estratosféricos. Coldwire no es una excepción, así que mi valoración se ha visto sin duda afectada a la baja por esto.

En cuanto a la historia en sí, también tiene un tono marcadamente juvenil que simplifica mucho la trama, así como la propia prosa de la autora. La decisión mantener dos puntos de vista con unas protagonistas diferentes pero sin voz propia, prácticamente intercambiables, da muchas pistas sobre el futuro desarrollo de la novela. Es una lástima porque se tocan temas bastante interesantes, aunque no excesivamente novedosos, como la avaricia inconmensurable de las grandes corporaciones o las dificultades de los niños de etnias distintas adoptados por una sociedad en la que siempre destacarán por su físico «extraño», pero es que los giros de la trama son demasiado obvios desde el principio de la novela, bien sea por que la autora no ha querido complicarse mucho, bien sea porque ya venimos de vuelta de muchas lecturas que buscan epatar con las sorpresas finales.

Coldwire es solo el principio de una trilogía, pero creo que ya he tenido suficiente con la primera entrega como para saber que no soy su público objetivo.

Outlaw Planet

Outlaw Planet es la nueva aportación del autor M.R. Carey al universo del Pandominium, aunque es de lectura independiente. Se trata de un western de ciencia ficción, algo que no sonará raro a los fans de Firefly o a los lectores de Stark Holborn, por ejemplo, ya que tratar el espacio como un entorno fronterizo se lleva haciendo desde hace tiempo. Quizá el giro que le ha dado Carey al separar dos narrativas una más claramente western y la otra pura ciencia ficción sea lo que hace destacar un poco a la novela.

El universo del Pandominium se basa en la existencia de mundos paralelos a los que se puede acceder mediante cierta maquinaria que permite estos «saltos laterales» y por la presencia de humanos con algunos genes animales, cuyo comportamiento por norma general se ajusta a las características más definitorias de estas especies. Y este es todo el conocimiento del universo que es necesario para la lectura de Outlaw Planet, por eso insisto en lo de que es una novela que se sostiene por sí misma, sin necesidad de otras lecturas.

En el reparto de longitud de capítulos, la parte del león se la lleva la historia de Dog-Bitch Bess, una joven maestra reconvertida en fugitiva que da con un arma inteligente que cambiará su vida. Bess es un personaje carismático, llena de contradicciones, pero con una cierta brújula moral que la hace muy interesante. Asistiremos a su desarrollo como persona y a su «bajada a los infiernos» por circunstancias ajenas a su voluntad, lo que hará que acabe con un variopinto grupo de compañeros con los que desentrañará los misterios de su planeta. El final de los capítulos está destinado a la parte de ciencia ficción más «pura», por llamarla de alguna manera, que está más relacionada con el Pandominium pero que vemos que acabará por converger con la historia de Bess, explicando el misterio de ese planeta sumido en una guerra constante.

Los dos puntos de vista tienen narradores muy diferentes, con una prosa perfectamente distinguible entre ellos. Carey ha escogido las creencias religiosas de los Santos de los Últimos Días para el entramado de la historia de Bess, una elección curiosa pero perfectamente compatible con el entorno en el que se desarrolla la historia. Mi impresión es que el libro va mejorando conforme vas a avanzando en la lectura, bien sea porque la parte de ciencia ficción se va desvelando y los misterios se van resolviendo, bien sea porque la actuación coral de los personajes creados por Carey va ganando más empaque.

En resumen creo que Outlaw Planet es una buena puerta de entrada al universo Pandominium, que se lee con gran interés y que puede hacer que tengas ganas de continuar con los otros dos libros situados en el mismo universo.

Cubierta y sinopsis de Ignore All Previous Instructions de Ada Hoffman

Tachyon Publications ha anunciado para el 12 de mayo del año que viene la publicación de Ignore All Previous Instructions, la nueva novela de Ada Hoffman.

Esta es la sinopsis:

A script supervisor for an AI media conglomerate is caught between her intense need for an orderly life and her deeper, darker queer desires. From the creator of the Outside trilogy, a heartfelt interplanetary epic of identity, longing… and space pirates who smuggle inappropriate stories.

Kelli Reynolds loves creating stories more than anything in the world. But on Callisto, a generative AI company called Inspiration owns everything, including all the media, and only Inspiration determines which stories can be told.

Kelli has a rare and coveted job in which her autism is to her advantage: she precisely edits AI output into “appropriate” stories for Inspiration’s massive TV audience. Her proudest creation is the pirate Orlando—a dashing do-gooder based on stories she used to tell friends.

Re-enter Kelli’s ex-boyfriend Rowan, the person Kelli based Orlando on. Back when they were teenagers, their relationship was a secret. Kelli had thought that Rowan, a trans man, was her schoolmate Am, a girl.

Rowan is tangled up in the black market after he needed to get money for gender reassignment surgery. He needs Kelli’s help with something… illegal. So now Kelli has to decide: will she risk the safe, tidy story of her life now for the world she once wished for? What would Orlando do?

Passionate, dangerous, and tender, Ignore All Previous Instructions is a sweeping, poignant novel about forbidden love, growing up, and censorship.

La traducción:

Una supervisora de guiones de un conglomerado de medios IA se ve atrapada entre su intensa necesidad de una vida ordenada y sus deseos más oscuros y queer. De la creadora de la trilogía The Outside llega una épica interplanetaria y llena de sentimiento sobre la identidad y el deseo… y piratas espaciales que trafican con historias inapropiadas.

Lo que más le gusta a Kelli Reynolds es crear historias. Pero Inspiration, una compañía de IA generativa localizada en Callisto, lo posee todo, incluyendo los medios de comunicación y solo ellos determinan qué historias se pueden contar.

Kelli tiene un trabajo extraño y codiciado en el que su autismo es una ventaja: edita con precisión lo que produce la IA de modo que esas historias sean adecuadas para la gran audiencia televisiva de Inspiration. La creación de la que se siente más orgullosa es el pirata Orlando, un apuesto justiciero inspirado en las historias que les contaba a sus amigos.

El exnovio de Kelli en el que se basó para crear a Orlando, Rowan, vuelve a su vida. Cuando eran adolescentes, su relación era secreta. Kelli pensaba que Rowan, un hombre trans, era su compañera de clase, Am, una chica.

Rowan tiene problemas con el mercado negro tras necesitar dinero para su cirugía de cambio de género. Necesita la ayuda de Kelli con algo ilegal. Así que ahora Kelli debe decidir: ¿arriesgará la historia de su segura vida por el mundo que una vez deseó? ¿Qué haría Orlando?

Apasionado, peligroso y tierno, Ignore All Previous Instructions es una novela impactante y emotiva sobre el amor prohibido, el paso a la adultez y la censura.

Esta es la cubierta:

Under the Eye of the Big Bird

Under the Eye of the Big Bird es la nueva novela de Hiromi Kawakami, que ya ha visto sus textos volcados a nuestro idioma en varias ocasiones, así que no es de extrañar que este libro acabe también en nuestras estanterías. De momento, no he encontrado información sobre su traducción al español, pero no es para nada descartable. La traducción al inglés es obra de Asa Yoneda.

Under the Eye of the Big Bird es un libro difícil de clasificar, compuesto a modo de collage por varios relatos de interés variable, que como obras individuales en su mayoría no se sostienen, pero que como visiones de un futuro distópico si que van enlazándose entre ellos para describir el mundo en el que la humanidad está desapareciendo.

El tono de la obra es tremendamente melancólico, pausado y filosófico. Comentaba mientras lo estaba leyendo que la ciencia ficción japonesa tiene ese punto extraño para el lector occidental que aunque resulta atractivo, al menos a mí me impide sumergirme totalmente en la lectura, aunque reconozco que tampoco he leído lo suficiente como para que esta generalización deje de ser un poco vacía.

Kawakami comienza la narración in media res, dejando a los propios medios del lector la interpretación de la información que va ofreciendo en cada historia. Esto obliga a un esfuerzo extra para hacernos una composición de lugar algo a lo que también contribuye los cambios de perspectiva, tono y personajes de cada relato. Under the Eye of the Big Bird es un puzle de catorce piezas que hemos de ir componiendo paso a paso y aún así es posible que el resultado final no quede del todo fijo.

Algo que me ha gustado especialmente es cómo ha unido el primer y último relato para cerrar el círculo de historias. Una obra para reflexionar.

Station Eternity

Aviso a navegantes, cualquier parecido que esperarais entre Station Eternity y Six Wakes NO EXISTE, no os hagáis ilusiones. Mientras que la novela finalista de premios tan prestigiosos como el Hugo, el Nébula y Philip K. Dick es un mecanismo de relojería imbuido en un misterio de habitación cerrada, la primera entrega de la saga The Midsolar Murders es una obra que no se toma en serio a sí misma, que se ríe de los deus ex machina y que solo quiere hacernos pasar un buen rato sin necesidad de calentarse la cabeza. Y como entretenimiento, funciona perfectamente.

La acción se sitúa en la homónima Station Eternity, la primera estación espacial alienígena a la que tienen acceso los humanos. Allí solo viven tres miembros de nuestra especie, el embajador, un militar MIA y la protagonista de la historia, Mallory Viridian, recluida por iniciativa propia en un lugar donde no haya humanos (al menos, no muchos) por su extraña capacidad: a su alrededor, no dejan de producirse asesinatos, que ella misma se encarga de resolver. Un poco Jessica Fletcher, pero rejuvenecida y pasada por un tamiz de ciencia ficción.

Lafferty da rienda suelta a su imaginación con las especies alienígenas que conviven en la estación. Desde piedras sintientes a colmenas de abejas, todos los extraterrestres poseen una capacidad de la que carecen los humanos: viven en simbiosis con otra especie. Este es el principal obstáculo que impide que nos vean como una especie digna de expandirse por las estrellas. La primera parte de la obra se centra más en presentarnos a los habitantes de la estación y las peculiaridades de cada uno, mientras que en la segunda parte ya entramos en materia respecto a la especialidad de Mallory, cuando llega un transporte repleto de humanos y pasa lo que tiene que pasar. El desmadre está asegurado y la trama, que parecía estar bastante contenida hasta el momento, nos lleva por derroteros totalmente inesperados, que incluyen mechas, conciertos de violín y abuelitas que se dedican a taponar fugas de aire en una estación espacial.

El tono de Station Eternity es ligero y un tanto absurdo, y hay que dejarse llevar por él, so pena de llevarse una gran decepción.

The Sea Eternal

De verdad, quería que me gustar The Sea Eternal, sobre todo después del buen sabor de boca que me dejó The Stars Undying, pero es que se me ha hecho (guiño, guiño, codazo, codazo) eterno.

Con la muerte de Matheus Ceirran, todo el peso de la historia recae sobre Anita Decretan, el trasunto de Marco Antonio en este retelling de sus relaciones con Cleopatra. Aunque es un personaje muy atractivo, con sus idas y venidas, sus contradicciones y sus fuertes pasiones, no se puede negar que el relato se resiente por la ausencia de Julio César. Y el hecho de que el personaje que sabemos destinado a gobernar, Otávio Julhan se nos escamotee, dejándolo casi toda la novela como un personaje epistolar pero sin apenas presencia física es una tremenda decepción.

Las relaciones entre los personajes, tan fundamentales en la primera entrega de la saga, quedan aquí ocultas por la trama, una jungla narrativa tan enrevesada y misteriosa que ni con el machete más afilado se puede penetrar. Y lo que se va desenredando es apasionante, con referencias a viajes en el tiempo, inteligencias artificiales que requieren retroalimentación humana para seguir cuerdas, mentes colmenas… en fin, todo un compendio de tropos de ciencia ficción que deberían haber hecho las delicias de una admiradora del género como soy, pero que me ha sido imposible disfrutar.

The Sea Eternal es una novela muy densa de política ficción, tan ambiciosa en su planteamiento que a veces parece que se le escapa de las manos a Robin, con un uso indiscriminado del narrador no confiable y de los apodos y las abreviaturas para dificultar aún más la comprensión. No tengo duda de que el autor ha escrito un libro confiando en la inteligencia de sus lectores, pero quizá no todos estamos al nivel que se presuponía. Cada página traía un nuevo desafío y me temo que no he estado a la altura.